ÁNGEL MORILLO TRIVIÑO
Se conoce como ley del embudo (dicen los libros) a una expresión acuñada popularmente para denunciar una injusticia evidente que nadie se atreve a subvertir y que a menudo surge de alguna confrontación o disputa en la que vence siempre el más fuerte, no el que tiene más razón, atentando contra el justo principio de la equidad. En el fondo dirime la cuestión planteada entre Solón y Anacarsis el Escita sobre la naturaleza de la justicia, las fuentes del derecho y la legitimidad. El mandato único de esta ley puede resumirse en: "La ley del embudo: / lo estrecho para otros, / lo ancho para uno" (refrán), en referencia a la forma del embudo. En países con síntomas de Cleptocracia se tiende a legislar aplicando tal práctica. Es una locución muy común en los países de habla hispana. Es una "ley" contraria a los principios de igualdad ante la ley y de equidad; el uso de esta locución, en algunos casos, puede llevar implícita una crítica contra los poderes fácticos.
En España se usa la expresión
"tener la sartén por el mango" para aludir a quien ostenta un poder
absoluto y dicta qué es lo legítimo a los demás. Expresiones semejantes son
“ser el que corta el bacalao”, “ser el que maneja el cotarro” o "tener la
parte del león" o leonina, en alusión a la conocida fábula de Esopo. Cuando este poder deriva de los poderosos valedores o
protectores de los que mandan, también se cita el proverbio: "El que no tiene padrinos, no se bautiza",
así como "los mandamientos del mundo se reducen a dos: quítate tú que me
ponga yo" y "Usted diga lo que quiera, que yo haré lo que me dé la
gana" (expresiones muy propias actualmente del Partido Popular). Otras
expresiones semejantes son "Suerte te dé Dios, que saber de nada
vale" (también muy del PP) y la lamentosa "siempre me toca bailar con
la más fea" (que podríamos aplicar al presidente Sánchez con los que se rodeó
en el PSOE).
La costumbre de las “cartas de
recomendación” y la existencia de avalistas, grupos de presión, aforamientos
numerosísimos y baremos susceptibles de manipulación e interpretación subjetiva
también tienen que ver con esta costumbre.
El uso de la expresión se identifica
en las formas de legislar, el modelo burocrático estatal, y desde la aparición
de inmensos casos de corrupción o pelotazos generalizados, con el bipartidismo,
considerado en ocasiones defensor de la Cleptocracia.
La Cleptocracia significa el «gobierno de los ladrones». Según la Cleptocracia - Wikipedia, se trata de un sistema de poder basado en el robo de
dinero público. En este sistema, la corrupción se vuelve normal. El origen de
la palabra viene del griego klepto (robo) y kratia (poder). Los gobernantes
usan su cargo para enriquecerse y la corrupción total abarca el robo de fondos,
el soborno y el abuso de los bienes del Estado. Los delitos no se castigan
porque la ley y la justicia también están corruptas.
Cleptocracia es pues el establecimiento y desarrollo del poder basado
en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como
el nepotismo, el clientelismo político y/o el peculado, de forma que estas
acciones delictivas quedan impunes debido a que todos los sectores del poder
están corruptos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema
político y económico. ¡España! Bueno, a tanto aún no hemos llegado, pero tiempo
todavía hay.
La Cleptocracia es un término de reciente acuñación, y se suele usar
despectivamente para decir que un gobierno es corrupto y ladrón. Y, a mi modo
de ver, lleva consigo que en lugar de una democracia como régimen estatal, lo
que rige, cuando menos, muy aproximado (posiblemente desde 1978) es una vulgar Plutocracia (del griego ploutos
-riqueza- y kratos -poder-), una forma de oligarquía
en la que una sociedad está gobernada o
controlada por la minoría formada por sus miembros más acaudalados (F.
Pérez, Villa Mir, El Ibex, etc., etc., etc.)
Al contrario que
otros sistemas como la democracia, el capitalismo, el socialismo o el anarquismo, la Plutocracia no está fundamentada en ninguna teoría de filosofía
política. El
concepto es habitualmente empleado en un sentido peyorativo, para prevenir
de los riesgos de un sistema de gobierno excesivamente influido por los
estratos más acaudalados de una sociedad. En ese sentido, la Plutocracia se presenta como una
síntesis crítica que se hace a la democracia, el sufragio universal y al parlamentarismo, cuyo funcionamiento puede verse
excesivamente distorsionado por los miembros más ricos de una sociedad. Es algo
así como lo que pretenden implantar (sin enterarse de que ya está implantado,
o, por lo menos, algo parecido) las dos extremas derechas españolas PP y VOX al
estilo de ese tal Trump, un matón-enfermizo americano que trata de salvar la
caída del imperialismo yanqui que ya no tiene salvación porque el Estado está
arruinado por los Elon Musk y Cía. de los mártires.
Si se mira cómo viven
dela política las cerca de ¡500.000! personas en el país, y cómo viven la gente
del mundo del trabajo (bajos salarios, precariedad laboral, difícil acceso a la vivienda y más y más que todos
conocemos) y cómo se comporta la justicia con los “de abajo” y los de
izquierda, muy bien podemos decir alto y fuerte: ¡¡¡ Lo ancho pa´ellos; y lo
angosto pa´uno!!!
Y para ir terminando. Vean cómo se
comporta la justicia con los casos que atañen a la derecha, siempre bajo ese
lema de “cuidado con las prisas, son malas consejeras”, que dejan más que claro
el dicho que aquí hemos expuesto.
Será en la segunda parte, ya mismo, no
se lo pierdan porque es muy interesante desde el punto de vista de estar bien
informado para cuando llegue el momento de depositar el voto en unas
elecciones.
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