Este escrito se redactó un día antes de la convocatoria de las Elecciones.
Tal como están las cosas,
y dado que, aunque se convoquen ya mismo, unas Elecciones Generales suponen que
hace falta un tiempo para poderse celebrar y la calle (miles de manifestaciones
por todo el país claman por la vivienda hoy) no puede esperar, sencillamente,
porque ya ha esperado demasiado y está hasta donde se pueden imaginar, es
necesario recurrir a un referéndum
que permita a España en su conjunto pronunciarse sobre el problema que la
acucia.
Además, las Elecciones
Generales conllevan un tiempo muy amplio hasta que se forme gobierno y se
puedan acometer las reformas que se piensen hacer, que, dicho sea de paso, en
el caso de ganar el Partido Popular y Vox (parece ser que ellos no tienen
ninguna duda al respecto, olvidándose de vascos y catalanes y de que los
jóvenes acudan a las urnas y los pensionistas se sumen a las protestas
callejeras y voten bien) no son ninguna, pues con su rechazo a las propuestas
en los decretos se han retratado y han dejado claro que para ellos sólo
importan sus viviendas y sus áticos, de tal modo que esos fondos buitres
tendrán las puertas abiertas de par en par para apoderarse completamente del
mercado inmobiliario (la Sra. de Aznar, siendo alcaldesa de Madrid, les vendió
de una tacada ¡3.000! viviendas, según parece, de protección pública) y, sobre
todo, de regular a su antojo el alquiler, amén de que la Banca (el otro gran
tenedor) también contará con su apoyo y el de la judicatura “viciada” para
seguir su marcha sin freno de desahucios mandando gente sin recursos, mucha
gente, a pernoctar en la calle no para manifestarse sino para vivir. Muy
triste, lo de estos “pollos” de la derecha trumpista española. Pero, el remedio
está ahí, lo tiene el gobierno en la mano y, legalmente, puede usarlo cuando
quiera, sin que sean necesarios los distritos como ocurre con unas Elecciones
Generales: una papeleta de votación única para todos los españoles y marchando.
Pedro Sánchez debería
convocar un referéndum ya mismo. En
sólo un par de días se pueden confeccionar las preguntas (no más de tres) y
dejar que España entera se pronuncie sobre un tema tan transcendental como es
la vivienda, y, de paso, dejar fuera de juego (en offside que se dice en el
fútbol) a todo el fascismo y facherío nacional.
El referéndum, así lo explica categóricamente
sin nada de retóricas que den lugar a confusión, Domingo Sanz (Ciencias
Políticas): “Ignoran todos, cómplices
en esto, la Constitución que tanto mencionan, porque les "saca los
colores" con su artículo 92”.
"1. Las decisiones políticas de especial
transcendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los
ciudadanos.
2. El referéndum será convocado por el
Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por
el Congreso de los Diputados.
3. Una ley orgánica regulará las
condiciones y el procedimiento de las distintas modalidades de referéndum
previstas en esta Constitución."
“Miro el calendario y compruebo que han pasado más de cuarenta y seis años
desde que aquellos a quienes elegimos en 1979 fueron tan atrevidos que no
dejaron pasar ni trece meses para aprobar la Ley Orgánica 2/1980 y cumplir así
con el punto 3 del artículo 92.
Es imprescindible un referéndum y, por los plazos establecidos en la Ley
Orgánica 2/1980, el Gobierno debe anunciar, pero ya, que va a convocar.
Se trata de un referéndum ganador. Sí o sí, tanto si se celebra como si no.
Si sale adelante, para que los partidos que apoyan al Gobierno se
comprometan ante la sociedad a abrir el melón de la reforma de la Constitución
en la próxima legislatura, siempre que reciban el sí del censo electoral.
Y si no se puede convocar por falta de la mayoría absoluta (algo que no
exige la Constitución, pero sí la Ley 2/1980 en lo que fue otro recorte
cometido por los parlamentarios a lo aprobado por la voluntad popular en
diciembre de 1978), quienes voten en contra quedarían "retratados",
pues las próximas elecciones distinguirán a las candidaturas que estuvieran
dispuestas a liderar cambios importantes concediendo la palabra a la sociedad,
de aquellas que se la niegan para todo y siempre se la negarán, salvo con urnas
convocadas a punta de pistola.
De momento, ningún partido de los formados por personas que nunca podrían
hacer política si volviera una dictadura le ha exigido al Gobierno la
convocatoria de un referéndum para
derrotar a los peligrosos neo franquistas con la voluntad popular manifestada
en las urnas.”
Lástima todo lo dicho hasta aquí, porque cuando estaba terminando este
escrito ha llegado la noticia de la convocatoria de Elecciones Generales para
el día 29 de noviembre próximo. Una pena que el presidente se haya decantado
por el pragmatismo. Aunque, no obstante, lo del referéndum iba a ser bastante difícil, ya que el Generalísimo de
los de Vox lo dejó todo atado y bien atado para que sus secuaces promovieran la
ley orgánica 2/1980 que lo dejaba prácticamente imposible de celebrar con un
Congreso como el actual.
Mi agradecimiento a Domingo Sanz por sus inequívocas explicaciones y por,
en mi caso, haber sido quién me sugirió la idea del título de este escrito.
Ojalá que los jóvenes lo piensen bien y voten a los que, cuando menos, se
han preocupado de tratar sus justas reivindicaciones. La juventud, lo he dicho
siempre, puede cambiar las cosas y hacer que su futuro no sea el que la derecha
y la extrema derecha quiere para ellos, que, dicho sea de paso, es la sumisión
a sus postulados capitalistas y opresores de tiempos ya olvidados.
¡¡¡Españoles!!! Franco ha muerto. A ver si en estas próximas Elecciones del
29 de noviembre los jóvenes y, por supuesto, los pensionistas y ciudadanos
trabajadores incansables les dan una lección a los ladrones de pobres de toda la
vida.
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