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sábado, 21 de febrero de 2026

21/02/2026 - LA ENCRUCIJADA DE PODEMOS: GENEROSIDAD CON LA IZQUIERDA O HARAKIRI

 

Comentario: Lo dijo un extremeño ilustre que los tenía bien puestos (como los tigres, juntos y pegados al culo) hace muchos años: “Vale más honra sin barcos que barcos sin honra”. Así es el Podemos que consiguió más de 6 millones de votos cuando nació. Y nadie lo va cambiar por cuatro sillones sólo para vivir del cuento y pulsar siempre el botón que le marquen los capitalistas opresores de todos conocidos en este país. Se puede confluir con ERC, Bildu y BNG -y quizás con algunos más- pero, no con esos traidores que salieron de Podemos cuando vieron que había que currarse el puesto sabiendo que si eran algo era por haberse iniciado en Podemos. Podemos es la izquierda real, la de la gente que lucha por sus derechos sociales (IMV, SMI, PENSIONES, SALARIOS DIGNOS DE LOS TRABAJADORES, DEPENDENCIA, JUSTICIA IGUAL PARA TODOS, SANIDAD PÚBLICA, EDUCACIÓN PÚBLICA, VIVIENDA SIN ATROPELLOS CAPITALISTAS, Y TODAS LAS LEYES QUE LA SOCIEDAD NECESITA PARA NO SER UN CONJUNTO DE BORREGOS AL MANDO DE CUATRO “PASTORES” CAPITALISTAS ENRIQUECIDOS CON SUS IMPUESTOS). Las cosas, con la miserable ley electoral que rige en España, sólo tiene un camino para parar a la despreciable derecha extrema y la extrema derecha de los burrólogos con corbata, y se llama reducir todo lo que se pueda la ABSTENCIÓN, sobre todo en el PSOE, porque de lo contrario de nada servirán las “candidaturas únicas” de Rufián.

La formación morada decide no sumarse al frente de unidad que propugna Gabriel Rufián

Marcos López

Podemos atraviesa uno de los momentos más delicados desde su fundación. La propuesta de unidad lanzada por Gabriel Rufián, que invita a la formación morada a sumarse a un frente amplio junto a ERC, Bildu, BNG y otras fuerzas soberanistas y de izquierdas, ha actuado como catalizador de tensiones internas que venían acumulándose desde hace meses. El partido, ya golpeado por sucesivas derrotas electorales y por la pérdida de influencia institucional, se encuentra ahora ante una disyuntiva estratégica que amenaza con abrir una brecha profunda entre sus principales sensibilidades.

Desde la ruptura con Sumar y la salida del Gobierno, Podemos ha intentado reconstruir un espacio propio que recupere la identidad combativa de sus primeros años. La dirección encabezada por Ione Belarra y Pablo Iglesias —aunque este último ya fuera de la primera línea orgánica, pero aún con un peso simbólico evidente— ha defendido la necesidad de volver a un proyecto autónomo, sin tutelas y sin diluirse en alianzas que, a su juicio, han terminado por desdibujar el perfil del partido.

Sin embargo, la realidad electoral ha sido dura. Los resultados en las europeas, autonómicas y municipales han mostrado un retroceso sostenido. En ese contexto, la propuesta de Rufián ha sido interpretada por algunos sectores como una oportunidad para recuperar relevancia política a través de una alianza amplia que permita competir con mayor fuerza frente al PSOE y Sumar.

 

El portavoz de ERC en el Congreso planteó públicamente la idea de un frente común de izquierdas plurinacional, una especie de reedición del espíritu del bloque de investidura, pero trasladado al terreno electoral. Su mensaje, dirigido explícitamente a Podemos, buscaba sumar fuerzas en un momento en el que la fragmentación del espacio progresista amenaza con dejar a varias formaciones fuera de las instituciones.

El partido está dividido ante el órdago de Rufián. Para algunos dirigentes morados, esta invitación supone una oportunidad estratégica que permitiría recuperar presencia institucional en territorios donde Podemos ha quedado debilitado. Ofrecería un marco político reconocible, con un discurso social y territorial que conecta con parte de su base histórica. Y evitaría la irrelevancia electoral, especialmente en unas generales donde la barrera del 5 por ciento puede ser letal en muchas circunscripciones. Pero para otros sectores, especialmente los más cercanos al núcleo duro de la dirección, la propuesta es vista como un riesgo existencial. Temen que unirse a un frente liderado por fuerzas soberanistas termine por diluir la identidad estatal de Podemos y lo convierta en un actor secundario dentro de un proyecto ajeno. Esa es la encrucijada de Podemos.

La división interna no es nueva, pero la propuesta de Rufián la ha hecho más visible. En Podemos conviven hoy dos almas: el sector autonomista, que apuesta por mantener la independencia estratégica y reconstruir el partido desde la base, aun a costa de asumir un periodo de debilidad electoral (esta facción considera que la única forma de recuperar credibilidad es reafirmar un proyecto propio, sin alianzas que puedan interpretarse como un síntoma de debilidad). Y el sector pragmático, que defiende explorar alianzas amplias para evitar la marginalidad. Para estos, la política es correlación de fuerzas, y la correlación actual exige sumar para sobrevivir. Ambos sectores comparten el diagnóstico de que Podemos atraviesa un momento crítico, pero discrepan profundamente en la receta para superarlo.

La tensión interna se ha trasladado a los territorios. En algunas organizaciones autonómicas, especialmente en Cataluña, Galicia y Euskadi, la idea de un frente plurinacional liderado por Rufián genera simpatías. En otras, como Madrid o Castilla y León, la propuesta se percibe con recelo. Esta disparidad territorial añade complejidad a la toma de decisiones. La dirección estatal teme que aceptar la propuesta del líder de Esquerra pueda provocar deserciones internas o incluso la ruptura con algunos cuadros que consideran innegociable la autonomía del proyecto. A la vez, rechazarla podría profundizar la sensación de aislamiento político y alimentar la narrativa de que Podemos se encierra en sí mismo mientras el resto de la izquierda busca fórmulas de cooperación. Esta segunda vía sería una especie de suicidio político. El harakiri definitivo de Podemos. Un partido autárquico, lejos de las confluencias y la gran hermandad de la izquierda, no tendría demasiado sentido.

Los morados han jugado un papel histórico en la transformación de la izquierda española. Su contribución al Gobierno de coalición con Sánchez es innegable. Han sido decisivos y gracias a ellos el PSOE ha tenido que romper su tradicional tendencia al inmovilismo conservador para avanzar hacia políticas sociales. Ahora bien, ¿qué futuro le aguarda al partido del 15M, de los indignados, si cada vez le queda menos respaldo popular y si además rompe el frente común en un momento histórico, cuando lo que toca es frenar el avance de la extrema derecha? La razón de ser de un partido es la utilidad. Si termina como algo obsoleto, si sus votos acaban en la papelera, todo ha terminado. Eso es lo que no comprenden los actuales dirigentes de Unidas Podemos, las Montero, Belarra y otros, que parecen haberse quedado anclados en el pasado, en 2014. UP ya no es esa fuerza arrolladora imprescindible para gobernar. Soplan nuevos vientos, nuevas tendencias en la izquierda. Y la gente pide, ante todo, unidad, fuerza, escaños, números.

Aunque ya no ocupa cargos orgánicos, Pablo Iglesias sigue siendo una figura de referencia para una parte importante de la militancia. Su opinión sobre la propuesta de Rufián —crítica, aunque no del todo cerrada— ha influido en el debate interno. Iglesias teme que un frente amplio termine por absorber a Podemos, pero también reconoce que la correlación de fuerzas actual es desfavorable. Quizá la clave de todo radique en la decisión última del gran líder de Podemos: si da la orden de pactar o de seguir como hasta ahora y hasta la derrota final. Rufián ya le ha tendido la mano diciendo que es el mejor político de su generación. Es momento del abrazo, no de rencillas cainitas.

 

viernes, 20 de febrero de 2026

20/02/2026 - EL DÍA DE LA DISPEPSIA (REEDICIÓN)

A veces, como no tengo otra cosa mejor que hacer, y mi pensión no da para puentes ni acueductos, me refugio en mi modesto escritorio y me pongo a escribir para no pensar demasiado en ciertas cosas que la vida nos depara no de mucho agrado. En esta ocasión, viendo escritos que un día se me ocurrieron y que no he mandado a ningún periódico, me he encontrado uno del día de la Constitución, del día de la dispepsia, por no llamarlo día de la indigestión que suena a vomitera. Y esto es lo que escribí:

Reconozco que no la he leído íntegramente nunca, pero se dice por ahí, que es una Carta calcada de la de Alemania, que, como es de suponer, no es cosa de molestarse leyéndola, allá los alemanes con sus “populismos” y sus “desventuras” que a los demás poco nos interesan conociendo cómo se las gastan y un poco su historia más reciente.

Aunque, eso sí, nuestra dispepsia, se nutre con los matices necesarios para introducir el capítulo de la Monarquía, que, obviamente, no tiene la alemana al ser una República Federal… y otros que, si allí son cumplidos a rajatabla, aquí se sabía de sobra que no se iban a cumplir, pero se introdujeron para que colara. En una palabra, el “plagio” resultante, según los que conocen bien la de Alemania, es patente y notorio. A los “Länder” (singular: Land) de Alemania (13 Estados territoriales y 3 Ciudades-Estado, Berlín, Hamburgo y Bremen), aquí los llamaron Comunidades Autónomas (CCAA) y asunto arreglado, sobre todo para Cataluña y el País Vasco, que todavía siguen demandando su independencia y poniendo el “cazo”, condicionando pues la formación de cualquier Gobierno, evidentemente. Se nos pasó la ocasión de crear una República y un Estado Federal -dada nuestra plurinacionalidad- por miedo a un nuevo “levantamiento militar” de los nostálgicos del Régimen de Franco, que incluso lo intentaron el 23F., al parecer, con la complacencia del Rey Juan Carlos I, pero que no resultó porque los españoles ya no admitíamos otra Dictadura, aunque fuera “blanda”. Pero claro, tuvimos que aceptar la Monarquía Parlamentaria y dejar lo de la República para un futuro que, posiblemente, será el futuro del futuro, o sea, nunca.    

Los llamados “Padres de la Constitución” tuvieron a bien que no se les escapara nada que no pudiera ser “discutido” o “interpretado” al gusto de las minorías elitistas y latifundistas, grandes Corporaciones bancaria, grandes Trust empresariales y una Justicia muy apropiada para los “robagallinas” y muy “ligerita” para los de siempre (políticos de altura, familias adineradas, millonarios y demás “personal” de siempre enriquecidos), incluidos, cómo no, los Altos Cargos de la Judicatura (aunque ahora se peleen entre ellos por un puesto de relevancia en el entramado judicial, con “fallos” muy discutibles  antes de la sentencia, algo, totalmente, poco  o nada habitual). Sin olvidarse de la muy discutible LOREG para que no podamos elegir a nuestros representantes en el Congresos de los Diputados y sean los partidos políticos quienes pongan o quiten a quienes ellos les dé la gana, apoyados en la Ley de D´Hondt matizada con respecto a la aplicada -en parte- en Alemania a la hora de hacer las divisiones. Del Senado, mejor no decir nada, sólo que es el “cementerio” de los elefantes, de los que ya no sirven ni para estar “escondidos”, políticamente, por descontado.

Quiero recordar los datos de cuando se aprobó nuestra Carta Magna y cuántos dijeron no o se abstuvieron: El proyecto fue aprobado por el 87,78% de votantes, que representaba el 58,97% del censo electoral. Es decir, que el 41,03% dijo no, se abstuvo o hizo voto nulo. Para entendernos: de los 26.632.180 con derecho a voto, lo hizo el 67,11% (17.873.271), con estos resultados: 17.106.583 válidos; 632.902 en blanco y 133.786 nulos. Y de los válidos, 15.706.078 dijeron sí (el 91,81%) y 1.400.505 (el 8,19%) dijo no. A destacar: el PSOE estuvo a favor, ERC en contra y AP (el actual PP) y el PNV a favor de la abstención.

De tal modo que, La Constitución Española de 1978 -una gran indigestión para el futuro en mi opinión-, aprobada en referéndum, quedó como el marco de un Estado social y democrático de Derecho en el que la soberanía nacional reside en el pueblo español y una Monarquía Parlamentaria, garantizando derechos fundamentales, libertades y la organización territorial en CCAA, siendo la base de todo el ordenamiento jurídico español. ¡Y punto!

Los puntos claves de nuestra Carta Magna, de nuestra dispepsia, aunque, seguro que todos los que leen los conocen, los voy a reiterar:  

Origen: Fruto de la Transición Española, fue redactada por siete representantes de distintos partidos y ratificada por los españoles. Los llamados padres de la Carta Magna fueron: Gabriel Cisneros Laborda (UCD), Manuel Fraga Iribarne (AP), Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón (UCD), Gregorio Peces Barba (PSOE), José Pedro Pérez-Llorca (UCD), Miguel Roca i Junyen (PDPC) y Jordi Solé Tura (PSUC). Una mayoría de derechas bastante clara, pero…  

Estructura: Incluye un Preámbulo, un Título Preliminar y diez Títulos, con Artículos (actualmente 169) y Disposiciones.  

Valores Fundamentales: Libertad, justicia, igualdad y pluralismo político. Muy buenos valores… para que se cumplieran, claro.

Forma de Estado: Monarquía Parlamentaria, donde el Rey es Jefe del Estado y la soberanía reside en el pueblo. Bien, como lucía un Diputado en su camiseta, no recuerdo su nombre, “Yo no he elegido a ningún Rey”. Pero, así es nuestra dispepsia, si nos gusta cómo sino. La jefatura del Estado nos fue impuesta, no se votó en referéndum como hubiera sido lo lógico y lo normal tras la muerte del Dictador.

Organización Territorial: Reconoce la autonomía de las Nacionalidades y Regiones, creando las 17 CCAA y 2 Ciudades Autónomas. Prácticamente, una “federación” encubierta, pues algunas CCAA tienen más autonomía que muchos Länder.

Derechos y Deberes: Garantiza derechos (expresión, educación, sanidad) y deberes (respeto, protección del medio ambiente) para los ciudadanos. Todo relativamente, porque sólo basta echar un vistazo a la actualidad y comprobar cómo “se nos caen los palos del candelecho”.

Lengua: El castellano es la lengua oficial, pero otras lenguas son cooficiales en sus respectivas CCAA (catalán, gallego, euskera… incluso el “castúo”, ¿por qué no?).

Reforma: Ha sido reformada puntualmente (ejemplo, Artículo 13 en 1992; Artículo 135 en 2011 y Artículo 49 en 2024) para adaptarse a nuevas realidades. Vamos, que se reforman los artículos cuando a Sus Señorías (de derechas, claro está) les viene bien para sus “devenires” económicos y de otros “tipos”. No para mejorar el bienestar de la ciudadanía y la justicia de la calle, obviamente.

En resumen, es la Ley Fundamental que organiza el Estado español, define los poderes y los derechos de sus ciudadanos, consolidando la democracia tras la dictadura.

Bueno, más bien lo que se está consolidando es una auténtica “plutocracia” que resta cada día más los pocos derechos de los ciudadanos, sobre todo, en el mundo laboral; en la necesidad de una vivienda digna; en una justicia sin quitarse la venda; en una sanidad universal (y no la “merde” de las Comunidades de Madrid, Valencia, Andalucía, Extremadura, etc., etc., y etc.); en una educación igual para todos y no la de los de cada CCAA que sólo ha traído más y más analfabetos funcionales y más “ceporros” que rayan en la más absoluta necedad, hasta el punto de hacer bueno eso de Machado de que “uno de cada diez españoles piensa, mientras los otros nueve trompan”; en unos servicios sociales que no dejen morirse a 100 personas cada día por falta de asistencia, incluso teniéndola concedida; en definitiva, en una eficaz administración de los recursos públicos y los impuestos para que sean los que paren la, cada día, más en aumento, pobreza relativa y pobreza extrema (la Extremadura del PSOE antes y la de la Sra. Guardiola ahora a la cabeza siempre) y el riesgo máximo de exclusión social que nos ha hecho “campeones” de los países más desarrollados (la OCDE).

Hasta aquí hemos llegado con este escrito sobre el día de la Constitución, con perdón, de la dispepsia. Hay muchos artículos que examinar de nuestra Constitución, igual un día me da la vena y me pongo a examinarlos uno a uno, aunque sería una ardua tarea y no sé si estaré preparado para afrontarla. Ciertamente merece la pena que se sepan ciertas “cosas” que muchos no quieren que se sepan y que, obviamente, mucha gente ignora, porque no todo el mundo se ha leído algo que debería ser de obligado cumplimiento y saber con quién o quiénes nos gastamos nuestros “cuartos”.

20/02/2026 - PODEMOS DICE NO A LA PROPUESTA DE UNIDAD DE LA IZQUIERDA DE RUFIÁN

Comentario: “A veces la vida no va de cantidad, va de calidad, y han hecho más cuatro diputadas valientes de Podemos que cinco ministros de Sumar”.

Ione Belarra cree que es mejor concurrir en solitario a las elecciones generales pese a los descalabros de los últimos años

Marcos López

Ala invitación a los partidos progresistas para sumarse al frente común de la izquierda impulsado por Gabriel Rufián le faltaba la respuesta de un personaje crucial, Podemos, y ya la tenemos: un no rotundo. La formación morada no quiere saber nada de candidatura única, de generosidad, de altura de miras en un momento histórico trascendental con la extrema derecha llamando a las puertas del poder. Podemos es la viva expresión de la izquierda cainita.

La líder del partido, Ione Belarra, ha reivindicado a su formación como la alternativa de izquierdas para vencer a las derechas “sin miedo” y ha rechazado otras propuestas basadas en “cálculos electorales” (tal como pide Rufián) porque con este planteamiento, ha avisado, los ciudadanos concluirán que hay que apoyar al PSOE, según informa Efe.

Belarra y los suyos viven en un mundo muy alejado de la realidad. Desde las pasadas elecciones generales, Podemos no ha hecho más que perder espacio político. Hoy son un partido zombi a un paso de la desaparición. Sin embargo, pese a los toques de atención de los votantes, insisten en enrocarse. Allá ellos. Pero es más que evidente que Rufián les ha metido un gol por la escuadra esta vez al saber leer el momento histórico en el que nos encontramos y al saber hacer el diagnóstico correcto. Podemos es pura nostalgia. Hace tiempo que dejó de ser una herramienta útil para transformar la sociedad.

Al inicio de la reunión del Consejo Ciudadano Estatal, el órgano de dirección política, Belarra ha comentado que “últimamente todo el mundo en España habla sobre cómo frenar a la extrema derecha”, en alusión a las propuestas de Gabriel Rufián y de la nueva coalición Sumar, pero ha dicho que en Podemos proponen otra cosa. “Os proponemos que a pesar del miedo, la izquierda se ponga de pie que salgamos ahí fuera, a defender esta camiseta con orgullo a sudarla a parar esta ofensiva reaccionaria, con más derechos peleando en las calles y en las instituciones”, señaló.

Además, ha dejado claro el rechazo de Podemos a participar en la nueva coalición Sumar o en el frente amplio que defiende Rufián, al oponerse a cualquier alternativa de izquierdas basada en cálculos electorales, aunque no ha citado expresamente al portavoz de ERC en el Congreso en ningún momento.

“Si todo el planteamiento es de cálculo en la ley electoral, de matemática parlamentaria, de candidatura con más opciones electorales, entonces está clara cuál va a ser la conclusión. Al final es que hay que apoyar al PSOE y que hay que votar al PSOE porque es la candidatura más grande”, advirtió.

Belarra insistió en que la “inacción” del Gobierno de Pedro Sánchez en asuntos como la política de vivienda es lo que, en su opinión, “está alimentando el malestar (ciudadano) que alimenta a su vez a la extrema derecha”.

Ha subrayado que la alternativa de izquierdas que propone Podemos no está basada en el miedo ante el avance de PP y Vox porque el miedo, ha dicho, “no llega ahora con la ultraderecha” ya que lo tienen por ejemplo “los inquilinos que no llegan a fin de mes”.

“Nosotras hoy más que nunca estamos convencidas de que nuestro país necesita una izquierda feminista, antirracista, ecologista y antifascista, una izquierda para la mayoría trabajadora fuerte, un proyecto con ambición que no haga política desde el miedo, porque el miedo, compañeros y compañeras, paraliza”, afirmó.

“A veces la vida no va de cantidad, va de calidad, y han hecho más cuatro diputadas valientes de Podemos que cinco ministros de Sumar”, añadió. En su intervención, Belarra ha apelado a la gente que está “desencantada” y “desconectada” con el Gobierno de Pedro Sánchez y que quiere un cambio, y ha instado a activar en la ciudadanía la memoria del 15M, del 8M y de las luchas sindicales de la Transición.

En este sentido, ha propuesto un proyecto “que cambie el rumbo de este país de nuevo, un proyecto confederal que construya una república plurinacional, sin reyes herederos del franquismo” y que defienda políticas sociales.

 

jueves, 19 de febrero de 2026

19/02/2026 - SÁNCHEZ SE ENFRENTA AL DILEMA DE PROMETEO

Comentario: Pedro Sánchez es, sin la menor duda, el mejor presidente que ha tenido hasta ahora la democracia española. Y sino, que la derecha extrema y la extrema derecha (llenas de fanáticos y de odio) nos expliquen quién, además de él, ha tenido los suficientes cojones para enfrentarse a ese yanqui fascista de Elon Musk.   

Sánchez ha dejado claro en la India que si lo que se rompe es la democracia, el precio de la innovación es sencillamente inasumible

Martha Golfín

Pedro Sánchez en la ceremonia inaugural de la Global AI Impact Summit 2026 | Foto: Pool Moncloa

La Inteligencia Artificial no es ya una cuestión de ciencia ficción, sino de soberanía y supervivencia institucional. Durante la IV Cumbre de Impacto de la Inteligencia Artificial en la India, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha buscado posicionar a España no solo como un adoptante entusiasta, sino como el arquitecto moral de un nuevo orden digital. Su mensaje fue nítido: el progreso sin ética no es más que una ruta acelerada hacia el fracaso democrático.

La tesis de Sánchez descansa sobre una premisa de humanismo tecnológico. Para el presidente del Gobierno, la IA posee un potencial "sin precedentes" para expandir el bienestar, pero advierte que las salvaguardias actuales son apenas diques de arena ante un tsunami. La preocupación central no es el código en sí, sino su propiedad. El riesgo de una concentración extrema de poder en manos de un puñado de gigantes tecnológicos amenaza con desplazar el interés general en favor de agendas privadas opacas.

Doble respuesta

La estrategia propuesta por España para mitigar estos riesgos es bifronte. En el plano doméstico, el Gobierno saca pecho de su Carta de Derechos Digitales y de la creación de la primera agencia supervisora de IA en suelo europeo, hitos que le han valido el reconocimiento de la OCDE como líder en administración pública digital. Sin embargo, Sánchez es consciente de que un algoritmo no reconoce fronteras.

Por ello, el llamamiento hacia una gobernanza global liderada por la ONU es el eje de su doctrina exterior. Al aplaudir la creación del Panel de Expertos de Naciones Unidas, cuya reunión inaugural aspira a acoger España, el Ejecutivo busca institucionalizar la vigilancia sobre la IA. El temor al desplazamiento masivo de puestos de trabajo, que según estimaciones oficiales podría afectar al 50 % de los roles administrativos básicos, exige una respuesta que ningún Estado puede articular en solitario.

Ética del algoritmo

La ambición de España por ocupar la vanguardia tecnológica no se limita a la burocracia eficiente. La reciente cumbre sobre IA Responsable en el Ámbito Militar, celebrada en suelo español, subraya una realidad incómoda: la tecnología de combate autónoma ha llegado para quedarse. Aquí, el desafío es asegurar que el uso de algoritmos en el campo de batalla cumpla estrictamente con el derecho internacional. La apuesta es por una "soberanía tecnológica" que no renuncie a la seguridad, pero que se niegue a ceder el control humano sobre las decisiones de vida o muerte.

Silicon Valley contra la Moncloa

Este esfuerzo regulador ha colocado a Sánchez en una trayectoria de colisión directa con los barones de Silicon Valley, personificada en su agrio enfrentamiento con Elon Musk. El propietario de X ha escalado su retórica, calificando al presidente español con epítetos que rozan lo incendiario tras las medidas de Madrid para exigir responsabilidad editorial a las redes sociales y restringir el acceso a menores.

Sánchez, lejos de retroceder, ha calificado las respuestas de Musk como "zafias y amenazantes". El fondo de la disputa es ideológico y sistémico. La reciente petición al Ministerio Fiscal para investigar a plataformas como X, Meta y TikTok por la difusión de pornografía infantil generada por IA eleva el tono de una batalla que ya no es solo dialéctica, sino judicial.

En última instancia, la posición de España en el sexto lugar mundial en competitividad de IA es un activo que el Gobierno pretende canjear por influencia política. El objetivo es una IA que sea "segura, transparente y en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible". En este gran tablero geopolítico, Madrid ha elegido su bando: el de la regulación estricta bajo el paraguas multilateral, desafiando la máxima de Silicon Valley de "moverse rápido y romper cosas". Para Sánchez, si lo que se rompe es la democracia, el precio de la innovación es sencillamente inasumible.

 

19/02/2026 - LA FÓRMULA RUFIÁN DARÍA ENTRE 8 Y 16 ESCAÑOS MÁS A LA IZQUIERDA

Comentario: El problema es quién encabezaría esas listas únicas de izquierda, porque, en muchas provincias, el cabeza de lista si podría obtener escaño. Y ahí estará la pelea, que, dicho sea de paso, la prensa de la caverna mediática y los medios propensos al fanatismo de la derecha extrema y la extrema derecha no pararán de sujetar cada día que pase. Que nadie olvide lo que hizo “Más País” presentándose en donde sabía que no iba a sacar nada y le ROBÓ unos 16 escaños a Podemos, que ahora muchos echan de menos. Y, en cualquier caso, todo depende de que la abstención sea alta y penalice al PSOE, porque en ese caso todo se va al carajo por la maldita ley de D´Hondt.

Los partidos del bloque progresista hacen cuentas y comprueban que las matemáticas no engañan: la división penaliza y una candidatura única mejoraría los resultados en unas generales

Marcos López

Entre 8 y 16 escaños más. Esa sería la mejoría de la izquierda en las próximas elecciones generales si se aplica la fórmula Rufián. “Quiero ganar provincia a provincia a Vox”. ¿Qué quiso decir el dirigente de Esquerra, ayer en la sala Galileo, donde se puso la primera piedra para refundar la nueva izquierda? Matemáticas, ingeniería electoral. La división/fragmentación penaliza. De ahí que Rufián haya propuesto una idea que empieza a ilusionar al votante: en cada territorio, la fuerza nacionalista o regionalista dominante concurre en solitario, pero todas ellas se coordinan políticamente como un bloque estatal. Con ese sistema, las fuerzas progresistas y de derechas se equipararían. 

¿Hablamos de una simple fórmula matemática o de un proyecto posible? Los datos cuadran. En Cataluña concurre ERC; en País Vasco EH Bildu; en Galicia el BNG; y en Aragón la Chunta Aragonesista (CHA). En el resto del Estado, una marca común. Esto generaría un grupo parlamentario estatal construido a partir de candidaturas territoriales independientes.

El sistema español (Ley D’Hondt más circunscripción provincial) premia la concentración territorial del voto; la coherencia de marca dentro de cada provincia; y la competencia interna reducida entre partidos afines. Pero el sistema penaliza a las minorías, de tal forma que en algunas circunscripciones es preciso obtener el 15 por ciento de los votos para obtener un diputado. La Constitución estableció esa fórmula para premiar al bipartidismo. Hoy el sistema no tiene sentido.

Una candidatura única por territorio tendría varios efectos, el primero una subida en el número de sufragios y escaños para el bloque progresista. El segundo, la consolidación del voto nacionalista/regionalista, algo que sin duda le interesa a Rufián. En provincias donde estas fuerzas compiten entre sí o con partidos ideológicamente cercanos, la unificación reduce la fragmentación; evita que votos se pierdan por no alcanzar el listón mínimo y aumenta la probabilidad de obtener el último escaño en disputa. En provincias de 3-6 escaños, donde la barrera real penaliza, una candidatura única puede convertir votos antes insuficientes en representación. Además, en las grandes circunscripciones como Madrid y Barcelona la izquierda podría mejorar mucho sus resultados. En la capital del país, Más Madrid podría robarle 2 escaños a Vox y uno al PP; ERC también aumentaría su granero en Cataluña.

Aunque cada partido mantenga su identidad territorial, el bloque resultante tendría más escaños agregados, mayor capacidad de condicionar investiduras y presupuestos y un perfil más homogéneo en el Congreso.

En Cataluña, la unificación del voto soberanista podría aumentar escaños en provincias como Tarragona o Lleida. En Barcelona, la competencia con PSC, Sumar y Junts seguiría siendo determinante, pero la concentración podría mejorar el rendimiento marginal. Sin embargo, Ada Colau, referente de los comunes, advierte de que es preciso sentarse y hacer números para que “no se pierda ni un solo voto”. La fórmula podría ser bajo el paraguas de la confluencia. En País Vasco, EH Bildu ya compite principalmente con PNV. Una candidatura única no se plantea aquí, pero la coordinación estatal podría reforzar su peso en Madrid. En Galicia, el BNG suele tener un rendimiento muy eficiente en A Coruña y Pontevedra. Una candidatura única consolidaría voto disperso y podría mejorar opciones en Lugo y Ourense. En Aragón el CHA tiene un voto más limitado. Una candidatura única podría permitirle recuperar representación en Zaragoza si se sumara voto afín que hoy se dispersa entre otras fuerzas.

¿Qué tipo de efectos cuantitativos cabría esperar? Sin entrar en predicciones numéricas, los efectos típicos de un bloque así serían: aumento neto de escaños por reducción de la competencia interna; mayor eficiencia del voto en provincias medianas y posible entrada en provincias donde hoy no se obtiene representación. Mayor visibilidad estatal y capacidad de negociación. En provincias medianas, la unificación puede traducirse en un 1 o 2 por ciento adicional de voto (hasta un escaño más). En provincias pequeñas, la unificación puede ser la diferencia entre entrar o no entrar.

En términos comparativos, experiencias similares (como coaliciones territoriales coordinadas) suelen ganar entre un 10 y un 30 por ciento más de escaños respecto a la suma por separado, dependiendo de la fragmentación previa y del tamaño de las circunscripciones. El rendimiento final dependería de la participación, la competencia con otras fuerzas progresistas o nacionalistas, la percepción pública de la alianza y la capacidad de mantener identidades territoriales sin diluir el mensaje común.

 

19/02/2026 - VINICIUS JR., VÍCITIMA DEL RACISMO Y DE LA ARQUITECTURA DEL ODIO DIGITAL

 

Comentario: Muy bueno tu análisis del racismo y del odio, José Antonio, pero que nadie olvide que ese brasileño es un provocador profesional que lleva provocados la mayoría de los 14 penaltis que le han pitado a favor a su equipo sin que lo fueran la mayoría. Además, ocurre que en España y en Portugal o cualquier país juegan infinidad de jugadores de color y a ninguno se le llama “mono” como al tal Vinicius JR. Y al aficionado le duele que un jugador engañe una vez tras otra al árbitro para favorecer a un equipo que de haber justicia arbitral estaría en esta Liga, sin ir más lejos, por debajo del quinto puesto y ocupa el primero. “A lo hecho, pecho”, que dice el refrán, Vinicius JR.  

La gran victoria de la barbarie supremacista en el deporte es haber convencido a una parte de la masa social de que llamar "mono" a Vinicius es una respuesta proporcional a un regate o a un baile de celebración

José Antonio Gómez

El fútbol, ese "espejo de la sociedad" que tanto gusta citar a los sociólogos del deporte, ha dejado de reflejar nuestras virtudes para proyectar nuestras patologías más profundas. Lo sucedido en el estadio del Benfica durante el enfrentamiento contra el Real Madrid este febrero de 2026 no es un incidente aislado ni una simple "calentura" de partido. La agresión verbal sufrida por Vinícius Jr. y la posterior explosión de racismo en redes sociales representan la consolidación de una barbarie supremacista que ha encontrado en el algoritmo su mejor aliado y en la rivalidad deportiva su coartada moral.

La denuncia social que emana de este caso no se limita al insulto proferido en el césped de Lisboa. El verdadero fenómeno aterrador reside en la normalización del racismo que se produce en el ecosistema digital, donde el odio racial ya no se juzga por su gravedad intrínseca, sino por el color de la camiseta que viste la víctima o el agresor. En 2026, la identidad futbolística se ha convertido en una licencia para deshumanizar, transformando las plataformas de comunicación en vertederos de discriminación racial bajo el amparo de la impunidad tecnológica.

Metástasis del Odio

Cuando el árbitro François Letexier activó el protocolo contra el racismo de la UEFA tras las denuncias de Vinícius Jr., el protocolo se limitó a la megafonía del estadio. Sin embargo, la verdadera tormenta se gestaba en los servidores de X (antes Twitter)TikTok e Instagram. El análisis de datos masivos tras el partido contra el Benfica revela una tendencia sociológica desoladora: el uso de epítetos racistas y la deshumanización del jugador brasileño se incrementan exponencialmente cuando el emisor es seguidor de un equipo rival.

Este fenómeno de racismo sistémico digital se alimenta de la polarización. Las redes sociales han creado silos de opinión donde el usuario no busca la verdad ni la justicia, sino la validación de su animadversión hacia el "otro". En este contexto, el insulto racista deja de ser percibido como una transgresión de los derechos humanos para ser reinterpretado como una "herramienta de desestabilización psicológica". Esta es la gran victoria de la barbarie supremacista en el deporte: haber convencido a una parte de la masa social de que llamar "mono" a Vinícius Jr. es una respuesta proporcional a un regate o a un baile de celebración.

Perfil del agresor

La impunidad que ofrecen las redes sociales ha permitido que perfiles con miles de seguidores justifiquen la agresión sufrida por Vinícius en Lisboa apelando a su "comportamiento". Este es el mecanismo clásico de la victimización secundaria. En lugar de señalar al agresor que utiliza el color de la piel como arma, la narrativa digital se centra en el "carácter" de la víctima. Se argumenta que Vinícius "provoca", que "no respeta al rival" o que "su actitud incita al odio".

Este tipo de razonamiento es una falacia peligrosa que busca legitimar el racismo en el fútbol. Ninguna actitud deportiva, por molesta que resulte para el adversario, justifica el recurso a la supremacía racial. Sin embargo, los algoritmos de recomendación, que priorizan el contenido que genera mayor engagement (habitualmente el más conflictivo), terminan por dar altavoz a estas tesis, permitiendo que la normalización del odio se convierta en la norma y no en la excepción. El seguidor del Benfica, del FC Barcelona o del Atlético de Madrid, encuentra en su feed cientos de comentarios que validan su prejuicio, creando una burbuja de odio donde la empatía hacia el jugador del Real Madrid desaparece por completo.

Inoperancia de UEFA

La denuncia social debe dirigirse también hacia las instituciones que gobiernan el fútbol mundial. La UEFA y la FIFA han llenado sus estadios de pancartas con el lema "No Racism", pero su acción real sigue siendo insuficiente. La sanción a medias, la multa económica irrisoria a los clubes y la falta de cierres permanentes de estadios envían un mensaje claro a los racistas: el espectáculo debe continuar.

En el caso del partido Benfica-Real Madrid, la amonestación a Vinícius Jr. tras su gol fue percibida por muchos analistas como un acto de racismo institucional encubierto. Al castigar la expresión de alegría o de reivindicación del jugador, el estamento arbitral está validando implícitamente la narrativa de la "provocación". Esto genera un efecto dominó en las redes sociales, donde los usuarios interpretan la tarjeta amarilla como una confirmación oficial de que el jugador es el culpable de su propio acoso. 

Algunos medios de comunicación deportivos, vinculados de un modo indirecto con los clubes rivales del Real Madrid, también juegan un papel crucial en esta normalización del racismo. Al dedicar horas de tertulia a debatir si Vinícius "provoca" o no, los medios están desplazando el eje del debate. El racismo no es debatible. No hay matices en un insulto racista. Al equiparar el gesto técnico de un jugador con el odio racial del espectador, el periodismo deportivo se convierte en cómplice de la degradación moral de la sociedad.

Deshumanización bajo la coartada de la rivalidad

Un fenómeno sociológico sin precedentes ha emergido en la esfera digital tras los incidentes del Benfica-Real Madrid: la transmutación del odio racial en una supuesta "defensa del honor deportivo". Para un sector considerable de seguidores de clubes rivales, el racismo contra Vinícius Jr. no se percibe como una violación de los derechos humanos, sino como una herramienta legítima de guerra psicológica. Esta normalización del odio se construye sobre una premisa perversa: si el jugador es "insoportable" en lo deportivo, la respuesta del entorno puede trascender cualquier límite ético.

La justificación que inunda las redes sociales se articula en torno a la figura del "provocador". El seguidor rival utiliza una lógica de causalidad falsa en la que el comportamiento de Vinícius, sus regates, sus protestas al árbitro o sus bailes tras marcar, "obliga" al espectador a recurrir al insulto racial. Esta narrativa es una de las manifestaciones más peligrosas de la barbarie supremacista contemporánea, ya que traslada la responsabilidad del agresor a la víctima. Al etiquetar a Vinícius como un "provocador profesional", el aficionado rival siente que ha obtenido un permiso moral para utilizar epítetos que, en cualquier otro contexto de su vida, consideraría abyectos.

Impunidad grupal

En el ecosistema de las aficiones rivales, se ha revitalizado el concepto del "folclore futbolístico" como una cortina de humo para camuflar la discriminación racial. Los seguidores argumentan que el fútbol es un espacio de catarsis donde "todo vale" para desconcentrar al adversario. Sin embargo, este argumento es selectivo y profundamente hipócrita. El mismo seguidor que exige respeto para sus jugadores negros, magrebíes o sudamericanos es capaz de participar en linchamientos digitales masivos contra el brasileño, amparándose en el anonimato que ofrecen las redes sociales y la sensación de seguridad que otorga la pertenencia al grupo.

El análisis de las interacciones muestra que la justificación del racismo se vuelve más agresiva cuanto más exitoso es el jugador en el campo. El talento de Vinícius Jr. se percibe como una amenaza, y ante la imposibilidad de frenarlo mediante el fútbol, se recurre a la herida histórica de la raza para intentar doblegar su espíritu. El seguidor rival no odia a Vinícius por ser negro en términos abstractos, sino que utiliza su negritud como el punto más vulnerable donde atacar a un rival exitoso. Es un racismo de conveniencia, un racismo sistémico que se activa y desactiva según el marcador, lo que lo hace doblemente cínico.

Silencio cómplice

Otro mecanismo de justificación es la relativización del insulto. Es común leer en foros de aficiones rivales que "no es para tanto" o que "se está exagerando para beneficiar al Real Madrid". Esta politización del racismo convierte una cuestión de dignidad humana en una disputa de despachos. Al sugerir que las denuncias de Vinícius son una estrategia de marketing o una búsqueda de trato de favor arbitral, los seguidores rivales invalidan el sufrimiento real de la persona.

No existe rivalidad deportiva que justifique la quiebra de la decencia humana. Mientras el fútbol siga permitiendo que el odio se disfrace de pasión, seguiremos siendo testigos de la degradación de un deporte que debería unir, no segregar.

En última instancia, el caso de Vinícius Jr. trasciende lo deportivo. Es una lucha por la definición misma de nuestra convivencia en el siglo XXI. La justicia para Vinícius es la justicia para cualquier ciudadano que sufra discriminación. El fútbol no puede ser una zona franca para el odio. Cada vez que se justifica un insulto racista porque la víctima juega en el equipo rival, se traicionan los valores fundamentales del ser humano.  La normalización del racismo es el primer paso hacia la desintegración de la democracia. Contra la impunidad del algoritmo y la cobardía institucional, la única respuesta es la solidaridad incondicional con la víctima y la persecución implacable del racista, vista él la camiseta que vista.

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

18/02/2026 - CÓMO ES POSIBLE QUE MÁS DEL 70% DE LOS JÓVENES CHINOS SEAN PROPIETARIOS DE SUS VIVIENDAS

 

Comentario: ¿Cómo estaría España sino hubieran aparecido los privatizadores de nuestros mejores entes? Cuánto tenemos los españoles que agradecer a D. Felipe González Márquez y al “señoro” Aznar (“el muñeco Luciano”). Especialmente nuestros jóvenes.

Para los jóvenes chinos comprar una vivienda es una etapa normal de la vida adulta.Freepik

PEDRO BARRAGÁN

Uno de los contrastes más llamativos entre China y muchos países europeos aparece cuando se analiza el acceso de los jóvenes a la vivienda. En China, más del 70 % de los jóvenes vive en una vivienda de su propiedad. En España, en cambio, la mayoría de los menores de 35 años tiene que alquilar a precios abusivos o sigue viviendo con sus padres, y la compra de la vivienda se retrasa cada vez más.

Esta diferencia no se explica solo por factores culturales o demográficos. Tiene mucho que ver con el modelo económico, el papel del Estado y, en el caso chino, con una concepción humana de su base socialista donde el derecho a una vivienda digna ocupa un lugar central.

Aunque China es hoy una gran potencia económica, no por ello ha dejado todavía de ser un país en desarrollo que ha salido de la pobreza extrema recientemente. A pesar de ello, el objetivo principal, lejos de tratar de maximizar los beneficios privados, es garantizar el bienestar social y satisfacer las necesidades básicas de la población.

Aquí entra en juego la orientación social china hacia el bienestar, donde, dentro de la libertad de mercado, el Estado mantiene la dirección de los sectores estratégicos y orienta la economía hacia objetivos sociales. La vivienda es uno de esos sectores estratégicos.

La idea defendida por Xi Jinping, de que "las viviendas son para vivir, no para especular", resume bien este enfoque. El mercado libre existe, pero el Estado interviene para evitar que la vivienda se convierta en un activo financiero desconectado de los salarios y del trabajo.

Milenials propietarios de vivienda

Amplia oferta frente a escasez estructural  

Uno de los mayores contrastes con España es la oferta de vivienda. En China, cuando una ciudad crece o atrae población joven, la respuesta habitual es construir. Nuevos barrios, distritos completos y grandes promociones residenciales aparecen con rapidez porque el suelo es público y el Estado dirige la planificación urbana.

En España, el suelo está en gran medida en manos privadas y la construcción depende casi por completo de incentivos de mercado. Esto genera una oferta rígida, especialmente en las grandes ciudades. El resultado es desastroso: pocos pisos disponibles, con precios muy altos y una competencia feroz entre compradores y arrendatarios.

Para un joven chino, la probabilidad de encontrar vivienda nueva en su ciudad es alta. Para un joven español, el acceso depende de un mercado limitado, caro y dominado por la especulación.

 Trabajo, salarios y capacidad real de endeudamiento  

Otro punto clave es la relación entre empleo y vivienda. En China, la política económica ha priorizado la creación de empleo urbano estable. Sectores como la industria avanzada, la tecnología, la logística o los servicios modernos absorben a millones de jóvenes cada año.

Esto se traduce en ingresos regulares y previsibles, lo que facilita el acceso a hipotecas. Aunque existe una diversidad de salarios, también existe diversidad de viviendas lo que favorece una relación más directa entre sueldo y precio de la vivienda, facilitando el acceso universal.

En España, el problema no es solo el precio de la vivienda, sino la precariedad laboral. Contratos temporales, salarios bajos y carreras laborales inestables dificultan que los jóvenes puedan endeudarse a largo plazo, incluso cuando el pago mensual de una hipoteca podría ser similar al de un alquiler.

En la práctica, se dá el caso de jóvenes españoles que pueden pagar un alquiler elevado, pero no cumplen los requisitos para comprar. En China ocurre lo contrario y con un empleo estable, lo razonable es aceder a una hipoteca.

Hipotecas y regulación financiera  

El sistema financiero chino también refleja su orientación social. El crédito hipotecario está fuertemente regulado y enfocado principalmente a la vivienda habitual. Las condiciones suelen ser claras, con plazos largos y cuotas que no desbordan el salario medio urbano. La deuda está vinculada al trabajo y a ingresos reales, no a expectativas especulativas de revalorización infinita.

En España, por el contrario, el recuerdo de la burbuja inmobiliaria ha endurecido el crédito, pero sin resolver el problema de fondo de unos salarios bajos frente a unos precios de la vivienda disparatados. El resultado es un bloqueo del acceso a la propiedad para los jóvenes.

El fondo del problema  

La diferencia de fondo entre ambos países es tristemente tan sólo ideológica. En China, la orientación social hacia el bienestar humano no se limita al discurso oficial. Se expresa en la planificación, en el control del suelo, en la orientación del crédito y en la prioridad otorgada a la vivienda como bien de uso.

En España, la vivienda funciona mayoritariamente como un activo de mercado. La lógica dominante es la rentabilidad, tanto para propietarios como para inversores. El Estado interviene poco y tarde, y casi siempre cuando el problema ya es grave.

Que más del 70 % de los jóvenes en China sean propietarios de su vivienda no es una casualidad ni fruto de supuestas diferencias culturales. Es el resultado de un modelo social que respeta las reglas del mercado, pero donde el Estado favorece al acceso a la vivienda garantizando el empleo de los jóvenes, regulando el crédito e impulsando una oferta amplia de viviendas.

La comparación con España pone en evidencia que el problema que tenemos de la vivienda no es inevitable. Depende de decisiones políticas. Mientras en China la vivienda se concibe como un derecho de los jóvenes, en España sigue tratándose, en gran medida, como un producto financiero. Esa diferencia explica por qué para los jóvenes chinos comprar una vivienda es una etapa normal de la vida adulta, y para muchos jóvenes españoles, un objetivo cada vez más lejano.