El relato de la ocupación sirve para desviar la atención de la verdadera crisis: los precios abusivos y la especulación que han convertido la vivienda en un lujo inalcanzable.
Agustín Millán
03/02/2025
La vivienda en España se ha convertido en un bien de lujo inaccesible para
la mayoría, mientras que el relato de la "okupación" y la supuesta
"inquiocupación" se utilizan como distracción para evitar abordar el
verdadero problema: los abusos del mercado inmobiliario. Las cifras lo dejan
claro: la okupación es un fenómeno residual y la inquiocupación, simplemente,
no existe.
La verdadera crisis: la especulación y la
falta de control
España se encuentra a la cola de Europa en cuanto a accesibilidad a
la vivienda. Los precios de alquiler han subido un 60% en
la última década, mientras que los salarios apenas han crecido un 5%. Las
hipotecas, con tipos de interés disparados, han dejado a miles de familias sin
posibilidad de comprar. El resultado es un país donde tener un techo digno es
cada vez más difícil.

Evolución de los desahucios en España
Mientras tanto, el parque de vivienda pública sigue siendo el más bajo de
la UE: solo el 1,6% de los hogares en España tienen acceso a vivienda social,
frente a más del 20% en Países Bajos o el 16% en Francia. En lugar de corregir
esta falta de oferta pública, se permite que fondos buitre y grandes
propietarios acaparen cientos de miles de pisos y suban los precios sin
control.
La falacia de la inquiocupación: una
invención de las inmobiliarias
Desde hace unos años, medios afines al sector inmobiliario han intentado
popularizar un nuevo término: "inquiocupación". Según esta narrativa,
los inquilinos habrían encontrado una manera de quedarse en pisos sin pagar el
alquiler de forma indefinida, abusando de la lentitud de la justicia. Sin
embargo, los datos desmienten esta supuesta epidemia:
· El número de desahucios por impago de
alquiler sigue siendo alto, con 24.000 ejecuciones en 2023 según el CGPJ. Esto
indica que el sistema protege a los propietarios mucho más de lo que sugieren
los alarmistas.
· Las denuncias por okupación ilegal cayeron
un 8,8% en 2023, según el Ministerio del Interior, afectando solo al 0,057% del total de
viviendas en España.
· El relato de la inquiocupación se basa en
casos aislados, amplificados en medios de comunicación afines al sector
inmobiliario, que buscan generar miedo entre los propietarios para justificar más
facilidades para los desahucios exprés.

Evolución de la ocupación en España
Quién se beneficia de la mentira de la
inquiocupación
El miedo a la okupación y la inquiocupación no afecta a los grandes
tenedores de vivienda, sino a los pequeños propietarios que se ven manipulados
por campañas mediáticas interesadas. Mientras tanto, los fondos de inversión
internacionales siguen comprando miles de pisos sin pagar impuestos y
expulsando a las familias que no pueden afrontar las subidas abusivas del
alquiler.
Este clima de alarma ha servido para aprobar medidas que perjudican a los
inquilinos, como la eliminación de la prórroga obligatoria en los contratos de
alquiler o la agilización de los desahucios. Se ha logrado que la opinión
pública acepte que la vivienda sea tratada como un negocio, en lugar de como un
derecho fundamental.
Las soluciones que nadie quiere aplicar
España necesita con urgencia una intervención decidida en el mercado
inmobiliario, pero las medidas necesarias chocan con los intereses de los
grandes propietarios y sus lobbies. Algunas soluciones que sí han funcionado en
otros países incluyen:
· Límite al número de viviendas por
propietario, una medida que cuenta con el apoyo del 67% de los españoles, según la
última encuesta de 40dB.
· Aumento del parque de vivienda pública, para alcanzar al menos
el 10% del total de viviendas en una década.
· Control efectivo de los precios del
alquiler, como se ha aplicado en Alemania o Portugal con éxito.
· Prohibición de la venta de vivienda
pública a fondos de inversión, una práctica que ha generado crisis
habitacionales en ciudades como Madrid.

Vivienda pública en España
La urgencia de recuperar la vivienda como
derecho
Mientras el foco siga puesto en falsos problemas como la
"inquiocupación", la especulación continuará arruinando la vida de
millones de españoles. La verdadera batalla no es contra un puñado de
inquilinos que dejan de pagar el alquiler por dificultades económicas, sino
contra un sistema diseñado para convertir la vivienda en un lujo al alcance de
unos pocos.
Si no se toman medidas, España seguirá siendo el paraíso de los fondos
buitre y el infierno de quienes solo buscan un hogar. La pregunta es: ¿hasta
cuándo vamos a permitirlo?
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