Comentario: De esos Trump, Le Pen, Musk, Abascal, etc., etc., se puede decir que son una jauría de perros hambrientos de poder, pero de ese reyezuelo de Marruecos -y del tal Netanyahu- hay que decir lo que verdaderamente son: dos escorias del mundo civilizado, un sátrapa borrachín maloliente y degenerado en el caso del marroquí, dos cerdos asesinos de jóvenes para saciar sus ansias de poder y un ladrón, quizás el mayor ladrón conocido de todas las monarquías existentes en el mundo incluida las nuestras de antaño en el caso del sátrapa marroquí.
La ultraderecha trumpista en nuestro país es tan coherente
e intelectualmente profunda que lo mismo te mete en la cárcel a los
catalanes que quieren independizarse de España que patalea para expulsar a
aquellos inmigrantes que ya trabajan aquí desde hace años y que están
regularizando su situación tras la última medida del Gobierno en este sentido. Lo
más lamentable de todo -y las estadísticas no engañan- es que esas mismas
personas -porque son PERSONAS- son las que trabajan en negro y sin derechos
reconocidos también en casas de fascistas que votan y berrean por la expulsión
de sus propios esclavos.
Y es que la ola de deshumanización xenófoba, racista e islamófoba
que va desde EEUU hasta Europa, pasando por el genocida Estado de Israel y la
traidora dictadura de Marruecos, avanza rápidamente en su afán
desestabilizador y destructor de las democracias para imponer su autoritarismo
cruel y su ley del más fuerte y rico. Por más que el Gobierno de Pedro
Sánchez se esfuerce en disculpar con su silencio y necesidad la
responsabilidad de la dictadura marroquí en la tragedia de Ceuta -porque por
encima de todo, es eso, una tragedia humanitaria con 57 muertos/as cuando
escribo este análisis-, el cúmulo de circunstancias y las crueles
reacciones de la ultraderecha global que han rodeado la entrada en Ceuta de
decenas de miles de seres humanos procedentes de Marruecos, a nado o andando,
indiferentes al riesgo, convierten este episodio en un intento más de
reventar al Ejecutivo de coalición progresista.
Pedro Sánchez es el enemigo a abatir y eso se consigue deshumanizando al
político, dividiendo al Gobierno y a sus socios de izquierdas, desestabilizando
al país con una ciudad desbordada y estimulando la reacción de una
ultraderecha patria que no necesita ni cerillas para encender las calles e
invitar a los españoles a echar a los inmigrantes con los medios que sea, algo
que ya se ha visto en la frontera con Marruecos con apaleamientos y violencia
contra quienes se atrevieron a jugarse la vida para venir a España porque les
prometieron una vida mejor. ¿Alguien cree que las mafias van a ir uno por uno,
niños incluidos, cobrándoles dinero por echarse al mar en las narices de los
policías que deben impedirlo? ¿O quieren decir que han pagado a los agentes
marroquíes para que casualmente descuidaran la frontera que
están obligados a custodiar por los acuerdos de externalización de vigilancia
de fronteras, o sea, por convertirse en los sicarios de España y la
Unión Europea? ¿De verdad cree el Gobierno que nos vamos a tragar eso?
El Ejecutivo sabe que usted y yo sabemos, a nuestra vez, de la difusión en
las activas redes sociales de Marruecos (con la inestimable ayuda del
perturbador algoritmo) de que hay una España que te da la nacionalidad
según llegas a su territorio, entre otros bulos que dan alas a la ultraderecha; que
se ha confirmado la retirada imprevista, planificada y sin aviso a España de la
estricta vigilancia marroquí en frontera; que no nos es ajeno el malestar
de Marruecos con la reciente visita de Sánchez a Argelia o con la reciente ley
que da la nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo la
administración colonial de España y a sus hijos, o que todos los días asistimos
a la vomitiva luna de miel entre los EEUU de Trump, el Marruecos de Mohamed VI
-que está construyendo una autopista hasta el Sáhara a la que llamará Presidente
Donald Trump- y el Israel del genocida Netanyahu, cuyo ministro más nazi ha
sugerido a Sánchez en las últimas horas que acoja en España a los gazatíes tras
felicitarlo por la entrada de marroquíes en Ceuta y el triunfo de la
“diversidad”. Es imposible ser más repulsivo que un nazi jactándose de sus
asesinatos genocidas y otras violaciones sistemáticas de derechos humanos, pero
los mandamases de la ultraderecha y sus secuaces siempre van un paso más allá.
Estos días lo ha vuelto a hacer Marruecos, utilizando la vida y la muerte de
sus propios ciudadanos/as como armas de desestabilización a favor del
fascismo trumpista, de paso que castiga al Gobierno
español y mantiene sus pretensiones de apropiación de Ceuta y
Melilla aún más vivas ahora que el amigo EEUU lo gobierna un tipo que
se hizo ilegalmente con el mando de Venezuela y pretende lograr lo mismo con
Groenlandia e Irán, sobre todo, con las vías marítimas de todos ellos, muy
cotizadas. Y Vox y el PP, los patriotas histéricos, participando en los planes
de Mohamed VI. Habría que reírse si no fuera una tragedia con muertos; más
bien, asesinados.