El presidente manchego pide elecciones anticipadas alineándose sin pudor con la estrategia del Partido Popular
José Antequera
04/06/2025
Emiliano García-Page le ha pedido a Pedro Sánchez elecciones anticipadas inmediatas. Y
el argumento que esgrime es que la situación política actual, convulsa para el
Gobierno, no debe arrastrar al PSOE en las autonomías. O, dicho de otra manera,
así reviente el partido mientras él pueda salvar su poltrona y su feudo
de Toledo. Si Pablo Iglesias Posee levantara
la cabeza.
Entre las grandes frases socialistas para la historia figura aquello de que
“primero el país, luego el partido y finalmente uno mismo”. Pero Page ha
invertido ya el orden de la sentencia. “Lo que pasó en las elecciones
autonómicas de 2023, que la política nacional arrastró a los territorios, no
puede volver a pasar”, ha asegurado el barón socialista en una conversación con
el periodista Fernando Ónega. Además, cree que
“una inmensa mayoría” de cargos y militantes quiere que se pongan las urnas
cuanto antes. De esta manera, Page no solo se atribuye el privilegio de hablar
por todos los socialistas, sino que se alinea, ya sin complejos, con el
discurso del Partido Popular de Feijóo, que en los
últimos días ha logrado colocar el mantra de que España se hunde por los casos
de corrupción, la mafia socialista y la plaga de inmoralidad. Page le compra el
discurso a la derecha el mismo día en que Leire Díez, la
militante socialista acusada de fontanera de Ferraz, comparecía
para explicar que ella es una periodista de investigación que se reunía con
empresarios no para destruir a los enemigos de Sánchez en la Policía, en la
Guardia Civil y en la judicatura, sino para escribir un libro sobre las cloacas
del Estado. “Ni fontanera ni cobarde, ni me van a intimidar ni me van a hacer
renunciar a mis convicciones”, aseguró Díez.
Y fue entonces cuando estalló el numerito que tiene toda la pinta de haber
sido orquestado por la cloaca pepera. El empresario Víctor de Aldama (el patriota que habla por el
bien de España y por boca de Feijóo) salió de entre el público como un portero
de discoteca hiperventilado y reventó el acto entre empujones e improperios a
Leire Díez, a la que llamó “fontanera sinvergüenza”. El revuelo fue general y
enseguida aparecieron los agitadores habituales de la extrema derecha
(disfrazados de periodistas) para contribuir al escándalo circense y seguir
chapoteando en el barro de la moribunda democracia (ese y no otro es el
objetivo final: liquidar el Estado de derecho que les sobra y reinstaurar el
franquismo). Es evidente que, de nuevo, todo ha sido tramado por la cloaca
ultra. La bronca no deja de ser un episodio más de la ceremonia del ruido y la
confusión en la que nos ha instalado el PP para hacernos creer que el ambiente
en España es irrespirable y que urgen comicios inmediatos. Trumpismo puro y
duro.
A los cinco minutos de la trifulca, las televisiones privadas y diarios
digitales de la caverna (todos ellos enfrascados en la tarea de demolición del
Gobierno) hablaban de esperpento, vodevil y triste mascarada. De decadencia,
despropósito y degradación. E incluso una tertuliana comparaba el ataque contra
Leire con incidentes históricos del pasado como Ruiz
Mateos vestido de Superman y el
si me queréis irse de Lola Flores. La
consigna a difundir está clara: esto es el sanchismo que se descompone como en
su día el felipismo. Toda la prensa, salvo honrosas excepciones, echa su palada
de tierra para enterrar a Sánchez. Solo Silvia Intxaurrondo,
nuestra gran Silvia, se atrevió a elevarse por encima del estrépito propalado
por Feijóo para poner el dedo en la llaga: “¿Qué información maneja Leire Díez
para que Aldama se haya puesto así?”. Y ahí está la clave de todo, ahí está el
árbol que el bosque no nos deja ver. Los periodistas de este país deberían
pararse cinco minutos para reflexionar y analizar lo que está pasando. La
cloaca, hasta donde sabemos, no está en el Gobierno (Moncloa no tiene ni un
solo caso judicializado). La cloaca sigue anidando en el PP, que no ha logrado
limpiar su expediente de tramas tan oscuras como Villarejo, Kitchen y Policía Patriótica. Las últimas revelaciones del
empresario Pérez Dolset, garganta profunda de
Leire Díez y hombre dispuesto a tirar de la manta para acabar con décadas de
guerra sucia del Partido Popular, han hecho temblar a Feijóo. En Génova 13 están histéricos porque si Dolset airea
sus diez mil horas de audios y grabaciones desechadas por los jueces de la
pieza 34 del caso Tándem/Villarejo, el PP
puede colocar el cartel de “cerrado por traspaso o defunción”.
Pese a todo, los periodistas ya han decidido que no interesa investigar las
cloacas y se tragan el alpiste rancio que les da a comer Tellado. El portavoz parlamentario popular habla de
espectáculo degradante del PSOE cuando la tangana de Aldama contra Leire huele
que apesta a una nueva entrega de las cloacas de toda la vida. La prensa pide
elecciones anticipadas mientras la opinión pública, en shock ante el nivel
embarrado al que ha llegado nuestra democracia, desconecta incapaz de entender
un culebrón que se va enredando por momentos. Ruido y furia, ese es el ambiente
que ha instalado la extrema derecha de este país. Haría falta con urgencia una
prensa libre e independiente dispuesta a explicarle al ciudadano que esto no es
la cloaca del PSOE, que esto es Villarejo, que esto es Fernández Díaz, que esto es Francisco Martínez (a quien estos días han
entrullado deprisa y corriendo para que no cante), en definitiva, que esto es
el último coletazo del pasado que siempre vuelve, la descomposición de la
derecha que trata de arrastrar a la izquierda en su caída libre para dar el
siguiente paso en la involución histórica: la instauración de un régimen
neofascista. Por desgracia, la publi de Ayuso es
demasiado jugosa como para que los periodistas se detengan a analizar nada con
rigor y profesionalidad. Es más fácil caer en la verbena, en el circo
disparatado, y concluir que Leire es el nuevo Amedo del
nuevo GAL socialista.
El mensaje de Page pidiendo elecciones es calcado al de Feijóo. Tanto que
ya cuesta saber cuándo habla uno y cuándo habla otro. Hay pinza. El barón
trabaja full time para la caída del sanchismo y el
advenimiento de un trumpismo a la manchega. Podemos fracasó
en su intento de cambiar de régimen (del 78 a la República), pero Vox va camino de conseguirlo (del 78 otra vez al
franquismo). Por lo visto, Page también está en esa operación.
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