Ana Pardo de Vera 27/02/2025
Partimos de la argumentación de que lo mejor para plantear desde el
Gobierno central una quita de la deuda de las comunidades tan generosa como la
actual habría sido hacerlo junto a un
planteamiento de reforma del sistema de financiación autonómica, que
tendría que haberse renovado hace diez años. Sin embargo, el razonamiento que
exponen las 14 comunidades autonómas gobernadas por el PP para rechazar el
dinero que les corresponde de los 83.252 millones del total del plan de
condonación de la deuda autonómica pactada entre el PSOE y ERC es éste: ha sido pactada con los independentistas catalanes; es
decir, que a los ciudadanos y ciudadanas de sus respectivos territorios les vaya
de cine este dinero para mejorar, por ejemplo, sus servicios públicos dan lo
mismo.
Es verdad, el pacto entre Sánchez y Esquerra para condonar 17.104 millones
de euros de la deuda catalana obedece a intereses partidistas,
también del PSC en Catalunya; como en su día lo fue la cesión -entre otras- de parte de la recaudación del IRPF a las
comunidades por parte del PP de Aznar para contentar a la CiU de Pujol y que
apoyara su investidura como presidente del Gobierno en 1996. Así se hizo, fue
el Pacto del Majestic. Son las miserias (o
no) de la democracia parlamentaria.
¿Es partidista que el PSOE negocie con ERC una quita de parte de la deuda
autonómica para todas las comunidades del régimen común pero no lo es que el PP
se niegue porque, aunque el dinero es muy bienvenido en los territorios, el
"no" por sistema al Gobierno de coalición lo lleva el PP tatuado en
las carnes? ¿Dónde están los intereses de los ciudadanos y ciudadanas de las
autonomías gobernadas por el PP? Andalucía y Galicia, gobernadas
por Juanma Moreno y Alfonso Rueda con
mayoría absoluta, fueron las primeras en mostrarse dispuestas a negociar con el
Gobierno ese plan de quita de deuda, pero horas antes de la celebración del
Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) este miércoles, acataron el "no" de Ayuso-Feijóo y se levantaron de la
mesa junto al resto de consejeros de Hacienda. El plan del Gobierno,
sin embargo, fue aprobado, como ya sabían los del PP que iba a ocurrir. Como
también saben que podrán recibir el dinero
ofrecido por Hacienda, aunque voten en contra de la ley orgánica que
debe salir adelante en el Congreso a lo largo del año para oficializar este
planteamiento de condonación.
La gesticulación de los gobernantes del PP en las comunidades en el CPFF,
las críticas de Feijóo a los pactos con ERC o los improperios de Ayuso
-que no quiere ni oír hablar de una reforma del sistema de financiación
autonómica, teniendo en cuenta que debería suponer la revisión de los
privilegios fiscales madrileños- podrían volverse en contra del
líder de la oposición si, finalmente, sus barones-as deciden
aceptar el dinero en negociaciones bilaterales con Hacienda y salir corriendo
de la casa de los líos madrileña para anotarse un tanto ante sus paisanos/as,
que incluirá asimismo el compromiso del Ejecutivo central de una
reforma del sistema de financiación autonómica. Con eso cuenta el
Gobierno hoy; de eso está segura la vicepresidenta y ministra de
Hacienda, María Jesús Montero. Veremos.
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