Wikipedia

Resultados de la búsqueda

martes, 20 de octubre de 2026

20/10/2026 - ELECCIONES GENERALES Y PENSIONES

José Amestoy Alonso

A partir de que Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales la ultraderecha amenaza con las pensiones y entre el PP y VOX, anuncian que cuando estén en el Gobierno los ciudadanos tendremos que sacrificarnos (Feijoo pidió  sacrificio en un mitin de campaña a la ciudadanía) y a su vez su portavoz femenina (Ester Muñoz de la Iglesia) señaló que las pensiones colapsan y “petan”(esta palabra no es propia de una parlamentaria sino de la calle en sentido coloquial, hay que ser más inteligente para estar en el Congreso de los Diputados) y había que hacer recortes, es decir, suprimir las pensiones públicas y privatizarlas.

En VOX, Figaredo afirmó que el sistema público de pensiones en España está "quebrado" y es un sistema "zombi". (Otro que tal baila) 

Y para solucionarlo, planteó una "reforma drástica" hacia un modelo mixto que combine el sistema público de reparto actual con la capitalización individual (donde una parte de las aportaciones vaya a planes de ahorro o inversión gestionados de forma privada). 

Además, Abascal ha indicado que si gobierna derogará todas las leyes progresistas que legisló el Gobierno de coalición con Podemos.

Como pueden observar los lectores si no hay coalición de izquierdas con el PSOE el panorama está más que oscuro, está negro para la mayoría de los ciudadanos.

Centrándonos en el tema de las pensiones en la actualidad en España, según EpData+1:

En España existen 9’54 millones de pensionistas (posibles votantes), en septiembre de 2026, que representan un total de 10’5 millones de pensiones contributivas.

La pensión media del sistema es 1.374’57 euros al mes, mientras que la pensión media de jubilación es 1.576’10 euros al mes.

Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en septiembre 2026), se han registrado casi 6,8 millones de pensiones de jubilación y más de 2,3 millones de pensiones de viudedad del Sistema de la Seguridad Social, 1,1 millones de pensiones de incapacidad permanente, 335.900 de orfandad y 46.985 en favor de familiares.

De acuerdo con los datos del Ministerio citado el Sistema Público de Pensiones es sostenible, no colapsa ni hay que modificarlo y menos imponer un Sistema Mixto de Pensiones, que en el fondo la derecha y la ultraderecha lo que quieren es privatizar las pensiones en los Bancos.

Tengo que aclarar qué ocurre con las pensiones privadas de Bancos. Veamos, cuando todos los meses te dan una miseria de pensión el 40% de la pensión privada bancaria se lo lleva Hacienda, y si sacas al cabo de los años el total en euros Hacienda te retiene el 40%. Además de la obligación de declarar esas cantidades en la Declaración de la Renta, es decir, en el IRPF. Como vemos el jubilado pierde casi la mitad del dinero de su plan de pensiones privado. Eso es lo pretenden el PP y VOX si llegan a gobernar.

PENSIONISTA QUE NO TE ENGAÑEN a pesar de lo que dice Feijoo y Abascal de que no las van a quitar, después de que las portavoces (Ester Muñoz y Pepa Millán) y Figaredo lo dijeran claramente en el Congreso de los Diputados y en Televisión. No se fíen pues tratan de engañarlos y luego viene el tío Paco con la rebaja, es decir, vienen los recortes en muchos aspectos sociales: Pensiones, Educación pública, Sanidad pública, y Bienestar Social, etc.

Y Feijoo señala además que el 29N se elige “vender y defender España” y los ciudadanos nos preguntamos si sabe lo que dice porque el Gobierno en funciones no ha vendido España a nadie y que él va a defender este país, de quién. Es un iluso que no sabe decir una verdad y pretende engañar al pueblo soberano, lo menos se cree que los ciudadanos somos tontos o gilipollas

Debe creerse que es el salvador de la patria y que dirige una Cruzada sin saber contra quien. Por favor, con esa mentalidad se cree el salvador de la patria, una especie de “Santiago y cierra España” y cada vez es más iluso.

A los políticos de derechas y ultraderecha y a sus votantes les aconsejo que lean y estudien el libro que me publicó la Editorial Académica Española a mediados de 2025 titulado “Historia reciente de la Problemática de las pensiones en España”.

Se trata de un libro que estudia todos los problemas de las pensiones desde 2017 a 2023 haciendo referencia a años anteriores y comienzos de 2024. En él se recogen los pros y los contras de los partidos que gobernaron España durante el periodo de estudio que sucintamente utilizaremos algunos datos en este artículo, como ejemplo de lo que deben leer en este libro y otros similares.

Con Zapatero de Presidente del Gobierno tuvo dos etapas en relación con las pensiones, en su primera legislatura consiguió que el Fondo de Reservas de la Caja de la Seguridad Social (la llamada “Hucha de las Pensiones”) creado en el Pacto de Toledo, se incrementara y su punto álgido lo consiguió en 2011 con 66.815 millones de Euros, posteriormente congeló las pensiones y se fueron sacando miles de millones de Euros para “tapar agujeros” en el Gobierno de PP de Rajoy hasta prácticamente acabar con la “Hucha de las pensiones”, y para pagar las pensiones tuvo que solicitar 10.000 millones de Euros para pagar la extraordinaria de diciembre. El 2013 el PP pagó las pensiones el 0,25%, subida que duró hasta el 2020.

Desde que se formuló el Gobierno de Coalición con Podemos y después con Sumar las pensiones suben en función del IPC anual, lo que demuestra la sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones.

En la actualidad según estimaciones de la Seguridad Social las pensiones retributivas se revalorizaron en un 4% en 2024 en función del IPC medio anual y continúan hoy en la misma tónica y las pensiones mínimas han subido un % mayor. Además, en la “Hucha de las pensiones” los gobiernos de coalición han conseguido que tenga hoy 22.000 millones de Euros.

Vistos estos pocos ejemplos del libro citado más arriba, es una infamia que la ultraderecha, además de insultar al Presidente en funciones hoy y a lo largo de las dos legislaturas con todos los insultos habidos y por haber: ladrón, corrupto, chulo, sinvergüenza felón, mamarracho, perro, hijo de puta y así hasta el infinito por parte de quienes representan? a una parte de la sociedad civil, desde que Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales para el 29N de este año 2026, Feijoo sus secuaces, Abascal y los suyos están intoxicando a los ciudadanos con hechos falaces como la sostenibilidad de las pensiones que según Ayuso, Feijoo, su femenina portavoz en el Congreso, un tal Tellado afirman sin conocer la realidad de la Seguridad Social que son insostenible.( FALACIA, MENTIRA)

Y qué decir de un tal Abascal que no ha dado un palo al agua y ha vivido de los chiringuitos que le ha pagado el PP, y que se queda, supuestamente, con millones de Euros que le subvencionan para su Partido, que pretende privatizar las pensiones y no es capaz de pararle los pies al sobrino de Rato, que está en la cárcel por corrupto, un tal Figaredo que palabra que suelta por su boca es un desprecio para los jubilados cuando califica las pensiones.

Y qué decir de algunos medios de comunicación, seudoperiodistas, televisiones que no paran de aplaudir las sandeces y falacias de Feijoo, Ester Muñoz de la Iglesia, Ayuso, Abascal, Pepa Millán, Figaredo, Tellado, Semper, Aznar, Esperanza Aguirre, Antonio Garamendi (presidente de la COE), etc, que se hacen eco de todo lo que digan contra Pedro Sánchez y su familia. Desde mi óptica unos y otros, sobre todo los que insultan sin piedad deberían ser denunciados a la Fiscalía.

Las pensiones son un derecho de los ciudadanos que figura en la Constitución del 78 y nadie puede, como pretenden eliminarlas el PP y VOX sin tener en cuenta que unos 3 millones de españoles y españolas tienen la pensión mínima y no les llega ni para el final de mes. ¿Cómo son capaces de sugerir que sí gobiernan las van a privatizar? ¿Qué pretenden? ¿Arruinar más la vida de los ancianos y quedarse con su dinero?

Ustedes no son inteligentes, no buscan el Bien Común que beneficie a la mayoría; pretenden hacer más ricos a sus familias, a ustedes mismos y a los empresarios, son gente que busca dinero, sillones y “poder” para instaurar una dictadura franquista para machacar a los pobres jubilados que levantaron España con sus 30, 40 o más años trabajando más horas de las que les correspondía con unos salarios de miseria que aportaba poco dinero a la Seguridad Social y sus pensiones, algunos las tenían que compartir con sus hijos que estaban en el paro y sus nietos y lo que les quedaba no les llegaba para pagar sus medicamentos.

¿Y ustedes son demócratas? Por favor, no nos hagan reír. Ustedes no creen ni han creído jamás en la DEMOCRACIA. Les repugna el nombre de demócrata por eso no hablan en el Congreso de los diputados de democracia, solo insultan a Pedro Sánchez y cualquier acontecimiento negativo le echan la culpa al Gobierno español y de paso a la DEMOCRACIA.

Lo que no podemos entender es que tengan seguidores que les voten, sí les votan los descendientes del franquismo, la derecha rancia

Los fachas pobres que les votan son el cáncer de la clase obrera y de la DEMOCRACIA.

Los jubilados deben votar a quienes les ayude a mejorar su pensión, que no son los ultras sino a quienes cumplan con la Constitución, a quienes blinden las pensiones en la Carta Magna y estén incluidas en el Presupuesto General del Estado para que ningún gobierno saque un Euro de la “Hucha de las pensiones”, ya que la PENSIÓN es un derecho fundamental de la Constitución de 1978.

Señores votantes jubilados, futuros pensionistas, jóvenes antes de votar piensen que la derecha ultra les va a hundir en la miseria, nos van a hundir a todos y nos van a poner leyes de una dictadura.

Mediten, mediten, infórmense, reflexionen y voten masivamente a quienes les defienden

Voten, VOTEN, voten con utilidad pues la ocasión lo merece. No dejen de votar el país se lo merece, se merece luchar por las pensiones y por el Bienestar Social, hagan como hacían los jubilados de Bilbao manifestándose en la calle.

 

20/10/2026 - TRUMP SE HUNDE EN ESTADOS UNIDOS Y AQUÍ NOS QUIEREN VENDER EL TRUMPISMO COMO FUTURO

André Abeledo Fernández

Faltan pocas semanas para las elecciones de medio mandato en Estados Unidos y el panorama para Donald Trump es, como mínimo, vertiginoso. Las encuestas llevan meses diciendo lo mismo: su aprobación ronda el 37-39 %, el rechazo a su gestión alcanza máximos históricos desde que se formula esta pregunta y los demócratas aventajan a los republicanos en la papeleta genérica por entre 6 y 9 puntos, según el sondeo. Hasta en estados que Trump ganó con holgura en 2024, como Texas, Ohio, Alaska o Iowa, hay una batalla abierta.

Y lo más elocuente: los propios candidatos republicanos empiezan a marcar distancias con él. Saben que su nombre ya resta más de lo que suma. Cuando el presidente les pide que voten «como si él estuviera en la papeleta», muchos de los suyos piensan lo contrario: que cuanto más lejos de él, mejor.

Un fracaso en lo económico y en lo social

Trump prometió prosperidad, empleo y precios más bajos. Lo que ha llegado es otra cosa: la inflación, el empleo y la sanidad encabezan las preocupaciones de la gente, y es precisamente en esos ámbitos donde su aprobación es más baja. Los republicanos han perdido incluso su vieja ventaja como «mejor partido para la economía». En el ámbito social, el balance es un retroceso de derechos, una persecución sistemática de los migrantes y un país cada vez más crispado y desigual.

A eso se suma lo peor: las guerras. Guerras comerciales, guerras sociales y guerras reales que siempre pagan los mismos: la clase trabajadora. No es solo que no mejore la vida de la gente, sino que, además, empeora.

Y mientras tanto, aquí, a contramano

En este panorama, con el trumpismo perdiendo terreno en su propia casa, resulta que aquí, en el Estado español, quienes beben de esa misma fuente se perfilan como posibles ganadores de las elecciones. ¿En serio? Parece que vamos siempre a destiempo, sin mirar hacia dónde soplan los vientos de la historia. Cuando el modelo fracasa allí donde nació, aquí hay quien nos lo quiere vender como el futuro.

Es una lástima que, como pueblo, nos falte esa visión global: la capacidad de entender lo que ocurre a nuestro alrededor y lo que está en juego en el ámbito geopolítico.

Los que se arrodillaron

Feijóo, Abascal y Ayuso le hicieron la ola a Trump y a Netanyahu, sobre quien pesa una orden de detención internacional, mientras callaban ante las agresiones que llegaban desde el Washington trumpista y desde el Israel genocida. Se plegaron y se arrodillaron ante unos poderes fácticos que han intentado imponerse por la fuerza. Eso tiene un nombre: vendepatrias.

Trump pasará a la historia como uno de los peores presidentes de Estados Unidos y como uno de los mandatarios más ridículos de nuestro tiempo, junto a otros como Milei y a quienes aspiran a imitarlos aquí. Y cuando el proyecto se agota, también caen quienes se apoyaron en él.

Despertar a tiempo

Que no nos pase lo de siempre. Que no demos el paso de apoyar a quienes han estado una y otra vez en manos de Trump y Netanyahu. El trumpismo no sirve, no vale: no mejora la vida de la gente, sino que la destruye. Ojalá despertemos a tiempo y veamos dónde estamos.

¡Até a vitoria sempre!

 

domingo, 18 de octubre de 2026

18/10/2026 - EL ODIO DE IZQUIERDAS CONTRA IRENE MONTERO

 

Comentario: Ese Frente Amplio, si alguien con un poco de vergüenza no lo evita no concurriendo a las elecciones en todas las provincias excepto Madrid, Barcelona y Sevilla y quizás Valencia, será la tumba de la socialdemocracia del PSOE, que, dicho sea de paso, es lo menos malo que nos puede pasar a pensionistas y trabajadores.

CRISTINA FALLARÁS

De repente, la mano alarga el dedo índice y señala a un punto. A un único punto del bosque, y lo nombra. En ese señalamiento hay una forma de empujar al resto hacia el ataque. Es el papel de los lidercillos, los jefecillos de banda, los pequeños caudillos de las redes. El bosque es espeso, está lleno de árboles, arbustos, criaturas, pero su dedo decide señalar un punto, y ese será el objetivo a derribar.

El viernes leí y oí insultos de todo tipo contra Irene Montero —"miserable" y "traidora" son los más suaves— y me acordé de épocas peores, del acoso y el maltrato sistemático que recibió cuando era ministra de Igualdad. Lo recibieron ella y su equipo. Qué decir de Vicky Rosell, de Ángela Rodríguez Pam, de Teresa Arévalo… Pero el foco estaba esta semana en Montero y ese señalamiento ha sido encarnizado porque todo señalamiento lo es. 

Es cierto que en aquella otra ocasión la mayoría del acoso procedía del sector más conservador de la sociedad, no faltaron ataques desde las filas de las izquierdas y del propio movimiento feminista. Lo de estos últimos días ha sido diferente. La inmensa mayoría de las agresiones, por no decir todas, han llegado desde las izquierdas, algo que en sí mismo es grave. No porque estén libres de miserias, que no lo están, sino porque entre sus filas hay bastantes personas, sobre todo mujeres, que han vivido en carnes propias lo que se ha vuelto a verter contra Irene Montero.

Alguno se habrá levantado este domingo con resaca de odio. La resaca de odio es más incómoda que una pésima mañana de lunes tras la ebriedad común. En la resaca de odio, al levantarte tienes que recoger las vísceras que has desparramado por el suelo, tu propio triperío bañado en bilis.

Resulta de un simplismo idiota pensar que una sola persona puede ser responsable de un desacuerdo político, de la falta de entendimiento. Todo desacuerdo tiene dos partes, incluso más, y en este caso merece una atención especial el papel de Izquierda Unida, un actor secundario que ha jugado sus cartas calladamente, pero las ha jugado. Ya habrá tiempo, cuando los espumarajos sequen en las comisuras, de analizar el papel de cada parte en todo este desaguisado, pero la violencia hay que nombrarla inmediatamente.

Que Montero sea una mujer, y no cualquier mujer, sino la ministra que aprobó la ley del sólo sí es sí, que puso en el centro el consentimiento, es uno de los principales factores a tener en cuenta. Que haya vuelto del Parlamento Europeo después de haber sido vetada —insisto: vetada— aquí por las izquierdas que ahora parecían tenderle la mano, otro. Porque todo esto no viene de ahora, sino de aquel momento en el que Yolanda Díaz montó algo llamado Sumar, también de la mano de Comuns, como ahora, cuya primera medida fue la condición de que Montero no apareciera en las listas de Podemos a la hora de unirse. Viene también de la construcción política de un espacio desgajado de Podemos a manos de Íñigo Errejón. Repasemos dónde están Díaz y Errejón ahora. Todo tiene su pasado y su genealogía. Pero bastaría con el hecho de ser mujer de izquierdas y feminista en política. Ada Colau sabe también a qué me refiero. Conocemos bien el componente misógino en los ataques recibidos, son los de siempre.

Habrá quien diga, porque ya lo hacen, que el fascismo llegará a gobernar España "por culpa de la Montero". Ese es el nivel del atacante básico, con tribuna en los medios y prescriptor en redes. Queda mucha precampaña y campaña por delante, y ya no sé si espero que la talla del debate remonte. Yo también tengo resaca de odio esta mañana, resaca de odio ajeno y una tristeza honda de izquierdas en el fondo. Cuando la izquierda desata el odio contra la propia izquierda, mina el futuro, y eso se acaba pagando. Ya lo creo que se paga.

sábado, 17 de octubre de 2026

17/10/2026 - LA IZQUIERDA REGALA MÁS DE 10 ESCAÑOS A PP Y VOX

Comentario: Estoy haciendo un estudio de cada uno de los 52 distritos electorales que presentaré cuando empiece la campaña electoral propiamente dicha, y claro que la izquierda a la izquierda del PSOE va a regalar escaños a la lista más votada. Sólo cabe una solución: que esa izquierda a la izquierda del PSOE se olvide de presentar candidatura en los distritos que está claro que no van a sacar escaños, que, por cierto, son muchos, la mayoría. O sacrifican su presencia o gobernarán los trumpistas, con lo que luego el lamento se convertirá en: ¡¡¡a joderse tocan!!!

La incapacidad de pactar una lista única en las provincias medianas convierte la aritmética de la Ley D'Hondt en un implacable mecanismo de transferencia electoral que despeja el camino a la derecha hacia La Moncloa

José Antonio Gómez

Los analistas de datos de los diferentes partidos manejan mapas de España que poco tienen que ver con los discursos de los mítines y tienen puesto el punto de mira con especial intensidad en una franja geográfica muy concreta: las provincias medianas del país como Cádiz, Albacete, Badajoz, Granada, Santa Cruz de Tenerife o Zaragoza, que reparten entre cinco y ocho escaños en el Congreso de los Diputados. Estas circunscripciones se han convertido en el auténtico campo de batalla donde se decidirá el próximo Gobierno de España. Es precisamente allí donde el fracaso de las negociaciones de confluencia a la izquierda del PSOE certifica una sangría electoral de consecuencias históricas.

La ruptura definitiva del espacio progresista no solo siembra el desencanto entre sus votantes tradicionales. Activa, además, una implacable trampa matemática. La incapacidad de las cúpulas partidistas para articular una candidatura unificada provocará que la dispersión de los votos prive a este espacio de representación en más de una docena de circunscripciones.

Sin embargo, el fenómeno más devastador no estriba en la simple pérdida de esos diputados. Estriba en el destino final que tomarán esos restos electorales. Por el estricto funcionamiento de la Ley D'Hondt, el naufragio de las izquierdas entregará en bandeja más de diez escaños clave a las candidaturas del Partido Popular y Vox, alterando de forma determinante la correlación de fuerzas de la Cámara Baja.

La frontera del 3%

Uno de los elementos que ha cegado a los negociadores de las distintas familias de la izquierda es la trampa del umbral legal. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General fija un requisito teórico del 3% de los votos válidos en cada circunscripción para tener acceso al reparto de escaños. Una cifra que en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona permite arañar representación a formaciones como Podemos. En cambio, en el mapa de la España media resulta una quimera absoluta. En las provincias que eligen entre cinco y ocho representantes, el coste real de un acta de diputado no se sitúa en ese modesto 3%. Exige escalar hasta un umbral de representación efectivo que oscila entre el 11% y el 17% del voto emitido.

Cuando el espacio situado a la izquierda del PSOE acude unificado a las urnas acumulando una intención de voto del 14% o 15%, rebasa con holgura ese corte implícito y asegura, al menos, un escaño directo e incluso peleando por un segundo en los últimos restos. Por el contrario, cuando la candidatura se fragmenta en dos o tres listas compitiendo de forma simultánea, los porcentajes se dividen en fracciones del 7% y el 6%. La consecuencia es inmediata y matemática: todas las siglas quedan situadas por debajo del coste real de entrada. Transformando decenas de miles de sufragios en votos totalmente inútiles que no logran traducir su peso social en representación parlamentaria.

El castigo doble del sistema D'Hondt

La mecánica del reparto de escaños mediante la Ley D'Hondt opera dividiendo los votos totales de cada candidatura entre los enteros de la serie numérica para ordenar los cocientes resultantes de mayor a menor. Al fragmentar la bolsa de sufragios de un mismo espacio ideológico, la cifra de partida se reduce drásticamente. Privando a la formación de los cocientes secundarios necesarios para disputar los últimos asientos del reparto provincial.

Si imaginamos una provincia de seis escaños donde el Partido Popular obtiene 100.000 votos, el PSOE 90.000, Vox 50.000 y el conjunto de la izquierda alternativa suma 40.000, acudir bajo una sola papeleta le garantiza a esta última su acta de diputado. Al mantener un primer cociente imbatible frente a las terceras divisiones de los partidos mayoritarios. Si esa misma bolsa de 40.000 apoyos se divide entre dos listas enfrentadas de 22.000 y 18.000 sufragios, ninguna de ellas alcanza la masa crítica para figurar entre las seis cifras más altas del recuento.

La cuestión no termina ahí. Ese escaño que se desvanece no se queda vacante. Se reasigna de manera automática al siguiente cociente con mayor volumen en la lista. En la geografía electoral española, ese beneficiario secundario es, casi invariablemente, el partido más votado de la provincia o el segundo bloque ideológico con mayor disciplina de voto que en esta cita electoral encabezan el PP y Vox.

La llave de las puertas del poder

El análisis detallado provincia por provincia refleja que este patrón de castigo doble se repetirá de forma sistemática en al menos una docena de circunscripciones medianas si no median acuerdos de retirada estratégica. En feudos clave del sur y del interior peninsular, la suma de los votos dispersos de la izquierda alternativa superaría con claridad el listón necesario para arrebatarle el último escaño en juego a la derecha. Sin embargo, al concurrir por separado, la división regalará de forma directa esos diputados a los candidatos del PP y de la extrema derecha.

Esta transferencia involuntaria de representación no es un matiz marginal en la contabilidad parlamentaria. Equivale a una oscilación neta de más de veinte diputados en el balance global del Congreso. La diferencia entre que un acta caiga del lado del bloque progresista o se sume al casillero de la oposición conservadora representa un vuelco de dos votos en cada votación de investidura. En una Cámara donde las mayorías se han medido históricamente por un margen estrecho de escaños, regalar más de diez actas por pura incapacidad de entendimiento orgánico constituye el mayor cheque en blanco que la derecha podía esperar para afrontar la noche electoral del 29 de noviembre.

El coste real del dogmatismo

El veredicto de las urnas dejará al descubierto el coste real del dogmatismo de las cúpulas de la izquierda. La persistencia en colocar las siglas, las cuotas de poder interno, las facturas de 2023 y los vetos personales por delante de la eficiencia matemática del sistema electoral está a punto de convertir la división de la izquierda y la Ley D'Hondt en el principal aliado de la entente PP-Vox. Cuando el recuento del 29-N certifique la adjudicación de esos últimos escaños en las provincias medianas, los lamentos por el avance de las derechas tropezarán con una verdad contable incontestable. La mayoría que abra las puertas del Gobierno a PP y Vox no habrá sido conquistada únicamente en las urnas por sus propios votantes. Habrá sido regalada desde las trincheras e ineficiencias de sus rivales políticos.

Pongamos un ejemplo concreto. Imaginemos Cádiz. Ocho escaños en juego. En las últimas elecciones, la suma de la izquierda rondaba el 15% de los votos. Suficiente para obtener un diputado. Incluso para pelear por un segundo. Pero si ese 15% se divide en tres listas del 5%, el 5% y el 5%, ninguna alcanza el corte efectivo. Y esos votos, que sumados valdrían un escaño, se convierten en votos muertos. Votos que no representan a nadie. Votos que, paradójicamente, benefician a quien menos los quiere. Al Partido Popular. A Vox. A la derecha. Porque el escaño que la izquierda pierde no desaparece. Se lo queda otro. Y ese otro, casi siempre, es el que más votos tiene. Aunque no sean los tuyos.

Un votante de izquierdas en Badajoz, en Albacete o en Granada vota convencido. Vota con esperanza. Vota creyendo que su papeleta servirá para algo. Pero su papeleta, si la izquierda va dividida, no servirá para nada. Absolutamente para nada. Porque su escaño se lo llevará el PP, Vox o ambos. Y ese votante, al día siguiente, se preguntará para qué votó. Para qué sirvió su esfuerzo. Su ilusión. Su confianza. Y la respuesta, por desgracia, será sencilla: para nada. Para absolutamente nada.

Esta situación lleva a la conclusión de que las cúpulas de los partidos no piensan en los votantes, sino en ellas mismas, en sus sillones, en sus cuotas de poder y en sus proyectos personales. Mientras tanto, la derecha se frota las manos porque sabe que, en política, a veces, el mejor aliado no es uno mismo, sino el enemigo. O, mejor dicho, la ineficacia del enemigo. Y esa ineficacia, en este caso, tiene nombre y apellidos. Se llama división. Se llama dogmatismo. Se llama fracaso.

 

17/10/2026 - PENSIONISTAS POBRES, NO; POBRES PENSIONISTAS (REEDICIÓN)

 ÁNGEL MORILLO TRIVIÑO

Como los Sres. del Partido Popular y de VOX hacen bueno eso que dijo Lev Tolstoi de que “debe valorarse la opinión de los estúpidos: están en mayoría”, he traído a colación este escrito sobre los pensionistas de 23 de enero de 2025 (no lo olviden: 23/01/2025). Y esto es lo que dije entonces, que puede valer para lo que está pasando ahora y de cómo opinan los de la derecha que cuando se jubilen no necesitarán ninguna pensión, como, así mismo, tampoco la necesitarán esos de la CEOE (el Ibex y Cía. y Banqueros) que ahora se están forrando con el sudor ajeno y se niegan a cualquier subida, por difusa que sea al estilo M. Rajoy.

No sé si será cierto eso que se dice de qué cuando se está convaleciente de una enfermedad -aunque sólo sea una maldita gripe del nivel 5- se vuelve uno más radical de lo que ya lo es. En mi caso -los lectores de los periódicos que me publican lo saben bien-  me da que no hace falta ninguna “gripe” para comprobar mi radicalidad, que no es otra cosa que decir la verdad de lo que acontece y de lo que piensa, aunque para algunos “piadosos” eso se llame radicalidad. Cuando lo verdaderamente radical estriba en ciertos comportamientos fuera de contesto que se dan en la política española cada día que pasa y sin que se vea ninguna luz al final del túnel, que servidor trata, lo mejor que sabe, de poner de manifiesto en sus humildes escritos.

Como pensionista que soy, me ha dolido bastante la no aprobación de esa propuesta del gobierno sobre la subida de las pensiones y las otras cosas que la acompañaban. Y como pensionista que no llega a ¡1.000 € al mes! el dolor se ha convertido en algo así como “retortijones”, que decimos mucho aquí en Extremadura cuando nos duele la tripa.

No sé, pero si me importa mucho (luego diré por qué), cuantos pensionistas, de los más de nueve millones que hay en España, cobra lo que yo o incluso menos. Cierto que no somos pensionistas pobres -la pobreza relativa está por debajo de nuestra pensión- pero no es menos cierto que somos unos pobres pensionistas.

Es una vergüenza más de este país -entre las muchas que atesora- que unos individuos sospechosos de traición a su patria, (y no me gustan los patriotismos), que tienen a un Presidente huido de la justicia, pero cobrando todos los meses un salario para vivir holgadamente en el extranjero, un salario que para sí querría el pensionista que más gana, se muestren contrarios a aprobar una casi “ridícula” subida de las pensiones que, a los que cobran lo que servidor, supone la nimia cantidad de 25 € al mes. Radical, sí: “cochinas manos” las de estos políticos que cuando se jubilen no tendrán que estar pendientes del Índice de Precios al Consumo (IPC), y que ahora se embolsan entre ¡6.000 y 8.000 € al mes por negar en un pleno del Congreso una “limosna” para unos pobres pensionistas.

Y claro, como no podía ser de otra forma, no podían faltar a la “recancamusa” los integrantes del Partido Popular y los de Vox (estos últimos no han trabajado en su vida ni lo piensan hacer nunca, y a los que, curiosamente, su “Jefe” supremo habría enchironado por su famosa ley de Vagos y Maleantes, pero que tendrán una pensión que ni sueñan los que se han hartado de trabajar toda su vida).

Qué decir de los “populistas”: El partido más corrupto de la historia de la Democracia, con miles de casos de corrupción en sus filas, muchos de ellos pendientes de que la justicia los archive por haber prescrito, y con unos líderes que, por no respetar no respetan ni siquiera a los muertos (Aznar, “el muñeco Luciano”, con las víctimas de la Guerra y las de los trenes de Atocha, ¿500 muertos?; la tal Ayuso con cerca de ¡ocho mil! pensionistas fallecidos por su descarada falta de asistencia; el tal de la Comunidad de Valencia, Mazón, con más de ¡200 muertos! por su negligencia, y suma y sigue). Estos señoritos del PP, que nunca tendrán que mirar el IPC para ver cuánto ha subido su pensión, comandados por un amigo de narcotraficantes y con una familia “enturbiada” en más de un posible caso de corrupción, se vanaglorian de haber conseguido que las pensiones no suban lo que los socialistas y algunos otros pretendían. Las suyas, lo dicho, no tienen ningún peligro. Y ni siquiera se lamentan de haber “trincado” la caja de la Seguridad Social para atender la debacle bancaria ¡unos 80.000 millones de euros! mientras gobernaba el Sr. Rajoy, también gallego como Feijóo. Un atraco a los pensionistas en toda regla que aún están esperando que se les devuelva lo suyo, pero que ellos se descojonan cuando alguien se lo recuerda, y encima se permiten el “lujo” de negarles una subida, como he dicho antes, irrisoria al mes.

Lo de Junt, el PP y Vox no tiene justificación nada más que en un país como el que quieren copiar, el de los gringos de ese fanático Trump que quiere abocar el mundo a la pobreza.

Pues bien. Como advertí, más arriba. De esos más de nueve millones de pensionistas que hay en nuestro país, ¿cuántos hay que cobran menos de ¡1.000 € al mes?, ¿cuántos que cobran menos de ¡1.500 € al mes? En manos de esos millones está (porque los pensionistas votan casi todos) una parte importantísima de los votos necesarios para gobernar. Los pobres pensionistas tienen la palabra para acabar con estos “pájaros” de una vez por todas, con su voto a favor de quienes se molestan en velar por ellos -aunque no sea lo suficiente- se habrá dado un paso de gigante para que en este país no entre la pobreza entre quienes fueron capaces de levantarlo. 

Sres. del PP, Vox y Junt: ¡Quiten sus sucias manos de encima de los pensionistas!

 

viernes, 16 de octubre de 2026

16/10/2026 - SE ELIGE UN PROGRAMA, LO QUE UNE DE VERDAD

https://ads.diariosabemos.com/www/delivery/lg.php?bannerid=329&campaignid=53&zoneid=36&loc=https%3A%2F%2Fdiariosabemos.com%2Fopinion%2Fse-elige-programa-une-verdad_519399_102.html&referer=https%3A%2F%2Fdiariosabemos.com%2F&cb=cb3f24148eComentario: No te canses Eduardo, hay un porcentaje muy alto de estupidez en España. Votarán a las extremas derechas y a los nazis.

Eduardo Madroñal Pedraza

Lo que hace que la gente sea, democrática y políticamente, igual es el programa que vota y apoya. Un programa que todos entiendan, con mayor o menor comprensión, los militantes, los simpatizantes, los amigos, los votantes e incluso la gente. Un programa que obliga a los dirigentes, elegidos por su coherencia en la defensa del programa, a llevarlo adelante y a no traicionarlo. Esto es lo auténticamente democrático. Primero, el programa, después los dirigentes. Porque es lo que une, de verdad. Porque cambiar el orden, primarias de personas primero y el programa después, es esencialmente antidemocrático. Porque no une, sino que divide.

Hace falta un frente amplio de verdad en España, pero no un frente estrecho. Un frente amplio de verdad no es la esencial unidad de la izquierda contra la derecha, aunque se necesite la unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE que luche por redistribuir la riqueza, arrancada con el atraco de la vivienda y el saqueo de la inflación. Hace falta un programa político de todos los sectores sociales que sufren el expolio de los serviles botines y de los blackrocks estadounidenses, que una desde la clase obrera y demás sectores trabajadores, pasando por los autónomos, hasta llegar a las pequeñas y medianas empresas, que una a todos esos sectores sociales y a sus representantes políticos y sus organizaciones sectoriales. Un frente amplio por la redistribución de la riqueza.

Un frente amplio no es un reparto de puestos electorales. Un frente amplio es unir políticamente al 90% de la ciudadanía española con un programa que obligue, a los botines y blackrocks, que se están enriqueciendo a nuestra costa, para que paguen, con sus inmensos beneficios, lo que nos deben. Y debe formarse con un claro y urgente programa de redistribución de la riqueza para que el atraco de la vivienda y el saqueo de la inflación los paguen los que han acumulado una descomunal riqueza a costa de empobrecernos -de manera más grave o menos- a los "tontos" -como nos calificó el presidente "español" de la Iberdrola estadounidense (USAdrola)-, a los demás.

Apoyar todo avance, aunque sea minúsculo

Llevamos tres crisis "encadenadas"; la de los recortes y la austeridad de 2008; la de la pandemia, con todo lo que supuso de destrucción del tejido productivo; y la actual, con la subida de los precios de la vivienda y la inflación de la cesta de la compra, todas ellas ligadas a los juegos bélicos de Washington, ahora con sus amigos Netanyahu y Putin. Crisis, recortes y ajustes, que han ido a los bolsillos de los botines, el Ibex35 y los blackrocks, incluyendo la deuda pública que nos chupan.

Pero la situación ha cambiado gracias a la movilización popular por el derecho a la vivienda, que ha puesto el centro en lo que es más importante para la gente, que son sus condiciones de vida, sobre todo la vivienda, y en quienes son los responsables. Esto ha creado una nueva situación. Ahora, la atención está donde tiene que estar, es decir, con los problemas de la gente, la vivienda, los salarios, las pensiones, etc.

Con todas las elecciones que encaramos, la clave primera está en promover la más amplia unidad en todo el ámbito de la izquierda a la izquierda de la socialdemocracia, para impulsar candidaturas unitarias que impulsen un frente del 90% ante las dañinas políticas de Trump y sus USAtriótas en España. El ámbito a la izquierda del PSOE abarca más de 5 millones de personas, y es un ámbito riquísimo, con gran potencial. No solo están los partidos parlamentarios, es más amplio.

Hay multitud de fuerzas municipalistas, que son unibles en un proyecto para las generales. En el ámbito social hay miles de organizaciones que luchan por sanidad, educación, derechos laborales, que son unibles. Es un océano de fuerza lo que hay en ese espacio. Es una percepción errónea reducirlo a los partidos parlamentarios y poner el peso en las dificultades.

La clave de que las elecciones se desarrollen a favor de los intereses populares es que estén en el centro las cuestiones que afectan a las condiciones de vida de la gente, vivienda, salarios, pensiones, mejora de la sanidad y educación públicas. Y que la izquierda a la izquierda del PSOE se comprometa con un programa que dé respuesta a estas exigencias.

Es urgente redistribuir la riqueza

Es una conclusión que se saca de las victorias de Mamdani en Nueva York y Die Linke en Berlín. Hay que mejorar las condiciones de vida de la gente, y en particular la vivienda, que es el primer factor de empobrecimiento. Como dice Mamdani, el mayor peligro para la democracia es que la gente no tenga garantizada sus condiciones de vida. Y la primera tarea de la izquierda es defenderlas. Y para ello, hay que redistribuir la riqueza de los botines y blackrocks.

 

16/10/2026 - ESTER MUÑOZ LO PETA

DAVID TORRES

En el PP están tan seguros de que van a ganar otra vez las elecciones que no les importa meterse en camisa de once varas: porque caben. A poco que se esfuercen, puede que vuelvan a ganarlas y entonces a Pedro Sánchez no le quedará más remedio que montar otra dictadura comunista-etarra-bolivariana con el fin de entregar Ceuta y Melilla a Marruecos, despedazar España en porciones, crear para su mujer un ministerio de Contraataque Judicial y otro de Música Clásica para su hermano. Lo de subir como nunca los sueldos y pensiones, además de establecer una ayuda mínima vital, fueron concesiones de Sánchez a sus malvados socios de izquierda, quienes no paran de idear burradas que lleven cuanto antes al país a la ruina. Como la camisa de once varas de las pensiones estaba hecha unos zorros, Figaredo se puso a plancharla con mucho cuidado y mucho mimo, sólo para que Ester Muñoz la doblara y la metiera en una caja. Según sus propias palabras, la caja tiene forma de ataúd, porque las pensiones están muertas o, mejor dicho, van a petar, así que lo más práctico será que cada español se haga un plan de jubilación alternativo y aquí paz y después gloria. Si todavía no ha empezado la campaña electoral y la ultraderecha de dos sabores promete que va a privatizarnos las pensiones -mientras nos va privatizando la sanidad de paso-, habrá que irse preparando para que nos privaticen también la atmósfera, el oxígeno, las playas, las montañas, el campo y las ciudades. Están en ello, sí, hasta el punto de que Figaredo y Muñoz compiten por ver quién privatiza primero el concepto de privatización de las pensiones.

No hay mejor manera de movilizar al personal que hacerlo entrar en pánico, pero algunos compañeros de partido empiezan a pensar si a Ester Muñoz no se le habrá ido un poco la mano. Esto de decirle a la gente que el sistema de pensiones va a petar y que en cuestión de unos meses se van a quedar en bragas, igual los moviliza demasiado, sí, pero hacia el otro lado. Puesto que el PP es el único animal político que tropieza con la misma pensión las veces que haga falta, ya le deben de estar organizando a Feijóo una entrevista a huevo con Ana Rosa Quintana o con Susanna Griso (con cualquiera excepto Silvia Itxaurrondo) para que meta de nuevo la pata.

Ya la metió bien a fondo la semana pasada, cuando se puso a imitar a Churchill y dijo que su gobierno no iba a pedir aplausos sino sacrificios. No estaba claro a qué se refería exactamente Feijóo con lo de los sacrificios hasta que Ester Muñoz -gracias a ese don de lenguas suyo que no conoce fronteras- explicó el colapso del sistema de pensiones mediante un ejercicio de taichí en el que la pirámide poblacional se convertía en un vertedero. También lo podía haber explicado con ese fragmento de Apocalypto, de Mel Gibson, en el que se ofrecen sacrificios humanos al dios sol mientras las cabezas cortadas ruedan pirámide abajo. Ni siquiera Churchill, en vísperas de la invasión alemana, se atrevió a tanto.

Puestos a acojonar a su público, Feijóo podía haberse vestido de sacerdote azteca y Muñoz de Casandra, aquella desdichada agorera troyana que sólo profetizaba desgracias. Desde que Abascal les hace la competencia, ya no saben qué apocalipsis montar a la hora de exagerar las catástrofes que vendrán caso de no sentarse pronto en la Moncloa. De ahí que tengan que comerse sus propias profecías y dar marcha atrás a toda hostia, porque en lo de echarse al monte Olimpo Vox no tiene rival, mientras que en el PP no son tan apocalípticos como integrados. Dos días después, no les quedó otra que llamar otra vez a Ester Muñoz para que desdoblase la camisa de once varas y explicara lo bien que marcha el sistema público de pensiones. Lo cual podía interpretarse como que el sanchismo no ha gestionado el asunto mal del todo, algo realmente inconcebible para un votante acérrimo de derechas que, a estas alturas de la retractación, ya anda al borde del ictus. En su comparecencia ante los medios, Muñoz estuvo a punto de declarar que ella nunca había dicho lo que dijo. A fin de cuentas, el verbo “petar” en castellano tiene al menos dos significados y ella se refería a que las pensiones van viento en popa. Como la propia Ester Muñoz, que lo está petando.

 

jueves, 15 de octubre de 2026

15/10/2026 - OTRO PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA QUE NO LO ES, Y ESTE AÑO CON TRACA


La concesión de este galardón es una doble estafa y enseguida vas a entender fácilmente el porqué

JUAN TORRES LÓPEZ

Como cada año por estas fechas, los medios de comunicación de todo el mundo han vuelto a anunciar los ganadores del "Premio Nobel de Economía". Esta vez, los estadounidenses Robert E. Hall, de la Universidad de Stanford, y Michael Woodford, de la de Columbia, por sus trabajos sobre "los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica". Al anunciarlo, el presidente del comité que lo concede, John Hassler, subrayó que gracias a ellos los modelos que hoy utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo disponen de una base teórica sólida.

La concesión de este premio es una doble estafa y enseguida vas a entender fácilmente el porqué.

 

No es un Premio Nobel

 

Alfred Nobel dejó establecido en su testamento que los intereses de su fortuna se repartieran cada año entre quienes hubieran proporcionado el mayor beneficio a la humanidad en la Física, la Química, la Fisiología o Medicina, la Literatura y la paz entre las naciones. Conocía los estudios de economía de su tiempo, pero nunca pensó en premiarlos.https://adserver3.bigapis.net/www/delivery/lg.php?bannerid=26281&campaignid=12879&zoneid=27603&loc=https%3A%2F%2Fwww.diariosigloxxi.com%2Ftexto-diario%2Fmostrar%2F6052440%2Fotro-premio-nobel-economia-no-ano-traca&cb=2ce64fe96f

Lo que hoy se llama "Nobel de Economía" es, en realidad, el "Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel", creado en 1968 por el banco central sueco con motivo de su tricentenario. No lo financia el legado de Nobel ni lo eligió su voluntad. Como expliqué en mi libro Econofakes, el propio director de la Fundación Nobel, Michael Sohlman, reconoció años después que el banco hizo muchos cálculos para que los periodistas de todo el mundo no lo distinguieran de los demás. Y lo consiguió plenamente con un simple objetivo: hacer creer que la economía es una ciencia como las demás que reciben el galardón y, de paso, como han documentado Avner Offer y Gabriel Söderberg, reforzar la pretensión del banco de ser independiente del Parlamento y del Gobierno: si la economía es ciencia, las decisiones deben tomarlas los técnicos y no los representantes de la ciudadanía.

Premio al irrealismo

El premio de este año contribuye a ese fraude pues se concede a dos economistas que han desarrollado modelos y teorías completamente alejados de la realidad pero que sirven para consolidar las políticas económicas que concentran la riqueza y el poder. Merecen un reconocimiento científico tanto como un trabajo sobre anatomía que no incluyera al corazón o el hígado en el cuerpo humano y afirmase que este se mueve sin verse afectado por la ley de la gravedad.

Desde los años setenta, la corriente dominante en economía asumió tres fundamentos básicos. El primero, que cualquier explicación de lo que ocurre en el conjunto de la economía (el empleo, la inflación, las crisis) debía deducirse del comportamiento de individuos perfectamente racionales que maximizan su utilidad o su beneficio, que conocen perfectamente cómo funciona la economía y que, al formar sus expectativas sobre el futuro, nunca se equivocan de forma sistemática. El segundo que, como es imposible sumar los comportamientos de millones de personas diferentes, se supone que toda la economía funciona como si en ella sólo hubiera un único consumidor "representativo" de todos y una única empresa también "representativa" de todas las existentes. Y, finalmente, que, en esas condiciones, no hay crisis posibles, sino tan sólo "perturbaciones" aleatorias que llegan desde fuera y de las que la economía se recupera automáticamente volviendo a su equilibrio.

El ahora premiado Robert Hall contribuyó a fundar esta manera de razonar con un célebre artículo de 1978 en el que aplicaba las expectativas racionales al consumo. Y Michael Woodford la llevó a su expresión más acabada en los llamados "modelos neokeynesianos", que, con variantes, son los que hoy día emplean prácticamente todos los bancos centrales para fijar los tipos de interés, "gestionar las expectativas" y anunciar lo que piensan hacer gracias a los componentes que he mencionado: agente representativo, expectativas racionales, mercados que tienden siempre al equilibrio y crisis que vienen de fuera.

Suponer que tenemos un abrelatas

En mi último libro he explicado que este tipo de modelos razonan como el economista del chiste que, perdido en una isla con latas de comida y sin nada con qué abrirlas, propone a sus compañeros: "Supongamos que tenemos un abrelatas".

El consumidor y la empresa representativos, las expectativas racionales y el equilibrio automático son ese abrelatas. Algo que no existe pero que suponemos que lo tenemos para que puedan funcionar los modelos que nos conviene que funcionen.

Hace ya más de cincuenta años que se demostró matemáticamente que todas esas condiciones no pueden darse en la realidad, pero la solución de la economía dominante no fue abandonarlas, sino seguir dándolas por buenas y construir sobre ellas los mismos modelos con variantes cada vez más sofisticadas.

El modelo de referencia del ahora premiado Michael Woodford es el colmo de los disparates. Se plantea, literalmente, como el de una economía "sin efectivo", en la que el dinero apenas desempeña papel alguno y el banco central se limita a fijar un tipo de interés. No hay bancos que creen dinero de la nada al conceder préstamos, ni deuda privada que se acumule, ni burbujas financieras que estallen. Es decir, falta justamente lo que es bien sabido que provocó la mayor crisis de nuestro tiempo.

Por eso es lógico que no la pudieran ver venir, como tampoco los episodios inflacionarios que deben controlar. Tras el desastre, siguieron elaborando los modelos como si nada hubiera pasado, limitándose a remendarlos con nuevas "fricciones" financieras y el propio Woodford publicó un artículo en 2009 celebrando la "convergencia" de la macroeconomía en una nueva síntesis que compartían ya casi todos los economistas.

Un saber presentado como la ciencia neutral que no lo es

Al presentar la economía como un sistema que tiende por sí solo al equilibrio y en el que sólo hace falta que un banco central "técnico" ajuste los tipos de interés, convierten en un asunto de expertos preguntas que deberían ser objeto de deliberación democrática. Por ejemplo, cuánto paro estamos dispuestos a aceptar para contener la inflación, a quién beneficia que suban o bajen los tipos de interés, o quién paga los rescates bancarios. Preguntas puramente políticas que los economistas convencionales quieren hacer creer que se responden como si fueran ecuaciones.

La paradoja de este año se produce cuando el premio del Banco Central de Suecia premia a quien diseñó los modelos que usan bancos centrales cuya independencia está siendo atacada desde el poder político más agresivo y caprichoso, el del trumpismo. Pero la respuesta a ese ataque no puede ser la de blindarlos de nuevo bajo el manto de una ciencia inexistente, sino someter sus decisiones a un control democrático transparente, con modelos plurales y realistas, y con rendición de cuentas ante la ciudadanía.

Las alternativas existen. Hay economistas que trabajan con modelos que incorporan el dinero bancario, la deuda, la energía, la diversidad de comportamientos y la complejidad de la vida económica, y que han acertado allí donde los modelos premiados fallaron. Pero rara vez reciben el premio del Banco de Suecia, que en su inmensa mayoría ha ido a parar a quienes defienden la corriente dominante que ha provocado el mayor número de crisis financieras de la historia y una concentración de la riqueza y el poder igualmente sin precedentes.

Lo que se ha premiado una vez más no es un descubrimiento que beneficie a la humanidad, como quería Alfred Nobel, sino una forma de pensar la economía que conviene a quien da el premio y que beneficia a muy pocos. Galbraith hablaba de todo esto como "fraude inocente". Yo tengo cada vez más dudas de su inocencia.