Es un hecho demostrable que el expresidente del Gobierno
se cree superior intelectual y políticamente a cualquier líder de su partido,
hoy, Feijóo y Ayuso, y antes, Rajoy. También cree que su partido se corrompe
con más clase que el PSOE y por eso tilda al Gobierno de Sánchez de "bajos
fondos". La elegancia en el corromper de Paco
Correa, el Bigotes o Granados, efectivamente, solo son comparables a la de
Marcial Dorado.
Basta leer la entrevista que el pasado domingo concedió a El Mundo para entender a Aznar y su concepto de
democracia y del centroderecha, donde ubica al Partido Popular, incluso en sus
actuales tiempos de mímesis de Vox. Tacha de "cuestión menor" el
debate de las primarias del PP que plantea Ayuso, porque lo único interesante
es la definición del partido como de "centro reformista". No por
nada, argumenta, es que "la hice yo".
Y ya
sabemos lo que es para Aznar un partido de "centro reformista", el
suyo, el PP: aquel que tiene que gobernar siempre porque solo él representa la
constitucionalidad, la legitimidad y hasta la legalidad, lo cual le permite
hacer llamamientos al resto de instituciones para que hagan
lo que puedan para derrocar al PSOE cuando okupa Moncloa, en su opinión, y,
encima, respaldado por izquierdas, independentistas, nacionalistas y otras
rémoras del Partido Popular y su esqueje fascista, Vox.
Cuánta soberbia tiene que tener Aznar en la cabeza para conceder una
entrevista en la que perdona la vida, incluso, a los suyos y les da consejos como sumun de la coherencia y la democracia
después de haberles llevado al desastre en 2004, por ejemplo, cuando
se inventó una teoría conspiranoica con los atentados del 11M en Madrid,
posterior a esa otra teoría de las armas de destrucción masiva en Irak, que
acabó en una desastrosa invasión ilegal del país apoyada por el Gobierno de
España, el del PP, el único posible, ya saben. Aznar habla en El Mundo de fraudes electorales del PSOE sin
prueba alguna, pero siendo muy consciente del aliento que esas teorías del
inframundo de la fachosfera dan a la antipolítica, que es, en
realidad, la que practica Aznar disfrazada de "el centro soy yo".
Todo el mundo sabe, por mucho que se trate de enterrar a gritos de
ultraderecha sobre el caso Cerdán del
PSOE, aún en pañales, que el mayor fraude electoral
cometido hasta ahora en España fue el dopaje millonario con el que el PP ha
acudido a tantas convocatorias electorales, gracias a la Gürtel en toda España, con una sentencia que
confirmó la financiación ilegal del PP, o a la Púnica,
en Madrid, el trono voraz de la corrupción del poder conservador junto a la Galicia
del narco.
Solo
las cloacas de Rajoy y Villarejo estuvieron a punto de convertirse en una droga
electoral aun mayor que la caja B del PP mediante la aniquilación
de adversarios políticos con métodos parapoliciales, basados en falsos informes
y falso periodismo dispuesto a publicarlo todo, por burdo que fuera, por
mentira que resultara. El juicio sobre estas cloacas de Interior, llámenles
anti Podemos, operación Cataluña o
trama Kitchen, está previsto a partir del 2026. Y, de
momento, no hay Koldo, Ábalos o Cerdán que superen
semejante utilización criminal del Estado para mantener al PP en el poder y
salvarse de esa corrupción pestilente que ahora denuncia el PP
en el PSOE, que lo es y que merece todo el rechazo y la denuncia; para eso
estamos, caiga quien caiga.
Que
Aznar venga a dar lecciones de democracia con esta hoja de servicios que va del
11M a las cloacas de Rajoy; que se erija como ejemplo de constitucionalidad con
la negación de la plurinacionalidad de España y sus lenguas que no son el
castellano; que se jacte de defender los derechos humanos y la libertad
aplaudiendo el genocidio de Gaza por parte de su amigo Netanyahu, criminal y
corrupto de esos "bajos fondos" con los que Aznar se llena la boca…
solo puede deberse a su convicción de que la gente de su partido es
imbécil y que hay otros imbéciles dispuestos a creerle para votar a su falsa
creación centrista.
Recuérdense,
en todo caso, estas palabras de Aznar para cuando la Historia juzgue a los
cómplices del genocidio de Israel en Palestina como juzgó el holocausto nazi,
porque pasará y el expresidente estará ahí en primera fila: "A Israel
hay que agradecerle el trabajo que hace por los demás. La operación
[contra Irán] tiene dos objetivos: destruir el programa nuclear iraní y el
cambio de régimen. Las oportunidades que replantearán todo el mapa de Oriente
Medio hay que aprovecharlas. Israel debe terminar la operación". Y todavía se
preguntan por qué al PP de Feijóo le da repelús hablar de este asunto, con más
50.000 cadáveres sobre el terreno masacrado de Gaza.
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