Wikipedia

Resultados de la búsqueda

domingo, 18 de octubre de 2026

18/10/2026 - EL ODIO DE IZQUIERDAS CONTRA IRENE MONTERO

 

Comentario: Ese Frente Amplio, si alguien con un poco de vergüenza no lo evita no concurriendo a las elecciones en todas las provincias excepto Madrid, Barcelona y Sevilla y quizás Valencia, será la tumba de la socialdemocracia del PSOE, que, dicho sea de paso, es lo menos malo que nos puede pasar a pensionistas y trabajadores.

CRISTINA FALLARÁS

De repente, la mano alarga el dedo índice y señala a un punto. A un único punto del bosque, y lo nombra. En ese señalamiento hay una forma de empujar al resto hacia el ataque. Es el papel de los lidercillos, los jefecillos de banda, los pequeños caudillos de las redes. El bosque es espeso, está lleno de árboles, arbustos, criaturas, pero su dedo decide señalar un punto, y ese será el objetivo a derribar.

El viernes leí y oí insultos de todo tipo contra Irene Montero —"miserable" y "traidora" son los más suaves— y me acordé de épocas peores, del acoso y el maltrato sistemático que recibió cuando era ministra de Igualdad. Lo recibieron ella y su equipo. Qué decir de Vicky Rosell, de Ángela Rodríguez Pam, de Teresa Arévalo… Pero el foco estaba esta semana en Montero y ese señalamiento ha sido encarnizado porque todo señalamiento lo es. 

Es cierto que en aquella otra ocasión la mayoría del acoso procedía del sector más conservador de la sociedad, no faltaron ataques desde las filas de las izquierdas y del propio movimiento feminista. Lo de estos últimos días ha sido diferente. La inmensa mayoría de las agresiones, por no decir todas, han llegado desde las izquierdas, algo que en sí mismo es grave. No porque estén libres de miserias, que no lo están, sino porque entre sus filas hay bastantes personas, sobre todo mujeres, que han vivido en carnes propias lo que se ha vuelto a verter contra Irene Montero.

Alguno se habrá levantado este domingo con resaca de odio. La resaca de odio es más incómoda que una pésima mañana de lunes tras la ebriedad común. En la resaca de odio, al levantarte tienes que recoger las vísceras que has desparramado por el suelo, tu propio triperío bañado en bilis.

Resulta de un simplismo idiota pensar que una sola persona puede ser responsable de un desacuerdo político, de la falta de entendimiento. Todo desacuerdo tiene dos partes, incluso más, y en este caso merece una atención especial el papel de Izquierda Unida, un actor secundario que ha jugado sus cartas calladamente, pero las ha jugado. Ya habrá tiempo, cuando los espumarajos sequen en las comisuras, de analizar el papel de cada parte en todo este desaguisado, pero la violencia hay que nombrarla inmediatamente.

Que Montero sea una mujer, y no cualquier mujer, sino la ministra que aprobó la ley del sólo sí es sí, que puso en el centro el consentimiento, es uno de los principales factores a tener en cuenta. Que haya vuelto del Parlamento Europeo después de haber sido vetada —insisto: vetada— aquí por las izquierdas que ahora parecían tenderle la mano, otro. Porque todo esto no viene de ahora, sino de aquel momento en el que Yolanda Díaz montó algo llamado Sumar, también de la mano de Comuns, como ahora, cuya primera medida fue la condición de que Montero no apareciera en las listas de Podemos a la hora de unirse. Viene también de la construcción política de un espacio desgajado de Podemos a manos de Íñigo Errejón. Repasemos dónde están Díaz y Errejón ahora. Todo tiene su pasado y su genealogía. Pero bastaría con el hecho de ser mujer de izquierdas y feminista en política. Ada Colau sabe también a qué me refiero. Conocemos bien el componente misógino en los ataques recibidos, son los de siempre.

Habrá quien diga, porque ya lo hacen, que el fascismo llegará a gobernar España "por culpa de la Montero". Ese es el nivel del atacante básico, con tribuna en los medios y prescriptor en redes. Queda mucha precampaña y campaña por delante, y ya no sé si espero que la talla del debate remonte. Yo también tengo resaca de odio esta mañana, resaca de odio ajeno y una tristeza honda de izquierdas en el fondo. Cuando la izquierda desata el odio contra la propia izquierda, mina el futuro, y eso se acaba pagando. Ya lo creo que se paga.

sábado, 17 de octubre de 2026

17/10/2026 - LA IZQUIERDA REGALA MÁS DE 10 ESCAÑOS A PP Y VOX

Comentario: Estoy haciendo un estudio de cada uno de los 52 distritos electorales que presentaré cuando empiece la campaña electoral propiamente dicha, y claro que la izquierda a la izquierda del PSOE va a regalar escaños a la lista más votada. Sólo cabe una solución: que esa izquierda a la izquierda del PSOE se olvide de presentar candidatura en los distritos que está claro que no van a sacar escaños, que, por cierto, son muchos, la mayoría. O sacrifican su presencia o gobernarán los trumpistas, con lo que luego el lamento se convertirá en: ¡¡¡a joderse tocan!!!

La incapacidad de pactar una lista única en las provincias medianas convierte la aritmética de la Ley D'Hondt en un implacable mecanismo de transferencia electoral que despeja el camino a la derecha hacia La Moncloa

José Antonio Gómez

Los analistas de datos de los diferentes partidos manejan mapas de España que poco tienen que ver con los discursos de los mítines y tienen puesto el punto de mira con especial intensidad en una franja geográfica muy concreta: las provincias medianas del país como Cádiz, Albacete, Badajoz, Granada, Santa Cruz de Tenerife o Zaragoza, que reparten entre cinco y ocho escaños en el Congreso de los Diputados. Estas circunscripciones se han convertido en el auténtico campo de batalla donde se decidirá el próximo Gobierno de España. Es precisamente allí donde el fracaso de las negociaciones de confluencia a la izquierda del PSOE certifica una sangría electoral de consecuencias históricas.

La ruptura definitiva del espacio progresista no solo siembra el desencanto entre sus votantes tradicionales. Activa, además, una implacable trampa matemática. La incapacidad de las cúpulas partidistas para articular una candidatura unificada provocará que la dispersión de los votos prive a este espacio de representación en más de una docena de circunscripciones.

Sin embargo, el fenómeno más devastador no estriba en la simple pérdida de esos diputados. Estriba en el destino final que tomarán esos restos electorales. Por el estricto funcionamiento de la Ley D'Hondt, el naufragio de las izquierdas entregará en bandeja más de diez escaños clave a las candidaturas del Partido Popular y Vox, alterando de forma determinante la correlación de fuerzas de la Cámara Baja.

La frontera del 3%

Uno de los elementos que ha cegado a los negociadores de las distintas familias de la izquierda es la trampa del umbral legal. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General fija un requisito teórico del 3% de los votos válidos en cada circunscripción para tener acceso al reparto de escaños. Una cifra que en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona permite arañar representación a formaciones como Podemos. En cambio, en el mapa de la España media resulta una quimera absoluta. En las provincias que eligen entre cinco y ocho representantes, el coste real de un acta de diputado no se sitúa en ese modesto 3%. Exige escalar hasta un umbral de representación efectivo que oscila entre el 11% y el 17% del voto emitido.

Cuando el espacio situado a la izquierda del PSOE acude unificado a las urnas acumulando una intención de voto del 14% o 15%, rebasa con holgura ese corte implícito y asegura, al menos, un escaño directo e incluso peleando por un segundo en los últimos restos. Por el contrario, cuando la candidatura se fragmenta en dos o tres listas compitiendo de forma simultánea, los porcentajes se dividen en fracciones del 7% y el 6%. La consecuencia es inmediata y matemática: todas las siglas quedan situadas por debajo del coste real de entrada. Transformando decenas de miles de sufragios en votos totalmente inútiles que no logran traducir su peso social en representación parlamentaria.

El castigo doble del sistema D'Hondt

La mecánica del reparto de escaños mediante la Ley D'Hondt opera dividiendo los votos totales de cada candidatura entre los enteros de la serie numérica para ordenar los cocientes resultantes de mayor a menor. Al fragmentar la bolsa de sufragios de un mismo espacio ideológico, la cifra de partida se reduce drásticamente. Privando a la formación de los cocientes secundarios necesarios para disputar los últimos asientos del reparto provincial.

Si imaginamos una provincia de seis escaños donde el Partido Popular obtiene 100.000 votos, el PSOE 90.000, Vox 50.000 y el conjunto de la izquierda alternativa suma 40.000, acudir bajo una sola papeleta le garantiza a esta última su acta de diputado. Al mantener un primer cociente imbatible frente a las terceras divisiones de los partidos mayoritarios. Si esa misma bolsa de 40.000 apoyos se divide entre dos listas enfrentadas de 22.000 y 18.000 sufragios, ninguna de ellas alcanza la masa crítica para figurar entre las seis cifras más altas del recuento.

La cuestión no termina ahí. Ese escaño que se desvanece no se queda vacante. Se reasigna de manera automática al siguiente cociente con mayor volumen en la lista. En la geografía electoral española, ese beneficiario secundario es, casi invariablemente, el partido más votado de la provincia o el segundo bloque ideológico con mayor disciplina de voto que en esta cita electoral encabezan el PP y Vox.

La llave de las puertas del poder

El análisis detallado provincia por provincia refleja que este patrón de castigo doble se repetirá de forma sistemática en al menos una docena de circunscripciones medianas si no median acuerdos de retirada estratégica. En feudos clave del sur y del interior peninsular, la suma de los votos dispersos de la izquierda alternativa superaría con claridad el listón necesario para arrebatarle el último escaño en juego a la derecha. Sin embargo, al concurrir por separado, la división regalará de forma directa esos diputados a los candidatos del PP y de la extrema derecha.

Esta transferencia involuntaria de representación no es un matiz marginal en la contabilidad parlamentaria. Equivale a una oscilación neta de más de veinte diputados en el balance global del Congreso. La diferencia entre que un acta caiga del lado del bloque progresista o se sume al casillero de la oposición conservadora representa un vuelco de dos votos en cada votación de investidura. En una Cámara donde las mayorías se han medido históricamente por un margen estrecho de escaños, regalar más de diez actas por pura incapacidad de entendimiento orgánico constituye el mayor cheque en blanco que la derecha podía esperar para afrontar la noche electoral del 29 de noviembre.

El coste real del dogmatismo

El veredicto de las urnas dejará al descubierto el coste real del dogmatismo de las cúpulas de la izquierda. La persistencia en colocar las siglas, las cuotas de poder interno, las facturas de 2023 y los vetos personales por delante de la eficiencia matemática del sistema electoral está a punto de convertir la división de la izquierda y la Ley D'Hondt en el principal aliado de la entente PP-Vox. Cuando el recuento del 29-N certifique la adjudicación de esos últimos escaños en las provincias medianas, los lamentos por el avance de las derechas tropezarán con una verdad contable incontestable. La mayoría que abra las puertas del Gobierno a PP y Vox no habrá sido conquistada únicamente en las urnas por sus propios votantes. Habrá sido regalada desde las trincheras e ineficiencias de sus rivales políticos.

Pongamos un ejemplo concreto. Imaginemos Cádiz. Ocho escaños en juego. En las últimas elecciones, la suma de la izquierda rondaba el 15% de los votos. Suficiente para obtener un diputado. Incluso para pelear por un segundo. Pero si ese 15% se divide en tres listas del 5%, el 5% y el 5%, ninguna alcanza el corte efectivo. Y esos votos, que sumados valdrían un escaño, se convierten en votos muertos. Votos que no representan a nadie. Votos que, paradójicamente, benefician a quien menos los quiere. Al Partido Popular. A Vox. A la derecha. Porque el escaño que la izquierda pierde no desaparece. Se lo queda otro. Y ese otro, casi siempre, es el que más votos tiene. Aunque no sean los tuyos.

Un votante de izquierdas en Badajoz, en Albacete o en Granada vota convencido. Vota con esperanza. Vota creyendo que su papeleta servirá para algo. Pero su papeleta, si la izquierda va dividida, no servirá para nada. Absolutamente para nada. Porque su escaño se lo llevará el PP, Vox o ambos. Y ese votante, al día siguiente, se preguntará para qué votó. Para qué sirvió su esfuerzo. Su ilusión. Su confianza. Y la respuesta, por desgracia, será sencilla: para nada. Para absolutamente nada.

Esta situación lleva a la conclusión de que las cúpulas de los partidos no piensan en los votantes, sino en ellas mismas, en sus sillones, en sus cuotas de poder y en sus proyectos personales. Mientras tanto, la derecha se frota las manos porque sabe que, en política, a veces, el mejor aliado no es uno mismo, sino el enemigo. O, mejor dicho, la ineficacia del enemigo. Y esa ineficacia, en este caso, tiene nombre y apellidos. Se llama división. Se llama dogmatismo. Se llama fracaso.

 

17/10/2026 - PENSIONISTAS POBRES, NO; POBRES PENSIONISTAS (REEDICIÓN)

 ÁNGEL MORILLO TRIVIÑO

Como los Sres. del Partido Popular y de VOX hacen bueno eso que dijo Lev Tolstoi de que “debe valorarse la opinión de los estúpidos: están en mayoría”, he traído a colación este escrito sobre los pensionistas de 23 de enero de 2025 (no lo olviden: 23/01/2025). Y esto es lo que dije entonces, que puede valer para lo que está pasando ahora y de cómo opinan los de la derecha que cuando se jubilen no necesitarán ninguna pensión, como, así mismo, tampoco la necesitarán esos de la CEOE (el Ibex y Cía. y Banqueros) que ahora se están forrando con el sudor ajeno y se niegan a cualquier subida, por difusa que sea al estilo M. Rajoy.

No sé si será cierto eso que se dice de qué cuando se está convaleciente de una enfermedad -aunque sólo sea una maldita gripe del nivel 5- se vuelve uno más radical de lo que ya lo es. En mi caso -los lectores de los periódicos que me publican lo saben bien-  me da que no hace falta ninguna “gripe” para comprobar mi radicalidad, que no es otra cosa que decir la verdad de lo que acontece y de lo que piensa, aunque para algunos “piadosos” eso se llame radicalidad. Cuando lo verdaderamente radical estriba en ciertos comportamientos fuera de contesto que se dan en la política española cada día que pasa y sin que se vea ninguna luz al final del túnel, que servidor trata, lo mejor que sabe, de poner de manifiesto en sus humildes escritos.

Como pensionista que soy, me ha dolido bastante la no aprobación de esa propuesta del gobierno sobre la subida de las pensiones y las otras cosas que la acompañaban. Y como pensionista que no llega a ¡1.000 € al mes! el dolor se ha convertido en algo así como “retortijones”, que decimos mucho aquí en Extremadura cuando nos duele la tripa.

No sé, pero si me importa mucho (luego diré por qué), cuantos pensionistas, de los más de nueve millones que hay en España, cobra lo que yo o incluso menos. Cierto que no somos pensionistas pobres -la pobreza relativa está por debajo de nuestra pensión- pero no es menos cierto que somos unos pobres pensionistas.

Es una vergüenza más de este país -entre las muchas que atesora- que unos individuos sospechosos de traición a su patria, (y no me gustan los patriotismos), que tienen a un Presidente huido de la justicia, pero cobrando todos los meses un salario para vivir holgadamente en el extranjero, un salario que para sí querría el pensionista que más gana, se muestren contrarios a aprobar una casi “ridícula” subida de las pensiones que, a los que cobran lo que servidor, supone la nimia cantidad de 25 € al mes. Radical, sí: “cochinas manos” las de estos políticos que cuando se jubilen no tendrán que estar pendientes del Índice de Precios al Consumo (IPC), y que ahora se embolsan entre ¡6.000 y 8.000 € al mes por negar en un pleno del Congreso una “limosna” para unos pobres pensionistas.

Y claro, como no podía ser de otra forma, no podían faltar a la “recancamusa” los integrantes del Partido Popular y los de Vox (estos últimos no han trabajado en su vida ni lo piensan hacer nunca, y a los que, curiosamente, su “Jefe” supremo habría enchironado por su famosa ley de Vagos y Maleantes, pero que tendrán una pensión que ni sueñan los que se han hartado de trabajar toda su vida).

Qué decir de los “populistas”: El partido más corrupto de la historia de la Democracia, con miles de casos de corrupción en sus filas, muchos de ellos pendientes de que la justicia los archive por haber prescrito, y con unos líderes que, por no respetar no respetan ni siquiera a los muertos (Aznar, “el muñeco Luciano”, con las víctimas de la Guerra y las de los trenes de Atocha, ¿500 muertos?; la tal Ayuso con cerca de ¡ocho mil! pensionistas fallecidos por su descarada falta de asistencia; el tal de la Comunidad de Valencia, Mazón, con más de ¡200 muertos! por su negligencia, y suma y sigue). Estos señoritos del PP, que nunca tendrán que mirar el IPC para ver cuánto ha subido su pensión, comandados por un amigo de narcotraficantes y con una familia “enturbiada” en más de un posible caso de corrupción, se vanaglorian de haber conseguido que las pensiones no suban lo que los socialistas y algunos otros pretendían. Las suyas, lo dicho, no tienen ningún peligro. Y ni siquiera se lamentan de haber “trincado” la caja de la Seguridad Social para atender la debacle bancaria ¡unos 80.000 millones de euros! mientras gobernaba el Sr. Rajoy, también gallego como Feijóo. Un atraco a los pensionistas en toda regla que aún están esperando que se les devuelva lo suyo, pero que ellos se descojonan cuando alguien se lo recuerda, y encima se permiten el “lujo” de negarles una subida, como he dicho antes, irrisoria al mes.

Lo de Junt, el PP y Vox no tiene justificación nada más que en un país como el que quieren copiar, el de los gringos de ese fanático Trump que quiere abocar el mundo a la pobreza.

Pues bien. Como advertí, más arriba. De esos más de nueve millones de pensionistas que hay en nuestro país, ¿cuántos hay que cobran menos de ¡1.000 € al mes?, ¿cuántos que cobran menos de ¡1.500 € al mes? En manos de esos millones está (porque los pensionistas votan casi todos) una parte importantísima de los votos necesarios para gobernar. Los pobres pensionistas tienen la palabra para acabar con estos “pájaros” de una vez por todas, con su voto a favor de quienes se molestan en velar por ellos -aunque no sea lo suficiente- se habrá dado un paso de gigante para que en este país no entre la pobreza entre quienes fueron capaces de levantarlo. 

Sres. del PP, Vox y Junt: ¡Quiten sus sucias manos de encima de los pensionistas!

 

viernes, 16 de octubre de 2026

16/10/2026 - SE ELIGE UN PROGRAMA, LO QUE UNE DE VERDAD

https://ads.diariosabemos.com/www/delivery/lg.php?bannerid=329&campaignid=53&zoneid=36&loc=https%3A%2F%2Fdiariosabemos.com%2Fopinion%2Fse-elige-programa-une-verdad_519399_102.html&referer=https%3A%2F%2Fdiariosabemos.com%2F&cb=cb3f24148eComentario: No te canses Eduardo, hay un porcentaje muy alto de estupidez en España. Votarán a las extremas derechas y a los nazis.

Eduardo Madroñal Pedraza

Lo que hace que la gente sea, democrática y políticamente, igual es el programa que vota y apoya. Un programa que todos entiendan, con mayor o menor comprensión, los militantes, los simpatizantes, los amigos, los votantes e incluso la gente. Un programa que obliga a los dirigentes, elegidos por su coherencia en la defensa del programa, a llevarlo adelante y a no traicionarlo. Esto es lo auténticamente democrático. Primero, el programa, después los dirigentes. Porque es lo que une, de verdad. Porque cambiar el orden, primarias de personas primero y el programa después, es esencialmente antidemocrático. Porque no une, sino que divide.

Hace falta un frente amplio de verdad en España, pero no un frente estrecho. Un frente amplio de verdad no es la esencial unidad de la izquierda contra la derecha, aunque se necesite la unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE que luche por redistribuir la riqueza, arrancada con el atraco de la vivienda y el saqueo de la inflación. Hace falta un programa político de todos los sectores sociales que sufren el expolio de los serviles botines y de los blackrocks estadounidenses, que una desde la clase obrera y demás sectores trabajadores, pasando por los autónomos, hasta llegar a las pequeñas y medianas empresas, que una a todos esos sectores sociales y a sus representantes políticos y sus organizaciones sectoriales. Un frente amplio por la redistribución de la riqueza.

Un frente amplio no es un reparto de puestos electorales. Un frente amplio es unir políticamente al 90% de la ciudadanía española con un programa que obligue, a los botines y blackrocks, que se están enriqueciendo a nuestra costa, para que paguen, con sus inmensos beneficios, lo que nos deben. Y debe formarse con un claro y urgente programa de redistribución de la riqueza para que el atraco de la vivienda y el saqueo de la inflación los paguen los que han acumulado una descomunal riqueza a costa de empobrecernos -de manera más grave o menos- a los "tontos" -como nos calificó el presidente "español" de la Iberdrola estadounidense (USAdrola)-, a los demás.

Apoyar todo avance, aunque sea minúsculo

Llevamos tres crisis "encadenadas"; la de los recortes y la austeridad de 2008; la de la pandemia, con todo lo que supuso de destrucción del tejido productivo; y la actual, con la subida de los precios de la vivienda y la inflación de la cesta de la compra, todas ellas ligadas a los juegos bélicos de Washington, ahora con sus amigos Netanyahu y Putin. Crisis, recortes y ajustes, que han ido a los bolsillos de los botines, el Ibex35 y los blackrocks, incluyendo la deuda pública que nos chupan.

Pero la situación ha cambiado gracias a la movilización popular por el derecho a la vivienda, que ha puesto el centro en lo que es más importante para la gente, que son sus condiciones de vida, sobre todo la vivienda, y en quienes son los responsables. Esto ha creado una nueva situación. Ahora, la atención está donde tiene que estar, es decir, con los problemas de la gente, la vivienda, los salarios, las pensiones, etc.

Con todas las elecciones que encaramos, la clave primera está en promover la más amplia unidad en todo el ámbito de la izquierda a la izquierda de la socialdemocracia, para impulsar candidaturas unitarias que impulsen un frente del 90% ante las dañinas políticas de Trump y sus USAtriótas en España. El ámbito a la izquierda del PSOE abarca más de 5 millones de personas, y es un ámbito riquísimo, con gran potencial. No solo están los partidos parlamentarios, es más amplio.

Hay multitud de fuerzas municipalistas, que son unibles en un proyecto para las generales. En el ámbito social hay miles de organizaciones que luchan por sanidad, educación, derechos laborales, que son unibles. Es un océano de fuerza lo que hay en ese espacio. Es una percepción errónea reducirlo a los partidos parlamentarios y poner el peso en las dificultades.

La clave de que las elecciones se desarrollen a favor de los intereses populares es que estén en el centro las cuestiones que afectan a las condiciones de vida de la gente, vivienda, salarios, pensiones, mejora de la sanidad y educación públicas. Y que la izquierda a la izquierda del PSOE se comprometa con un programa que dé respuesta a estas exigencias.

Es urgente redistribuir la riqueza

Es una conclusión que se saca de las victorias de Mamdani en Nueva York y Die Linke en Berlín. Hay que mejorar las condiciones de vida de la gente, y en particular la vivienda, que es el primer factor de empobrecimiento. Como dice Mamdani, el mayor peligro para la democracia es que la gente no tenga garantizada sus condiciones de vida. Y la primera tarea de la izquierda es defenderlas. Y para ello, hay que redistribuir la riqueza de los botines y blackrocks.

 

16/10/2026 - ESTER MUÑOZ LO PETA

DAVID TORRES

En el PP están tan seguros de que van a ganar otra vez las elecciones que no les importa meterse en camisa de once varas: porque caben. A poco que se esfuercen, puede que vuelvan a ganarlas y entonces a Pedro Sánchez no le quedará más remedio que montar otra dictadura comunista-etarra-bolivariana con el fin de entregar Ceuta y Melilla a Marruecos, despedazar España en porciones, crear para su mujer un ministerio de Contraataque Judicial y otro de Música Clásica para su hermano. Lo de subir como nunca los sueldos y pensiones, además de establecer una ayuda mínima vital, fueron concesiones de Sánchez a sus malvados socios de izquierda, quienes no paran de idear burradas que lleven cuanto antes al país a la ruina. Como la camisa de once varas de las pensiones estaba hecha unos zorros, Figaredo se puso a plancharla con mucho cuidado y mucho mimo, sólo para que Ester Muñoz la doblara y la metiera en una caja. Según sus propias palabras, la caja tiene forma de ataúd, porque las pensiones están muertas o, mejor dicho, van a petar, así que lo más práctico será que cada español se haga un plan de jubilación alternativo y aquí paz y después gloria. Si todavía no ha empezado la campaña electoral y la ultraderecha de dos sabores promete que va a privatizarnos las pensiones -mientras nos va privatizando la sanidad de paso-, habrá que irse preparando para que nos privaticen también la atmósfera, el oxígeno, las playas, las montañas, el campo y las ciudades. Están en ello, sí, hasta el punto de que Figaredo y Muñoz compiten por ver quién privatiza primero el concepto de privatización de las pensiones.

No hay mejor manera de movilizar al personal que hacerlo entrar en pánico, pero algunos compañeros de partido empiezan a pensar si a Ester Muñoz no se le habrá ido un poco la mano. Esto de decirle a la gente que el sistema de pensiones va a petar y que en cuestión de unos meses se van a quedar en bragas, igual los moviliza demasiado, sí, pero hacia el otro lado. Puesto que el PP es el único animal político que tropieza con la misma pensión las veces que haga falta, ya le deben de estar organizando a Feijóo una entrevista a huevo con Ana Rosa Quintana o con Susanna Griso (con cualquiera excepto Silvia Itxaurrondo) para que meta de nuevo la pata.

Ya la metió bien a fondo la semana pasada, cuando se puso a imitar a Churchill y dijo que su gobierno no iba a pedir aplausos sino sacrificios. No estaba claro a qué se refería exactamente Feijóo con lo de los sacrificios hasta que Ester Muñoz -gracias a ese don de lenguas suyo que no conoce fronteras- explicó el colapso del sistema de pensiones mediante un ejercicio de taichí en el que la pirámide poblacional se convertía en un vertedero. También lo podía haber explicado con ese fragmento de Apocalypto, de Mel Gibson, en el que se ofrecen sacrificios humanos al dios sol mientras las cabezas cortadas ruedan pirámide abajo. Ni siquiera Churchill, en vísperas de la invasión alemana, se atrevió a tanto.

Puestos a acojonar a su público, Feijóo podía haberse vestido de sacerdote azteca y Muñoz de Casandra, aquella desdichada agorera troyana que sólo profetizaba desgracias. Desde que Abascal les hace la competencia, ya no saben qué apocalipsis montar a la hora de exagerar las catástrofes que vendrán caso de no sentarse pronto en la Moncloa. De ahí que tengan que comerse sus propias profecías y dar marcha atrás a toda hostia, porque en lo de echarse al monte Olimpo Vox no tiene rival, mientras que en el PP no son tan apocalípticos como integrados. Dos días después, no les quedó otra que llamar otra vez a Ester Muñoz para que desdoblase la camisa de once varas y explicara lo bien que marcha el sistema público de pensiones. Lo cual podía interpretarse como que el sanchismo no ha gestionado el asunto mal del todo, algo realmente inconcebible para un votante acérrimo de derechas que, a estas alturas de la retractación, ya anda al borde del ictus. En su comparecencia ante los medios, Muñoz estuvo a punto de declarar que ella nunca había dicho lo que dijo. A fin de cuentas, el verbo “petar” en castellano tiene al menos dos significados y ella se refería a que las pensiones van viento en popa. Como la propia Ester Muñoz, que lo está petando.

 

jueves, 15 de octubre de 2026

15/10/2026 - OTRO PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA QUE NO LO ES, Y ESTE AÑO CON TRACA


La concesión de este galardón es una doble estafa y enseguida vas a entender fácilmente el porqué

JUAN TORRES LÓPEZ

Como cada año por estas fechas, los medios de comunicación de todo el mundo han vuelto a anunciar los ganadores del "Premio Nobel de Economía". Esta vez, los estadounidenses Robert E. Hall, de la Universidad de Stanford, y Michael Woodford, de la de Columbia, por sus trabajos sobre "los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica". Al anunciarlo, el presidente del comité que lo concede, John Hassler, subrayó que gracias a ellos los modelos que hoy utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo disponen de una base teórica sólida.

La concesión de este premio es una doble estafa y enseguida vas a entender fácilmente el porqué.

 

No es un Premio Nobel

 

Alfred Nobel dejó establecido en su testamento que los intereses de su fortuna se repartieran cada año entre quienes hubieran proporcionado el mayor beneficio a la humanidad en la Física, la Química, la Fisiología o Medicina, la Literatura y la paz entre las naciones. Conocía los estudios de economía de su tiempo, pero nunca pensó en premiarlos.https://adserver3.bigapis.net/www/delivery/lg.php?bannerid=26281&campaignid=12879&zoneid=27603&loc=https%3A%2F%2Fwww.diariosigloxxi.com%2Ftexto-diario%2Fmostrar%2F6052440%2Fotro-premio-nobel-economia-no-ano-traca&cb=2ce64fe96f

Lo que hoy se llama "Nobel de Economía" es, en realidad, el "Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel", creado en 1968 por el banco central sueco con motivo de su tricentenario. No lo financia el legado de Nobel ni lo eligió su voluntad. Como expliqué en mi libro Econofakes, el propio director de la Fundación Nobel, Michael Sohlman, reconoció años después que el banco hizo muchos cálculos para que los periodistas de todo el mundo no lo distinguieran de los demás. Y lo consiguió plenamente con un simple objetivo: hacer creer que la economía es una ciencia como las demás que reciben el galardón y, de paso, como han documentado Avner Offer y Gabriel Söderberg, reforzar la pretensión del banco de ser independiente del Parlamento y del Gobierno: si la economía es ciencia, las decisiones deben tomarlas los técnicos y no los representantes de la ciudadanía.

Premio al irrealismo

El premio de este año contribuye a ese fraude pues se concede a dos economistas que han desarrollado modelos y teorías completamente alejados de la realidad pero que sirven para consolidar las políticas económicas que concentran la riqueza y el poder. Merecen un reconocimiento científico tanto como un trabajo sobre anatomía que no incluyera al corazón o el hígado en el cuerpo humano y afirmase que este se mueve sin verse afectado por la ley de la gravedad.

Desde los años setenta, la corriente dominante en economía asumió tres fundamentos básicos. El primero, que cualquier explicación de lo que ocurre en el conjunto de la economía (el empleo, la inflación, las crisis) debía deducirse del comportamiento de individuos perfectamente racionales que maximizan su utilidad o su beneficio, que conocen perfectamente cómo funciona la economía y que, al formar sus expectativas sobre el futuro, nunca se equivocan de forma sistemática. El segundo que, como es imposible sumar los comportamientos de millones de personas diferentes, se supone que toda la economía funciona como si en ella sólo hubiera un único consumidor "representativo" de todos y una única empresa también "representativa" de todas las existentes. Y, finalmente, que, en esas condiciones, no hay crisis posibles, sino tan sólo "perturbaciones" aleatorias que llegan desde fuera y de las que la economía se recupera automáticamente volviendo a su equilibrio.

El ahora premiado Robert Hall contribuyó a fundar esta manera de razonar con un célebre artículo de 1978 en el que aplicaba las expectativas racionales al consumo. Y Michael Woodford la llevó a su expresión más acabada en los llamados "modelos neokeynesianos", que, con variantes, son los que hoy día emplean prácticamente todos los bancos centrales para fijar los tipos de interés, "gestionar las expectativas" y anunciar lo que piensan hacer gracias a los componentes que he mencionado: agente representativo, expectativas racionales, mercados que tienden siempre al equilibrio y crisis que vienen de fuera.

Suponer que tenemos un abrelatas

En mi último libro he explicado que este tipo de modelos razonan como el economista del chiste que, perdido en una isla con latas de comida y sin nada con qué abrirlas, propone a sus compañeros: "Supongamos que tenemos un abrelatas".

El consumidor y la empresa representativos, las expectativas racionales y el equilibrio automático son ese abrelatas. Algo que no existe pero que suponemos que lo tenemos para que puedan funcionar los modelos que nos conviene que funcionen.

Hace ya más de cincuenta años que se demostró matemáticamente que todas esas condiciones no pueden darse en la realidad, pero la solución de la economía dominante no fue abandonarlas, sino seguir dándolas por buenas y construir sobre ellas los mismos modelos con variantes cada vez más sofisticadas.

El modelo de referencia del ahora premiado Michael Woodford es el colmo de los disparates. Se plantea, literalmente, como el de una economía "sin efectivo", en la que el dinero apenas desempeña papel alguno y el banco central se limita a fijar un tipo de interés. No hay bancos que creen dinero de la nada al conceder préstamos, ni deuda privada que se acumule, ni burbujas financieras que estallen. Es decir, falta justamente lo que es bien sabido que provocó la mayor crisis de nuestro tiempo.

Por eso es lógico que no la pudieran ver venir, como tampoco los episodios inflacionarios que deben controlar. Tras el desastre, siguieron elaborando los modelos como si nada hubiera pasado, limitándose a remendarlos con nuevas "fricciones" financieras y el propio Woodford publicó un artículo en 2009 celebrando la "convergencia" de la macroeconomía en una nueva síntesis que compartían ya casi todos los economistas.

Un saber presentado como la ciencia neutral que no lo es

Al presentar la economía como un sistema que tiende por sí solo al equilibrio y en el que sólo hace falta que un banco central "técnico" ajuste los tipos de interés, convierten en un asunto de expertos preguntas que deberían ser objeto de deliberación democrática. Por ejemplo, cuánto paro estamos dispuestos a aceptar para contener la inflación, a quién beneficia que suban o bajen los tipos de interés, o quién paga los rescates bancarios. Preguntas puramente políticas que los economistas convencionales quieren hacer creer que se responden como si fueran ecuaciones.

La paradoja de este año se produce cuando el premio del Banco Central de Suecia premia a quien diseñó los modelos que usan bancos centrales cuya independencia está siendo atacada desde el poder político más agresivo y caprichoso, el del trumpismo. Pero la respuesta a ese ataque no puede ser la de blindarlos de nuevo bajo el manto de una ciencia inexistente, sino someter sus decisiones a un control democrático transparente, con modelos plurales y realistas, y con rendición de cuentas ante la ciudadanía.

Las alternativas existen. Hay economistas que trabajan con modelos que incorporan el dinero bancario, la deuda, la energía, la diversidad de comportamientos y la complejidad de la vida económica, y que han acertado allí donde los modelos premiados fallaron. Pero rara vez reciben el premio del Banco de Suecia, que en su inmensa mayoría ha ido a parar a quienes defienden la corriente dominante que ha provocado el mayor número de crisis financieras de la historia y una concentración de la riqueza y el poder igualmente sin precedentes.

Lo que se ha premiado una vez más no es un descubrimiento que beneficie a la humanidad, como quería Alfred Nobel, sino una forma de pensar la economía que conviene a quien da el premio y que beneficia a muy pocos. Galbraith hablaba de todo esto como "fraude inocente". Yo tengo cada vez más dudas de su inocencia.

 

15/10/2026 - ¡INSULTANDO, INSULTANDO!

 ÁNGEL MORILLO TRIVIÑO

Insultar es de cobardes. Seguro que alguien lo ha dicho antes que servidor, pero, además, insultar arropado por una plebe de energúmenos como hacen esos del PP y de VOX es aún de mayor cobardía. Uno a uno no tendrían tantos “guevos” para insultar como ellos hacen siempre con un “escudo” protector al lado, bien de “sus congéneres” o de la policía o los escoltas. 

Salvo raras excepciones, en los años que llevamos de “democracia” (las comillas son porque pienso que no es democracia sino plutocracia) nunca había ocurrido esto de poner de moda el insulto al político del bando que gobierna. Siempre se han dicho cosas “fuertes” del contrario, pero nunca se insultaba como ahora se hace y con la certidumbre de que el insulto es apropiado y merecido. Mas, cuando estos insultadores profesionales, como ese tal Tellado del PP o la IDA (esta ha perdido el norte y se está perdiendo ella porque ya, sencillamente, asquea y lo va a pagar caro en las urnas), lo hacen, se olvidan de que lo verdaderamente insultante para cualquier ciudadano es intentar esconder esas víctimas de sus incapacidades, caso de la Dana de Valencia, del metro también de Valencia, de los ancianos de Madrid (7.291) enviados sin la mínima asistencia al cementerio en el Covid, de los muertos de los trenes de Atocha por la negligencia del “muñeco Luciano” por hacerse una foto con dos presidentes, uno americano y otro inglés que han reconocido su error, mientras el “cenacho” español (un narcisista empedernido) sigue sin hacerlo y pateando foros dando lecciones de ética con casi todos sus ministros imputados en casos de corrupción (el de Montoro de cárcel sin contemplaciones), sin olvidar los muertos del famoso Yak-42 (62 militares) por las negligencias de los contratos para “amañar” Dios sabe qué y porqué. Y sí, estos energúmenos mandados por el PP y VOX que no dejan de decir HP al presidente del Gobierno, son los que están de acuerdo con esos judíos israelitas que han asesinado a más de ochenta mil palestinos (sin contar los que estén debajo de los escombros), la mayoría mujeres y niños indefensos.

Es algo que estomaga, el insulto ha calado en las redes y no es difícil oír a cualquier mequetrefe un insulto sin venir a cuento. Y, por supuesto, no es de recibo que una multitud de “niñatos” (la mayoría hijos de papá, casi seguro, vagos e ineptos) se manifiesten al grito de: ¡Pedro Sánchez, hijo de puta!, adornados con banderas de España -con el aguilucho- hasta el culo provocando a las personas decentes que luchan por sus derechos que sus papás les han robado impunemente durante siglos y les siguen robando.

El colmo de los insultos ha sido el de esos legionarios (¡vaya ejemplo de la Legión!) y el fulano ese que no tiene media hostia, Vito Quiles, amenazando de muerte, y demostrando que “la cabra” tiene más conocimiento que ellos.

En fin, como la cosa va de insultos me he molestado en seleccionar algunas frases famosas sobre el tema para darle forma a este escrito que es producto de la indignación que se sufre cuando uno escucha tanto arrumaco de tantos arrepticios:

“El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe”. Diógenes de Sinope, filósofo griego (404/322 a.C).

“Cuando una persona se configura para expresarse en 140 caracteres, cuando se habitúa al dicterio o al insulto, pierde capacidad para la argumentación, que es la médula del pensamiento”. Fernando Savater (1947), filósofo español.

“Un incitador al odio vive de la agresión del insulto y la burla, tiene siempre listo el puñal de la difamación y es un asesino en potencia”. Luis Gabriel Carrillo Navas.

“Quien me insulta siempre, no me ofende jamás”. Victor Hugo (1802–1885).

“No habrá extorsión, insulto o amenaza que me aparten del camino”. Cristina Fernández de Kirchner (1953).

“Detrás de la insolencia viene el insulto”. Salomón (990/931 a.C)

 “A cada insulto que recibamos nosotros, una propuesta, a cada descalificación, una idea, y a cada exageración una sonrisa”. José Luis Rodríguez Zapatero (1960).

“El "hijo de la chingada" es el engendro de la violación, del rapto o la burla. Si se compara esta expresión con la española, "hijo de puta", se advierte inmediatamente la diferencia. Para el español la deshonra consiste en ser hijo de una mujer que voluntariamente se entrega, una prostituta; para el mexicano, es ser fruto de una violación”. Octavio Paz.

“Las gentes me cortejan en la medida que no las moleste. Pero cuando pretendo servir a objetivos que no les convienen pasan inmediatamente al insulto, mientras que los indiferentes se esconden detrás de su cobardía”. Albert Einstein (1879/1955).

“Los insultos jamás serán rivales para un argumento que demuela con contundencia: la doble moral, la memoria selectiva, los sofismas, las falacias y la agresión”. Luis Gabriel Carrillo Navas.

"El insulto es el refugio, de mediocres, hipócritas, sectarios y envidiosos, pues no progresan ni dejan progresar”. Luis Gabriel Carrillo Navas.

“Cuando los argumentos se acaban, los mediocres se refugian en la violencia y el insulto”. Luis Gabriel Carrillo Navas.
“Hacer alarde público de principios éticos, y luego traicionarlos por aferrarse al poder, con la patraña de hacer de la necesidad virtud, es un ejercicio hipócrita de cinismo obsceno, y un insulto a la inteligencia y la buena fe de los ciudadanos”. José Luis Rodríguez Jiménez.

Cierro el escrito con un párrafo del quizás mejor político que ha tenido hasta ahora la democracia (la plutocracia, valga la redundancia), Julio Anguita:

 “Rebeldía. Pero la rebeldía no es un gesto altisonante. No es un grito, no es un insulto, no es una pedrada, no es una mala contestación, es mucho más profundo. La rebeldía es un grito de la inteligencia y de la voluntad que dice, y lo voy a decir en román paladino: ¡no me da la gana de decirle que sí a esta actual situación! -Por qué- ¡Porque no quiero y me niego a decirle que sí! Porque entiendo que puede haber otra situación y por tanto yo no asumo esta podredumbre y no participo en ella y lucho contra ella. Y esta actitud es una actitud intelectual, y cuando digo intelectual no quiero hablar de universitario, hablo de la mente de cualquier ser humano. Es un posicionamiento que nace de la mente y del corazón, del fuego del querer cambiar. Esta es la rebeldía fundamental. Lo otro son voces, son chillidos, son insultos, son graznidos. - ¡Dale caña! - Circo romano. ¡No, no! La rebeldía no es ni más ni menos que el posicionamiento con otros valores y la decisión de hacerles frente. Rebeldía para decir que no aceptamos que la “Competitividad y el Mercado” sean los que rijan los destinos de las sociedades. Que entendemos que hay una declaración universal de derechos humanos que tiene que cumplirse y que eso significa sociedad de pleno empleo, donde el hombre y la mujer sean exactamente iguales, donde no haya marginados y que costará mucho tiempo y mucho sacrificio, pero es hermoso luchar. ¡Incluso morir por eso! Porque morir tenemos que morir, muramos por lo menos luchando por un ideal noble y no consumiéndonos como un brasero”.

 

miércoles, 14 de octubre de 2026

14/10/2026 - LO QUE ESTÁ EN JUEGO

Vicente Mateos Sainz de Medrano

Las inminentes elecciones generales tienen un componente ideológico más acentuado que las precedentes, porque llegamos a ellas con una polarización alarmante, buscada y fomentada a lo largo de toda la legislatura, por una derecha y extrema derecha que nunca ha terminado de reconocer la legitimidad del Gobierno progresista encabezado por Pedro Sánchez. Deslegitimar, desde el minuto uno, su capacidad para gobernar ha generado una deriva de irracionalidad en la crítica, con acusaciones falsas y sin pruebas, hasta el punto de poner en duda las instituciones en las que se asienta el sistema democrático. Estrategia cuyo principio axial es la creencia de que el poder es de la derecha y que, si no lo tiene, es porque se lo han robado, de donde coligen que todo vale para recuperarlo, aunque suponga la degradación de la democracia; en línea con el principio franquista de que no importa destruir España, porque ya la reconstruiremos a nuestra manera.

Ésta es la base del todo vale para echar a perro Sánchez, al sanchismo, de la Moncloa, que incluye los insultos cada vez más zafios y vejatorios: usted ha vivido de la prostitución le espeto Feijoo en un debate parlamentario, o la intromisión en la vida privada del Presidente, con la inestimable ayuda de jueces que juegan a la política, su brazo judicial, para sentar en el banquillo a su hermano y su mujer con resortes de medios afines. Estrategia que ha servido al PP, para ocultar su proyecto político que ahora empieza a aflorar tras la convocatoria anticipada de las elecciones.

Comicios en los que los españoles y españolas deberán decidir entre el progreso y el futuro o el retroceso y la vuelta a un pasado idealizado como la derecha se viene esforzando en propalar, frente a una realidad que califican de apocalíptica—siempre sin datos ni pruebas—con el objetivo de expandir el miedo a un futuro negro, del que solo nos salvará la vuelta a la certidumbre que ofrece un sistema de ordeno y mando: un régimen autoritario.

Desmontar lo que la derecha llama el sanchismo, es el primer objetivo marcado por Feijoo que concretó en la frase, vamos a reconstruir nuestras instituciones para que nadie vuelva a pensar que el poder está por encima de las normas, en la presentación de su campaña electoral con el lema Por fin. Frase que resume a las claras el ansia por recuperar el poder que interesadamente olvida, como siempre, que ha sido el PP el que a lo largo de la legislatura ha degradado las instituciones, torpedeado, durante cinco años la renovación del CGPJ, para retener la mayoría conservadora vulnerando el mandato constitucional. Igual que ahora bloquea la renovación del Tribunal Constitucional. O como, en estas semanas degrada el sistema electoral, al poner en duda la limpieza del voto por correo que lanza el mensaje, implícito, de que hay un intento de pucherazo por parte del Gobierno, en previsión de que, si no gobierna es porque, otra vez, le han robado las elecciones. Igual que hizo Trump cuando perdió frente a Joe Biden.

Ésta idea de que el Ejecutivo ha ocupado las instituciones públicas oculta, con intención aviesa, que todos los gobiernos democráticos habidos en España, renuevan los cargos públicos cuando llegan al poder, conforme a la lógica democrática: ningún gobierno quiere tener al enemigo en casa. El mensaje de que su Gobierno será transparente, es otro brindis al sol a juzgar por la trayectoria del PP, el único partido condenado por corrupción por el caso Gürtel, según la sentencia de la Audiencia Nacional por enriquecimiento ilícito en perjuicio de los intereses del Estado que produjeron beneficios económicos cuantificables al PP. O como rompió a martillazos los discos duros de sus ordenadores, para ocultar los sobresueldos que cobraban de la caja B sus altos cargos, incluido un tal M. Rajoy, en el famoso caso Kitchen.

En materia económica la propuesta es la de siempre, una rebaja fiscal que beneficiará a los que más tienen y detraerá recursos para financiar la sanidad, la educación y los servicios sociales públicos como vienen haciendo, sistemáticamente, en las comunidades donde gobiernan con la extrema derecha. Completa el panorama medidas, la prioridad nacional, que ha comparado a Vox, que significa acabar con el crecimiento económico que aporta la inmigración: solo hay que ver la cifras. Diversidad que la derecha aborrece como demuestra el recorte de financiación de proyectos culturales que huelen a rojerío, mientras financian sin tiento las fiestas taurinas que expresan el ser español y refuerzan nuestra identidad española.

Esta es la reconstrucción nacional que propone Feijoo, que plantea los próximos comicios en una pugna entre dos modelos de sociedad. El de una vuelta a los valores de siempre de la derecha, de recortes sociales en derechos y libertades para beneficiar la expansión del capitalismo salvaje y el españolismo rancio. O el modelo que defiende y expande los derechos ciudadanos, prima la defensa del estado del bienestar, y la diversidad social y cultural que no ve al otro, al que viene de fuera, como un usurpador. Lector elector, todo está en tus manos.