08 de Enero de 2025

“Todos sabemos que las medias verdades son mentira”. (Anomalías, EMP)
Hay un profundo choque vital entre dos realidades sociales antagónicas. Por
un lado, los grandes bancos, los oligopolios monopolistas y el capital
extranjero, en especial estadounidense, alcanzan nuevos récords de beneficios.
Y, por el otro lado, una mayoría social sufrimos un empobrecimiento creciente.
Por ello, debemos exigir la redistribución de esa riqueza que nos es arrebatada
por la minoría dominante.
Con el IBAN bancario y el IVA tributario
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, afirma que la economía española
crecerá en 2025 por encima del 2,4%. Pero este año nuevo volveremos a pagar el
4% de IVA por comprar alimentos básicos y de primera necesidad, incluyendo el
aceite de oliva. Una cesta de la compra que, con la inflación, recordemos, nos
empobreció hasta un 16,6% en febrero de 2023. Y un IVA excesivo que castiga
nuestro necesario consumo y, por tanto, nos empobrece, y así ellos no pagan
impuestos directos sobre sus ganancias.
Durante los 11 primeros meses de 2024 los dividendos repartidos por bancos
y oligopolios a sus accionistas -principalmente fondos extranjeros y grandes
fortunas nacionales- se dispararon un 25% hasta alcanzar los 48.000 millones. Y
el Ibex celebra la Navidad con una revalorización en el año del 13,6%.
Un crecimiento de dos dígitos que es el mayor de las bolsas europeas, una
riqueza que pasa de nuestras cuentas a las suyas a través del IBAN. Esta es una
realidad, la de los que más se enriquecen, a un ritmo mucho mayor que antes de
la pandemia.
Ellos en cohete, nosotros en barrena
Pedro Sánchez ha vuelto a exhibir cifras de crecimiento económico de
España, el más alto de Europa, y proclama que “hoy no se habla de una España en
crisis, se habla de una España que lidera”, y que “los hogares españoles están
recuperando el poder adquisitivo dañado durante las distintas crisis”. Sin
embargo, lo que hay no es un clima social triunfalista sino de un hondo
malestar. España esquizofrénica porque hay dos realidades. Y la mayoría de la
población estamos en el otro grupo, en la otra realidad.
La OCDE ha certificado que España sigue siendo hoy uno de los países
europeos donde más se ha recortado el salario real. Otra esquizofrenia en
nuestro país. Hay más trabajo y hay más pobreza. Somos más trabajadores, pero
ganamos menos. La inflación se ha comido los muy moderados aumentos salariales.
Y la realidad es que hoy nuestro poder adquisitivo es un 4% menor que en 2019.
La causa del malestar social
Entre 2019 y 2024 el precio de los alimentos ha subido 14 puntos más que
los salarios. Y el alquiler disparado y las más abultadas cuotas de la hipoteca
son cadenas para muchos. No solamente lo sufren las familias, también las
pequeñas y medianas empresas. Hoy pagan el doble de intereses a los bancos que,
en 2019, pagan el 62% más por la luz a las eléctricas, y pagan el 35% más a los
oligopolios que monopolizan la venta de los insumos necesarios para su negocio.
Claro que existe crecimiento económico, que beneficia a algunos sectores
populares, desde las empresas que aumentan sus ventas a los trabajadores que
han encontrado empleo. Pero al mismo tiempo asistimos a un mayor grado de
expolio, que recorta el poder adquisitivo de la mayoría a la que pertenecen
tales sectores.
¿Y qué dicen los que de verdad mandan?
Afirman que España es un paraíso para bancos, oligopolios y grandes fondos
para aumentar más sus ganancias. Pero este gobierno -con el que están ganando
más que nunca- tiene un problema: una fuerza a la izquierda de la
socialdemocracia -único en Europa- y se apoya mayoritariamente en la izquierda,
que frena la velocidad deseada en el saqueo que los centros de poder quieren
alcanzar, para eso los ataques políticos.
Hay que redistribuir la riqueza
Hay una forma justa -y también más eficaz- para reducir la deuda y el
déficit: redistribuir la riqueza. Si los bancos, oligopolios y capital
extranjero pagaran un impuesto del 50% por sus multimillonarios beneficios ¡se
recaudarían 60.000 millones! Y si obligamos a los bancos a devolver el dinero
del rescate bancario -que todavía nos deben- las arcas públicas obtendrían
75.000 millones.
Es posible redistribuir la riqueza, y hay una amplia mayoría social que lo
exige.
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