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La concesión de este galardón es una doble estafa y enseguida vas a
entender fácilmente el porqué |
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Como cada año por estas fechas, los medios de
comunicación de todo el mundo han vuelto a anunciar los ganadores del
"Premio Nobel de Economía". Esta vez, los estadounidenses Robert E.
Hall, de la Universidad de Stanford, y Michael Woodford, de la de Columbia,
por sus trabajos sobre "los fundamentos microeconómicos de la
estabilización macroeconómica". Al anunciarlo, el presidente del comité
que lo concede, John Hassler, subrayó que gracias a ellos los modelos que hoy
utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo disponen de
una base teórica sólida. La concesión de este premio es una doble estafa y
enseguida vas a entender fácilmente el porqué. No es un Premio Nobel Alfred Nobel dejó establecido en su testamento que
los intereses de su fortuna se repartieran cada año entre quienes hubieran
proporcionado el mayor beneficio a la humanidad en la Física, la Química, la
Fisiología o Medicina, la Literatura y la paz entre las naciones. Conocía los
estudios de economía de su tiempo, pero nunca pensó en premiarlos. Lo que hoy se llama "Nobel de Economía"
es, en realidad, el "Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas
en memoria de Alfred Nobel", creado en 1968 por el banco central sueco
con motivo de su tricentenario. No lo financia el legado de Nobel ni lo
eligió su voluntad. Como expliqué en mi libro Econofakes, el propio director
de la Fundación Nobel, Michael Sohlman, reconoció años después que el banco
hizo muchos cálculos para que los periodistas de todo el mundo no lo
distinguieran de los demás. Y lo consiguió plenamente con un simple objetivo:
hacer creer que la economía es una ciencia como las demás que reciben el
galardón y, de paso, como han documentado Avner Offer y Gabriel Söderberg,
reforzar la pretensión del banco de ser independiente del Parlamento y del
Gobierno: si la economía es ciencia, las decisiones deben tomarlas los
técnicos y no los representantes de la ciudadanía. Premio al irrealismo El premio de este año contribuye a ese fraude pues
se concede a dos economistas que han desarrollado modelos y teorías
completamente alejados de la realidad pero que sirven para consolidar las
políticas económicas que concentran la riqueza y el poder. Merecen un
reconocimiento científico tanto como un trabajo sobre anatomía que no
incluyera al corazón o el hígado en el cuerpo humano y afirmase que este se
mueve sin verse afectado por la ley de la gravedad. Desde los años setenta, la corriente dominante en
economía asumió tres fundamentos básicos. El primero, que cualquier
explicación de lo que ocurre en el conjunto de la economía (el empleo, la
inflación, las crisis) debía deducirse del comportamiento de individuos
perfectamente racionales que maximizan su utilidad o su beneficio, que
conocen perfectamente cómo funciona la economía y que, al formar sus
expectativas sobre el futuro, nunca se equivocan de forma sistemática. El
segundo que, como es imposible sumar los comportamientos de millones de
personas diferentes, se supone que toda la economía funciona como si en ella
sólo hubiera un único consumidor "representativo" de todos y una
única empresa también "representativa" de todas las existentes. Y,
finalmente, que, en esas condiciones, no hay crisis posibles, sino tan sólo
"perturbaciones" aleatorias que llegan desde fuera y de las que la
economía se recupera automáticamente volviendo a su equilibrio. El ahora premiado Robert Hall contribuyó a fundar
esta manera de razonar con un célebre artículo de 1978 en el que aplicaba las
expectativas racionales al consumo. Y Michael Woodford la llevó a su
expresión más acabada en los llamados "modelos neokeynesianos",
que, con variantes, son los que hoy día emplean prácticamente todos los
bancos centrales para fijar los tipos de interés, "gestionar las expectativas"
y anunciar lo que piensan hacer gracias a los componentes que he mencionado:
agente representativo, expectativas racionales, mercados que tienden siempre
al equilibrio y crisis que vienen de fuera. Suponer que tenemos un abrelatas En mi último libro he explicado que este tipo de
modelos razonan como el economista del chiste que, perdido en una isla con
latas de comida y sin nada con qué abrirlas, propone a sus compañeros:
"Supongamos que tenemos un abrelatas". El consumidor y la empresa representativos, las expectativas
racionales y el equilibrio automático son ese abrelatas. Algo que no existe
pero que suponemos que lo tenemos para que puedan funcionar los modelos que
nos conviene que funcionen. Hace ya más de cincuenta años que se demostró
matemáticamente que todas esas condiciones no pueden darse en la realidad,
pero la solución de la economía dominante no fue abandonarlas, sino seguir
dándolas por buenas y construir sobre ellas los mismos modelos con variantes
cada vez más sofisticadas. El modelo de referencia del ahora premiado Michael
Woodford es el colmo de los disparates. Se plantea, literalmente, como el de
una economía "sin efectivo", en la que el dinero apenas desempeña
papel alguno y el banco central se limita a fijar un tipo de interés. No hay
bancos que creen dinero de la nada al conceder préstamos, ni deuda privada
que se acumule, ni burbujas financieras que estallen. Es decir, falta
justamente lo que es bien sabido que provocó la mayor crisis de nuestro
tiempo. Por eso es lógico que no la pudieran ver venir, como
tampoco los episodios inflacionarios que deben controlar. Tras el desastre,
siguieron elaborando los modelos como si nada hubiera pasado, limitándose a
remendarlos con nuevas "fricciones" financieras y el propio
Woodford publicó un artículo en 2009 celebrando la "convergencia"
de la macroeconomía en una nueva síntesis que compartían ya casi todos los
economistas. Un saber presentado como la ciencia neutral que no
lo es Al presentar la economía como un sistema que tiende
por sí solo al equilibrio y en el que sólo hace falta que un banco central
"técnico" ajuste los tipos de interés, convierten en un asunto de
expertos preguntas que deberían ser objeto de deliberación democrática. Por
ejemplo, cuánto paro estamos dispuestos a aceptar para contener la inflación,
a quién beneficia que suban o bajen los tipos de interés, o quién paga los
rescates bancarios. Preguntas puramente políticas que los economistas
convencionales quieren hacer creer que se responden como si fueran
ecuaciones. La paradoja de este año se produce cuando el premio
del Banco Central de Suecia premia a quien diseñó los modelos que usan bancos
centrales cuya independencia está siendo atacada desde el poder político más
agresivo y caprichoso, el del trumpismo. Pero la respuesta a ese ataque no
puede ser la de blindarlos de nuevo bajo el manto de una ciencia inexistente,
sino someter sus decisiones a un control democrático transparente, con
modelos plurales y realistas, y con rendición de cuentas ante la ciudadanía. Las alternativas existen. Hay economistas que
trabajan con modelos que incorporan el dinero bancario, la deuda, la energía,
la diversidad de comportamientos y la complejidad de la vida económica, y que
han acertado allí donde los modelos premiados fallaron. Pero rara vez reciben
el premio del Banco de Suecia, que en su inmensa mayoría ha ido a parar a
quienes defienden la corriente dominante que ha provocado el mayor número de
crisis financieras de la historia y una concentración de la riqueza y el
poder igualmente sin precedentes. Lo que se ha premiado una vez más no es un
descubrimiento que beneficie a la humanidad, como quería Alfred Nobel, sino
una forma de pensar la economía que conviene a quien da el premio y que
beneficia a muy pocos. Galbraith hablaba de todo esto como "fraude
inocente". Yo tengo cada vez más dudas de su inocencia. |
Wikipedia
jueves, 15 de octubre de 2026
15/10/2026 - OTRO PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA QUE NO LO ES, Y ESTE AÑO CON TRACA
15/10/2026 - ¡INSULTANDO, INSULTANDO!
ÁNGEL MORILLO TRIVIÑO
Insultar es de cobardes. Seguro que alguien lo ha dicho antes que servidor, pero, además, insultar arropado por una plebe de energúmenos como hacen esos del PP y de VOX es aún de mayor cobardía. Uno a uno no tendrían tantos “guevos” para insultar como ellos hacen siempre con un “escudo” protector al lado, bien de “sus congéneres” o de la policía o los escoltas.
Salvo raras excepciones, en los años que
llevamos de “democracia” (las comillas son porque pienso que no es democracia
sino plutocracia) nunca había ocurrido esto de poner de moda el insulto al
político del bando que gobierna. Siempre se han dicho cosas “fuertes” del
contrario, pero nunca se insultaba como ahora se hace y con la certidumbre de
que el insulto es apropiado y merecido. Mas, cuando estos insultadores
profesionales, como ese tal Tellado del PP o la IDA (esta ha perdido el norte y
se está perdiendo ella porque ya, sencillamente, asquea y lo va a pagar caro en
las urnas), lo hacen, se olvidan de que lo verdaderamente insultante para cualquier
ciudadano es intentar esconder esas víctimas de sus incapacidades, caso de la
Dana de Valencia, del metro también de Valencia, de los ancianos de Madrid
(7.291) enviados sin la mínima asistencia al cementerio en el Covid, de los
muertos de los trenes de Atocha por la negligencia del “muñeco Luciano” por
hacerse una foto con dos presidentes, uno americano y otro inglés que han
reconocido su error, mientras el “cenacho” español (un narcisista empedernido)
sigue sin hacerlo y pateando foros dando lecciones de ética con casi todos sus
ministros imputados en casos de corrupción (el de Montoro de cárcel sin
contemplaciones), sin olvidar los muertos del famoso Yak-42 (62 militares) por
las negligencias de los contratos para “amañar” Dios sabe qué y porqué. Y sí,
estos energúmenos mandados por el PP y VOX que no dejan de decir HP al
presidente del Gobierno, son los que están de acuerdo con esos judíos
israelitas que han asesinado a más de ochenta mil palestinos (sin contar los
que estén debajo de los escombros), la mayoría mujeres y niños indefensos.
Es algo que estomaga, el insulto ha
calado en las redes y no es difícil oír a cualquier mequetrefe un insulto sin
venir a cuento. Y, por supuesto, no es de recibo que una multitud de “niñatos”
(la mayoría hijos de papá, casi seguro, vagos e ineptos) se manifiesten al
grito de: ¡Pedro Sánchez, hijo de puta!, adornados con banderas de España -con
el aguilucho- hasta el culo provocando a las personas decentes que luchan por
sus derechos que sus papás les han robado impunemente durante siglos y les
siguen robando.
El colmo de los insultos ha sido el de
esos legionarios (¡vaya ejemplo de la Legión!) y el fulano ese que no tiene
media hostia, Vito Quiles, amenazando de muerte, y demostrando que “la cabra”
tiene más conocimiento que ellos.
En fin, como la cosa va de insultos me
he molestado en seleccionar algunas frases famosas sobre el tema para darle
forma a este escrito que es producto de la indignación que se sufre cuando uno
escucha tanto arrumaco de tantos arrepticios:
“El insulto deshonra a quien lo infiere,
no a quien lo recibe”. Diógenes de Sinope, filósofo griego (404/322 a.C).
“Cuando una persona se configura para
expresarse en 140 caracteres, cuando se habitúa al dicterio o al insulto,
pierde capacidad para la argumentación, que es la médula del pensamiento”.
Fernando Savater (1947), filósofo español.
“Un incitador al odio vive de la
agresión del insulto y la burla, tiene siempre listo el puñal de la difamación
y es un asesino en potencia”. Luis Gabriel Carrillo Navas.
“Quien me insulta siempre, no me ofende
jamás”. Victor Hugo (1802–1885).
“No habrá extorsión, insulto o amenaza
que me aparten del camino”. Cristina Fernández de Kirchner (1953).
“Detrás de la insolencia viene el
insulto”. Salomón (990/931 a.C)
“A cada insulto que recibamos nosotros, una
propuesta, a cada descalificación, una idea, y a cada exageración una sonrisa”.
José Luis Rodríguez Zapatero (1960).
“El "hijo de la chingada" es
el engendro de la violación, del rapto o la burla. Si se compara esta expresión
con la española, "hijo de puta", se advierte inmediatamente la
diferencia. Para el español la deshonra consiste en ser hijo de una mujer que
voluntariamente se entrega, una prostituta; para el mexicano, es ser fruto de
una violación”. Octavio Paz.
“Las gentes me cortejan en la medida que
no las moleste. Pero cuando pretendo servir a objetivos que no les convienen
pasan inmediatamente al insulto, mientras que los indiferentes se esconden
detrás de su cobardía”. Albert Einstein (1879/1955).
“Los insultos jamás serán rivales para
un argumento que demuela con contundencia: la doble moral, la memoria
selectiva, los sofismas, las falacias y la agresión”. Luis Gabriel Carrillo
Navas.
"El insulto es el refugio, de
mediocres, hipócritas, sectarios y envidiosos, pues no progresan ni dejan
progresar”. Luis Gabriel Carrillo Navas.
“Cuando los argumentos se acaban, los
mediocres se refugian en la violencia y el insulto”. Luis Gabriel Carrillo
Navas.
“Hacer alarde público de principios éticos, y luego
traicionarlos por aferrarse al poder, con la patraña de hacer de la necesidad
virtud, es un ejercicio hipócrita de cinismo obsceno, y un insulto a la
inteligencia y la buena fe de los ciudadanos”. José Luis Rodríguez Jiménez.
Cierro el escrito con un párrafo del
quizás mejor político que ha tenido hasta ahora la democracia (la plutocracia,
valga la redundancia), Julio Anguita:
“Rebeldía. Pero la rebeldía no es un
gesto altisonante. No es un grito, no es un insulto, no es una pedrada, no es
una mala contestación, es mucho más profundo. La rebeldía es un grito de la
inteligencia y de la voluntad que dice, y lo voy a decir en román paladino: ¡no
me da la gana de decirle que sí a esta actual situación! -Por qué- ¡Porque no
quiero y me niego a decirle que sí! Porque entiendo que puede haber otra
situación y por tanto yo no asumo esta podredumbre y no participo en ella y
lucho contra ella. Y esta actitud es una actitud intelectual, y cuando digo
intelectual no quiero hablar de universitario, hablo de la mente de cualquier
ser humano. Es un posicionamiento que nace de la mente y del corazón, del fuego
del querer cambiar. Esta es la rebeldía fundamental. Lo otro son voces, son
chillidos, son insultos, son graznidos. - ¡Dale caña! - Circo romano. ¡No, no!
La rebeldía no es ni más ni menos que el posicionamiento con otros valores y la
decisión de hacerles frente. Rebeldía para decir que no aceptamos que la “Competitividad
y el Mercado” sean los que rijan los destinos de las sociedades. Que entendemos
que hay una declaración universal de derechos humanos que tiene que cumplirse y
que eso significa sociedad de pleno empleo, donde el hombre y la mujer sean
exactamente iguales, donde no haya marginados y que costará mucho tiempo y
mucho sacrificio, pero es hermoso luchar. ¡Incluso morir por eso! Porque morir
tenemos que morir, muramos por lo menos luchando por un ideal noble y no
consumiéndonos como un brasero”.
miércoles, 14 de octubre de 2026
14/10/2026 - LO QUE ESTÁ EN JUEGO
Vicente Mateos Sainz de Medrano
Las inminentes elecciones generales tienen un componente ideológico más
acentuado que las precedentes, porque llegamos a ellas con una polarización
alarmante, buscada y fomentada a lo largo de toda la legislatura, por una
derecha y extrema derecha que nunca ha terminado de reconocer la legitimidad
del Gobierno progresista encabezado por Pedro Sánchez. Deslegitimar, desde el
minuto uno, su capacidad para gobernar ha generado una deriva de irracionalidad
en la crítica, con acusaciones falsas y sin pruebas, hasta el punto de poner en
duda las instituciones en las que se asienta el sistema democrático. Estrategia
cuyo principio axial es la creencia de que el poder es de la derecha y que, si
no lo tiene, es porque se lo han robado, de donde coligen que todo vale para
recuperarlo, aunque suponga la degradación de la democracia; en línea con el
principio franquista de que no importa destruir España, porque ya la
reconstruiremos a nuestra manera.
Ésta es la base del todo vale para echar a perro Sánchez, al sanchismo, de la Moncloa, que incluye los insultos cada
vez más zafios y vejatorios: usted ha vivido de la
prostitución le espeto Feijoo en un debate parlamentario, o la
intromisión en la vida privada del Presidente, con la inestimable ayuda de
jueces que juegan a la política, su brazo judicial, para sentar en el banquillo
a su hermano y su mujer con resortes de medios afines. Estrategia que ha
servido al PP, para ocultar su proyecto político que ahora empieza a aflorar
tras la convocatoria anticipada de las elecciones.
Comicios en los que los españoles y españolas deberán decidir entre el
progreso y el futuro o el retroceso y la vuelta a un pasado idealizado como la
derecha se viene esforzando en propalar, frente a una realidad que califican de
apocalíptica—siempre sin datos ni pruebas—con el objetivo de expandir el miedo
a un futuro negro, del que solo nos salvará la vuelta a la certidumbre que
ofrece un sistema de ordeno y mando: un régimen autoritario.
Desmontar lo que la derecha llama el sanchismo, es el
primer objetivo marcado por Feijoo que concretó en la frase, vamos a reconstruir nuestras instituciones para que nadie vuelva a
pensar que el poder está por encima de las normas, en la
presentación de su campaña electoral con el lema Por fin. Frase que
resume a las claras el ansia por recuperar el poder que interesadamente olvida,
como siempre, que ha sido el PP el que a lo largo de la legislatura ha
degradado las instituciones, torpedeado, durante cinco años la renovación del
CGPJ, para retener la mayoría conservadora vulnerando el mandato
constitucional. Igual que ahora bloquea la renovación del Tribunal
Constitucional. O como, en estas semanas degrada el sistema electoral, al poner
en duda la limpieza del voto por correo que lanza el mensaje, implícito, de que
hay un intento de pucherazo por parte del Gobierno, en previsión de que, si no
gobierna es porque, otra vez, le han robado las elecciones. Igual que hizo
Trump cuando perdió frente a Joe Biden.
Ésta idea de que el Ejecutivo ha ocupado las instituciones públicas oculta,
con intención aviesa, que todos los gobiernos democráticos habidos en España,
renuevan los cargos públicos cuando llegan al poder, conforme a la lógica
democrática: ningún gobierno quiere tener al enemigo en casa. El mensaje de que
su Gobierno será transparente, es otro brindis al sol a juzgar por
la trayectoria del PP, el único partido condenado por corrupción por el caso Gürtel, según la sentencia de la Audiencia Nacional por
enriquecimiento ilícito en perjuicio de los intereses del Estado que produjeron beneficios económicos cuantificables al PP. O
como rompió a martillazos los discos duros de sus ordenadores, para ocultar los
sobresueldos que cobraban de la caja B sus altos cargos, incluido un tal M.
Rajoy, en el famoso caso Kitchen.
En materia económica la propuesta es la de siempre, una rebaja fiscal que
beneficiará a los que más tienen y detraerá recursos para financiar la sanidad,
la educación y los servicios sociales públicos como vienen haciendo,
sistemáticamente, en las comunidades donde gobiernan con la extrema derecha.
Completa el panorama medidas, la prioridad nacional,
que ha comparado a Vox, que significa acabar con el crecimiento económico que
aporta la inmigración: solo hay que ver la cifras. Diversidad que la derecha
aborrece como demuestra el recorte de financiación de proyectos culturales que huelen a rojerío, mientras financian sin tiento las
fiestas taurinas que expresan el ser español y
refuerzan nuestra identidad española.
Esta es la reconstrucción nacional que propone Feijoo, que
plantea los próximos comicios en una pugna entre dos modelos de sociedad. El de
una vuelta a los valores de siempre de la derecha, de recortes sociales en
derechos y libertades para beneficiar la expansión del capitalismo salvaje y el
españolismo rancio. O el modelo que defiende y expande los derechos ciudadanos,
prima la defensa del estado del bienestar, y la diversidad social y cultural
que no ve al otro, al que viene de fuera, como un usurpador. Lector elector,
todo está en tus manos.
martes, 13 de octubre de 2026
13/10/2026 - SACRIFICIOS
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Comentario:
Dijo Jardiel Poncela que hay dos maneras de
conseguir la felicidad: una hacerse el idiota; la otra serlo. Me da que la
segunda le viene bien al cabecilla del PP, porque se necesita ser tonto para,
como están las cosas (vivienda, salarios, pensiones, sanidad, educación,
etc., etc.) pedirle a la gente sacrificios. ¿Más sacrificio del que ya
soportan? En mi juventud, en mi pueblo, llamábamos “modorros” a quienes
soltaban semejantes expresiones fuera de contexto. No diré nada más, pero,
espero que la ciudadanía no sea ahora como cuando Antonio Machado dijo
aquello de “uno de cada diez españoles piensa, los otros nueve trompan”. |
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Feijóo promete un gobierno que pedirá sacrificios a
los ciudadanos. Se ve que la cultura de la crueldad en la que el mundo parece
haberse instalado no conoce límites. Ni la propia Soraya Sáenz de Santamaría
se atrevió a formular ese pedido antes de las elecciones de 2011, sino que se
esperó a ganarlas para pedir a la gente "sacrificios importantes",
o, mejor dicho, para anunciarle los muchos, terribles y variados que le iban
a propinar. En su comparecencia tras el Consejo de Ministros que urdió las
mil maneras de empobrecer aún más, si cabe, a los pobres, estaba flanqueada
por ¡De Guindos! y por ¡Montoro!, el ministro de Hacienda que, como todo el
mundo sabe, se sacrificó muchísimo en solidaridad con los sacrificados. Pero Feijóo sí se ha atrevido, siquiera a causa de
uno de esos reveladores deslices que le son tan característicos, a pedir
sacrificios a quienes se supone que le votarían esperando algún alivio en la
cosa sacrificial. Dejando a un lado que tales futuros martirios vendrían por
el lado de los recortes sociales como vinieron con Soraya y Rajoy, cabe
preguntarse en qué escuela política se ha criado para prometer eso en
vísperas electorales. Además, ¿qué clase de gobierno sería ese que pediría
sacrificios a los siempre sacrificados y no, como es fácil prever, a los que
nunca se sacrificaron, los montados en el dólar sin la menor intención de
apearse? Pese a que el PP se ha apresurado a decir que es que
no se le ha entendido bien, que lo que va a pedir a la ciudadanía si gobierna
es esfuerzo y no sé qué más, lo cierto es que en la mente de Feijóo parece
ocupar tanto espacio lo del sacrificio, que se le sale. Y, en efecto, se le
salió, por ejemplo, cuando dijo que derogaría todas las leyes aprobadas por
el actual gobierno, lo cual que, teniendo en cuenta que la mayoría de ellas
son de carácter social, su derogación liquidaría los beneficios sociales que
trajeron, y por ahí vendrían esos sacrificios que no es que pidiera, sino que
impondría, ésta es otra, para "reconstruir España". Con Soraya, de
Guindos y Montoro en la memoria, no creo que los no amnésicos estén por
semejante reconstrucción. |
lunes, 12 de octubre de 2026
12/10/2026 - EL ACOSO A PODEMOS, MISMA CANTINELA, MISMA PELÍCULA
Comentario: Es increíble que los
políticos de todos estos partidos que se dicen a la izquierda del PSOE que
salieron de Podemos, sino no serían nada, ahora se nieguen a pasar por unas
primarias. Son cuatro “farfollas” que no van a conseguir nada de nada, y mucho
menos, sujetar a los ultras del PP y VOX, porque la ciudadanía sabe que sólo pretenden
tener un puesto para apretar el botón por cuatro, cinco o seis mil euros al mes
más un sinfín de prebendas. Podemos hace bien en no rendirse y presentarse solo:
“vale más honra sin barcos que barcos sin honra”. Ese Frente Amplio sólo tiene
la posibilidad de sacar algo si acaso en Madrid, en el resto de España, cero
patatero.
Quienes llevan años intentando matar a Podemos continúan
sin admitir que jamás lo conseguirán. Vuelven a resonar los ecos de aquellas
palabras de Enric Juliana tras la proclamación, hace tres años y medio, de Yolanda Díaz en Magariños como candidata por Sumar a la presidencia del Gobierno. Un acto en el que,
por cierto, la formación morada fue ninguneada.
"¿Quién
es el genio, el sagaz estratega que ha diseñado todo esto?", se preguntaba por
entonces el director adjunto de La Vanguardia. Cuando los colocaron entre la espada y la pared, la
formación de Ione Belarra aceptó
los puestos en las listas que les asignaron. Habían sido chantajeados,
amenazados, insultados y se les advirtió por activa y por pasiva que, si no
tragaban, ellos serían los responsables de que la ultraderecha llegara al
poder. ¿Les suena?
Y
ahora vuelve la misma música, la misma letra que cuando intentaron acabar con
Irene Montero, la misma desconsideración que cuando los dejaron sin portavocía en el grupo
parlamentario, una de las razones por las que los cinco diputados de Podemos acabaron pasándose al grupo
mixto. Si no han acabado con ellos, lo tengo ya escrito alguna que otra vez, es
porque el poso ideológico es suyo, porque la coherencia a la hora de cantarle
las cuarenta al PSOE cuando formaban parte del gobierno estuvo siempre
ahí. Y cuando los echaron, continuaron siendo propietarios de los mensajes de
izquierdas más potentes. Motor Podemos, que siempre sostuvo Iván Redondo.
Sin
ellos no hay futuro, y los trepas y burócratas que no acaban de dar con la
tecla a la hora de llevar a cabo una transición presentable desde Sumar hasta
el llamado Frente Amplio lo saben. Necesitan a Podemos y esta vez, al
menos de momento, lo que proponen Irene Montero y compañía no puede estar más
claro: primarias abiertas para todo el mundo. Rufián incluido, si acaba
animándose. Lagarto, lagarto, ni en pintura quieren primarias las Mónicas,
Urtasun, Bustinduys, Colaus y compañía, acostumbradas ellas y ellos como están
al disfrute de mullidos sillones que sueñan continuar ocupando como sea. O
volver a ocuparlos, como en el caso de la exalcaldesa de Barcelona. ¿Someterse
al escrutinio de las bases? ¡Quita, hombre! ¿Para qué hacer el ridículo si nos
puede valer con volver a amenazar a los díscolos de siempre?
La
historia se empeña en repetirse y esta vez lo está haciendo de manera mucho más
grosera. En ese mecano llamado Frente Amplio no paran de volar las navajas, los
de Compromís solo quieren hablar de su libro, los de Adelante
Andalucía del suyo y Antonio Maíllo anda más perdido que un pulpo en un garaje,
el pobre. Bueno, más bien ¡pobre Izquierda Unida! Ferreras y La Ser están empeñados en echarles una mano,
pero cuando les ponen la cámara delante no dejan de hacer el ridículo, de
contradecirse dejando al presunto elector cada día más desorientado, más
desanimado. Su empeño en negarse a la celebración de las primarias que propone
Montero solo se entiende desde el miedo que le tienen a hacer el ridículo, a
quedar en evidencia.
Me
temo que todo esto Pedro Sánchez y los gurús que le rodean lo saben de sobra,
saben que les interesa un partido fuerte como Podemos que les presione de
verdad, pero no pueden evitar escorar hacia la opción más cómoda, hacia la
docilidad de otro Sumar como el que durante tres años y medio ha jugado a
simular que presionaba al PSOE cuando en realidad Pedro y sus chicos siempre
han acabado haciendo haciendo lo que les ha dado la gana. Por mucho teatro que
sus “socios” le hayan puesto para disimular la humillación. Por mucho plante
que hayan ido escenificando, como las horas anteriores al Consejo de Ministros
donde se aprobaron los dos primeros decretos de Vivienda tumbados más tarde en
el Congreso de los Diputados por Junts, Vox y PP.
Cuando
más se necesita que las llamadas izquierdas sean fuertes y compactas, más se
pelean entre ellos. Y lo que resulta más gracioso: se empeñan en echarle la
culpa a Podemos, que fue quien procuró poner las cosas claras desde el
principio. La progresía mediática no deja de intentar echarle una mano al
llamado Frente Amplio a ver si se aclaran. Difunden nombres en clave globo
sonda y ninguno cuaja. No cuajan porque ni los mismos nominados se lo acaban de
creer. Necesitan a Podemos para usar sus votos y, una vez usados, volver a
quitárselos de encima a las primeras de cambio. Pero esta vez, igual estoy equivocado,
da toda la impresión de que no va a colar.
“Seréis los responsables de que
gobierne la ultraderecha”, vuelven a repetir los mismos de hace tres años y
medio. No, por favor, la misma película otra vez no, que ya nos la sabemos.
Espero con toda mi alma, y no creo que sea yo solo, que Irene Montero y lo que
representa se mantenga firme esta vez. Podemos no tiene nada que
ganar cediendo a los chantajes y la sociedad española tampoco.
Necesitamos,
por mal que se presente el panorama, una opción política que mantenga la
coherencia que hasta ahora ha tenido y crezca a partir de ahí. Si ellos se
dejan doblar el pulso, estamos perdidos. Si no lo hacen y consiguen resistir,
es muy probable que más de uno se acabe llevando una buena sorpresa el próximo 29
de noviembre.
12/10/2026 - EL MADRID DE AYUSO CELEBRA EL DÍA DE LA HISPANIDAD TRUMPISTA
Comentario: En Madrid se disputan el 29-N 37 escaños (si no ha cambiado con relación a 2023), los barrios obreros tienen la palabra para poder disponer de sanidad, educación y servicios sociales votando izquierda o perder esos servicios en favor de que los “buitres” se apoderen de ellos y los privaticen. Y los de los bares que no olviden que detrás irán ellos cuando sólo haya señoritos para consumir. ¡Con lo que era Madrid antes de que llegaran estos “pollos” trumpistas!
La Comunidad de Madrid de Ayuso entregará su Medalla Internacional a un representante de la Administración Trump lo que supone un abrazo ideológico al trumpismo
La escenografía del Día de la Hispanidad
en Madrid ha dejado de ser un mero escaparate de fraternidad cultural
transatlántica para transformarse en una calculada toma de posición ideológica.
Bajo el mandato de Isabel Díaz Ayuso, se ha dado un
paso de gigante al extender la más alta distinción de la Comunidad al Estados
Unidos de Donald Trump.
No se trata de un simple gesto de cortesía institucional hacia una potencia
aliada en el aniversario de su independencia. La versión de la Comunidad de
Madrid de Ayuso, que apela a ese país como "faro del mundo
libre", encierran una validación explícita de un modelo político
específico. Es el abrazo sin matices al movimiento Make America Great Again (MAGA),
a la doctrina del desmantelamiento del Estado y a una retórica de confrontación
total que ha encontrado en la capital de España su principal terminal de
aterrizaje en el continente europeo.
La desarticulación del amparo público
Detrás de las proclamas de "libertad" y los discursos sobre la
prosperidad individual que animan las galas conservadoras, el modelo que se
premia al otro lado del Atlántico ostenta un balance social inapelable. La
arquitectura política del trumpismo ha hecho del hacha presupuestaria su
principal seña de identidad.
Bajo la premisa de liberar al mercado de las ataduras estatales, la
administración estadounidense ha emprendido un desmontaje sistemático de los
escasos mecanismos de protección social garantizados por el Gobierno federal.
El ataque directo a programas esenciales como Medicaid, el sistema
de cobertura sanitaria para las familias de menores ingresos, ha dejado a
millones de personas atrapadas en la desprotección médica. A ello se suma el
tijeretazo en los programas de asistencia alimentaria, como el SNAP, diseñados para evitar la malnutrición de las
familias trabajadoras más castigadas por la pobreza. Esta visión, que subordina
la salud pública y la alimentación básica al saldo individual de la cuenta
corriente, encuentra un eco inquietante en el ecosistema político madrileño.
En el Madrid de Ayuso, la tensión constante en la sanidad pública madrileña, el colapso de la atención
primaria y las políticas de desgravación fiscal orientadas a los tramos de
renta más altos reflejan una misma matriz ideológica: la convicción de que los
servicios públicos no son derechos inalienables, sino cargas prescindibles que
entorpecen la iniciativa privada.
Bajada de impuestos a los ricos
El motor económico de este credo ultraliberal comparte una fórmula matemática
sencilla pero destructiva. Tanto en el Capitolio de Washington como en la
Puerta del Sol, el dogma de la bajada masiva de impuestos para las grandes
fortunas y los fondos de inversión se presenta como el único camino hacia la
prosperidad.
Sin embargo, la hemeroteca y las hojas de balance demuestran que las
rebajas fiscales a las rentas altas no se pagan solas; se financian
directamente con el recorte y la precarización de la educación, el transporte y
los servicios sociales básicos.
Este modelo de darwinismo social predica que la
riqueza de unos pocos se filtrará de forma natural hacia abajo, mientras en el
camino se desmantelan los colchones de amortiguación que evitan la exclusión.
Para el trumpismo, las guerras comerciales, el proteccionismo selectivo y el
endurecimiento de la doctrina militar son las caras de una misma moneda
presupuestaria.
Se reduce el gasto en bienestar social mientras se incrementa la
agresividad institucional, un equilibrio de prioridades donde la inversión
pública abandona al ciudadano vulnerable para servir a los grandes patrimonios.
El drama de la deportación hispano
La contradicción más sangrienta de esta distinción institucional en el Día de la Hispanidad se produce en el terreno humano.
Resulta profundamente contradictorio proclamar la defensa de los pueblos
iberoamericanos desde la tribuna madrileña mientras se aplaude la gestión de un
Ejecutivo que ha convertido la persecución migratoria en su principal bandera
electoral.
Las operaciones de deportación masiva desplegadas por
el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han sembrado el terror en
los barrios hispanos de Estados Unidos, fracturando familias, criminalizando la
mano de obra migratoria y expulsando a miles de ciudadanos latinoamericanos que
buscaban un futuro de dignidad.
El discurso que ensalza la comunidad hispana como un motor económico en
eventos de etiqueta omite sistemáticamente las redadas a pie de calle y las
expulsiones en caliente. Premiar al país que promueve la estigmatización
de la comunidad latina representa un sarcasmo político doloroso para los miles
de migrantes sudamericanos y centroamericanos que residen en Madrid. La capital
de España, tradicional puerto de acogida, termina alineándose con las políticas
de cerrojo y persecución que operan en las fronteras de América del Norte.
La importación del fraude electoral
Pero el contagio del trumpismo en la política madrileña no se limita a las
recetas económicas o a las políticas migratorias; ha calado en el corazón mismo
del sistema democrático. La teoría conspiranoica del fraude electoral, que
alcanzó su punto álgido con el asalto al Capitolio de Washington y el rechazo
frontal a los resultados de las urnas en Estados Unidos, ha encontrado una
réplica directa en el discurso de Isabel Díaz Ayuso.
La presidenta de la Comunidad de Madrid ha coqueteado repetidamente con la
sombra de la sospecha sobre los procesos electorales y las instituciones del
Estado. Al cuestionar la legitimidad de las convocatorias electorales,
alimentar teorías sobre la manipulación del voto y deslegitimar a los órganos
arbitrales, el aparato de Sol aplica con precisión quirúrgica el manual de
agitación del populismo americano. En estos días Ayuso afirmó que a nadie se le
ocurriera votar por correo. Es, casi calcado, el mismo discurso de Trump y de
la secta MAGA de cara a las elecciones de mitad de mandato.
Es la estrategia de la destrucción institucional:
minar la confianza de la ciudadanía en las reglas del juego democrático para
construir un escenario de polarización permanente donde no existan adversarios
políticos, sino enemigos morales a los que hay que extirpar del poder.
Política del espectáculo
En el fondo de este movimiento no hay un cálculo diplomático de Estado,
sino una operación de proyección personal dentro de la derecha española. Isabel
Díaz Ayuso ha entendido que la hegemonía en el espacio conservador ya no se
disputa en el centro ni mediante la moderación del discurso, sino en la
radicalización de las trincheras. Su viaje al ecosistema político de Florida y
sus apelaciones permanentes al "faro del mundo libre" buscan situarla
como la líder natural de la ola ultraliberal europea, marcando el camino hacia
el liderazgo de su propio partido.
El uso de la fiesta de la Hispanidad como plataforma para galardonar a los
Estados Unidos de Trump consolida un cambio de época en la política regional.
Madrid deja de mirarse en el espejo de las democracias sociales europeas para
mirarse en la trinchera ideológica de Mar-a-Lago.
El precio de esa operación de imagen no lo pagan los diplomáticos ni los
estrategas de campaña; lo pagan los servicios públicos golpeados por los
recortes, las familias que ven degradarse su sanidad de barrio y un clima
democrático cada vez más enrarecido por la importación de las peores
conspiraciones de la política transatlántica.
viernes, 9 de octubre de 2026
09/10/2026 - EL ASALTO A LA JUSTICIA (II). LA TRAMPA DE LA DEMOCRACIA: EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Como soy un forofo de las frases célebres (así lo he
hecho saber en otras ocasiones) hoy me he parado en dos para iniciar este
escrito, si bien una de ellas es sacada de una viñeta del Roto sobre la
demagogia, “¡vuestros deseos son vuestros derechos!” que, en mi modesta
opinión, tiene especial relevancia con nuestra Constitución de 1978 que dio
lugar al Tribunal Constitucional (TC) del que hoy hacemos hincapié. Y, como no
tratamos (a mi modo de ver, ni el Sr. Cavero con su libro, ni un servidor con
su disección) de convencer a nadie, me he encontrado con lo que dijo Walter
Benjamín (destacado filósofo, crítico literario, traductor y ensayista alemán
de origen judío, considerado como uno de los pensadores más influyentes del
siglo XX): “Convencer es inútil”. Difícil, muy difícil, en este país, cuando
menos.
Bien, vamos con ese otro Organismo de suma importancia
para la Democracia: el Tribunal Constitucional (TC). Qué si bien es el segundo
en importancia detrás del Tribunal Supremo, en ocasiones se convierte en el
primero pues es el que dictamina sobre nuestra Constitución de 1978, y en ella
está todo lo que tiene que estar para algunos, pero no está todo lo que tiene
que estar para todos.
Como con el anterior escrito sobre el Supremo, en este
voy a diseccionar (así lo ha llamado un periódico de los que publican mis
escritos) lo que dice Santos Manuel Cavero en su libro “La Trampa de la
Democracia” sobre este alto Tribunal de Justicia.
¡Ea, vamos adelante! Primero lo que dice la Wikipedia
en su enunciado y luego la disección.
El Tribunal Constitucional (ya en adelante TC) es un
órgano constitucional español, independiente de los demás órganos
constitucionales. Es el intérprete supremo de la Constitución española de 1978, sometido únicamente a esta y a la Ley
Orgánica del TC. Es único en su orden y extiende su jurisdicción a todo el
territorio español. A pesar de que se denomina «tribunal», no forma parte del Poder Judicial. Es una institución separada y
autónoma que no se integra en los juzgados y tribunales ordinarios.
El TC posee en exclusiva la potestad de examinar la
constitucionalidad de normas con rango de ley, que pueden ser impugnadas mediante el
respectivo recurso de inconstitucionalidad. Asimismo, es el máximo garante en España
de los derechos fundamentales, en especial de aquellos protegidos por
el recurso de amparo. Por último, también tiene la última
palabra en conflictos de competencias entre administraciones de cualquier
nivel, así como de la revisión de constitucionalidad de un tratado internacional.
Se compone de doce magistrados nombrados por el rey (cuatro a propuesta del Congreso de los Diputados, cuatro del Senado, dos del Gobierno y dos del Consejo General del Poder Judicial). Por si alguien quiere saberlo, no hay
ningún Magistrado del T.C. que sea extremeño, con lo que servidor y mis
paisanos lo tenemos más que crudo si algo hay que litigar en ese “tribunal” que
afecte a Extremadura o a algún extremeño.
La Fiscalía ante el TC es el órgano a través del cual
el Ministerio Fiscal forma parte de los procedimientos que se
despachen ante este Alto Tribunal relacionados con las cuestiones de inconstitucionalidad promovidas por Jueces y Tribunales y con
los recursos de amparo. La participación del Ministerio Fiscal
en el TC está prevista en la Ley Orgánica del TC de 1979 y, desde la aprobación
del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal de 1981, ha sido esta fiscalía la
que asumió ese papel. Previamente, entre 1980 y 1981, fue una Sección ad hoc de la Fiscalía del Tribunal Supremo la que asumió la representación ante el
TC. La Fiscalía ante el TC está integrada por un Fiscal Jefe, con la categoría
de Fiscal
de Sala, un
Teniente Fiscal de la segunda categoría y siete fiscales de la segunda
categoría, así como por el personal administrativo de apoyo.
A ver qué dice Santos Manuel Cavero sobre este
Organismo del Estado, lo más resumido posible:
“Su función es objeto de controversia y debate,
especialmente en relación con la politización de sus decisiones y su
independencia frente a los intereses del poder político. Y ello a pesar de que
en su origen el Tribunal fue concebido como un órgano con la capacidad de
salvaguardar los principios democráticos consagrados en la Constitución,
resolviendo los conflictos entre el poder legislativo, ejecutivo y judicial y
asegurando el respeto a los derechos fundamentales, ya que su misión es ser un
garante de la legalidad constitucional, ejerciendo el control de las leyes y
resolviendo cuestiones que afectan a la interpretación y aplicación de la norma
suprema: sin embargo, a medida que avanza el tiempo y los partidos políticos
asumen roles más centralizados en el poder, el TC se ve afectado por la
intervención política de la selección de sus miembros y en la dinámica de sus
decisiones”.
“Desde la transformación del TC de España, desde su
creación hasta la actualidad, se plantea un dilema crucial para la democracia:
¿cómo garantizar que un órgano encargado de velar por los derechos
fundamentales y la estabilidad constitucional no se convierta en un instrumento
de control político?”
“La creación del TC fue una respuesta directa a la
necesidad de contar con un órgano autónomo e independiente que tuviera la
capacidad de supervisar y controlar los actos de los poderes legislativo y
ejecutivo, asegurando que la Constitución fuese respetada y que los derechos y
libertades fundamentales no se viesen vulnerados: el Tribunal se configura, por
tanto, como una garantía de los valores democráticos configurados en la
Constitución de 1978, siendo el máximo responsable de resolver los conflictos
de constitucionalidad y de asegurar que las leyes y los actos del poder público
no contravengan los principios de la Carta Magna”.
“El Tribunal desempeñó una labor clave en la
protección de los derechos fundamentales de los ciudadanos, uno de los
basamentos esenciales de la nueva democracia española, y a través de la acción
del Tribunal se fueron consolidando principios esenciales para el
funcionamiento de un Estado democrático, como la protección de la igualdad, la
libertad de expresión, la libertad de asociación y otros derechos fundamentales
que la Constitución garantiza a todos los ciudadanos”.
“En la práctica su funcionamiento está marcado por
tensione internas y externas que dificultan su plena independencia, lo que se
traduce en un panorama en el que las decisiones judiciales pueden verse
influenciadas por la creciente presión política”.
“A medida que avanza el tiempo, el desgaste de la
estructura política y el proceso de concentración del poder en ciertos actores
políticos comenzaron a afectar a su funcionamiento, haciendo que la institución
no fuera ajena a las presiones externas, por lo que, de hecho, su politización
ha sido una constante en su trayectoria, ya que la elección de sus miembros
está ligada estrechamente al poder legislativo y, por tanto, a los intereses de
los partidos políticos, lo que genera una contradicción inherente en su
funcionamiento puesto que si bien está llamado a ser un órgano imparcial y
autónomo, su composición política hace que sus sentencias reflejen las posturas
ideológicas de los partidos que controlan el proceso de selección de sus miembros,
por lo que su independencia se ve comprometida, ya que la representación
política de los magistrados genera un sesgo que influye en el contenido de las
decisiones, afectando a la legitimidad de las sentencias emitidas”.
“El TC también ha tenido que lidiar con los conflictos
internos derivados de la falta de consenso entre sus miembros, ya que, en
ocasiones, la polarización política entre los propios magistrados ha llevado a
que sus decisiones no sean percibidas como neutrales, sino como el resultado de
la influencia de las distintas orientaciones políticas representadas en el
Tribunal: un ejemplo claro de esto fue la sentencia sobre el Estatut de
Cataluña en el 2010, donde las divisiones internas del Tribunal quedaron
patentes y la interpretación de la Constitución se vio afectada por factores
políticos y de interpretación jurídica”.
“Es importante señalar que el TC sigue siendo una
instancia crucial en la protección de los derechos fundamentales y ha logrado
actuar como contrapeso frente a leyes o decisiones de los poderes públicos que
contravienen los principios constitucionales, como ha hecho a lo largo de su
historia emitiendo sentencias que han salvaguardado derechos fundamentales en
temas como la libertad de expresión, el derecho de asociación o la protección
de la privacidad”.
“El TC se enfrenta a un dilema fundamental: por un
lado, tiene la responsabilidad de proteger la Constitución y los derechos
fundamentales; y por el otro, debe lidiar con la presión política derivada de
la forma en que se seleccionan sus miembros y la constante influencia de los
partidos políticos”.
“Uno de los aspectos más criticado del sistema de
nombramientos es la falta de transparencia y la limitada participación de la
sociedad civil en el proceso pues en la práctica, los grandes partidos
políticos son los que ocupan los puestos claves en la selección de los
magistrados del TC. Su independencia está comprometida, ya que los magistrados
elegidos suelen tener vínculos estrechos con los partidos que los designan, lo
que genera la percepción de que el Tribunal no actúa como un órgano imparcial,
sino como un actor político más”.
“Si bien es innegable que el TC juega un papel
fundamental en el equilibrio democrático del país, también es necesario
reformar su proceso de selección para evitar que se convierta en un instrumento
de los partidos políticos, lo que requeriría un cambio hacia un modelo de
selección más transparente, lo que plantea la necesidad de replantear el
sistema de selección para preservar la independencia y asegurar su legitimidad
ante la sociedad española. De ahí la necesidad urgente de una reforma del
sistema de selección de los magistrados del TC, orientada hacia la
transparencia y la meritocracia. La politización continua y la percepción de
una justicia dependiente de intereses partidistas constituyen una seria amenaza
para el Estado de derecho y para la legitimidad del sistema judicial español”.
“El TC ha pasado de ser un garante de la democracia a
convertirse en un actor político influenciado por los intereses de los partidos
en el poder. Y este proceso de transformación tiene consecuencias muy graves
para la calidad democrática en España, ya que al convertirse en un actor
político más, el Tribunal ha perdido parte de su capacidad para actuar como un
contrapoder efectivo frente al ejecutivo y el legislativo y su rol de
protección de los derechos fundamentales se ve comprometido por lo que sus
decisiones son percibidas como respuesta a intereses de poder y no como
decisiones imparciales y basadas en el Derecho, y en este sentido, la
independencia judicial -pilar fundamental del Estado de derecho- se ve
amenazada”.
Conclusión. Muy breve ya para no exceder demasiado el
espacio: El TC está, a mi modo de ver por lo leído a Santos Manuel Cavero,
totalmente “viciado”. Hay cantidad de casos que el Tribunal ha resuelto un
tanto injustamente y que pueden ser consultados. Veremos -y lo digo porque me
afecta directamente- si algún día este Tribunal aplica la Constitución y
resuelve de una vez por todas lo del famoso IRPH de los millones de hipotecas
en las que el índice se contempla y que está demostrado es una de las mayores
cláusulas abusivas entre las muchas existentes y hace pagar a la Banca lo que
es de justicia. Y, por descontado, la sociedad española se va a poner a la
espera de que este Tribunal sea capaz de indagar en el tema de la vivienda y en
el tema salarial para que muchísimos españoles pueden salir del tercer mundo en
el que viven hoy.
No dejen de consultar mi blog “La Demagogia del
Alacrán” (angelmorblogspot.blogspot.com) que tiene un sinfín de artículos,
aparte de los míos, de grandes articulistas que no se muerden la lengua.