Comentario: Más claro, el agua. Gracias André por tus datos y tus explicaciones tan convincentes. Lástima que en este país haya tantos miserables aprovechados y, por supuesto, tantos idiotas que se creen todas las necedades de los señoritos de toda la vida.
Figaredo, de VOX, dice que el sistema de pensiones está quebrado y que es
insostenible. No es un análisis, es una estrategia: la derecha empieza a
asfaltar con sus mentiras el camino para privatizar las pensiones y convertir
nuestra vejez en un negocio. Y lo dicen claramente, sin esconderse.
Lo más increíble es que, después de oírlo, haya gente que no es
multimillonaria, que algún día tendrá que jubilarse y que, aun así, piensa
votarles. Votar contra uno mismo Trabajadores y autónomos dispuestos a votar a
una derecha que, si consigue sus objetivos, los condenará a una vejez
miserable, a vivir y morir en la pobreza y sin la ayuda de un Estado que les dé
la espalda.
No puedo entender qué razonamiento lleva a alguien a votar contra sus
propios intereses. Si algo está roto, no contratas a una cuadrilla de
demolición. Y PP y VOX vienen a eso: a destruir lo poco que queda del llamado
Estado del bienestar, lo poco, muy poco, qué hay de justicia social y equidad
en el Estado español. Mienten mucho, pero también dicen verdades. Lanzan bulos
a todas horas, pero entre tanta mentira también sueltan verdades: lo que de
verdad piensan. Y sus votos en el Parlamento lo demuestran.
Votaron contra la subida del salario mínimo; para esta derecha, ni siquiera
debería existir. En un país con un paro tan alto, su solución es el despido
libre y gratuito. Mientras la Unión Europea, gobernada por la derecha europea,
advierte de que despedir en España es demasiado barato, la derecha española, la
peor de Europa, considera que el trabajador sigue demasiado protegido. Casi
habría que darle las gracias al empresario por los días que nos haya podido
explotar. Los votos, no las palabras Que nadie se quede con el discurso:
miremos las votaciones.
El 2 de octubre cayeron los decretos de vivienda, el primero con 172 votos
a favor y 178 en contra, y el segundo con 166 a favor y 184 en contra. PP y VOX
votaron en contra, y Junts también. El 27 de enero cayó el decreto ómnibus del
escudo social, con 179 votos en contra: PP, VOX y Junts. El 10 de septiembre de
2025, la jornada de 37,5 horas fue vetada por 178 votos frente a 170: otra vez
PP, VOX y Junts. En la reforma de la dependencia, PP y VOX votaron en contra en
comisión, donde el dictamen salió adelante por 20 votos a 17.
Y en una proposición de Podemos sobre la Ley de Familias, en septiembre,
hubo 177 votos en contra, 147 abstenciones y 19 a favor. Hay que ser justos: en
el Pleno de la dependencia, el 14 de julio, el PP se abstuvo (137 abstenciones)
y solo VOX votó en contra (33), con 179 votos a favor. El PP también se abstuvo
en las ayudas al transporte y votó a favor de la subida salarial a los
funcionarios, donde VOX fue el único voto en contra. Pero, cuando se trata de
frenar la vivienda, el escudo social o la reducción de jornada, ahí están,
juntos y en la misma fila.
La hipocresía de los que nunca han cogido una pala Son los mismos que dicen
que los trabajadores enfermos se quejan de vicio. En Galicia, Rueda quiere dar
incentivos a los médicos que den menos bajas y más altas. Y esto lo dice el
partido de Feijóo, que se cogió una baja en plena campaña electoral por un
pinzamiento en la espalda. Cuidado, que este es el nivel. Gente que lleva media
vida viviendo de la política, que no sabe lo que es trabajar de verdad, nos
viene a decir que tenemos que trabajar enfermos y que, si nos hemos destrozado
el cuerpo y ya no servimos, somos una carga. La idea de fondo es esa: que somos
reemplazables y que no es lo mismo uno de ellos que uno de los nuestros.
Sin sanidad pública, cualquiera puede arruinarse Muchos trabajadores con
buenos salarios, si tuviesen un cáncer, no podrían pagar el tratamiento. Ni
vendiendo el piso, como pasa en Estados Unidos. Y cuando nos hablan de la
mochila austriaca, con el aplauso de sindicatos del sistema, sindicatos de la
patronal como UGT, o nos dicen que cobramos demasiado cuando ya no llegamos a
fin de mes, hay que recordar quién gana con todo eso. Este Gobierno no es de
izquierdas, pero lo que viene es peor Seré claro: este Gobierno, que se dice el
más progresista de la historia, no ha hecho lo que tenía que hacer porque no es
de izquierdas. Maquillaje y parches.
La reforma laboral no se derogó, la ley mordaza sigue ahí, los salarios
siguen siendo insuficientes, el despido sigue siendo igual de barato, la
Inspección sigue sin inspectores ni dureza con las empresas que incumplen el
Estatuto y los convenios. Y el INSS, que lo mide todo como un negocio, solo da
incapacidades a quien está prácticamente muerto. PSOE y Sumar forman parte del
mismo sistema que PP y VOX y defienden, de distinta manera, los intereses de
los mismos amos. Pero seamos realistas. Jamás he votado al PSOE ni a Sumar, ni
lo haré.
Soy de izquierdas, de izquierdas de verdad, clase trabajadora y orgulloso,
hijo y nieto de trabajadores. Y precisamente por eso lo tengo clarísimo: lo que
proponen PP y VOX es un desastre para la inmensa mayoría, para nosotros, para
nuestros padres y abuelos, para nuestros hijos, nietos y bisnietos. Desmontarlo
todo para volver a montar algo de justicia social llevará décadas, si lo
conseguimos, y costará sangre, sudor y lágrimas. Al borde del precipicio, la
solución no es tirarse La solución a algo que no funciona no puede ser romperlo
del todo. Si estás al borde del precipicio, no te tiras.
Eso no es una solución, es un suicidio colectivo, como el de Argentina con
Milei. PP y VOX son las herramientas de los señoritos, de los oligarcas, de los
fondos buitre y de los especuladores: los que encarecen la vivienda, los que
impiden que haya vivienda pública y banca pública porque eso les quita el
negocio. Ellos manejan los hilos. Poner al zorro a vigilar el gallinero,
pedirle a un ladrón que te cambie la cerradura o, si eres una cucaracha, votar
al insecticida: buena idea no es.
Su único idioma es el dinero Y no nos olvidemos de que da igual que la
derecha hable en catalán, en gallego, en euskera o en castellano, en inglés, en
francés o en alemán. No importa en qué idioma hable, porque su único idioma es
el dinero y su único objetivo es defender los intereses de quienes lo tienen.
Y, por mucho que tú tengas dos o tres pisos o dos coches, tú no eres el
multimillonario, campeón. Tener dos vacas y un monte no te hace terrateniente.
Los multimillonarios cuyos intereses defienden son otros, y los grandes
empresarios también. No eres tú, autónomo. Estás muy equivocado: tú no formas
parte de ese grupito. Cuando votas al mismo partido que vota esta gente y que
financia esta gente, el equivocado eres tú, no ellos. ¡Até a vitoria sempre!
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