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martes, 6 de octubre de 2026

06/10/2026 - SE SABE QUE LE ODIAN

 

 

 


RAFAEL TORRES

MADRID, 5 (OTR/PRESS) Como Feijóo se figura ya investido, seguro que lo primero que ha hecho es ponerse manos a la obra para construir el millón de viviendas que ha prometido. Sin embargo, ni Feijóo es presidente del Gobierno, ni lo de los pisos será, si es que el candidato del PP llega a La Moncloa, no ya lo primero, sino ni lo último que se le ocurra. Demasiado reciente está su voto contrario al Decreto que perseguía la accesibilidad de los españoles a una vivienda asequible precisamente.

De Feijóo y Abascal se sabe que no pueden ver ni en pintura a Pedro Sánchez, es más, que le odian como si les debiera dinero, pero de su proyecto político nada se sabe, aunque cualquiera puede imaginárselo perfectamente a partir de su levantisca acción opositora: se opusieron a la subida del salario mínimo, al incremento de las pensiones, al escudo social contra los desahucios, a la amnistía para la pacificación de Cataluña, a la regularización de los trabajadores inmigrantes que residían en España, a la política exterior contraria a los desmanes de Trump y Netanyahu, y a todo lo habido y por haber que propusiera el frágil Gobierno que ahora se despide.

Diríase, vista la euforia de PP-Vox, que lo que ha hecho Pedro Sánchez no es convocar elecciones anticipadas, sino traspasarle directamente la presidencia a Feijóo y la vicepresidencia a Abascal. Eso sí, falta, para exacerbamiento de esa ansiedad, el paso por las urnas, que por mucho que las derechas supongan ya sorteado triunfalmente porque se lo han dicho las encuestas, no se efectuará hasta el 29 de noviembre. Para entonces, la explosión de indignación popular, transversal y mayoritaria contra la demencial carestía de la vivienda y contra la postura de las derechas sobre el particular, puede que no obre sobre el ánimo de los electores como lo está haciendo ahora, pero también pueden explotar, indignar y aterrar otras cosas, como, sin ir más lejos, la escalofriante perspectiva de Vox en el poder. Pero Feijóo y Abascal se figuran ya investido y sub-investido respectivamente, y de los españoles dependerá darles ese gusto o no.

 

06/10/2026 - ELECCIONES NO, REFERÉNDUM

Este escrito se redactó un día antes de la convocatoria de las Elecciones.

Tal como están las cosas, y dado que, aunque se convoquen ya mismo, unas Elecciones Generales suponen que hace falta un tiempo para poderse celebrar y la calle (miles de manifestaciones por todo el país claman por la vivienda hoy) no puede esperar, sencillamente, porque ya ha esperado demasiado y está hasta donde se pueden imaginar, es necesario recurrir a un referéndum que permita a España en su conjunto pronunciarse sobre el problema que la acucia.

Además, las Elecciones Generales conllevan un tiempo muy amplio hasta que se forme gobierno y se puedan acometer las reformas que se piensen hacer, que, dicho sea de paso, en el caso de ganar el Partido Popular y Vox (parece ser que ellos no tienen ninguna duda al respecto, olvidándose de vascos y catalanes y de que los jóvenes acudan a las urnas y los pensionistas se sumen a las protestas callejeras y voten bien) no son ninguna, pues con su rechazo a las propuestas en los decretos se han retratado y han dejado claro que para ellos sólo importan sus viviendas y sus áticos, de tal modo que esos fondos buitres tendrán las puertas abiertas de par en par para apoderarse completamente del mercado inmobiliario (la Sra. de Aznar, siendo alcaldesa de Madrid, les vendió de una tacada ¡3.000! viviendas, según parece, de protección pública) y, sobre todo, de regular a su antojo el alquiler, amén de que la Banca (el otro gran tenedor) también contará con su apoyo y el de la judicatura “viciada” para seguir su marcha sin freno de desahucios mandando gente sin recursos, mucha gente, a pernoctar en la calle no para manifestarse sino para vivir. Muy triste, lo de estos “pollos” de la derecha trumpista española. Pero, el remedio está ahí, lo tiene el gobierno en la mano y, legalmente, puede usarlo cuando quiera, sin que sean necesarios los distritos como ocurre con unas Elecciones Generales: una papeleta de votación única para todos los españoles y marchando.

Pedro Sánchez debería convocar un referéndum ya mismo. En sólo un par de días se pueden confeccionar las preguntas (no más de tres) y dejar que España entera se pronuncie sobre un tema tan transcendental como es la vivienda, y, de paso, dejar fuera de juego (en offside que se dice en el fútbol) a todo el fascismo y facherío nacional.

El referéndum, así lo explica categóricamente sin nada de retóricas que den lugar a confusión, Domingo Sanz (Ciencias Políticas): “Ignoran todos, cómplices en esto, la Constitución que tanto mencionan, porque les "saca los colores" con su artículo 92”.

"1. Las decisiones políticas de especial transcendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos.

2. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados.

3. Una ley orgánica regulará las condiciones y el procedimiento de las distintas modalidades de referéndum previstas en esta Constitución."

“Miro el calendario y compruebo que han pasado más de cuarenta y seis años desde que aquellos a quienes elegimos en 1979 fueron tan atrevidos que no dejaron pasar ni trece meses para aprobar la Ley Orgánica 2/1980 y cumplir así con el punto 3 del artículo 92.

Es imprescindible un referéndum y, por los plazos establecidos en la Ley Orgánica 2/1980, el Gobierno debe anunciar, pero ya, que va a convocar.

Se trata de un referéndum ganador. Sí o sí, tanto si se celebra como si no.

Si sale adelante, para que los partidos que apoyan al Gobierno se comprometan ante la sociedad a abrir el melón de la reforma de la Constitución en la próxima legislatura, siempre que reciban el sí del censo electoral.

Y si no se puede convocar por falta de la mayoría absoluta (algo que no exige la Constitución, pero sí la Ley 2/1980 en lo que fue otro recorte cometido por los parlamentarios a lo aprobado por la voluntad popular en diciembre de 1978), quienes voten en contra quedarían "retratados", pues las próximas elecciones distinguirán a las candidaturas que estuvieran dispuestas a liderar cambios importantes concediendo la palabra a la sociedad, de aquellas que se la niegan para todo y siempre se la negarán, salvo con urnas convocadas a punta de pistola.

De momento, ningún partido de los formados por personas que nunca podrían hacer política si volviera una dictadura le ha exigido al Gobierno la convocatoria de un referéndum para derrotar a los peligrosos neo franquistas con la voluntad popular manifestada en las urnas.”

Lástima todo lo dicho hasta aquí, porque cuando estaba terminando este escrito ha llegado la noticia de la convocatoria de Elecciones Generales para el día 29 de noviembre próximo. Una pena que el presidente se haya decantado por el pragmatismo. Aunque, no obstante, lo del referéndum iba a ser bastante difícil, ya que el Generalísimo de los de Vox lo dejó todo atado y bien atado para que sus secuaces promovieran la ley orgánica 2/1980 que lo dejaba prácticamente imposible de celebrar con un Congreso como el actual.

Mi agradecimiento a Domingo Sanz por sus inequívocas explicaciones y por, en mi caso, haber sido quién me sugirió la idea del título de este escrito.

Ojalá que los jóvenes lo piensen bien y voten a los que, cuando menos, se han preocupado de tratar sus justas reivindicaciones. La juventud, lo he dicho siempre, puede cambiar las cosas y hacer que su futuro no sea el que la derecha y la extrema derecha quiere para ellos, que, dicho sea de paso, es la sumisión a sus postulados capitalistas y opresores de tiempos ya olvidados.

¡¡¡Españoles!!! Franco ha muerto. A ver si en estas próximas Elecciones del 29 de noviembre los jóvenes y, por supuesto, los pensionistas y ciudadanos trabajadores incansables les dan una lección a los ladrones de pobres de toda la vida.

lunes, 5 de octubre de 2026

05/10/2026 - CRISIS DE LA VIVIENDA: EL TRIBUNAL SUPREMO CHOCA CONSIGO MISMO, DE SALVAR AL SANTANDER A AVALAR EL OPACO CÁLCULO BANCARIO EN FAVOR DEL BBVA

Comentario: ¡Sí Señor! Así nos toma el pelo el Tribunal Supremo a los usuarios de la Banca. /¡¡¡Y España es la mejor!!!/

El Tribunal ha decidido validar la operativa bancaria dando por bueno que el ciudadano "intuye" el funcionamiento del mercado hipotecario

José Antonio Gómez

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha vuelto a poner de manifiesto las profundas contradicciones que marcan su doctrina en materia de transparencia hipotecaria. En una reciente resolución (sentencia 1492/2026), el Alto Tribunal ha validado un préstamo del BBVA en el que no se explicaba ninguna fórmula matemática de amortización, dando por hecho que el consumidor debía entender que se aplicaba el complejo "método francés". Este giro argumental choca frontalmente con el criterio que el propio Tribunal adoptó en el pasado para blindar las polémicas "Hipotecas Tranquilidad" de Banco Santander, evidenciando un cambio de rumbo jurisprudencial que vuelve a sonreír a la banca.

La contradicción de las dos sentencias: ¿el "método francés" vale o no vale?

La disonancia legal entre ambas resoluciones es colosal. En su momento, al enjuiciar los contratos comercializados bajo el gancho de la "Hipoteca Tranquilidad" (plasmado en sentencias como la 564/2020), el Tribunal Supremo sostuvo con rotundidad que la mención al sistema o método francés resultaba por completo irrelevante, reconociendo que se trata de un concepto técnico absolutamente desconocido para la inmensa mayoría de los consumidores. Para salvar aquellos pleitos, el Supremo exigió que el contrato detallara con precisión quirúrgica el régimen de amortizaciones más allá de cualquier etiqueta técnica.

Sin embargo, en la reciente sentencia del caso BBVA, el criterio se invierte de manera radical. El Alto Tribunal valida la cláusula de un préstamo ordinario a pesar de reconocer negro sobre blanco que el documento no contiene ninguna fórmula matemática ni ecuación para calcular las cuotas mensuales. Los magistrados optan por dar validez al sistema amparándose en que la mención a "cuotas mensuales constantes" que se adaptan a los cambios de tipos equivale, por arte de magia jurídica, a entender aceptado el método francés, contradiciendo su propio argumento de que ese tecnicismo es ajeno al ciudadano de a pie.

La línea dura que sirvió para salvar la "Hipoteca Tranquilidad"

Aquella primera línea jurisprudencial restrictiva con las etiquetas financieras opacas cumplió un papel de salvavidas para las entidades que comercializaron productos masivos y complejos. Al afirmar que fórmulas abstractas o nombres técnicos como el "método francés" no significaban nada para un hipotecado medio si no venían desglosados con precisión, los tribunales abrieron la puerta a examinar con lupa la falta de transparencia, obligando a los bancos a justificar la claridad de sus contratos frente a consumidores que jamás han cursado estudios superiores de matemáticas financieras.

Un cambio repentino para dar la razón al BBVA

Tras aquel periodo donde se exigía mayor rigor explicativo para frenar los abusos en productos complejos, el Tribunal Supremo ha dado un volantazo repentino. En la resolución referida al préstamo del BBVA, el péndulo vuelve a inclinarse del lado de las grandes entidades financieras.

A pesar de que el consumidor medio sigue sin saber calcular qué pasaría con su cuota si el Euribor o el IRPH varían un punto, y a pesar de la ausencia total de fórmulas en el contrato, el Tribunal ha decidido validar la operativa bancaria dando por bueno que el ciudadano "intuye" el funcionamiento del mercado hipotecario. Un cambio de criterio que deja indefensos a los prestatarios y consolida una vara de medir ambigua donde la banca, de un modo u otro, termina por ganar la partida judicial.

05/10/2026 - EL GOBIERNO APROBARÁ DE NUEVO LOS DECRETOS DE VIVIENDA Y EVITA EL BLOQUEO DE JUNTS

Comentario: Una vez más se demuestra lo imbécil que es la derecha y la extrema derecha (enfrentándose a la gente de a pie) y lo inteligente que es el presidente Pedro Sánchez con una jugada maestra que le puede dar el triunfo en las Elecciones Generales. ¡Ojalá sea así! Porque el triunfo de la “basura trumpista” nos traerá de nuevo el aumento de la pobreza y sólo el aumento de la riqueza de ricachones y latifundistas y, por descontado, no solucionará en nada el problema de la vivienda de la mayoría de la gente.

La ingeniería jurídica del Ejecutivo aprovecha la reducción del mapa parlamentario para esquivar el chantaje neoconvergente y garantizar el veto a los desahucios

Martha Golfín

Cuando se disuelven las Cortes y el país entra en esa marejada eléctrica previa a unas elecciones, el poder ejecutivo no se apaga; simplemente cambia de marchas y busca el atajo reglamentario. El equipo jurídico de Pedro Sánchez acaba de sacarse de la chistera una jugada de laboratorio impecable.

La derrota del pasado viernes en el Congreso dolió, claro que sí. Ver cómo PP, Vox y Junts se alineaban para tumbar de un plumazo los dos decretos sobre vivienda fue un jarro de agua fría en plena Carrera de San Jerónimo. Pero en el complejo presidencial han descubierto que, al disolver el Parlamento para convocar urnas, la aritmética del poder cambia por completo a su favor.

Resulta que el Ejecutivo no pasa a estar en funciones de manera automática, eso solo ocurre tras la jornada electoral. Por tanto, sigue teniendo plenitud de facultades para aprobar decretos leyes de urgencia. ¿La gran diferencia? Que ya no hay un pleno de 350 diputados para examinarlos, sino un órgano reducido de guardia: la Diputación Permanente, compuesta por 69 miembros.

Y ahí es donde la ingeniería política hace magia: en ese tablero pequeño, los siete escaños de Carles Puigdemont pasan a ser pura irrelevancia decorativa.

Hagan las cuentas. Para convalidar un decreto en la Diputación Permanente se necesitan 35 votos favorables. El PSOE tiene 25 asientos y Sumar aporta otros 6. Ya van 31. Para cruzar la meta solo hacen falta cuatro apoyos más. Con que levanten la mano EH Bildu, Esquerra, Podemos y el PNV, que ya votaron a favor del primer decreto la semana pasada, la medida sale adelante holgadamente. Lo que diga o deje de decir Junts no cambia absolutamente nada.

Eso sí, la maniobra tiene sus límites y el Gobierno ha tenido que hacer de tripas corazón con la tijera.

Lo que van a lograr resucitar en el próximo Consejo de Ministros es el famoso «decreto Maricarmen», el escudo antidesahucios que protege a las familias vulnerables de quedarse en la calle. El PNV da el visto bueno a esa prórroga y la medida llegará vivita y coleando al Boletín Oficial del Estado.

En cambio, la medida estrella, esa que pretendía hacer permanentes e indefinidos los contratos de alquiler para frenar los precios, se queda definitivamente por el camino. Los nacionalistas vascos se niegan en redondo a intervenir el mercado de esa manera, y sin su apoyo en la Diputación Permanente no hay nada que hacer. Es el peaje pragmático que La Moncloa asume para salvar, al menos, la red de protección social básica.

Al final, la estrategia es brillante en términos de precampaña. En lugar de acudir a las urnas masticando la humillación de un veto parlamentario, el PSOE consigue presentarse ante su electorado como un Gobierno audaz, capaz de exprimir el derecho constitucional para proteger a los inquilinos mientras la oposición celebraba el colapso del Gabinete.

Podrán gustar más o menos las formas, pero La Moncloa acaba de demostrar que, aun con las Cortes disueltas y el reloj corriendo en contra, todavía le quedan cartas en la manga para marcar el paso de la partida política.

 

viernes, 2 de octubre de 2026

02/10/2026 - LADRÁN, SÁNCHEZ

Presidente, ¿vas a cabalgar?, se pregunta ahora bajo las tiendas de campaña sin demasiada esperanza, pero con mucha dignidad

GERARDO TECÉ

Una semana después, las protestas por la vivienda siguen la ruta correcta. Lo demuestra que ya hayamos entrado en la etapa de los insultos. Recibir insultos por parte de quienes no se puede esperar otra cosa siempre debería ser entendido como un alto honor.

El alcalde de Madrid, Martínez Almeida, ha denunciado que en la Puerta del Sol se han podido ver estos días grandes cuchillos. Tiene gracia que criminalicen la cubertería los amigos de los grandes tenedores. Isabel Díaz Ayuso, a la que ya se le queda corto lo del lado incorrecto de la historia, se ha empeñado en encontrar ahora el lado más vomitivo. No es un deporte fácil, pero la presidenta madrileña sabe jugarlo. Si Israel bombardea un hospital lleno de niños, ella encontrará la forma de criminalizar a trozos de carne reventados. Así que al caso Mari Carmen ha llegado sobrada, con más tablas que Bertín Osborne en una capea. Qué pasa, qué pasa, que no tenemos casa, gritaba para sus adentros la presidenta que en verano visitaba áticos de seis millones y en otoño se burla de ancianas desahuciadas. ¿A partir de qué edad se puede no pagar el alquiler?, se preguntaba Ayuso refiriéndose a Mari Carmen, quien nunca dejó un mes a deber. El vómito y el bulo suelen ir de la mano, así que la siguiente parada será la nave del misterio de Iker Jiménez. ¿Descubrirá allí Ayuso que hace ya varios pelotazos, quironazos y aticazos es un espíritu político que vaga sus penas por medios a sueldo?

A la fiesta de dar vergüenza se apuntan siempre quienes no la tienen. Los invitados son numerosos. Desde el periodista Eduardo Inda comparando a los acampados con ETA hasta el intelectual Mario Vaquerizo impartiendo charlas magistrales. Aprovechando que en España se hablaba de un problema social, acudió a Antena3 a contar el suyo: pues a mí me encanta comprarme casas, tengo muchas casas porque soy capitalista y me encanta. En plan, ya era hora de que hablásemos las víctimas de las acampadas. ¿Es que nadie piensa nunca en las víctimas? Ana Rosa, Abascal, Nacho Abad, Marcos de Quinto, Vito Quiles, Lucía Etxebarría, el abuelo de Desokupa... No ha faltado a la cita la alineación titular de la España sin dedos de frente, pero con dos dedos de caspa. Esa que un día denuncia lo insoportable que resulta que haya moros viviendo en las calles de España y al siguiente asegura que los moros, nada más pisar nuestro país, reciben una vivienda por la cara. A veces aseguran lo uno por la mañana y por la tarde lo otro. A mucha gente les parece bien. ¿Qué mayor libertad hay que no tener por qué ser coherente ni ceñirse a la realidad? Ahora tampoco queremos españoles con derecho a casa, acaban de actualizar su ideario y tendrá sus seguidores.

El patriotismo es así y la gama de patriotas se muestra estos días en todo su esplendor y pantone. Desde los patriotas a secas, molestos con la reivindicación de mejora de vida para la ciudadanía de España, hasta los muy patriotas, que amenazan con acudir por la noche con palos a agredir a quienes piden mejoras en la calidad de vida de la ciudadanía de España. Deja a los chavales que camelen, que diría el Fary. Está bien que así sea. Qué desastre de lucha sería aquella que no lograse ser atacada por quienes deben atacarla. Es señal de buena salud. Hace poco descubrí que la frase “ladran, Sancho, luego cabalgamos” no aparece en el Quijote. En ningún momento. Ni siquiera una que se le parezca. Esa expresión no es obra de Cervantes, sino producto de la sabiduría popular de este país. Seguro que surgió en alguna plaza. Ladran, Sánchez, ¿vas a cabalgar?, se pregunta ahora sin demasiada esperanza bajo las tiendas de campaña, pero con mucha dignidad.

02/10/2026 - UN REFERÉNDUM LOS "RETRATARÍA" Y LOS DERROTARÍA

Comentario: Muy breve. En Suiza, quizás el país donde mejor se vive del mundo, todo lo que afecta al pueblo se dirime en referéndum y, por lo que se ve, el país funciona a pleno rendimiento.

Domingo Sanz

¿A quiénes?

A todos los partidos políticos que no convoquen a la manifestación, la más pacífica y eficaz de todas, la de la voluntad popular en las urnas.

Ninguno hasta el momento. Pero a los demócratas les va en ello la vida.

Al ignorar de manera consciente que es posible convocarlo y que, aunque solo sea consultivo, hoy sería revolucionario, es muy difícil que la gente piense que también dispone de la fuerza de las urnas. Y no solo para elegir entre candidaturas de papel mojado cada cuatro años.

Sí algún partido político exigiera un referéndum "retrataría", o "dejaría en evidencia", o "pondría en su sitio" y derrotaría a cualquiera que no se sumara.

¿En qué sitio?

En el sitio cobarde de no pedir nunca a quienes les pagan el sueldo, es decir, al pueblo, una sola opinión sobre la decisión que hay que tomar ante un problema, por importante que sea y por mucho que parlamentos y gobiernos demuestren, una vez tras otra, que solo son capaces de poner malos parches.

Quizás porque los parches permiten colocar mejor esas trampas, solo a favor de unos pocos, que tantas leyes llevan puestas.

¿Hacen, quizás, muchas encuestas para no convocar referéndums?

Especule usted con la respuesta.

Es imprescindible un referéndum por muchas cosas, también el problema de la vivienda y los desahucios, ante el que me sumo a la propuesta que acaba de defender Matías Vallés hoy mismo, 30 de septiembre de 2026, en la Cadena SER de las islas mediterráneas que compartimos: Que de las viviendas para vivir personas físicas solo puedan ser propietarias personas físicas. Las personas jurídicas, también llamadas "fondos buitre" en algunos casos, ya tienen bastante con sus oficinas o sus "áticos trampa", como ese del Madrid donde tanto abuso comete una tal Ayuso.

Un referéndum, y lo antes posible, para fortalecer la democracia con el protagonismo del pueblo en las urnas. Esa movilización social, la mayor de todas, que las peligrosas ultraderechas no pueden decir, aún, que les molesta.

Pero ignoran todos, cómplices en esto, la Constitución que tanto mencionan, porque les "saca los colores" con su artículo 92.

"1. Las decisiones políticas de especial transcendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos.

2. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados.

3. Una ley orgánica regulará las condiciones y el procedimiento de las distintas modalidades de referéndum previstas en esta Constitución."

Miro el calendario y compruebo que han pasado más de cuarenta y seis años desde que aquellos a quienes elegimos en 1979 fueron tan atrevidos que no dejaron pasar ni trece meses para aprobar la Ley Orgánica 2/1980 y cumplir así con el punto 3 del artículo 92.

No me haga usted pensar mal, pero con su permiso abriré un breve paréntesis para decir que empiezo a ver más razones por las cuales el MASUFA Juan Carlos I empezó a intrigar contra el mismo Adolfo Suárez a quien nombró en 1976 y que casi lo primero que hizo fue ordenar unas encuestas sobre la forma de Estado para saber cuál queríamos y de esa forma convertir el referéndum de 1976 en una trampa.

(La verdad es que si yo, Domingo Sanz, hubiera sido aquel Suarez que volvió a ganar en 1979, también habría comenzado a tratar de tú a tú a quien después disfrutaría de tantos lujos y excesos gracias a mí. A fin de cuentas, me había corrompido con lo de las encuestas secretas de 1976 hasta el punto de que 19 años después sentí la necesidad de confesarlo a la periodista Prego).

"¿Qué te parece, Alfonso"? (Armada, por ejemplo). ¡¡Que osadía la de este Adolfo en quien confié y puse de presidente!!".

Eso, y cosas parecidas, seguro que les decía a sus inferiores, capitanes generales y similares, durante aquellos meses de 1980 con moción de censura de un tal Felipe González en mayo que, aunque fracasada a sabiendas, ayudó contra Suárez al de los 65 millones en un maletín para Corina, tantos años después, también, por ejemplo. Y después la comedia del 23F, cuando ya se había conseguido la dimisión buscada.

Porque todo está relacionado y, sobre todo, el presente con el pasado, aunque todos calcularán sus movimientos para salvar a Leonor. ¡¡¡Todos!!! Qué alce la voz el primero que esté calculando sus decisiones políticas para lo contrario.

Es imprescindible un referéndum y, por los plazos establecidos en la Ley Orgánica 2/1980, el Gobierno debe anunciar, pero ya, que va a convocar.

Se trata de un referéndum ganador. Sí o sí, tanto si se celebra como si no.

Si sale adelante, para que los partidos que apoyan al Gobierno se comprometan ante la sociedad a abrir el melón de la reforma de la Constitución en la próxima legislatura, siempre que reciban el sí del censo electoral.

Y si no se puede convocar por falta de la mayoría absoluta (algo que no exige la Constitución, pero sí la Ley 2/1980 en lo que fue otro recorte cometido por los parlamentarios a lo aprobado por la voluntad popular en diciembre de 1978), quienes voten en contra quedarían "retratados", pues las próximas elecciones distinguirán a las candidaturas que estuvieran dispuestas a liderar cambios importantes concediendo la palabra a la sociedad, de aquellas que se la niegan para todo y siempre se la negarán, salvo con urnas convocadas a punta de pistola.

Para finalizar, abriré de nuevo el paréntesis del pasado, pero en el presente más rabioso: El día 16 de este mismo mes de septiembre un teniente coronel retirado y admirador explícito del golpista y dictador Franco pronunció un discurso reclamando un golpe de Estado.

De momento, ningún partido de los formados por personas que nunca podrían hacer política si volviera una dictadura le ha exigido al Gobierno la convocatoria de un referéndum para derrotar a los peligrosos neo franquistas con la voluntad popular manifestada en las urnas.

Y Felipe VI, el MASUFA vigente, ¿no debería manifestarse en contra de tal propuesta?

 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

30/09/2026 - RAZONES PARA UNA HUELGA GENERAL POR LA VIVIENDA

Decenas de miles de personas han salido a las calles en el Estado español después de que los antidisturbios desahuciaran violentamente en Madrid a una mujer de 87 años, llamada Mari Carmen Abascal. Llevaba 70 años viviendo en un piso de renta antigua y nunca había dejado de pagar su alquiler, contra lo que asegura la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. El lanzamiento, ordenado por un juez a raíz de una denuncia de la empresa inmobiliaria Urbagestión, que exigía a la mujer una subida del alquiler imposible de asumir, ha sido la mecha que ha prendido la movilización social y la acampada de miles de personas en la puerta del Sol de Madrid y otras ciudades, 15 años después del 15M. 

El brutal desahucio, uno más entre los 4.000 que se han producido ya este año, ha puesto las cosas en su sitio: cientos de miles de jóvenes y trabajadores protestando en la calle, la derecha ridiculizando un drama social y el gobierno más progresista de la historia descubriendo que la vivienda es un problemón para la ciudadanía. 

La gente se ha levantado y ha dicho basta. No solo contra los gobiernos autonómicos de PP y Vox. También ha dicho que el Gobierno de Sánchez es responsable

Liderada por el Sindicato de Inquilinas, la protesta exige al Gobierno de coalición cinco medidas básicas contra la especulación: prohibición de desahuciar a personas vulnerables sin alternativa habitacional; reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para limitar los alquileres de temporada y por habitaciones; congelar el precio de los alquileres vigentes para que no se puedan subir en los cambios de contrato; prorrogar los contratos que expiran entre este año y el siguiente (cerca de un millón), y renovación automática de los contratos si los caseros no necesitan el piso para vivir.  

Todas estas reivindicaciones son tan justas como necesarias y urgentes. La inexistente política de vivienda desarrollada por el Gobierno liderado por el PSOE ha provocado una situación insostenible, que aumenta la desigualdad y solo favorece a los grandes tenedores que especulan con los precios y cambian el rostro de los barrios, mientras millones de inquilinos dedican cada vez una parte mayor de sus rentas del trabajo a pagar alquileres desorbitados.   

Los datos no engañan: entre 2015 y 2025, la renta media personal creció un 50% y los salarios, alrededor del 30%, mientras que comprar una casa se encareció un 80% y alquilarla, un 87%. Pero el salario más frecuente pasó de 16.498 euros anuales a 16.520 en 2024 en diez años, según datos del INE. Desde hace años, sufrimos un atraco a mano armada consentido por todas las Administraciones. Según el último boletín del Ministerio de Vivienda, en España apenas hay 318.000 viviendas públicas, lo que supone un 1,3% del total de pisos disponibles. Según la OCDE, en Países Bajos el 34% del parque de vivienda se destina al alquiler social. Le siguen Austria (24%), Dinamarca (21%), Reino Unido (16%) y Francia (14%). Se llama abandono institucional.  

El momento es excepcional porque buena parte de la sociedad ha dicho que no podemos seguir así. Nos roban nuestro salario a cambio de un techo para enriquecer a unos cuantos. La vivienda se ha convertido en un negocio fabuloso para rentistas, fondos buitres y bancos, colectivos muy cercanos a la derecha y la extrema derecha, habituados a controlar la agenda y el relato mediático, e incluso a utilizar a gorilas neonazis para desalojar a inquilinos en apuros.  

Entre 2015 y 2025, la renta media creció un 50% y los salarios cerca del 30%, mientras que comprar una casa se encareció un 80% y alquilarla un 87%

El 26 de septiembre algo cambió. Cerca de medio millón de personas abarrotaron la capital del Estado y varios miles acamparon frente a la sede de la Comunidad madrileña, ese laboratorio del rentismo desaforado, gobernado por una presidenta amante de los áticos de lujo y de los negocios opacos público-privados. La gente se ha levantado con enorme dignidad y ha dicho basta. No solo contra los gobiernos autonómicos de PP y Vox. También ha dicho, alto y claro, que el Gobierno de Pedro Sánchez es responsable de esta situación. El PSOE y sus aliados han permitido en estos ocho años que el sistema de especulación y rentismo se haya reforzado impunemente, sin haber aprobado ninguna medida digna de ser llamada de izquierdas, aceptando sin más las reglas de un mercado totalmente amañado. Estas son las desastrosas consecuencias. 

El Gobierno ha reaccionado a toda prisa esta vez, y ha aprobado en el Consejo de Ministros del martes 29 no uno, sino dos decretos. El primero, pactado con la mayoría de investidura, recoge la protección frente a los desahucios hasta 2030; la regulación del alquiler de temporada y habitaciones; la prohibición de la compra de fondos buitre hasta 2028 y la prórroga de dos años de los contratos en vigor que finalicen antes del 31 de diciembre de 2028. Además, PSOE y Sumar han pactado la renovación automática de los alquileres, que irá en el segundo real decreto, destinado a decaer en el Parlamento en el pleno extraordinario que se celebrará este mismo viernes, 2 de octubre.  

Desde CTXT consideramos que las medidas adoptadas son tardías, ineficaces y del todo insuficientes. La sociedad exige un cambio estructural en el sistema de vivienda, no un parche oportunista y/o temporal que no mejorará en nada, a medio y largo plazo, la brutal injusticia social que genera un mercado incontrolado. Para caminar hacia ese horizonte, creemos que es urgente que los sindicatos de inquilinas y los de clase organicen una huelga general por la vivienda. Porque los derechos solo se conquistan o se recuperan en la calle, mediante la lucha organizada de la clase trabajadora y de los estudiantes. Y porque el momento histórico lo exige: se trata de acabar para siempre con la consideración de la vivienda como un negocio especulativo para unos cuantos millonarios, y de que las casas sean tratadas como un bien de primera necesidad indispensable para que todas las personas puedan tener una vida digna.

 

30/09/2026 - ALGO HAY QUE DECIR

Hoy me he encontrado con un WhatsApp de un cuñado (sí, claro, yo también tengo cuñados) en el que se refleja una foto trucada de Mari Carmen y su desahucio saludando al estilo militar acompañada de un bulo en el que se dice que tiene 250.000 € en dinero y acciones en BBVA, Santander y Telefónica, además de, en pie de foto, la siguiente frase: “Os la metió doblada… ahora votar la ley Maricarmen”.

Como es de suponer, no le he dado respuesta. Mi cuñado es una buena persona al que le han comido el coco a la vejez y, aunque nunca le ha gustado el fútbol, es más del Real Madrid que Bernabéu y más facha que Carrero Blanco a pesar de llevar 88 años imparables trabajando. Una pena en la familia, que se va a hacer… el tiempo cuece cosas indeseables a veces.

Pero, de ese WhatsApp sí que hay que decir algo, aunque sólo sea por lo que indigna el mismo a la gente que no estamos por el fascismo o neofascismo o nuevo nazismo, lo que sea, igual da.

Para empezar, a pesar de las trabas, Maricarmen va a volver a su casa y es posible que sea un poco más difícil volverla a echar, lo que supone una derrota clara de los que tienen esa falta de humanidad propia de ese asesino de mujeres y niñas (más de ¡40.000! en total sin contar las que estén debajo de los escombros de las bombas) de Israel, el tal Netanyahu, y de su mentor el pederasta nazi del imperialismo americano en decadencia, Donald Trump. Yanquilandia está en su última fase, la deuda pública de no sé cuántos trillones como allí llaman a los billones, se la va a merendar sin hamburguesa en medio. China le ha comido el terreno en lo económico y en lo industrial y ya no hay vuelta atrás, aunque ese declive no sea inminente y como la caída de cualquier Imperio tarde aún en llegar. Pero, sin duda, morirá matando, pues su arsenal de armas de todo tipo -aunque estén obsoletas- servirán para seguir promoviendo guerras, a pesar de la lección que le están dando los “curas” (perdón, los ayatolás) y la que ya le dieron en Vietnam y Afganistán. Creían que Irán iba a ser un paseo como en Venezuela y se iban a apoderar (a robar) de su petróleo sin inmutarse, pero la cosa no ha resultado y los BRICS y compañía están al acecho de lo que pueda, al final, suceder. Y, curiosamente, unos pocos de hutíes (Ansar Allah, partidarios de Dios o seguidores de Dios) les están dando por el c… con cuatro fusiles. ¡No va más!

Los dirigentes del PP y de VOX deben estar que trinan con la Puerta del Sol “invadida” (vocablo que a ellos les atrae mucho) por la gente humilde y sencilla al estilo de aquel 15-M que luego reportó seis millones de votos a Podemos. La gente, mayoritariamente jóvenes, pero también muchos mayores (mucha gente de la cultura, incluso del deporte y de las artes y la música) no está dispuesta a consentir que lo de la vivienda siga siendo la basura que ahora es en manos de esos fondos buitres y de cuatro estafadores del capitalismo opresor. Y no sólo está ocurriendo en la Puerta del Sol madrileña, en otras ciudades la marea está llegando para quedarse y los señoritos lo van a tener más que crudo en adelante. ¿Qué puede ser el renacer de la izquierda? Lo veremos, pero la cosa pinta mal para la derecha y la extrema derecha (que en realidad es lo mismo) y pudiera ser que Pedro Sánchez (ese al que ellos llaman HP) vuelva a ganar unas elecciones y los HP resulte que son ellos, los lobos hambrientos de poder a cualquier precio. El pueblo llano, que es mayoría, tiene la palabra. Sólo tiene qué no quedarse en casa a la hora de votar y volverá a aparecer el camino adecuado del progreso.

Bueno, me estoy pasando un poquito, así que una frase para terminar este “Algo hay que decir” y punto en boca: Esos farsantes seudoperiodistas (Ndongo -o como se llame el nota- y Vito Quiles) acosadores de mujeres y de políticos progresistas que no tienen media hostia (¡ay si caen en otros tiempos!) han sido apaleados en la Puerta del Sol y ha tenido que salir la policía –cubriéndose de gloria- en su ayuda para que la cosa no llegara a mayores. ¿Qué pensaban, que los que estaban allí eran nazis como ellos? Pues no, en absoluto, la gente que está en la Puerta del Sol es gente humilde y trabajadora que no quiere que la sigan explotando esos fondos buitres que ellos promueven por orden de la Ayuso, Feijóo y los “lobos” que los secundan. Se verá más veces, seguro, esta ha sido la primera que los farsantes han recibido el total repudio popular. ¡España, no quiere nazis ni fascistas de ningún tipo! En el próximo año, las urnas se lo harán saber con total contundencia.

 


   

30/09/2026 - SENADO DEMOCRÁTICO

 

 

 

 

 

Comentario: Juan Torres López tiene mucha razón, como siempre que escribe algo. Pero, me da que en este país puede más el sillón que lo que interesa a la ciudadanía, por lo que es obvio que lo que había que hacer es, aunque cueste mucho asumirlo, votar al partido de izquierdas para el Senado que más posibilidades tiene de ganar. Lo contrario es hacer el canelo, sencilla y claramente. Y los ladrones de pobres actuarán sin inmutarse sobre las pensiones, la sanidad, la educación y todos los servicios sociales, además de los salarios, los alquileres y las comisiones bancarias y todo lo que se les ponga por delante para llenarse la andorga a costa de los demás. Yanquilandia arruinada es un ejemplo que hay que combatir… en la calle si es necesario y en donde sea si se atropella el trabajo y el poco bienestar que tenemos.  

 

 

 

 


En contra de lo que repite la caja de resonancia mediática de la derecha, el resultado de las próximas elecciones no está escrito

JUAN TORRES LÓPEZ

Las próximas elecciones generales serán cruciales en España, como lo están siendo en tantos otros países. La extrema derecha avanza sin descanso y las fuerzas progresistas suelen afrontarlas divididas. Es una tragedia, porque la amenaza a las libertades y a la democracia no es una hipótesis teórica, sino algo que estamos comprobando que sucede en los países donde esas fuerzas llegan al gobierno y disponen de mayorías parlamentarias.

En España vivimos un momento especialmente delicado. Sin gobernar siquiera, la derecha y la extrema derecha utilizan aparatos del Estado e instituciones -desde la policía a la administración de justicia, pasando por el Senado- para combatir por cualquier medio a un gobierno que, desde el primer momento y con independencia de lo que pudiera haber hecho, ya consideraron ilegítimo. Sólo buscan acorralar y acabar, a veces de forma abiertamente inmoral, con quienes no consideran que seamos "españoles de bien", como se definen con exclusividad a sí mismos.

Lo hacen cada vez con más intensidad y con un nerviosismo revelador. Porque, en contra de lo que repite la caja de resonancia mediática de la derecha, el resultado de las próximas elecciones no está escrito. Es cierto que la mayoría de las encuestas señalan su ventaja en intención de voto, pero también en julio de 2023 daban por hecha una mayoría de PP y Vox y las urnas no la confirmaron.https://adserver3.bigapis.net/www/delivery/lg.php?bannerid=26281&campaignid=12879&zoneid=27603&loc=https%3A%2F%2Fwww.diariosigloxxi.com%2Ftexto-diario%2Fmostrar%2F6032092%2Fsenado-democratico&cb=0438408dc4

Falta, además, mucho tiempo y el voto progresista puede movilizarse y dar muchas sorpresas. La derecha lo sabe y la experiencia pasada la saca de quicio. Por eso va a ir a por todo antes de que las elecciones se celebren y ese es, precisamente, el origen de las prisas, del atropello y de los ataques desaforados contra el gobierno de Pedro Sánchez, al que se quiere derribar como sea.

Por eso resulta descorazonador comprobar que las fuerzas de izquierda no terminen de ponerse de acuerdo, ni siquiera en cuestiones que son de mínimos: defender una democracia, unas libertades y un bienestar hoy claramente amenazados.

A la dificultad que supone la desunión se añade otra, no menos decisiva: las leyes electorales no ayudan a que las mayorías sociales se traduzcan en mayorías institucionales. Y el caso más flagrante de ello es el del Senado.

Como es sabido, en cada provincia peninsular se eligen cuatro senadores, pero cada votante solo puede marcar tres nombres. Se trata, pues, de un sistema mayoritario en el que el partido más votado se lleva el 75 % de la representación provincial.

Se castiga, por tanto, al bloque que se presenta fragmentado y, como el voto progresista se reparte entre varias siglas (PSOE, Sumar, Podemos, izquierdas territoriales...), rara vez resulta más votada una sola de ellas, incluso allí donde el conjunto de la izquierda es mayoritario.

La distorsión salta a la vista, como ha mostrado el economista y demógrafo Juan Antonio Fernández Cordón en un análisis reciente. En las últimas elecciones del 23 de julio de 2023, los bloques de izquierda y de derecha empataron prácticamente en votos -en torno al 50 % cada uno- y, pese a ello, la derecha se llevó 127 senadores electos frente a los 81 de la izquierda. Un cuasi empate en las urnas se convirtió en una diferencia de más de cuarenta escaños. En no pocas provincias la izquierda fue incluso mayoritaria en votos y, aun así, no logró la mayoría de sus senadores.

Por todas estas razones, un amplio grupo de personas de distintas sensibilidades progresistas estamos impulsando una iniciativa para presionar -y no me duele emplear esta palabra- a los partidos de izquierda para que acuerden candidaturas unitarias al Senado en el mayor número posible de provincias. No hace falta reformar la Constitución, ni la ley electoral, ni ninguna mayoría parlamentaria previa. Basta voluntad política para decidir que, allí donde el bloque progresista es mayoritario, concurra una sola candidatura de tres nombres capaz de ser la más votada y de llevarse tres de cada cuatro senadores.

Y no se trata de un brindis al sol. El propio Fernández Cordón ha estimado, circunscripción a circunscripción, lo que esa unidad podría dar de sí: en un escenario favorable, unas candidaturas unitarias bien planteadas alcanzarían 134 senadores de elección directa, es decir, la mayoría absoluta del Senado. Incluso en el escenario más prudente la izquierda mejoraría con claridad su posición actual. Lo que hoy es una mayoría absoluta de la derecha utilizada para combatir por cualquier medio al gobierno y tratar de bloquear su acción política, podría convertirse, sin cambiar una sola coma de la ley, en una mayoría de progreso.

No es una ocurrencia ni un experimento de laboratorio, sino un camino ya recorrido con éxito en otras ocasiones y territorios y la lección de todas ellas es inequívoca cuando ya no vivimos tiempos de mayorías absolutas de un solo partido: cuando la izquierda se ha presentado unida al Senado, ha ganado; cuando ha ido dividida, se lo ha regalado a la derecha.

 

Las dificultades para que se haga posible una iniciativa de este tipo no son pocas. En el bloque de progreso conviven fuerzas nacionalistas e independentistas que difícilmente cabrían en una misma papeleta en todo el territorio, y el sectarismo y la falta de lucidez también existen en las filas progresistas. Los partidos deben superarlas quizá intentando no una lista única de ámbito nacional, sino acuerdos pragmáticos por comunidades, o incluso provincia a provincia, allí donde una candidatura conjunta sea viable y sume. No se pide a nadie que renuncie a lo que tiene. Pedimos inteligencia y generosidad, sencillamente, para no regalar a la derecha lo que puede estar en manos del progreso.

Es una iniciativa, además, valiosa en sí misma. No importa gane quien gane el Congreso. Si hay mayoría progresista, un Senado que no sea monopolio de la derecha evita que la Cámara se convierta en una barricada que ha acumulado en dos años y pico más choques institucionales entre las Cámaras y el Gobierno que en las catorce legislaturas anteriores juntas, y con el solo propósito de frenar lo que no logra evitar en las urnas.

Si ganase la derecha y la extrema derecha (ya prácticamente una misma cosa) el riesgo que conlleva no sacar adelante la iniciativa es muy grande. Con los tres quintos de la Cámara, la derecha podría designar por sí sola a los magistrados del Tribunal Constitucional pendientes de renovación y, más adelante, a una parte del Consejo General del Poder Judicial, terminando de moldear a placer los órganos que deben arbitrar nuestra democracia. Incluso en el peor escenario del Congreso, la iniciativa que impulsamos serviría, al menos, para que la mayoría social plural esté representada y para negar a la derecha esa supermayoría amplificada y ficticia.

Animamos, por eso, a cuantas personas deseen que la mayoría ciudadana progresista se vea representada en el Senado, que quieran acabar con el sectarismo con que se está utilizando la mayoría del PP y que aspiren a una España donde el diálogo, la pluralidad y el respeto presidan la vida política, a que impulsen esta iniciativa.

El manifiesto que la explica con detalle puede leerse en senadoresporlademocracia.es. Pero no debería quedarse en un papel que circule más o menos ampliamente, sino en un banderín de enganche para realizar actos, manifestaciones y convocatorias que, de la forma más amplia y democrática posible, reclamen a los partidos progresistas coherencia y unidad para acudir juntos a las elecciones al Senado.

No podemos resignarnos ante un sistema injusto. Hay que reaccionar y usar con inteligencia las reglas que tenemos para que la voluntad mayoritaria del país deje de estar secuestrada por una cámara diseñada para amplificar al más fuerte. Conseguir un Senado democrático en las próximas elecciones es, ahora, una manera muy concreta de defender la democracia. Y los partidos a quienes nos dirigimos deberían tener presente algo fundamental: no poner en práctica esta iniciativa de unidad no va sólo en su propio perjuicio, sino que supone desarmar aún más a millones de personas que están sufriendo por el desmantelamiento de los servicios públicos, los desahucios, la subida de precios de bienes básicos y por un clima de polarización y enfrentamiento que destroza la convivencia y nos paraliza.