ÁNGEL MORILLO TRIVIÑO
Hoy (30/07/2026, hace una semana, día más día menos) viendo un programa de TV en el que se hacían eco de las manifestaciones de un diputado popular -algo muy normal cada día, pero cada vez con mayor ahínco- me ha venid a la memoria un escrito que hice en el año 2024 en el que aparecen datos del año 2011 titulado “bailando con lobos”. Si se actualizan los datos que más abajo expongo, seguramente, habrán aumentado su número, por lo que, al día de hoy ya no se trata de bailar con lobos, sino de proporcionarle a una jauría de lobos hambrientos el poder para llevar a cabo, previsiblemente, el aumento de dichos datos. Han pasado 15 años, y los que manejan las estadísticas nos pueden sacar de dudas, pero, en cualquier caso, como dijo El Roto: “es importante recordar el pasado para seguir en él”.
Obviamente, que, en España,
los ciudadanos llevamos demasiados años “bailando con lobos”. Mas, como ha
señalado el nicaragüense, premio Cervantes, Sergio Ramírez, “somos testigos de
cargo; nuestro oficio es levantar piedras, y si debajo lo que hayamos son monstruos,
eso no es nuestra culpa”.
Servidor lleva desde el año
2.000 “levantando piedras”. Pero, no porque esté más que claro que enfrentarse
al poder (mucho más si llega la jauría de lobos hambrientos de PP y VOX)
es complicado, pues se suele salir trompicado por mucha razón que se tenga,
sino porque, aunque sea, o pueda ser, una aporía, no se puede consentir (¡ojo
al dato, a los datos, porque son innumerables!) que tengamos: 650 Diputados y
Senadores; 1.206 Parlamentarios autonómicos; 8.112 Alcaldes; 65.896 Concejales;
1.031 Diputados provinciales; 970 cargos de confianza en Diputaciones; 2.800
cargos en Mancomunidades; 40.000 políticos contratados como cargos de
confianza; 131.250 políticos empleados en empresas públicas o con participación
estatal; 1.100 políticos en la Unión Europea; 940 políticos en embajadas
autonómicas; 1.600 políticos retirados con pensiones; 4.800 cargos en Consejos
económicos y asesores; 900 cargos en Defensores del pueblo, menor, mujer, etc.;
2.600 cargos en Observatorios y entes asesores; 1.600 cargos en Fundaciones
públicas; 65.130 sindicalistas liberados; 31.210 representantes patronales;
6.000 cargos en cámaras de comercio; 800 cargos políticos en la Tesorería
General de la S.S.; 2.400 cargos políticos en el INEM nacional y regional;
1.900 cargos políticos en entidades educativas; 630 cargos políticos en medios
de comunicación públicos; 860 cargos en entidades de desarrollo rural; 480
cargos en Consejos reguladores; 160 políticos ante Organismos Internacionales
(ONU, OCDE, etc.); 870 cargos en Consorcios; 440 cargos en comisiones
nacionales (valores, telecomunicaciones, etc.); 680 gestores de fondos
públicos; 460 cargos en entidades financieras públicas; 390 cargos de
designación para entes gestores de vivienda pública; 1.470 cargos en entidades
de difusión cultural en el exterior (estatal y autonómica); 910 cargos en
agencias públicas de regulación; 630 cargos en tribunales y entes de mediación;
860 cargos en entidades de conservación del patrimonio; 1.360 cargos en
entidades de mutualidades públicas; 8.260 cargos de designación directa en el
sistema sanitario; 9.390 cargos de designación directa en el sistema educativo;
4.270 cargos en Organismos de control interno; 2.470 cargos en Organismos de
gestión catastral; 7.200 cargos de seguimiento de medios de comunicación y
gabinetes de prensa; 7.800 cargos en entidades de transporte público estatal,
autonómico y local; 1.360 cargos en conservación de infraestructuras; 2.080
cargos en entidades bibliotecarias y museísticas; 1.415 cargos en entidades
vinculadas al teatro, cine y expresiones artísticas y culturales;1.315 cargos
en desarrollo de medios rurales; 860 cargos en gestión del agua y cuencas
hidrográficas; 2.105 cargos en protección medioambiental y actuaciones en la
costa; 2.330 cargos en Organismos de igualdad y prevención de la violencia
doméstica; 2.450 cargos en entidades estatales y autonómicas de comercio
exterior; etc.; etc., hasta un total de 445.568 políticos, ¡según los datos del
año 2.011!
¿Cuántos hay en la
actualidad? Seguramente, muchos más, el clientelismo no deja de aumentar. Así
pues, no me digan que después de estos datos, los españoles no estamos
“bailando” con un enjambre de lobos hambrientos de fortuna y
poder.
Pero no acaba ahí la cosa, hay un cierto número de políticos que también
“chupaban” -y supongo seguirán “chupando” hoy día- del chollo que, para la
clase política, empresarial, y las élites de todo tipo es este Estado de
Derecho… o lo que sea. Para mí, cualquier régimen de cualquier modo, menos,
indiscutiblemente, de Derecho.
Por
citar sólo algunos, por ejemplo, los 480 cargos en Agencias de cambio climático
y reducción del gasto energético; los 795 cargos en Centros de Estudio
Sociológicos, Históricos y Constitucionales, los 370 cargos en Parques
Tecnológicos y Empresariales.
En
resumen, tenemos más políticos que ningún país de Europa. Y, como no podía ser
de otra forma (sin olvidar que son datos del 2011), sumando los Médicos (unos 165.967),
los Policías (unos 154.000) y los Bomberos (unos 20.000) no nos aproximamos
siquiera a los políticos. Algo, no sólo bochornoso, sino cerrilmente
inconcebible. Pues ya me dirán Vds. lo que tiene que estudiar o sacrificarse un
político (cero) comparado con lo difícil que resulta ser médico, policía o
bombero. O, por otra parte, la diferencia de sueldo que entre ambos existe sin,
por supuesto, contar que el político se apunta el sueldecillo para toda su vida
como si lo hubiera ganado en el Nescafé y a los demás les quedara una ridícula
pensión sin Más ni Más (¿me entienden?).
Uno,
viendo cómo están la sanidad y la educación y los servicios sociales en muchas
partes del país (especialmente, en la campeona de casi todo, en Extremadura),
se pregunta si no habría que eliminar unos cientos de miles de políticos y
contratar, por ejemplo, médicos (con el sueldo de la mayoría de cada político
se pueden contratar aproximadamente entre cuatro y seis) para que la mayor
parte de los hospitales no sean la tumba anticipada de cualquier enfermo ni la
mayor parte de las escuelas el embrión del cerrilismo que luego parte de la
sociedad tiene que soportar.
Antes de terminar, quiero
recordarles el significado que la RAE da de “cerril” dicho de una persona: “Que
se obstina en una actitud o parecer, sin admitir trato ni razonamiento”. Es
justo lo que les pasa no sólo a los que gobiernan (aparte de la consiguiente
parsimonia que pone de los nervios al más tranquilo), sino a la casi totalidad
de la clase política: No admiten trato ni razonamiento que no sea el de la
imposición de su fuerza…, hasta que la gente, caso de los pensionistas y de las
mujeres, se tiran a la calle y ya no queda más remedio que buscar alguna
artimaña o añagaza para seguir en sus trece; eso sí, con un ligero toque de
tolerancia o arreglo camuflado con astucia para no ceder y que todo siga,
prácticamente, igual o casi igual que estaba. Es decir, manteniendo su más
absoluto cerrilismo al estilo de los espartanos. ¡Qué digo yo!: Los espartanos
eran más inteligentes y mejor gente que esta casta que nos ha tocado en suerte
a los españoles, pues, antes de pelear, dialogaban y estudiaban la estrategia
acertada a seguir. Aquí, el “mochuelismo” gobernante generalizado en las
administraciones locales, provinciales y autonómicas (y el que se nos viene encima
en el poder ejecutivo), ni estudia ni piensa en otra cosa que no sea llenarse
su mondongo y el de sus familiares y amigos a costa de los demás.
Han pasado muchos años y
la estrechez, la penuria, la falta de recursos, o sea, el ahoguío, sigue
estando entre los de siempre, que, dicho sea de paso, no son ninguno de los
antes citados vividores de la política. Y como dijo Manuel Ribas: “Hubo un
tiempo en que se habló de un capitalismo compasivo con los pobres. Hemos dado
un paso adelante: los pobres tienen que ser muy compasivos con los ricos. Ya
tienen bastante desgracia con su riqueza”.
Para terminar: una jauría de lobos hambrientos por el
poder está al llegar. Al menos, eso
dicen los medios de la caverna mediática. Si aciertan y ocurre: ¡Que Dios nos
coja confesados!
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