Eduardo Madroñal Pedraza 13/02/2025
“Desnudo: patente, claro, sin simulaciones o
falsedades. Sinónimos: obvio, manifiesto, notorio. Antónimo: oculto”. RAE.
Tenemos que ser necesaria e intencionadamente esquizofrénicos. Porque
sufrimos una realidad esquizofrénica. Porque si ellos -unos pocos- se
enriquecen a costa de nosotros -otros muchos- entonces hasta el llamado “escudo
social” puede esconder el saqueo desnudo.
El saqueo al desnudo
La gran banca española bate un nuevo récord de beneficios en 2024. Los seis
principales bancos españoles -Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y
Unicaja- han ganado en conjunto en 2024 la cifra histórica de 31.768 millones
de euros, un 21 % más que en 2023, con lo que logran un nuevo récord. Y ello,
pese a destinar cerca de 1.500 millones a pagar el impuesto extraordinario a la
banca, al que acusaban de lastrar su futuro y su viabilidad. Santander se anota
el mayor resultado, con un beneficio histórico de 12.574 millones. BBVA, en
segundo lugar, ganó 10.054 millones. CaixaBank obtuvo 5.787 millones y el
Sabadell, 1.827 millones.
España ha pasado a ser designada como “la locomotora económica de Europa”.
Crece a un ritmo (el 3%) que triplica la media de la UE (el 0,8%), mientras que
Francia y sobre todo Alemania están estancadas, por lo que España aporta el 40%
del crecimiento de la UE. Y todos los organismos nacionales e internacionales
han actualizado sus datos para certificar que la economía española avanza a un
ritmo mayor que el previsto.
Pedro Sánchez afirma que “el buen desempeño de la macroeconomía está
ayudando a mejorar la vida de la gente, lo que se ve en la recuperación del
poder adquisitivo”. Sin embargo, la realidad de la economía española -la que
nos afecta a cada uno de nosotros- es la de una lluvia de millones para los
grandes bancos, oligopolios monopolistas y fondos extranjeros, sobre todo,
estadounidenses -que ganan más que nunca- mientras que una gran mayoría vemos
disminuir nuestra renta real a golpe de la subida de los precios, alquileres,
hipotecas, préstamos e impuestos.
Empobrecimiento generalizado
El aumento de la desigualdad es el gran problema que enfrentamos, oculto
tras la fachada del crecimiento económico. El “Paquete de Otoño del Semestre
Europeo” -una radiografía social publicada por la Comisión Europea- nos señala
el reverso más oscuro del crecimiento económico español. Durante los últimos
dos años, los de mayor crecimiento, la población en riesgo de pobreza y
exclusión social aumentó al 26,5%, porcentaje que se eleva al 34,5% entre los
niños. Son tasas muy por encima de la media europea a pesar de ser la cuarta
economía de la zona euro.
También señala como punto crítico “la persistente alta tasa de pobreza
entre quienes tienen trabajo”. Debido a los sueldos bajos un 12% de los
trabajadores -2,5 millones- son pobres. Pero ésta es sólo la parte más dura de
un fenómeno mucho más extendido. Según el Instituto Nacional de Estadística el
59% de la población, a pesar de no estar en peligro de exclusión, somos más
pobres, hemos perdido poder adquisitivo.
La OCDE certifica que España sigue siendo hoy uno de los países europeos
donde más se ha recortado el salario real. La inflación se ha comido los muy
moderados aumentos salariales. Y la realidad es que hoy nuestro poder
adquisitivo es un 4% menor que en 2019. Entre 2019 y 2024 el precio de los
alimentos ha subido 14 puntos más que los salarios, más los alquileres
disparados y las hipotecas crecientes, nos condenan a muchos de nosotros.
Lo sufrimos las familias, pero también lo sufren las pequeñas y medianas
empresas. Hoy pagan el doble que intereses a los bancos que pagaban en 2019, el
62% más por la luz a las eléctricas, y el 35% más a las empresas monopolistas
que controlan los insumos necesarios para su actividad.
Incluso el Banco de España constata el empobrecimiento de las familias
españolas desde 2002. Los más jóvenes acumulan menos riqueza que sus
predecesores, al contar con menos viviendas en propiedad. Mientras la riqueza
neta en manos del 5% de los hogares más ricos ha aumentado en casi 7,3 puntos
en diez años, la mayoría nos hemos empobrecido.
Así, los nacidos en torno a 1960 tenían algo más de 200.000 euros de
riqueza neta mediana a los 45 años, casi el doble de los 107.031 euros de los
nacidos en los años 80 del siglo pasado a esa misma edad. Y el porcentaje de
españoles con vivienda en propiedad no deja de reducirse, según la encuesta,
sobre todo para los nacidos después de 1985, los que hoy tienen menos de
cuarenta años.
Redistribuir la riqueza, escudo para todos
“En España afrentamos una crisis de acceso a la vivienda sin precedentes,
agravada durante años por recortes en nuestros sistemas de salud y educación en
favor de la privatización de los servicios públicos más esenciales. Gravar con
mayor progresividad las grandes fortunas y las rentas de capital de los
superricos de nuestro país, permitiría financiar un escudo social que no solo
proteja a las personas más vulnerables, sino que impulse el desarrollo y el
bienestar de toda la sociedad”. Palabras de Franc Cortada, director de Oxfam
Intermón.
El llamado “escudo social” actual trata de ayudar a los más necesitados -lo
que nos parece muy bien- pero lo pagamos los demás, menos empobrecidos, con
nuestros impuestos. La gran banca, los oligopolios monopolistas y los fondos
extranjeros en realidad no pagan impuestos -lo que nos parece muy mal- porque
son los que tienen que pagar el “escudo social”, y además podríamos
reindustrializar España y elevar el nivel de vida de la mayoría social.
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