En
Europa no todos los refugiados son bienvenidos, no todos los seres humanos son
iguales, no todas las guerras e invasiones importan, la raza y la religión sí
importan. Los refugiados ucranianos son recibidos con los brazos abiertos, pero
no los sirios, los afganos, los saharauis o los yemeníes. Eso se ve de otro
color y los medios ya no están preocupados por esa gente de segunda categoría
en los estándares europeos racistas y xenófobos.
Las
caravanas de migrantes que huyen de las guerras, los conflictos, los
genocidios, las hambrunas y la miseria son innumerables, las veamos o no en la
televisión.
Israel
y Arabia Saudí realizan guerras de exterminio contra Palestina y Yemen. Unas
guerras cobardes que cuentan con el silencio cómplice de Occidente. Genocidios
que deberían avergonzar y escandalizar al mundo pero que a nadie parece importarles.
Catástrofe
sobre catástrofe humanitaria en Haití con protestas en las calles contra los
gobiernos títeres de Estados Unidos que matan a su pueblo de hambre y lo
reprimen brutalmente.
Caravanas
de migrantes en Centroamérica que huyen de los gobiernos impuestos por Estados
Unidos y se encuentran con el muro de la vergüenza y el odio sembrado por
personajes como Donald Trump.
La
ocupación ilegal del Sahara Occidental por parte del ejército de Marruecos que
obliga a un pueblo a vivir exiliado en el desierto de Argelia desde hace más de
cuarenta años tampoco le interesa hace tiempo a los medios de comunicación y
por lo tanto es invisible.
Catástrofes
humanitarias en África, Sudán, Somalia, Mozambique, víctimas de catástrofes,
guerras y conflictos eternos.
La
venta de esclavos en Libia, después de que Francia y Estados Unidos decidieran
destruir al Estado libio para robar sus recursos y lo dejasen en manos de
extremistas religiosos y señores de la guerra.
Todo
esto y desgraciadamente mucho más está ocurriendo ahora pero el mundo mira para
otro lado.
El
mundo solo tiene ojos para Ucrania porque así lo han decidido los gobiernos y
los medios de comunicación y manipulación de Occidente.
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