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martes, 8 de septiembre de 2026

08/09/2026 - DE MIGUEL: "ESTAMOS MUY CANSADOS DE ESTA EXTREMADURA DE POSTUREO Y DE ESCAPARATE"

Comentario: Sólo unas cuantas personas -entre ellas un servidor- conseguimos que en Castuera no se instalara una incineradora y que fuera retirado de una rotonda un avión de guerra. Tomen nota y “uñas a la gatera” con lo del biometano.

La portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, ha señalado la pasada tarde en la concentración convocada a las puertas del Teatro Romano de Mérida, que Unidas por Extremadura está con la Extremadura “que no se resigna, que se organiza y que pelea por un futuro mejor aquí”. Así ha manifestado el cansancio por esta Extremadura “de postureo, de escaparate” y de esta región que, como ha señalado, se está “vendiendo a precio de saldo”. 

“Necesitamos un gobierno valiente”, ha reclamado De Miguel ante los numerosos manifestantes que han viajado a la capital autonómica desde diferentes puntos de Extremadura, muchos en representación de las plataformas contra de las diferentes plantas de biometano proyectadas en la región. “Extremadura no puede convertirse en el vertedero de Europa”, ha reivindicado la portavoz de Unidas por Extremadura que ha añadido que nuestra comunidad “dista mucho de lo que es este gobierno”. 

“Estamos muy cansados de que Extremadura sea tierra de sacrificio, una tierra donde se le perdonan los impuestos a las grandes eléctricas mientras los servicios básicos fundamentales penden de un hilo”, ha señalado De Miguel que además ha recordado que la Extremadura que “no se resigna está hoy tomando las calles”. 

De Miguel ha puesto en evidencia que el gobierno extremeño “no tiene la decencia de entrar por la puerta grande del Teatro Romano y tiene que hacerlo por la puerta de atrás porque no quieren dar la cara” y ha señalado que “nos avergonzamos profundamente” de un gobierno que “está poniendo a Extremadura en el mapa no ya solo como de las zonas más contaminadas, sino también como una tierra poco solidaria, como una tierra con el corazón frío, una tierra insolidaria que no acoge a quien lo necesita”.

 

La portavoz de Unidas por Extremadura ha calificado al gobierno de la Junta de Extremadura de “fariseo” porque mañana asistirá a la misa de la Virgen de Guadalupe sin cumplir “ni uno solo de los evangelios”. Para De Miguel este es un gobierno que “niega el pan a quien tiene hambre y que niega la manta a quien tiene frío, un gobierno que dice que hay que ayudar a Ceuta mientras se niega al reparto de dinero para que los servicios fundamentales en Ceuta puedan ser sostenidos y para que la emergencia inmigratoria que hay en Ceuta pueda ser sobrellevada”. 

“Un gobierno que se niega a acoger a los menores migrantes que hay hacinados ahora mismo en Ceuta, no es un gobierno que pueda ir mañana a darle ninguna ofrenda a la Virgen de Guadalupe porque es un gobierno fariseo, un gobierno de cínicos y de hipócritas, un gobierno de gente que no tiene humanidad” ha criticado la portavoz de Unidas por Extremadura que ha reivindicado a “la gente decente de Extremadura” que, según ha afirmado, está luchando por “un futuro aquí” y por construir “una tierra de oportunidades”. 

“La Extremadura del postureo, la Extremadura de los grandes discursos está ahí, pero la Extremadura real, la que levanta esta tierra día a día, la que madruga, es la que está hoy aquí”, ha señalado. 

De Miguel también ha querido felicitar a las personas y entidades que recibirán las Medallas de Extremadura, entre ellas José María Núñez, Guillermo Gracia, el Museo Nacional de Arte Romano y Pedro Porro a quienes ha definido como “un orgullo para esta tierra” y ha reconocido su trabajo y compromiso con la región. 

Por último, la portavoz de Unidas por Extremadura ha advertido que “detrás de estas medallas también hay un gobierno que niega los derechos más fundamentales, que está poniendo en peligro las libertades” y que, como ha señalado, “nos retrotrae a épocas muy oscuras de este país que pensamos que habían quedado olvidadas”. De Miguel ha terminado reivindicando una Extremadura “que no se resigna” y que, ha asegurado, seguirá organizándose y movilizándose para defender “una tierra de oportunidades y un futuro aquí”.

 

08/09/2026 - SOMOS ANTIFASCISTAS Y HAY QUE DECIRLO

CRISTINA FALLARÁS

Ponte una chapa, hazte un tatuaje, bórdatelo en la manga. Dilo bien alto: somos antifascistas. El fascismo se alimenta de silencio, y con el silencio se ensancha, crece y se engalla. No basta con saber que no eres fascista. Es más, no basta con no ser fascista. Al fascismo hay que combatirlo y, por lo tanto, hay que ser antifascista.

No quiero desarrollar teorías ni echar mano de análisis con filigrana, porque esto es muy sencillo. Si tú votas a un partido fascista eres fascista. Si tú pactas con un partido fascista, eres fascista. Si facilitas de cualquier manera que el fascismo acceda al poder, a la gestión pública, eres fascista.

Habrá quien se eche las manos a la cabeza y responda que el PP, por ejemplo, no es fascista. Vamos a darle la vuelta hacia un pasado que conocemos. Si el PP hubiera metido al partido nazi en el poder, ¿sería o no fascista? Pues me da a mí que un poco sí, ¿no? Es lo que ha hecho con Vox en Extremadura, Aragón, Andalucía o Castilla y León, nada menos. Es un gesto de entrega y sumisión que coloca a la extrema derecha en los gobiernos, le da poder y probablemente acabará con el PP, al menos tal y como lo conocemos. Tampoco es de extrañar en un partido que viene directamente de la dictadura, de la misma manera que Vox nace directamente del PP, suma y sigue.

El fascismo avanza al galope y seguimos con melindres de baba a la hora de señalar a sus cómplices y sus votantes. La extrema derecha —oh, sorpresa— no avanza porque tenga un motor en las traseras, sino porque tiene votantes. Es decir, el problema no es algo abstracto y teórico llamado fascismo sino millones de personas en toda la Unión Europea dispuestas a apoyar el fascismo hasta que gobierne.

Y, cuando gobierne, destrozará todo lo que consideramos hoy justo: los derechos humanos, los derechos de las mujeres, los derechos del colectivo LGTBIQ+, los derechos de las personas migrantes. No lo digo yo, lo dicen ellos mismos. Lo dicen sin complejos, lo llevan en sus programas políticos y lo aplican en cuanto tocan poder. ¿Es una democracia lo que queda —pienso en Trump— cuando gobierna el fascismo? Lo pongo en duda y me pregunto por qué no lo ponemos en duda todas aquellas personas que no somos fascistas.

¿Se trata de miedo? ¿Nos dan miedo esos tipos con el brazo en alto, violentos, avasalladores? ¿Nos da miedo lo que pueda pasarnos si los enfrentamos? Probablemente. Pero el miedo también es una emoción alimentada de silencio y soledad. De ahí la necesidad de que la mayoría de la población que es antifascista lo exprese en voz alta, lo deje claro. Porque somos más, aunque ellos hagan más ruido. Sin embargo, a veces no lo parece.

Hay que ser antifascista, y además es necesario decirlo bien alto para que se sepa. Ser antifascista como una forma de organizarnos contra la violencia, el atropello y el odio. Ser antifascistas para dejar claro que aprendimos del pasado. Y quien no ha aprendido es porque no le da la gana.

Quiero añadir una última cosa para terminar. Hay quien me recomienda que no escriba artículos como este. Me dicen: “Cristina, protégete”. Entiendo su buena voluntad, porque no sé si publicaría este artículo en el caso de seguir viviendo en Madrid. Hasta tal punto les hemos cedido ya el terreno. Todo es tan fácil que resulta aterrador.

 

viernes, 4 de septiembre de 2026

04/09/2026 - JUECES PRESIDIENDO EL CONSEJO DE SEGURIDAD NACIONAL

ANA PARDO DE VERA

La comparecencia del presidente del Gobierno de este jueves en el Congreso sobre la emergencia en Ceuta reveló algunas cosas que ya sabíamos y otras que empiezan a despejar algunos movimientos dentro y fuera de nuestras fronteras. Por un lado, Pedro Sánchez ya no se muestra tan contundente en la defensa de la actuación de "Marruecos" los días 30 y 31 de julio, cuando llegaron a Ceuta entre 70.000 y 80.000 inmigrantes marroquíes y de otras partes de África. El giro es importante y el jefe del Ejecutivo y sus ministros/as deberían haberlo tenido en cuenta desde el principio, sobre todo, a la hora de dirigirse a la opinión pública en un momento de crisis humanitaria y fronteriza de la UE (eu-ro-pe-a); por tanto, española, y, sobre todo, ceutí.

¿De qué hablamos cuando hablamos de "Marruecos"? En primer lugar, de una dictadura sangrienta y corrupta a la que no le tiembla el pulso a la hora de utilizar a sus ciudadanos/as como balas humanas, pero también, en líneas generales, de un entramado de poder concéntrico que rodea al rey Mohamed VI denominado Makhzen. El núcleo son el monarca y el Gabinete Real y en torno a ellos, se sitúa un potentísimo aparato de seguridad con varios departamentos, que incluyen a las fuerzas armadas, Gendarmería, Policía, diversos servicios de inteligencia... El poder económico y los partidos políticos también tienen una importante cuota de poder, aunque a mucha distancia del Gabinete Real y del entramado de seguridad, éste que tiene en Israel a un proveedor estratégico de material militar y de inteligencia, sobre todo, desde la firma del acuerdo de cooperación de 2021. En 2025, por ejemplo, Le Monde ha publicado una serie de investigaciones sobre tensiones internas en el Makhzen. El pasado 12 de agosto también el periodista experto en el Magreb, Ignacio Cembrero, publicó en El Confidencial una información sobre el malestar interno de la inteligencia marroquí con el rey, que podría estar relacionado con la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta el 30-31 de julio. Hablar de "Marruecos", por tanto, en general y como responsable de la llegada de las decenas de miles de inmigrantes es prácticamente inapelable y hay serios indicios de ello; sobre todo, por cómo los agentes marroquíes sí evitaron otra entrada de similares características el 15 de agosto, además, con toda la brutalidad que les caracteriza y por la que les pagamos un buen dinero desde la UE. Esta política migratoria, por cierto, en manos de países sicarios como Turquía, Libia, Túnez o el propio Marruecos, se ha demostrado contraria al derecho internacional, a los derechos humanos, y debería ser lo primero que se revisara si la UE mantuviera los valores de los que se jacta constantemente y que hace tiempo que abandonó. La cuestión, ahora y en lo que está volcado el Gobierno, es en llegar a conocer si Mohamed VI y su estricta corte planificaron las llegadas masivas a Ceuta, si dejaron hacer y a quién/es, si estaban al tanto de todo, de una parte o de nada, para tomar las medidas correspondientes

Pero hete aquí que al Ejecutivo de Sánchez le ha salido una especie de homóloga en la Audiencia Nacional, además, avalada por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) -de esto nunca tuvimos duda alguna, aunque no hubiera razones y a la benevolencia con el juez Peinado me remito- y por una ley con lagunas sobre lo que es y no es policía judicial, cuándo pasa a serlo y, por tanto, a estar bajo el mando exclusivo de jueces y fiscales; si debe de haber excepciones como el caso de una crisis de Seguridad Nacional como la de Ceuta, etc, etc. En esto precisamente se centraba la queja del ministro Marlaska cuando se dirigió al CGPJ preguntándose cómo es posible que, en una situación calificada ya como guerra híbrida, la jueza María Tardón de la Audiencia Nacional, que atendió a la denuncia del antipartido ultraderechista Iustitia Europa, impida a los policías compartir información con sus superiores políticos sobre las investigaciones de la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta. La jueza puede hacerlo por ley, es sabido, aunque no es obligatorio. ¿Pero en una situación como ésta es prudente y, sobre todo, seguro? ¿Y si estos agentes descubrieran información relevante que condicionara la relación de Madrid con Rabat y la seguridad española? ¿También los jueces van a dirigir las relaciones diplomáticas, políticas, de vigilancia fronteriza o inteligencia que dependen del Poder Ejecutivo y del presidente del Gobierno en particular? ¿Pero qué judicialización de la política es ésta y a qué niveles estamos llegando? ¿No son las diligencias de la jueza una cosa y la información sobre nuestra seguridad de la Policía Nacional, otra? ¿Cómo va a gestionar una emergencia el Ministerio del Interior si una jueza investiga esa crisis e impide al Gobierno acceder a los informes policiales, por insustanciales y ruidosos que, en este caso, hayan sido para regocijo de la ultraderecha de PP y Vox? ¿En qué puñetas (sic) de manos estamos?

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

03/09/2026 - RUFIÁN LLAMA "ASESINO" A MOHAMED VI Y ACUSA A MARRUECOS DE ENVIAR 80.000 PERSONAS CONTRA ESPAÑA

Comentario: La derechona y la extrema derecha (PP y VOX) no paran, como jauría de lobos hambrientos de poder, de aprovechar cualquier asunto para intentar llegar lo antes posible al gobierno. Pero se olvidan de que España no es sólo Madrid y Castilla-León y Andalucía, también es Cataluña, el País Vasco, Navarra, Asturias, Galicia, Cantabria, Extremadura… donde todavía hay mucha gente que no es fascista.  

El portavoz de ERC sostiene que Rabat provocó deliberadamente la crisis de Ceuta para golpear al Gobierno, señala a Washington y Tel Aviv y acusa al Ejecutivo de actuar como "pusilánime".

Agustín Millán

Gabriel Rufián ha llevado este jueves al Congreso una de las intervenciones más duras, incómodas y políticamente explosivas escuchadas hasta ahora sobre la crisis de Ceuta. El portavoz de ERC no ha comprado la prudencia con la que Pedro Sánchez evita atribuir directamente a Marruecos la planificación de los acontecimientos del 30 y 31 de julio. Tampoco ha asumido el relato del PP y Vox sobre una «invasión». Ha construido una tercera tesis mucho más contundente: Marruecos habría utilizado deliberadamente a decenas de miles de personas para atacar al Gobierno español, con el beneplácito o la colaboración política de Washington y Tel Aviv, mientras una parte de la derecha española habría aprovechado la crisis para intentar derribar al Ejecutivo.

"Yo no critico a Marruecos por no controlar a 80.000 personas en su frontera. Yo acuso a Marruecos de enviar a 80.000 personas a su frontera para cargarse al Gobierno de España con la colaboración de Washington, de Tel Aviv y, sí, de la derecha y de la ultraderecha española, policial y judicial", afirmó Rufián desde la tribuna. Y remató esa acusación con dos ataques directos en direcciones opuestas: «Mohamed VI es un asesino», dijo, antes de calificar a sectores de la derecha de «traidores a su patria» y al Gobierno de «pusilánime».

Son acusaciones de extraordinaria gravedad que Rufián presentó como conclusión política, pero para las que en su discurso no aportó pruebas que acrediten una coordinación de Marruecos con Estados Unidos o Israel. El informe policial conocido esta semana sí sostiene que la entrada masiva no fue espontánea, detecta planificación y habla de participación de fuerzas marroquíes en el guiado de personas hacia la frontera, pero no ha identificado todavía al autor intelectual de la operación.

"Han atacado a su país"

Rufián quiso romper expresamente con la hipótesis del supuesto chantaje marroquí a Pedro Sánchez que minutos antes había planteado Alberto Núñez Feijóo. La calificó de opción «conspiranoica» y ofreció otra explicación: el Gobierno no estaría ocultando información comprometedora sobre el presidente, sino evitando reconocer que se enfrenta a un adversario ante el que considera que dispone de pocas posibilidades de respuesta.

"La segunda opción que explica por qué ustedes están tapando todo esto es que Marruecos les plantea una guerra que no pueden ganar", afirmó. Para Rufián, la política exterior del Ejecutivo habría entrado así en una dinámica de cesiones que comenzó con el giro español sobre el Sáhara Occidental y que ahora estaría alcanzando un límite: "Con el Sáhara ustedes entregaron su credibilidad [...] ahora están entregando su dignidad".

El dirigente republicano fue todavía más explícito cuando pidió al Gobierno que dejara de refugiarse en la cautela diplomática. "Han atacado a su país. Esto es un ataque, es utilizar a la gente como carne de cañón y díganlo", reclamó. Su tesis es que la presión migratoria habría sido instrumentalizada deliberadamente para generar una crisis política dentro de España y que algo parecido podría repetirse cuando resulte conveniente a los intereses de Rabat o de sus aliados.

Trump, Netanyahu y el control del Estrecho

La intervención dio después un salto directamente geopolítico. Rufián vinculó la crisis de Ceuta con los intereses de Estados Unidos e Israel en el Mediterráneo y presentó a Mohamed VI como un socio estratégico de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Según su razonamiento, el control de puntos fundamentales del comercio marítimo mundial —el Estrecho de Gibraltar, Ormuz, Panamá o Suez— convierte a Marruecos en una pieza imprescindible para Washington y Tel Aviv.

"Mohamed VI ni viste, ni come, ni respira sin que lo sepa Trump", aseguró, antes de sostener que Estados Unidos e Israel necesitan al monarca marroquí como aliado para proteger sus intereses estratégicos.

Rufián citó además pronunciamientos de dirigentes estadounidenses, israelíes y marroquíes durante la crisis y las posteriores reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla para construir su acusación. Pero nuevamente existe una diferencia esencial entre constatar coincidencias políticas o intereses geoestratégicos y demostrar que Washington o Tel Aviv participaron en la preparación de los acontecimientos. Esa segunda afirmación no quedó acreditada en su intervención.

Contra Feijóo y Vox: "¿Estamos en guerra?"

Paradójicamente, después de describir lo sucedido como un ataque organizado desde Marruecos, Rufián rechazó frontalmente que PP y Vox utilicen la palabra "invasión". Recordó que Feijóo y Abascal la habían repetido numerosas veces y preguntó qué consecuencias tendría asumir literalmente ese término.

"Las invasiones pasan en las guerras. ¿Estamos en guerra, entonces?", planteó, utilizando la contradicción para acusar a la derecha de emplear un lenguaje bélico sin asumir las consecuencias reales que supondría considerar el episodio un conflicto armado.

El portavoz de ERC reservó algunos de sus ataques más agresivos precisamente para PP y Vox, a quienes acusó de instrumentalizar la crisis y de actuar subordinados a intereses estadounidenses, israelíes o marroquíes. Llegó a afirmar que algunos deberían ser «juzgados por traición a su patria», una imputación política de enorme gravedad que tampoco acompañó de hechos que pudieran sostener una acusación penal semejante.

Rufián también advierte a la izquierda

Sin embargo, probablemente la parte políticamente más interesante de su intervención llegó cuando dejó de mirar hacia Marruecos, Sánchez o la derecha y se dirigió a la propia izquierda.

Rufián reconoció sin rodeos que la presencia repentina de decenas de miles de personas en Ceuta constituye un «problemón» y rechazó cualquier intento de minimizar sus consecuencias sobre la seguridad, la convivencia o los servicios públicos. "Quien diga lo contrario o no se entera de nada o miente", afirmó. Su advertencia fue clara: si la izquierda responde únicamente con consignas y se niega a reconocer los problemas reales vinculados a los grandes movimientos migratorios, dejará el terreno libre a la extrema derecha.

Su propuesta se resumió en cuatro conceptos: orden, inclusión, integración, derechos y obligaciones. Reclamó recuperar vías legales de entrada, facilitar una integración efectiva y aplicar la ley con independencia del origen de quien delinca: "Quien la hace, la paga, te llames Antonio, te llames Dimitri o te llames Hassan". Y respecto a quienes entraron irregularmente en Ceuta defendió que sean atendidos rápidamente y posteriormente "devueltos con dignidad".

Ahí está posiblemente la principal singularidad política de su discurso. Rufián acusó a Marruecos en términos mucho más severos que el Gobierno, atacó a Sánchez por no reconocer lo que considera una agresión, acusó a Estados Unidos e Israel de estar detrás del contexto geopolítico, arremetió contra PP y Vox por explotar la crisis y, al mismo tiempo, reprochó a la izquierda su tendencia a minimizar los problemas asociados a la inmigración.

Su frase final condensó esa advertencia: "O la izquierda mira a la realidad o aquí los traidores a su patria se inventarán una".

Una intervención brutal en sus formas y extraordinariamente arriesgada en algunas de sus acusaciones, pero difícil de encajar en los bloques tradicionales del debate: Rufián no responsabiliza a los migrantes de Ceuta; los considera utilizados como «carne de cañón». Su acusación apunta directamente a Rabat y, mucho más allá, a quienes considera sus aliados internacionales.

 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

02/09/2026 - LA BONDAD DE LOS LINCHADORES

Comentario: Lean este artículo despacio y recapaciten: Esto es lo que “piensan” hacer donde gobiernen esos fanáticos de VOX con la gente de color migrante … con la excepción de los que sean futbolistas, preferentemente del Real Madrid, ya que “El Pérez” -quien manda- no lo permitirá.

Si la gente progresista quiere evitar un futuro -sino igual, parecido- tiene que salir a la calle y parar esta boutade en las urnas.

Por cierto, qué bueno tiene que ser políticamente Pedro Sánchez cuando toda la derecha y la extrema derecha está rabiosa por quitárselo de en medio sin llegar a las urnas.

SANTIAGO ALBA RICO

Entre 1880 y 1950 más de cuatro mil negros fueron linchados en los Estados sureños de los EEUU. El linchamiento no era un crimen; era un acto de justicia popular en el que participaban mujeres y niños y que se celebraba con orgullo y alborozo. Las víctimas, acusadas con o sin fundamento, eran conducidas a golpes a la plaza pública y allí quemadas o ahorcadas. Después se tomaban fotografías de los cadáveres, junto a los cuales posaban los alegres ciudadanos, y esas imágenes se convertían en tarjetas postales que a continuación se enviaban, acompañadas de algunas frases, a los parientes y amigos lejanos. Pueden encontrarse algunas de estas postales en internet. Veo, por ejemplo, el cadáver calcinado de Will Stanley colgado de un poste, más indefenso que nunca, observado por una multitud satisfecha; al pie de la foto se puede leer el texto que escribió un tal Joe, cómplice del linchamiento, para comunicarle a su padre la noticia: "Esta es la barbacoa que disfrutamos anoche. Mi retrato está a la izquierda, con una cruz encima. Tu hijo Joe". Era el 30 de julio de 1915 y diez mil personas se habían reunido en la plaza principal de Temple (Texas) para contemplar la pira. Veo en otra postal los cadáveres de Virgil Jones, Robert Jones, Thomas Jones, y Joseph Riley, ahorcados el 31 de julio de 1908 en Russellville (Kentucky); del pecho de Riley, con el cuello tronchado y vestido con un mono azul, cuelga un cartel de advertencia: warning. O veo asimismo los cuerpos semidesnudos de Elias Clayton, Elmer Jackson e Isaac McGhie, trabajadores de circo en Duluth, linchados en Minnesota el 15 de junio de 1920. Una multitud de hombres blancos, vestidos como de domingo, atildados y sonrientes, posan a su alrededor como si se tratase de una boda o de una fiesta de graduación.

Los linchadores, no lo olvidemos, eran gente buena: padres responsables, trabajadores honestos, vecinos solidarios. Eran ciudadanos ejemplares que se sentían inseguros, amenazados, en peligro, y que sólo pretendían restaurar los valores de la civilización, mancillada por la presencia invasiva de esos negros salvajes. El negro les hacía daño: visual y culturalmente constituía en sí mismo una agresión moral. Daba igual si eran realmente culpables de la violación o del robo que les atribuían. El negro era el Mal mismo. Matar al negro era purificar los pecados del mundo. Matar al negro no era un crimen; no era ni siquiera un pecado; no era ni siquiera una falta; era una restauración del bien común que todos juntos debían festejar. Era, sí, el triunfo de la comunidad a través de un acto de justicia colectivo.

Es imposible no evocar esta especie de "moralidad del mal" cuando el fascismo regresa a nuestras vidas. Pienso en los israelíes que suben a la colina de Sderot, con una cesta de picnic, para contemplar los bombardeos de Gaza, pero también en los ciudadanos de Ceuta que se reúnen para impedir la entrega de alimentos a los inmigrantes, quemar sus tiendas y golpear sus cuerpos; y que se manifiestan reclamando al gobierno el incumplimiento de la ley y la expulsión de esos "invasores" hambrientos y descalzos. No voy a negar el atolladero de una crisis al mismo tiempo geopolítica, institucional y humanitaria. Que se trate de un verdadero atolladero, facilitado por la inacción del gobierno, explica en parte la reacción de esa gente buena que, alentada por partidos y dirigentes irresponsables, considera legítimo y razonable renunciar a la ética común -la que enseñan a sus hijos en casa- y transformarse en una muta fascista. Hace unos meses escribía yo un artículo en el que, citando a Gramsci, me mostraba preocupado por esta "transformación molecular". A partir de la hipótesis de un naufragio en el mar, Gramsci describía un proceso muy frecuente: el de una persona que, en condiciones excepcionales, se convence a sí misma, de la manera más honesta y sincera, de que es no sólo necesario sino legítimo y moral el canibalismo. Ahora bien, es en las situaciones excepcionales donde la ética universal realmente cuenta; donde la moral, en ausencia de orientación política, decide la diferencia entre el bien y el mal o, si se prefiere, entre los Evangelios y Mein Kampf.

 

lunes, 31 de agosto de 2026

31/08/2026 - "LAWFARE": ASÍ SE HUNDEN LOS SISTEMAS POLÍTICOS

 La instrumentalización de la justicia anuncia cambios sociales relevantes porque pone en evidencia la existencia de un poder acorralado

JORDI NIEVA FENOLL 

Hay una constante histórica de la que nadie parece ser demasiado consciente. Igual que los descensos repentinos en las bolsas acostumbran a anunciar una inminente recesión, cuando en un Estado algunos de sus jueces se han dedicado a hacer lawfare, es decir, a prevaricar para defender una opción política, y lo practican con inusitada frecuencia o al menos en casos relevantes, se ha producido, tarde o temprano, una reacción popular que, de un modo u otro y con más o menos sinsabores, ha provocado un cambio de régimen, e incluso a veces un cambio de época. Igual que con la caída de los valores bursátiles, hay excepciones y también otros factores que a veces acaban siendo preponderantes en el cambio. Sin embargo, la degradación de la confianza ciudadana en una Justicia que, incluso, se había llegado a admirar, no parece ser irrelevante para el devenir histórico.

Ha ocurrido demasiadas veces como para no prestarle atención al fenómeno. Dejando al margen la represión judicial propia de las dictaduras, en las que el juez sólo es una pieza sumisa del sistema autoritario, tal vez el ejemplo científicamente más evidente es el acaecido en el siglo XVII en Inglaterra. Hubo algún rey que, interesado en mantener su poder por diferentes razones –económicas, sobre todo–, se dedicó a utilizar a sus jueces para encarcelar o eventualmente ejecutar a rivales políticos con pretextos que podían parecer legales, pero que a ojos de todos no lo eran, tampoco a los ojos de las propias leyes. Cuando, tras esos excesos, en 1645 fue decapitado el principal responsable de los abusos, Carlos I, se abrió un periodo republicano-dictatorial. Poco después volvió la monarquía, pero en 1688, Jacobo II –tras algún otro caso sonado de lawfare– fue expulsado del trono; el Parlamento obligó entonces al que fue nuevo rey –de otra dinastía– a acatar un documento –Bill of Rights– que es el origen de la monarquía parlamentaria y hasta de los catálogos de derechos fundamentales que hoy adornan la enorme mayoría de Constituciones del mundo. Sobrevino, por tanto, un cambio de época.

Lo mismo sucedió con otro asunto algo más conocido: el caso Dreyfus. Fue en la Francia posterior a la derrota en la guerra franco-prusiana (1871), que había propiciado el fin de la monarquía y, por tanto, una nueva República, la Tercera, que no se acababa de asentar por culpa, sobre todo y como suele suceder, de las resistencias de los antiguos sectores de poder monárquicos. En ese ambiente, ya a finales del siglo XIX, el caso citado inculpó a un militar judío alsaciano –Dreyfus– que había optado por ser francés, y no alemán, tras la guerra. Pero ese acto de patriotismo no le salvó de ser condenado por un delito de traición que no había cometido, cargando con la responsabilidad del auténtico culpable: un francés de origen, con líos de faldas, que era protegido por amplios sectores del ejército, predominantemente monárquicos. El caso, nuevamente, propició varios procesos judiciales ficticios para encubrir lo que no era sino una operación de corrupción al más alto nivel. Sufrieron persecución judicial varios inocentes, entre ellos Émile Zola, que denunció el escándalo aprovechando su fama literaria, y que acabó exiliado y –todo apunta a que– asesinado por ello. No fue en balde. El sacrificio de Zola asentó la Tercera República y su defensa empeñó a la ciudadanía francesa en la Primera Guerra Mundial, que la ganó. Sin el cambio de época que propició el caso Dreyfus, quién sabe si los sectores monárquicos del ejército, borrachos del habitual e inútil patrioterismo de los reaccionarios, hubieran perdido nuevamente la contienda, como ya había sucedido en 1871. Pero se trataba de defender una República como la francesa, un ejemplo de libertades para el mundo.

Sócrates fue obligado al suicidio tras un proceso en el que se practicó lawfare. El jurado, compuesto por numerosos jueces, había sido predispuesto para condenarle. La campaña de desprestigio del maestro la organizaron quienes recelaban de la libertad que enseñaba Sócrates, tan alejada de los modelos predemocráticos de la antigua Atenas que, muy probablemente, todavía luchaban por mantenerse. Finalmente, sólo consiguieron que la ejecución de Sócrates pusiera en valor las ideas de su discípulo Platón, y que un discípulo de este último, Aristóteles, fuera el preceptor de Alejandro Magno. Sus brutales conquistas asentaron el cambio de época que anunció el proceso contra Sócrates. Sus ideas se difundieron por el mundo con tal fuerza que hoy se sigue leyendo a Platón y a Aristóteles y, de hecho, buena parte de sus ideas políticas siguen estando en la base de nuestras actuales democracias.

Se podrían poner ejemplos todavía más conocidos, como el proceso a Jesús, que también fue puro lawfare y que propició el nacimiento de una religión masiva que persiste dos mil años después. O la condena a un Fidel Castro, entonces libertario, que afirmó al final de su proceso que la historia le absolvería, lo que no ha sido cierto, pero sí que se produjo un innegable cambio de época en Cuba cuyas repercusiones han llegado hasta nuestros días.

La clave que explica por qué el lawfare acaba –casi– siempre mal para sus promotores es relativamente sencilla, y quizás nada la ilustre mejor que aquel Gadafi acorralado que, poco antes de su linchamiento, pronunció un discurso televisado blandiendo ridículamente el código penal en una mano, amenazando con la persecución judicial a los que se rebelaran a su criminal autoridad. El lawfare es aquello a lo que los poderosos recurren prioritariamente cuando se sienten amenazados. Y acaba mal porque aquellos que utilizan la represión para mantener su poder, se han alejado tanto de la noción de justicia percibida mayoritariamente, de un modo u otro, por el pueblo, que acaban siendo engullidos por él, en las urnas o en revoluciones. Si esos farsantes no consiguen legitimar propagandísticamente su poder, el lawfare fracasa. La sociedad, ese conjunto de seres humanos, necesita confiar en la justicia para aceptar que otro ser humano, el juez, pueda tener la última palabra en un conflicto. Si esa confianza se rompe, cae el poder ilegítimo que trató de defenderse desesperadamente a través del lawfare. Y no es fácil que los jueces ganen una batalla propagandística. A diferencia de otros resortes de poder, están obligados a motivar detalladamente sus resoluciones, lo que les pone en evidencia cuando se descubre la pobreza de los argumentos que siempre adorna cualquier sentencia injusta, por muchos esfuerzos retóricos que haga su lamentable redactor.

En todo caso, no es conveniente hacer de profetas. El lawfare anuncia cambios sociales relevantes porque hace evidente la existencia de un poder acorralado. Pero esos cambios suelen demorarse en el tiempo. El proceso a Jesús no acabó, ciertamente, con las jerarquías judías en Israel, sino en Roma unos cuarenta años después. Pero la desproporcionada forma de reaccionar de aquellas jerarquías frente a alguien cuya única arma era la palabra, sí que anunció la crisis de su poder, que se extinguió décadas después. Sería positivo tenerlo en cuenta, sobre todo cuando se utiliza políticamente el tremendo poder de los jueces e incluso se banalizan algunas de sus condenas injustas.

 

domingo, 30 de agosto de 2026

30/08/2026 - BOCADILLOS ILEGALES

ANIBAL MALVAR

Suceden cosas cada vez más insólitas. No me extraña que calen tanto en la gente las noticias falsas, cuando las verdaderas son tan increíbles. Vivimos en un meme. Las muy respetables señoras de Donostia están estos meses en pie de guerra porque, por orden del señor alcalde, no les dejan repartir bocadillos entre la gente hambrienta de la ciudad. Digo señoras porque son casi todas mujeres, no por inercia sexista. Benditas mujeres. Hacen cosas. 

El alcalde de San Sebastián se llama Jon Insausti y, aunque parezca mentira, no es del PP ni de Vox. Milita en el Partido Nacionalista Vasco. Aquel PNV que, en la mitología política, considerábamos el último bastión de la democracia cristiana. Hoy neoliberal. Hoy excluyente. Hoy paradigma de la crueldad burguesa. Los burgueses, como los ricos, también lloran. Pero solo por lo suyo. Es el suyo un llanto aspiracional. Arribista.

Por orden del señor alcalde, los policías municipales comunican a estas bellísimas mujeres solidarias que pueden ser denunciadas por “ocupación ilegal del espacio público”. Vamos, que aplicando esa norma a rajatabla ningún ciudadano de Donostia puede ir a la compra con un carrito. Pero no es así. Se le permite llevar carrito al que compra, al que gasta, al que consume. Pero llevar un carrito lleno de regalos y generosidad es ilegal. Es okupa. Que llamen a Donostia a Dani Esteve para que monte una empresa contra tal contradiós. Les regalo el nombre: Desokupa Carritos. Los cobardes ultrafascistas hormonados en los gimnasios podrán apalear a estas mujeres con impunidad si cargan narcoalijos de bocadillos de panceta envueltos en papel albal para los pobres. Por orden del señor alcalde. No de Vox, no del PP. Del PNV.

Esto de perseguir la solidaridad se está convirtiendo en la nueva moda fashion del neoliberalismo. Empezaron por criminalizar a las ONG que rescataban a migrantes en el Mediterráneo. Los acusaban de complicidad con las mafias. Si vas en yate y ves a unos niños ahogándose en el mar sin rescatarlos, no eres cómplice de las mafias. Hasta te puedes hacer un selfie. Ahora, los ultrafascistas neonazis –que ya es redundar- se han movilizado en Ceuta para impedir que Cruz Roja reparta comida a los desamparados de la desbandá orquestada por Mohamed VI. Marruecos quiere recuperar Ceuta y Melilla, como los españoles de banderita quieren anexionarse Gibraltar. No ve uno mucha diferencia.

Otra de las consignas que ha comunicado a sus policías locales el alcalde Jon Insausti –no de Vox, no del PP- es el explicarles a estas bellísimas mujeres, si se ponen respondonas, que lo de repartir bocatas no es en sí delito. O sea, que pueden repartir bocatas de choped entre los ricos, los banqueros, las marquesas y los registradores de la propiedad. Pero no entre los pobres, los negros, los panchitos y los árabes. Ahí están frisando los límites de nuestro código penal, que está encuadernado en piel de blanco neonato.

El alcalde Jon Insausti, Jon Infausti, es como esas beatas –sí del PP, sí de Vox- que reparten céntimos a las puertas de la iglesia solo a pobres de tez alba. Y se van tan panchas y tan anchas caminito al cielo de su señor Jesucristo. Por cierto: no hay evidencia bíblica alguna sobre el color de la piel de Jesús. Imaginaos el susto de estas damas si pasaran las puertas de San Pedro y las recibiera un dios negro. Qué contrariedad. Traed las sales.

Cuando Juanma Bajo Ulloa estrenó en 1997 la exitosísima película Airbag, uno de los gags más reídos era cuando aparecía el lehendakari y era negro. Ojalá Sorginberri, la bruja vasca novata, saliera de los bosques y se colara en el ayuntamiento de Donosti para convertir a Jon Insausti en negro y pobre. Así aprendería lo que significa un bocata. Y la belleza. Y la solidaridad.

 

30/08/2026 - MECIENDO LA CUNA VACÍA DE LAS IZQUIERDAS

CRISTINA FALLARÁS

En esta entrada de curso brutalizada por la evidencia de la desatención en Ceuta, del empuje de los fascistas y sus banderas, de que puedes prenderle fuego a las pertenencias de los más pobres sin que te pase nada, ante los ojos de las fuerzas policiales, en esta entrada de curso, alguien ha pronunciado la palabra “elecciones” y me ha parecido un corte a negro hacia el hielo del pasmo.

Empieza la campaña electoral. Ha empezado ya, claro, pero empieza ahora en serio, porque acabaremos el curso con elecciones y parece como si nadie a la izquierda estuviera preparado para la negrura de la nube que se acerca. Como si alguien estuviera meciendo una cuna vacía, arrullando una ausencia sobre la tierna sábana huérfana.

Durante esta legislatura, a veces lentamente y otras de un tirón, todo el arco político ha ido desplazándose hacia la derecha, de manera que, si tuviéramos que agarrarnos a alguna medida claramente progresista, nos podemos agarrar apenas al clavo de la regularización de personas migrantes, y todavía queda por ver el resultado final. Y me refiero a “una medida claramente progresista” en tanto que no se trata de que suene bien o impida un retroceso. Se trata de aquella que altera una relación de poder.

Frente a ello, cabe preguntarse qué más. ¿Qué transformación estructural ha producido esta legislatura? ¿Qué derecho nuevo podrá defender la izquierda en las próximas elecciones? ¿Qué conquista concreta ha cambiado la vida cotidiana de la mayoría?

La reducción de la jornada laboral a 37 horas y media, presentada como la gran medida de Sumar, cayó en el Congreso. No se ha derogado la ley mordaza, algo que ya no parece importarle a nadie, dicho sea de paso. No tenemos un nuevo Estatuto de los Trabajadores. No ha habido una reforma fiscal capaz de desplazar de manera significativa la carga desde las rentas del trabajo hacia las grandes fortunas, los beneficios empresariales y el capital. Y, por encima de todo, no se ha intervenido el mercado de la vivienda con una contundencia remotamente proporcional a la emergencia que existe.

La vivienda es el ejemplo más brutal porque es ahí donde una generación entera, o seguramente ya varias, comprueba cada mes la distancia entre el discurso progresista y su vida. Los alquileres siguen devorando los salarios —miserables, algo de lo que tampoco se habla—. Las ciudades continúan expulsando a quienes trabajan o trabajaban en ellas. En este momento, alquilar una habitación cuesta lo que a principio de legislatura costaba alquilar un apartamento.

Gobernar consiste, básicamente y si no estalla una crisis, en decidir dónde se recauda y en qué se gasta lo recaudado. Es decir, quién paga y quién recibe. Un gobierno que no consigue aprobar un solo presupuesto propio puede gestionar, parchear, repartir algunos fondos y aprobar decretos. Pero difícilmente puede transformar el país. Además, la cuestión sería “para qué”. Porque si algo está quedando lamentablemente claro es la falta de imaginación a la hora de plantear un futuro de inversiones públicas.

Está terminando lo que podríamos llamar una legislatura de resistencia. Cada semana se nos ha presentado la mera supervivencia del Gobierno como una victoria política. Sobrevivir a Junts. Sobrevivir a los tribunales. Sobrevivir a los escándalos del PSOE. Sobrevivir a una nueva votación. Sobrevivir al PP. Sobrevivir a Vox.

Eso, y la amenaza de que lo que viene será peor. ¡Y por supuesto que será peor! Una coalición de PP y Vox supondrá un ataque frontal contra los derechos de las mujeres, las personas migrantes, las políticas climáticas, la memoria democrática y los servicios públicos. Ya no necesitamos ni siquiera echar mano de la imaginación: basta observar los acuerdos que ambas formaciones alcanzan en Aragón, Extremadura, Castilla y León…

Pero el miedo tiene un límite político. Sirve para cerrar filas una vez, quizá dos. No construye indefinidamente una mayoría social. Sobre todo, cuando se pide a la ciudadanía que tema lo que vendrá mientras se le niega cualquier razón material para entusiasmarse con algo alternativo, claro, sólido y que suene a ligeramente nuevo.

El problema de las próximas elecciones no será, como se afirma ahora, que algunos votantes de izquierdas se hayan vuelto de derechas. La izquierda decepcionada no suele levantarse una mañana convertida en fascista. Sencillamente, deja de votar. Se queda en casa. Decide que da lo mismo. Mientras tanto, la extrema derecha vota. Vota enfurecida, disciplinada y convencida de que está a punto de recuperar algo que le pertenece.

Si el único movimiento que van a hacer las izquierdas consiste en mecer la cuna, más les valdría comprobar cuanto antes si en la cuna duerme alguien.

 

viernes, 28 de agosto de 2026

28/08/2026 - EL "CÁNCER" SON USTEDES, SEÑORES DEL PP Y DE LA CEOE

No es una sorpresa que el partido de Feijóo está absolutamente en contra de la vida y de la salud de los ciudadanos

ELISA MORA ANDRADE 

Llego un poco tarde al debate de las bajas laborales, pero, ¿sabéis cuando os quedáis tan perplejos que no os salen las palabras? Pues eso me ha pasado a mí con este tema. También, a veces, tengo la sensación de que el Partido Popular dice cosas tan absurdas que ni merece la pena contestarles, como cuando un niño pequeño se queja mucho por algo que no es grave y sabes que si le prestas atención lo convertirá en una conducta habitual.  

El problema es que no son niños pequeños, son presidentes de comunidades autónomas y candidatos para gobernar nuestro país, y tampoco lloran porque se hayan caído sin hacerse un rasguño, sino que están hablando de un derecho esencial que han adquirido los trabajadores. Así que no podemos callarnos. 

En 2025, se realizaron unos 130 millones de horas extra no remuneradas, lo que supuso un ahorro para las empresas de entre 2.500 y 3.200 millones

Cuando se dice que el absentismo laboral ronda el 6% / 7%, se está hablando del porcentaje de horas de trabajo no realizadas por cualquier motivo, bajas médicas, permisos retribuidos, accidentes, formación, huelgas y otras ausencias justificadas y, depende de cómo se mida, algunas estadísticas incluyen las ausencias injustificadas. De ese total, aproximadamente el 75% / 80% corresponde a incapacidad temporal (bajas médicas), es decir, causas absolutamente justificadas. Por otro lado, la incapacidad temporal está regulada por la Seguridad Social, mientras que el absentismo es un indicador utilizado por las empresas. Vamos, que nada que ver.

A la hora de compararnos con otros países europeos hay que señalar que es una comparación complicada ya que las normas son muy diferentes: varía cuánto se cobra y quién te paga, cuándo necesitas un justificante médico, etc. Aunque en España hay más procesos de incapacidad temporal (entre otras cosas porque hay un mayor envejecimiento de la población trabajadora y por tanto más problemas musculoesqueléticos –la causa más frecuente de bajas–), la duración de estas es similar o algo inferior a la de otros vecinos europeos. 

De todo esto, y también de la comparativa con Europa, lo más preocupante es el aumento en los últimos años de las bajas por salud mental. Desde el año 2020 (la pandemia), las bajas por problemas de salud mental han aumentado aproximadamente un 72 % y principalmente entre los menores de 35 años, siendo esta la segunda causa más frecuente de incapacidad temporal. Estos problemas tienen mayor incidencia en el “absentismo” ya que suelen ser más largos; por lo que sea, la depresión y la ansiedad no se te quita con un par de días de reposo y un ibuprofeno. 

Se viene confesión. Os habla una persona de 29 años que ha estado casi un año de baja médica por problemas relacionados con salud mental, una que tomaba demasiados medicamentos al día para ser tan joven y que, entre la enfermedad (me ha costado mucho asumir que era una enfermedad) y esas medicinas, estaba completamente incapacitada para hacer cualquier tarea sencilla, imaginaos acudir al trabajo. Quizás por eso, las palabras de Feijóo y sus secuaces me irritan especialmente. Afirmar que el aumento de bajas médicas es un “cáncer” (sí, entre todas eligió esa palabra) y que los trabajadores pueden cogerlas sin motivo y cobrar todo el sueldo no es solo absolutamente falso, es también un auténtico desprecio a las personas enfermas y a su sufrimiento.

No es una sorpresa que el PP está absolutamente en contra de la vida y de la salud de los ciudadanos –otra prueba de ello es su voto de ayer mismo con Vox en contra de las ayudas a la dependencia–, pero además hay algo de lo que no se suele decir cuando se discute de las bajas y que desde luego estas declaraciones empeoran: la sensación de culpa del trabajador. 

Cerca del 47% de los más de 940.0000 trabajadores que realizan horas extras no recibió ni pago ni descanso compensatorio

Cuando empezó mi calvario ni se me pasó por la cabeza ir al médico para que me diesen una baja, solo quería dimitir. En el fondo pensaba que era mi culpa, que los ataques de pánico, las ganas de vomitar antes de entrar en la oficina, la ansiedad que me comía durante todo el día significaba que era débil. ¿Cómo podía tener auténtico terror al trabajo si es algo que hace todo el mundo durante toda la vida? Algo estaba mal en mí, pero yo era la única responsable y no merecía que la empresa o el Estado cargase con ese coste. Durante muchos meses esa culpa estaba siempre presente: no estoy siendo productiva, no estoy aportando nada a la sociedad, estoy cobrando sin trabajar… Mi psicóloga me decía que era importante salir, intentar ver a gente, hacer algún plan; y cuando tras mucho esfuerzo lo conseguía, me reprochaba automáticamente por poder quedar a tomar un café, pero no poder ir a trabajar. Y claro, eso solo sirve para aumentar la ansiedad y la culpa. Ahora, después de mucha terapia, soy capaz de entender que si eso sucede es por personas y comentarios como el de Núñez Feijóo, personas que te hacen pensar que eres una quejica, que tienes mucho morro, que lo que te pasa es que eres una vaga y que con llorarle un poco al médico te puedes escaquear y además cobrando; personas que te culpan por estar enfermo mientras alimentan los factores que precisamente te han hecho enfermar. 

Si queremos hablar de dinero, hablemos: según los datos de la Encuesta de Población Activa, en 2025 se realizaron unos 130 millones de horas extra no remuneradas durante el año, lo que supuso un ahorro para las empresas de entre 2.500 y 3.200 millones de euros anuales, dependiendo de si se contabilizan solo los salarios dejados de pagar o también las cotizaciones sociales y otros costes. Cerca del 47% de los más de 940.0000 trabajadores que realizan horas extras no recibió ni pago ni descanso compensatorio, así que no nos vengáis con que le costamos mucho a los empresarios. 

Señores del PP y de la patronal, cuando no puedes trabajar porque te pasa algo, tienes que seguir pagando el alquiler que no para de subir, tienes que pagarte una terapia privada porque no hacéis más que recortar en sanidad, porque ni os planteáis aumentar los psicólogos y psiquiatras de la pública. Si se supone que estás presentando un proyecto para dirigir un país, no puedes negar un hecho de tal magnitud y no asumir que existe un problema estructural por el que cada vez hay más malestar entre la población, principalmente entre los jóvenes. Eso es antipolítica. Vosotros simbolizáis el cáncer de la antipolítica. 

28/08/2026 - ¡FÚTBOL! COMIENZA EL "BAILE" ... CON MARIANO RAJOY COMO INVITADO

 ÁNGEL MORILLO TRIVIÑO

Acaba de iniciarse la temporada 2026/2027 y ya sabemos que al Atlético de Madrid le ha tocado “bailar con la más fea” para empezar el baile. Es algo que siempre ha sido así, o casi siempre. De los diez primeros partidos, que todo el mundo sabe marcan un inicio fácil o complicado, al Atlético le han caído en suerte (¡qué genio el que hace el calendario!) cinco equipos de primera línea Villarreal, Sevilla, Atlético de Bilbao, Real Sociedad y Real Madrid, con el agravante de que tres de estos partidos los tiene que jugar fuera de su campo (además recibirá en el Wanda a R. Madrid, Barça, Betis y Valencia y el ya jugado Villarreal, es decir, a los tres primeros y al quinto del pasado año a los que deberá devolver visita), y que, como ya hemos visto contra el Villarreal, la arbitrariedad está presente y el VAR hace muy bien su trabajo, claro que para eso se inventó. El primer partido contra el Málaga lo ganó el Atlético honradamente, y el segundo con el Villarreal no lo ganó porque el “trencillas” de turno dilucidó la polémica en su contra no vaya a ser que los rojiblancos se disparen al principio y luego cueste pararlos. El calendario dice, si no he leído mal, que los atléticos tendrán que jugar en la primera vuelta 10 partidos fuera y sólo 8 en casa, que en la 2ª vuelta se invertirán, pero, reitero, tendrán que viajar al Bernabéu, La Cerámica, La Cartuja y el Nou Camp (o como se llame ahora), o sea, a los campos más “difíciles”.

Mirando bien el calendario se puede comprobar como al Real Madrid le han tocado también en los diez primeros partidos equipos de renombre (como no puede ser de otra forma), pero jugará contra Real Sociedad, Sevilla y Villarreal en su campo además de con el Rayo Vallecano y Málaga y viajará a La Cartuja (Betis), Elche, Wanda (Atlético de Madrid) y Barça, además del ya jugado contra el Espanyol. Juega el mismo número de partidos en casa que fuera en la 1ª vuelta. Pero, en casa (de los cinco primeros de la pasada liga sólo recibe al Villarreal que fue tercero), lo que significa que en la 2ª vuelta jugará en casa contra Atlético de Madrid, Barça, Betis, Valencia y Atlético de Bilbao, todos equipos de entre los mejores de la liga. Aparte de las polémicas y los penaltis (en la pasada temporada fue al equipo que más se le pitaron, por supuesto, a favor), el calendario, está más que claro, ha determinado que los partidos más importantes los juegue en la primera vuelta fuera de casa.

El Barça, por su parte, sólo recibe de los grandes al Real Madrid en la 1ª vuelta y viaja al Wanda. Dos partidos difíciles de los diez primeros, no está nada mal para ellos el calendario. Los árbitros tendrán algo que decir (el VAR no dirá nada) con las polémicas (que como las del Real Madrid se resuelven siempre a su favor) y las “piscinas” de sus jugadores ya que son especialistas en ese “truco” futbolístico que, apostaría, a que lo inventó Cruyff, ya que, es el único que ha cambiado, que cambió la manera de jugar.

Bien. Creo que, cuando mande este escrito, ya se habrá celebrado el sorteo de la UEFA Champions Ligue y con toda seguridad habrá que comentarlo despacio, pero ya les adelanto que al Atlético de Madrid (a pesar de haber llegado a Semifinales la pasada temporada) también le tocará al principio “bailar con la más fea”, pues la UEFA pone más trampas que Daniel Boone para que el negocio no pare, y tanto Real Madrid como Barça son dos de sus” pilares” financieros.

No quiero terminar este escrito sin referirme al invitado Mariano Rajoy (no confundir con el M. Rajoy de las cuentas del Partido Popular) que, según parece, hace sus pinitos como comentarista de fútbol, como verán, con un gran acierto y una enorme sabiduría futbolística según nos ilustra un señor, magnifico articulista, llamado Gerardo Tecé, que, copio y pego, dice así:

“EL POBRE MARIANO

La última actuación de Mariano Rajoy como cómico fue en una de esas quedadas organizadas por señores con chaqueta, corbata y suficientes apellidos como para jurar por el marquesado del abuelo que llegaron a CEO mediante sacrificio y esfuerzo. Empecé en un garaje, fue aparcando el Porsche cuando mi padre me dijo que se jubilaba. En una de esas reuniones en las que a darse la razón y comer bien se le llama foro, el expresidente nos hizo reír una vez más. Ahora no puedes separar el tapón de la botella de agua, decía, y yo me pongo perdido, qué necesidad hay de esto, un poco de sentido común, por favor, se quejaba de las medidas medioambientales europeas –con el voto a favor de su propio partido– y los presentes se meaban de la risa. No se puede ser más gracioso, es un crack, alababan en los corrillos a aquel tipo inhabilitado para abrir una botella girando un tapón de rosca, pero capaz de aplicar recortes salvajes contra los pobres, esa gente que si no se ríe es porque no acude a los foros suficientes.

Que Rajoy cae mejor que Greta Thumberg no es un secreto ni en una manifestación por el clima. Es humano. ¿Quién no se ríe más con el repetidor que con el empollón de la clase? ¿Quién prefiere quedar para unas cervezas con el amigo responsable que con el inconsciente? ¿Cómo no va a caer bien un Rajoy que, mientras negociaba presupuestos para asfixiar a los trabajadores, hacía pausas para ver jugar al Madrid? Quien pensó que, tras cada partido de la selección española, don Mariano podría escribir –o enviar por audio de WhatsApp– una columna de opinión, es un genio. Como amante del fútbol y de la política no me pierdo una. Con Rajoy siempre se aprende. Que gana el que marca más goles, que son once contra once y eso suma veintidós. Que, al fin y al cabo, una portería está formada por tres palos y se trata de hacer pasar la pelota por ahí en medio. Sus análisis no ganarán un Pulitzer, pero un buen día podrían sacar del coma cerebral a una coliflor o una lechuga y verás el susto. 

Además de aprender, con Rajoy se recuerda. En su último análisis, quien dirigiera el gobierno de España durante siete años aseguró que en la selección de Francia no hay franceses y no sabemos cómo han reaccionado las lechugas, pero esto ha confundido a muchos humanos. Yo, que he visto durante este último mes marcar goles a los parisinos Mbappé y Dembélé, dar asistencias al llionés Barcolá o defender al normando Tchouamení, no entendía hasta que recordé. Recordé que los titulares de Francia son negros y que Rajoy es aquel gallego de familia acomodada que, en su juventud, antes de ser presidente del gobierno o periodista deportivo, escribía que los hijos de buena estirpe siempre superan a los demás. Recordé que la fuerza del fascismo no está en el nazi capaz de patear a un inmigrante, sino en el tipo simpaticón que cuenta chistes racistas en la sobremesa recibiendo risas. Rajoy nos recuerda en su columna que la gran ventaja de los pensamientos podridos es su enorme compatibilidad con el buen rollo. Uno puede ir por ahí diciendo que no le gustan los gitanos, que las tías son unas histéricas y los mariquitas viciosos y que eso sólo le convierta en racista, machista u homófobo en los histéricos ojos de los amargados que pretenden darte una charla. Uno puede ser el presidente del gobierno que cobraba sobresueldos y animaba por SMS a corruptos mientras castigaba a los pobres para pagar la fiesta de los ricos y que esos mismos pobres te consideren un tío majo, encantador, simpático. Rajoy no hace daño a nadie por decir que si eres negro no eres francés. Negar derechos por el color de la piel no lo convierte en un ultra o un racista, sino en el tío simpático de siempre, un moderado que habla de fútbol sin meterse con nadie. Pues verás cómo viene algún radical y llama facha al pobre Mariano”.

Dicho lo dicho, para terminar, está a la vista, los árbitros deberían llevar los colores blaugranas por una cara y el blanco por la otra, así los demás equipos sabrían sin problemas a qué atenerse y todos aceptarían las arbitrariedades con gran comportamiento suyo y de sus aficiones. Se podría decir sin ningún atragantamiento eso tan de moda hoy día de “esto es lo que hay” y santas pascuas nos den.

Por cierto, que se me olvida siempre: en mi blog “La Demagogia del alacrán” (angelmorblogspot.blogspot.com) pueden leer todos mis escritos de opinión y los de muchos otros magníficos articulistas y grandes periodistas que no están en los medios de la caverna mediática. 

 

jueves, 27 de agosto de 2026

27/08/2026 - LAS REDES DEL ENGAÑO: CUANDO LA MENTIRA TIENE NOMBRE Y LA VERDAD ES DELITO

Comentario: Estoy contigo André. A mí no me va a callar ni Feijóo, ni la Ayuso, ni el muñeco Luciano (Aznar), ni el Abascal, ni nadie de la mandilandinga máncer y mandria.  

André Abeledo Fernández

Hay un patrón que quien milita en la izquierda, quien defiende a Palestina o quien se declara antifascista conoce de sobra: las cuentas que defienden a la ultraderecha y al fascismo suelen esconderse. Sin foto real, sin nombre, sin historial, sin seguidores. O son cobardes o son cuentas fabricadas. Probablemente, ambas cosas.

No es casualidad. La ultraderecha cuenta con el dinero para sostener ejércitos de trolls y perfiles falsos que trabajan sin descanso, propagando bulos y mensajes de odio protegidos por el anonimato. Ese anonimato no ampara solo a cobardes: también a pedófilos, estafadores y delincuentes de toda clase, a quienes las plataformas garantizan impunidad al margen de cualquier legislación nacional.

La censura selectiva tiene un nombre

Me han cerrado más de veinte cuentas en TikTok. El motivo nunca ha sido decir mentiras. Ha sido defender al pueblo palestino, opinar desde la izquierda, declararme antisionista y antifascista. La plataforma no combate el discurso de odio: combate el discurso que incomoda al poder. Usan denuncias masivas y falsas contra vídeos de opinión respetuosos, mientras dejan circular libremente cuentas neonazis, sionistas y de ultraderecha que siembran odio contra las minorías.

Lo sé porque lo he probado en carne propia: he denunciado contenido claramente racista y neonazi, y la respuesta siempre ha sido la misma: «No infringe ninguna norma». Si mis cuentas hubiesen sido prosionistas, racistas o xenófobas, jamás habrían tenido problemas. Si me hubiese dedicado a sexualizar a menores o a difamar a la izquierda, seguirían abiertas. El problema nunca ha sido el lenguaje. El problema es el contenido: decir lo que el poder no quiere que se diga.

Empresas por encima de la ley

TikTok, Meta, Facebook, Instagram, X: no son defensoras de la libertad de expresión; son herramientas de control de masas al servicio del poder. Operan al margen de las leyes de los Estados, sin rendir cuentas ante ningún organismo. Son poderes fácticos que se sitúan por encima de la legislación de cualquier país, y eso —lo digo sin matices— es una vergüenza para la humanidad entera.

No es casual que Elon Musk comprara Twitter. La ultraderecha internacional y el sionismo han tomado el control de las redes y de buena parte de los grandes medios. Siguen, en la práctica, la vieja estrategia goebbelsiana: repetir la mentira hasta que se convierta en verdad, convertir a las víctimas en verdugos y buscar chivos expiatorios entre los más débiles.

La responsabilidad y la memoria

Deberíamos exigir que las redes sociales obligasen a la identificación real de quienes las usan, igual que ocurre para tener una línea telefónica. Que cada cual se haga responsable de lo que dice. Pero mientras eso no ocurra, hay algo que nadie nos puede arrebatar: la memoria y la palabra.

Como advirtió Malcolm X, si no estamos prevenidos ante los medios de comunicación, nos harán amar al opresor y odiar al oprimido. Simón Bolívar ya avisó de que un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción, porque, sin pensamiento crítico, se acepta la mentira sin dudar. Y conviene no confundir ignorancia con estupidez: la primera se cura con estudio; la segunda es un rechazo activo y voluntario del pensamiento crítico.

Circula también, atribuida a Orwell, la idea de qué decir la verdad en tiempos de engaño universal es un acto revolucionario. No hay constancia fiable de que Orwell escribiera esa frase exacta, pero la idea que transmite —y que Orwell sí sostuvo a lo largo de su obra contra el totalitarismo— sigue siendo válida: repetir la verdad, una y otra vez, frente a la maquinaria del bulo, es un acto de resistencia.

No nos van a callar. Ni con algoritmos, ni con denuncias falsas, ni con censura selectiva.