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viernes, 27 de febrero de 2026

27/02/2026 - JUAN CARLOS I, UN PROBLEMA DE SEGURIDAD NACIONAL

El retorno del emérito desde su exilio de Abu Dabi supone un grave riesgo para la estabilidad del país

José Antequera

Prosigue el incesante goteo de titulares de prensa sobre los documentos desclasificados del 23F. Sin embargo, pese a que una legión de periodistas anda con la lupa noche y día, como exégetas del pasado, sigue sin aparecer nada nuevo que cambie el curso de la historia. Hay algunas transcripciones supuestamente reveladoras, como lo que Juan Carlos I le dijo al conjurado Milans del Bosch en las horas más críticas del golpe: “Afirmo mi rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente; después de este mensaje ya no puedo volverme atrás”. Pero todo son interpretaciones subjetivas de los historiadores críticos con la versión oficial, nada definitivo, contundente o demoledor como para darle un vuelco a la historia.

Es obvio que el Estado (no solo Pedro Sánchez) le ha dado al pueblo un puñado de viejos papelorios –muchos de ellos sin firmar, sin sello del organismo competente y podridos por la humedad– solo con una finalidad: blanquear la imagen de Juan Carlos y prepararle el retorno a España desde su exilio dorado en Abu Dabi. Estamos, por tanto, en una especie de operación monárquica para que el rey emérito pueda volver al país ante los rumores sobre su delicado estado de salud, y de paso apuntalar un sistema, el bipartidista, que hace aguas por todas partes. Los papeles desclasificados del golpe, lejos de indagar en los hechos y de ser el filón antimonárquico definitivo, han devenido en un burdo montaje con el fin de reescribir la historia hasta que los españoles entren en razón, se dejen de tentaciones republicanas y vuelvan a ver al patriarca de la Transición como el santo que nunca fue. No hay que ser muy listo para entender que alguien ha recortado los archivos secretos del Estado. La censura ha hecho un trabajo a conciencia. Se ha hurtado información, se han ocultado informes, se ha destruido una parte esencial del material. Le han dado al pueblo unas migajas de verdad, unos papeles y grabaciones que interesaban a los poderes fácticos empeñados en preservar lo poco que queda ya de aquel cuento de hadas sobre un rey bueno, valiente y solo ante el peligro enfrentado a unos malvados pistoleros con tricornio.

La burda maniobra pactada por PSOE y PP quedó al descubierto cuando no habían pasado ni 24 horas desde que los papeles confidenciales llegaban a las redacciones de los periódicos y Feijóo ya pedía, de forma grandilocuente, el regreso del viejo monarca. Podían haber disimulado un poco. Podían haber dejado pasar un par de semanas al menos, siquiera por mantener las formas. Pero el emérito tiene urgencias vitales. Sabe que el tiempo se le acaba. Sufre achaques por doquier, le cuesta moverse por sí mismo y en Abu Dabi empezaba a sentirse abandonado, recluido en una jaula de oro. El miedo a la soledad es el peor de todos los miedos. Y luego está la gran obsesión de Juan Carlos: un deseado funeral de Estado que lo coloque en el lugar que él cree le corresponde. Para bien o para mal, el mayor patrimonio de un rey es, ante todo, su orgullo. Las presiones que en los últimos meses ha ejercido sobre su hijo, Felipe VI, para ver satisfechas sus últimas voluntades, han sido brutales. Ha filtrado titulares maliciosos a la prensa, se ha saltado las prohibiciones de Zarzuela para asistir a las regatas de Sanxenxo, ha escrito libros ajustando cuentas con la familia y reivindicando el papel de Franco. Todo este chantaje emocional ha terminado dando resultado. Casa Real ha cedido ante el borbón terco y cabezota y PSOE y PP han optado por no meterse en líos institucionales, dejándolo todo en manos de Zarzuela, como un problema interno de la monarquía. Se han quitado la patata caliente de encima, como suele decirse.

La alfombra roja para el retorno del rey ya está puesta. Juan Carlos I volverá más pronto que tarde y lo recibirá una corte de aduladores y palmeros. La Justicia ha tapado sus fraudes fiscales, los escándalos sexuales han amainado y fluye una corriente de opinión, difundida por la caverna mediática, para crear el ambiente propicio. Sin embargo, el regreso no será el final del problema ni el final de la historia, sino solo el principio. Hay demasiados inconvenientes para la estabilidad del país en una operación altamente peligrosa y arriesgada. Primero, el asunto de la residencia, es decir, dónde va a vivir el emérito. En Zarzuela no puede quedarse, porque un defraudador al fisco, por muy inviolable que sea, da mala imagen a la Familia Real. Felipe VI no está por la labor de esa mudanza en palacio, mucho menos la reina Letizia, que no se lleva con el suegro. Podrían aparcarlo en el El Pardo, entre los fantasmas del franquismo, en un parador de Patrimonio Nacional, o algo peor: podrían darle un piso de VPO como esos del escándalo del PP de Alicante. En fin, sin comentarios.

En segundo lugar, está la cuestión de los actos oficiales. ¿Se le ofrecerá una agenda de representación institucional, con paguita, a un exjefe de Estado salpicado por graves casos de ilegalidades tributarias? Sería un delirio, además de una ruina para la marca España. Y, en tercer lugar, la seguridad nacional. El retorno del rey crispará aún más los ánimos ya encendidos de las dos Españas. Además, dos reyes bajo el mismo cielo de un solo país podría provocar distorsiones y disfunciones, como la división del pueblo en dos grandes banderías, juancarlistas versus felipistas, algo que parece cosa de la Edad Media pero que, visto el momento distópico en el que nos encontramos, podría ocurrir perfectamente. Dos miembros de la realeza enemistados por cuestiones de trono no es buen asunto, sería fuente de pugna y conflicto constante, y en España sabemos bien cómo terminan esas cuestiones de linajes (ya tuvimos un siglo de mala experiencia con las guerras carlistas). Se mire por donde se mire, lo del emérito es un embrollo monumental. Tiene mala solución y muy mala pinta.

 

27/02/2026 - IRPH: LA FIRMA YA NO ATA

La última sentencia del Tribunal Supremo da un arma jurídica decisiva a los afectados por el IRPH

José Antonio Gómez

Pocas cuestiones resultan tan decisivas (y a la vez tan incomprendidas) como el control de incorporación de las condiciones generales de la contratación. Lejos de ser un formalismo técnico, constituye el primer filtro de validez de cualquier cláusula predispuesta por una entidad financiera. Su función no es estética ni notarial, sino estructural, ya que determina si una condición puede considerarse jurídicamente parte del contrato o debe quedar expulsada del mismo.

Los artículos 5 y 7 de la Ley de Condiciones Generales de la Contratación (LCGC) establecen que las condiciones generales solo quedan válidamente incorporadas cuando el cliente o consumidor ha tenido una oportunidad real de conocer su contenido antes de la firma y cuando su redacción cumple los estándares de concreción, claridad y sencillez. No basta con que la cláusula exista físicamente en la escritura: debe ser comprensible y accesible en términos reales.

El error más frecuente en la práctica bancaria ha sido confundir presencia documental con incorporación válida. La llamada “transparencia documental”, esto es, que la cláusula figure en la escritura pública, no equivale a comprensibilidad material. La firma ante notario no sana la ausencia de información precontractual ni convierte en transparente lo que fue opaco durante la fase de negociación.

El control de incorporación en contratos bancarios exige que el consumidor haya podido conocer, antes de contratar, el alcance jurídico y económico de la cláusula. Si no existió oferta vinculante clara, si no se explicó el funcionamiento técnico del índice de referencia o si se ocultaron las consecuencias económicas de un mecanismo contractual, la cláusula no supera el filtro del artículo 5 LCGC. Y si no lo supera, debe tenerse por no incorporada.

Este estándar no es retórico. El artículo 7 LCGC es explícito: no quedarán incorporadas las condiciones generales que el adherente no haya tenido oportunidad real de conocer o que sean ilegibles, ambiguas, oscuras o incomprensibles.

El núcleo del control de incorporación reside en una idea sencilla pero contundente: el consumidor debe comprender tanto la carga económica como la carga jurídica del contrato. No se trata de exigir conocimientos financieros avanzados, sino de garantizar que la entidad no oculte el funcionamiento técnico de la cláusula.

Esto resulta particularmente evidente en cláusulas como el vencimiento anticipado, que permite resolver el contrato por el impago de una sola cuota, o en intereses de demora que alcanzan cifras desproporcionadas, muy por encima de cualquier diferencial razonable. Si el consumidor no fue informado de forma clara y previa de que una mínima contingencia podía desencadenar la pérdida de la vivienda o una penalización usuraria, el problema no es de interpretación: es de incorporación.

La clave jurídica es que la opacidad en la fase precontractual priva al consumidor de participar en la formación del precio del contrato. No hay verdadero consentimiento cuando el elemento esencial, el coste real del crédito, permanece técnicamente oculto.

La STS 161/2026 y el doble filtro de transparencia

Tal y como hemos publicado en Diario Sabemos, la STS 161/2026 sobre el IRPH consolida esta doctrina al articular, en consonancia con la jurisprudencia del TJUE, un doble control de transparencia sobre los elementos esenciales del contrato. Primero opera el control de incorporación: verificar que la cláusula fue realmente conocida y comprensible. Después, el control de transparencia material: determinar si el consumidor pudo entender la carga económica efectiva que asumía.

El Tribunal Supremo ha sido inequívoco al exigir niveles estrictos de accesibilidad y legibilidad que permitan el conocimiento previo sobre la existencia y contenido de la cláusula. La transparencia no es un juicio subjetivo sobre lo que el consumidor entendió, sino un análisis objetivo sobre si la entidad creó las condiciones necesarias para que pudiera entender.

En este marco, la falta de transparencia material no se presume: se constata cuando la opacidad impide conocer el verdadero impacto económico del contrato.

IRPH y distorsión estructural

El debate sobre el índice IRPH ilustra con claridad la centralidad del control de incorporación en cláusulas financieras complejas. La cuestión no se limita a la legalidad abstracta del índice, sino a si el consumidor fue informado adecuadamente sobre su método de cálculo y sus efectos.

En numerosos casos, la entidad no explicó que el índice se construía mediante una media simple y no ponderada. La diferencia no es académica. En una media simple, cada entidad financiera influye por igual en el resultado, independientemente del volumen de operaciones que haya concedido. Así, una caja con cien préstamos puede pesar lo mismo que otra con veinte mil. Esta metodología puede provocar que variaciones marginales en entidades pequeñas alteren el índice global de forma desproporcionada.

Si el consumidor no fue advertido de esta arquitectura matemática ni de su potencial impacto en la cuota hipotecaria, la cláusula no supera el filtro de incorporación. La oscuridad técnica equivale a falta de oportunidad real de conocimiento.

 

jueves, 26 de febrero de 2026

26/02/2026 - LAS DERECHAS TUMBAN LA PROTECCIÓN SOCIAL A LAS FAMILIAS MÁS VULNERABLES

Comentario: Brevísimo, “los tres cerditos” de la política española. Los miserables PP y VOX y los fascistas catalanes. ¡Qué les aproveche, a ver si revientan! Hs de Ps.

Más allá de la vivienda, también es el fin de la prohibición de cortar el agua, la luz o el gas a colectivos en riesgo de exclusión

Martha Golfín

La política española ha escenificado esta semana una fractura profunda en el concept o de protección social y mercado. En una sesión de alto voltaje parlamentario, la Cámara Baja ha dibujado una realidad de contrastes donde, mientras se garantiza la revalorización de las pensiones para 2026, se desmoronan los pilares del escudo social y el control de precios en situaciones de catástrofe. La aritmética parlamentaria, marcada por el bloque formado por el PP, Vox y Junts, ha vuelto a imponerse sobre la agenda legislativa del Gobierno, dejando en el aire medidas que afectan directamente a la cotidianidad de miles de ciudadanos en situación de vulnerabilidad.

Por segunda vez en un mes, la mayoría conservadora y el independentismo catalán de derechas han derogado el decreto ley que prorrogaba la suspensión de los desahucios para familias vulnerables. El argumento esgrimido por los detractores de la norma se ha mantenido firme al considerar que la moratoria no actúa como una red de seguridad, sino como una herramienta que fomenta la "okupación". Esta decisión conlleva consecuencias inmediatas que trascienden el ámbito de la vivienda, ya que supone el fin de la prohibición de cortar el agua, la luz o el gas a colectivos en riesgo de exclusión, además de eliminar ayudas fiscales para la compra de vehículos eléctricos y apoyos específicos para los afectados por la DANA e incendios forestales. En el plano laboral, la derogación implica que decae la prohibición de despido en empresas con ayudas públicas y se reactiva la obligación de presentar la declaración de la renta para los perceptores de subsidios por desempleo.

En medio de este bloqueo estructural, las pensiones públicas han logrado emerger como un oasis de acuerdo parlamentario. Con el único rechazo de Vox, el Congreso ha convalidado una subida generalizada del 2,7% para el año 2026, un incremento que busca blindar el poder adquisitivo de los mayores frente a la inflación y que alcanza el 11,4% en el caso de las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital. La ministra Elma Saiz defendió la medida como un acto de justicia y dignidad que fortalece la Seguridad Social para las generaciones venideras, permitiendo además que sectores estratégicos como los médicos de atención primaria y pediatras puedan compatibilizar su labor con el cobro de la prestación.

Sin embargo, la tensión regresó al pleno con el rechazo al decreto ley que pretendía topar los precios de servicios esenciales en situaciones de emergencia. La norma, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales para evitar que grandes empresas hicieran caja durante tragedias naturales, chocó frontalmente con la visión de la oposición. Mientras el PP criticó la "vía libre" del Gobierno para intervenir precios de forma arbitraria y Junts calificó la medida de "temeraria" por limitar los derechos del mercado, los socios habituales del Ejecutivo recordaron episodios críticos como el encarecimiento de vuelos durante incendios o la subida de alquileres tras la erupción del volcán de La Palma. El resultado final deja a España encarando 2026 con un sistema de jubilación reforzado, pero con una red de seguridad habitacional y de consumo significativamente debilitada.

 

26/02/2026 - PAPELES DEL 23F: UN MONTAJE MÁS DE LA ESPERPÉNTICA DEMOCRACIA ESPAÑOLA

La desclasificación de documentos del golpe de Estado aporta poco al esclarecimiento de la verdad, pero sirve para blanquear al rey Juan Carlos y prepara su retorno

José Antequera

Transcurridas 24 horas de la desclasificación de los papeles del 23F, una conclusión parece más que evidente: la decisión de Pedro Sánchez de dar transparencia al episodio más oscuro de nuestra historia reciente solo ha servido para consolidar la versión oficial. O sea, una formidable y prodigiosa operación de blanqueo del Régimen del 78, de la monarquía, de Juan Carlos I.

La apertura de los 153 documentos secretos había generado una expectación inusitada. Sin embargo, la caja de Pandora (a buen recaudo durante 45 años en las cloacas del Estado) no ha traído los vientos huracanados que se auguraban para terminar de arrasar con el juancarlismo, sino más bien una ligera brisilla (quizá algo rancia) que ha venido a darle aire a la Corona. De todo lo publicado, no hay ni un solo documento que permita corroborar la teoría de que fue el rey quien planificó el golpe con sus militares más próximos y allegados. Ese documento en el que los conjurados reconocen que su gran error fue “dejar libre al Borbón” y que el monarca era el gran objetivo “a batir y anular” resulta definitivo y demoledor. Después de ese testimonio, todo el castillo de naipes construido sobre la base de rumores y especulaciones, “bulos y bolas”, como bien ha dicho el escritor Javier Cercas, se desploma sin remedio.

A esta hora, toda la documentación clasificada sigue siendo purgada y analizada, hasta la última línea, por legiones de periodistas ávidos por encontrar la pieza clave que recomponga el puzle que se nos resiste durante medio siglo. Se está mirando todo con lupa y habrá alguno que incluso esté utilizando sofisticados sistemas lumínicos para ver al trasluz los nombres y apellidos convenientemente tachados por el CNI. Sin embargo, nada de nada. Ni una sola grabación entre Juan Carlos y Tejero de la que pueda deducirse que el rey animó al picoleto ultra y baladrón a darlo todo por la patria al grito de Viva España, coño; ni un solo informe del CESID en el que quede acreditado que el rey lo organizó todo; ni un mal telegrama de Washington en el que quede claro que Ronald Reagan estaba al tanto de los planes golpistas del jefe del Estado español. Todo paja, todo morralla, todo viejos papelajos del pasado con la tinta tan borrosa que ya resulta imposible leer nada. Ni una sola prueba de que el monarca fuese cómplice de las ambiciones de Armada, o del delirio patriotero de Milans del Bosch, o del terror que pretendía imponer el nuevo Franquito Tejero. Han salido a la luz tres o cuatro misteriosas llamadas telefónicas entre Zarzuela y los tres principales conjurados, pero nada se sabe de lo que se dijo allí. Eso sí, se desprende que el Borbón quería cargarse a Suárez (también Felipe González, topo de la CIA), pero eso es algo conocido desde 1981. La excelente prensa de aquellos tiempos, con Diario16 a la cabeza, hizo todo el trabajo y desde entonces nada nuevo bajo el sol. Lo que se desclasifica hoy no es más que una maraña de papiros que bajo el sello desteñido del ministerio de turno no tienen otro objetivo que desinformar, confundir, apuntalar el relato oficial.

Han pasado 45 años y las cloacas han tenido tiempo de destruir el material más comprometedor, si es que alguna vez lo hubo. Se han perdido las conversaciones del Congreso de los Diputados, consideradas por los expertos como fundamentales para conocer la verdad; nada se dice sobre el atraco perpetrado tres meses después en el Banco Central de Barcelona, donde se encontraban custodiados muchos de los documentos sobre el 23F; y la investigación sobre el famoso “hombre del maletín”, sospechoso de haberse llevado informes al extranjero, también fue archivada. De todo este bluf, de toda esta novelilla negra de baja estofa, queda poco más que la grabación de la esposa de Tejero, Carmen Díez, indignada porque a su marido, el “tonto desgraciado”, lo habían dejado tirado como una colilla los amigachos del cuartel (ese momento almodovariano, reflejo de la España costumbrista y negra de la época, no tiene desperdicio) y la trama rosa del 23F con Carmen Polo, viuda de Franco, haciendo las veces de hermanita de la caridad y recaudadora de fondos para las familias de los golpistas.

La sensación es que esto ha sido un montaje más de la esperpéntica y folclórica democracia española. Es cierto que ha salido alguna cosita interesante, como que el PCE de Carrillo estaba preocupado por el intento de la extrema derecha de implicar en el golpe al rey Juan Carlos. Pero ese papel sin garantía de custodia ni firma tiene escasa validez. Alguien lo ha podido colocar ahí para terminar de darle la puntilla a la maltrecha izquierda española de hoy. De hecho, Enrique Santiago ya se ha apresurado a decir que ellos han mirado y remirado en todos los archivos del partido y no hay constancia de la famosa carta.

De toda esta decepcionante desclasificación queda muy poco potable que los historiadores puedan echarse a la boca para arrojar luz al 23F. Había que ser muy ingenuo para pensar que Sánchez abría la espita para acabar con la monarquía. Puede que vea con buenos ojos la operación Rufián para colocar a un indepe al frente de la izquierda española, pero el presidente aún no se ha vuelto tan loco como para dar el paso hacia la República. En realidad, es justo lo contrario: esto es el bipartidismo agarrándose a los rescoldos de la casa quemada del Régimen del 78. De hecho, Feijóo ya está pidiendo el retorno del Campechano, hoy en su exilio dorado en Abu Dabi. Y el PSOE no lo vería con malos ojos. El momento se ha preparado a conciencia. Todo atado y bien atado.

Y mientras se abren los archivos clasificados, va y se muere Tejero, de modo que muerto el perro se acabó la rabia. Ni los más brillantes guionistas de Netflix hubiesen ideado un final tan genial e impactante para esta película, la del 23F, que hoy miramos con distancia y escepticismo tras años de secretismos y ocultaciones, pero que pudo haber terminado en otro sangriento drama español.

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

25/02/2026 - YOLANDA DÍAZ NO ESTABA SOLA ENLA DEMOLICIÓN DE LA IZQUIERDA

André Abeledo Fernández

Atila hizo menos daño al imperio romano que Yolanda Díaz a la Izquierda. Qué tanta paz lleve como deja, ojalá pueda volver a crecer la hierba por donde ha pasado pero el desastre que deja es difícilmente evaluable.

Pero no nos engañemos, no ha sido ella sola la culpable ha tenido ayuda de personas que también sobran. 

Yolanda Díaz ha contado con el apoyo de las cúpulas sindicales de CCOO y UGT hace mucho tiempo vendidas a la patronal, de los medios de comunicación, también Ferreras y La Sexta han participado vendiendo este producto edulcorado, ha tenido apoyos y cómplices.

Ahora debería empezarse a hacer política de verdad y desde la base poniendo a la clase trabajadora como participe y protagonista del nuevo proyecto, o todo acabará igual, hacer lo mismo una y otra vez no va a dar un cambio de resultado, repetir errores, horrores y vicios no va a frenar al fascismo en el Estado español. 

Por suerte en Galiza existe el BNG y en Euskadi BILDU y la situación de la izquierda no es tan terrible y el crecimiento de la ultraderecha no es tan grande como en el Estado español.

Pero frenar al fascismo es cosa de todos, a todos los niveles, en Galiza, en España, en Europa y en el mundo entero el fascismo y la ultraderecha son enemigos de la clase trabajadora.

Todos vivimos en la misma sociedad, pero no todos vivimos en la misma situación, ni en las mismas condiciones, muchos trabajadores y pensionistas seguimos no llegando a fin de mes y viviendo con la ansiedad de no saber si tenemos algún futuro, eso está ocurriendo ahora, con el gobierno de la ultraderecha podrá ser peor, pero es una realidad para millones y sobrevivir no es lo mismo que vivir.

Trabajadores que tenían una incapacidad absoluta ahora han pasado a tener una incapacidad total para trabajo habitual, ganando mucho menos y convirtiéndose en enfermos en la pobreza, en el caso de que ese trabajador tenga menos de 55 años solo percibirá el 55% de su salario, trabajadores con hijos y familias que mantener pasan de salarios de 1400 a algo más de 700 de un día para otro, enfermarse es pasar de la pobreza a la miseria.

La reforma laboral no se derogó, se maquilló, el despido sigue siendo barato y libre tal y como lo dejó Rajoy, inspección de trabajo sigue sin funcionar, dar derechos sobre el papel no es lo mismo que hacer que los derechos se respeten y las leyes se cumplan.

Es verdad que subió el salario mínimo y eso ha sido una muy buena y necesaria medida, el problema es que la subida se la han comido los aumentos de precios, el coste de la vida, las multinacionales y los especuladores. Por otro lado, se han firmado a la baja muchos convenios en tiempos de bonanza gracias al colaboracionismo con la patronal de CCOO y UGT 

Por un lado, hay más trabajo, pero cada vez los salarios permiten comprar menos bienes y servicios, no digamos ya comprar una casa o incluso alquilar un piso que puede llevar hasta el 70% del salario de un trabajador.

Dicen que la macroeconomía va muy bien, irá para los ricos, pero yo no lo he notado, la microeconomía me va muy mal. 

Lo que hace a los trabajadores más ricos o más pobres no es el salario que ganan, lo realmente importante es para lo que alcanza ese dinero y si tenemos los servicios básicos garantizados, incluyendo la vivienda.

Seguimos siendo un país que depende del turismo, lo que quiere decir que depende de que a otros países les vaya mejor que a nosotros para que vengan de vacaciones. Una economía débil, sin industria, con salarios insuficientes y trabajos de mala calidad.

Si me pagan el doble de salario y la vida sube el triple la realidad es que soy más pobre, si mí salario no alcanza para la vivienda y los servicios básicos no vivo, como mucho sobrevivo.

Si un trabajador con empleo se mantiene en la pobreza, si un salario o una pensión no llega para vivir con dignidad, no me hables de justicia social, no me digas que eres de izquierdas, por lo menos no me mientas.

Se han hecho muchos más anuncios que medidas, muchas ayudas funcionan mal y llegan muy tarde para quienes están peor, el ingreso mínimo vital, la ley de segunda oportunidad, procesos largos y tortuosos para familias al límite de sus fuerzas.

Más empleo es bueno, pero cuando los nuevos empleos no permiten vivir y tampoco sobrevivir sin ayuda de la familia, o de la limosna, eso no es justicia social.

Nunca votaré a la derecha, ni a la ultraderecha, ni a la socialdemocracia, pero tampoco me haré el ciego y voy a comulgar con ruedas de molino, decir la verdad es un acto revolucionario y he vivido en propias carnes lo dura que es la realidad para un trabajador en manos del INSS, en manos del gobierno autoproclamado más progresista de la historia.

Menos anuncios vacíos y más hechos útiles para la clase trabajadora. Para reconstruir la izquierda y vencer a la derecha la clase trabajadora debe ser la protagonista, debe participar y poder tomar decisiones, porque desde un despacho o desde la tranquilidad de un buen trabajo bien renumerado, o un pensión máxima, no se ve la realidad de unas desigualdades que no dejan de crecer entre ricos y pobres.

 

25/02/2026 - NECROFILIA POPULAR, IRRELEVANCIA DE LOS MUERTOS (Y III)

 


ÁNGEL MORILLO TRIVIÑO, BADAJOZ

Lectores

Lectores@DiarioSigloXXI Twitter

Las 14 muertes misteriosas que rodean a la trama Gürtel.

 

Entre muertes naturales, accidentes y suicidios, 14 personas implicadas judicialmente en la corrupción del PP han perdido la vida desde que estallara el caso Gürtel en 2009. El Partido Popular (PP) de España es uno de los partidos que más azotes ha recibido por parte de la justicia española debido a las extensas redes de corrupción que ha diseñado. Se calcula que el PP ha estado implicado en 261 casos, es decir, en casi el 45% de todos los casos de corrupción registrados en los últimos tiempos, siendo la Gürtel el más famoso de todos. Para no alargarme demasiado, sólo diré los nombres y una mínima referencia:

Juan Pérez Mora, un comercial que se hizo pasar por juez ante los dirigentes de la trama Gürtel incluyendo a su cabecilla Francisco Correa. Se suicidó.https://adserver3.bigapis.net/www/delivery/lg.php?bannerid=26281&campaignid=12879&zoneid=27603&loc=https%3A%2F%2Fwww.diariosigloxxi.com%2Ftexto-diario%2Fmostrar%2F5776646%2Fnecrofilia-popular-irrelevancia-muertos-iii&cb=206853fee8

Francisco Yáñez, un amigo personal del extesorero Luis Bárcenas, así como de todos los tesoreros que tuvo el PP antes que él, Álvaro Lapuerta y Ángel Sanchís. Falleció por causas naturales en el año 2014 cuatro días después de que fuera imputado por delito de blanqueo de capitales y cuatro días antes de que tuviera que ir a declarar ante el juez.

María del Mar Rodríguez Alonso, dueña de la empresa MR & Asociados. A tenor de las acusaciones, la empresa habría estado siendo utilizada como tapadera de Francisco Correa, principal protagonista de la trama Gürtel en diferentes casos. María del Mar falleció en enero de 2015 en un hotel de Bilbao, según la policía se suicidó.

 

José Martínez Núñez, dueño de la empresa de Tecnología de la Construcción (Teconsa, 6.000 millones de facturación y 650 trabajadores). Fue juzgado por contratar a un sicario para asesinar a otro constructor con el que mantenía una rivalidad y que resultó ser Xosé Cuiña, del PP de Galicia. Trató de ahorcarse en el año 2000 cuando recibió una carta en la que se reconocían estos hechos.

Más tarde, fue investigado por, presuntamente, haberse beneficiado de la trama Gürtel, la cual se libró tras dos absoluciones. Sin embargo, la segunda no llegaría a escucharla, ya que falleció en agosto de 2015. Sus dos hijos ingresaron en prisión.

Antonio Pedreira, fue el juez que instruyó el caso Gürtel y el que más tiempo controló la mayor investigación por corrupción de la democracia española. Falleció en agosto de 2015 tras 36 meses hospitalizado al sufrir un accidente cerebral. Su muerte supuso un obstáculo para la investigación, ya que con apenas 66 años se llevó a la tumba mucha información y muchos de los secretos que conocía sobre el caso. Fue presionado incluso por el PP para influir en la investigación, pero no cedió en absoluto. A su muerte, se hizo cargo del caso el juez Baltasar Garzón.

Isidro Cuberos, mano derecha y jefe de prensa de Javier Arenas. Francisco Correa lo involucró directamente en la trama Gürtel. Falleció en octubre de 2015 en un barranco de Mijas debido a un accidente de tráfico, se estrelló con su moto.

Francisco Sánchez Arranz, fue consejero de Iberia, cargo que le valió el sobrenombre de “Paco Iberia”, y concejal en Boadilla del Monte junto a Arturo Panero, apodado ‘El Albondiguilla’. Reconoció que él era la persona encargada de que los hijos de José María Aznar y otras personas que contrataban los viajes con Francisco Correa pagaran los billetes en turista, pero volaran en primera clase. Falleció en 2015. No le llegó la citación para declarar el 2 de noviembre de 2015 por el caso Gürtel porque llevaba muerto varios meses.

Leopoldo Gómez, arquitecto municipal conocido como “el cobrador” de Jesús Sepúlveda, ex marido de Ana Mato, y durante los años de los maletines, alcalde de Pozuelo. Imputado por los delitos de prevaricación y cohecho se encargaba de cobrar deudas de los constructores. Falleció en marzo de 2016 debido a una larga enfermedad.

Rita Barberá, fue una política destacada del PP y más concretamente de Valencia, ciudad en la que ostentó la alcaldía desde 1991 hasta 2015, además de ser diputada de Les Corts entre 1983 y 2015 y senadora por designación durante 2015 hasta su fallecimiento. Implicada en tramas de corrupción, falleció de un infarto en un hotel madrileño que le sobrevino a causa de una cirrosis hepática.

Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid. Tenía una condena en firme por la trama conocida como las Tarjetas Black de seis años de prisión, aunque se encontraba en libertad sin fianza. También estaba imputado por crédito fallido al Grupo Marsans. Además, también fue condenado por delito societario, apropiación indebida y falsead documental por la compra fraudulenta del City National Bank de Florida. Fue hallado el 19 de julio de 2017 en la finca Puerto del Toro de Villanueva del Rey (Córdoba) con un disparo efectuado por un rifle de caza en el pecho, y se concluyó que había sido un suicidio.

María José Alcón, licenciada en Derecho y Máster en Derecho Urbanístico, desempeñó el cargo de concejala de Cultura en el Ayuntamiento de Valencia entre 1995 y 2009, y dejó el cargo después de sufrir un accidente. Saltó a la fama al ser conocida como la “garganta profunda” del blanqueo de dinero en el Ayuntamiento de Valencia durante el gobierno de Rita Barberá. Su cuerpo sin vida apareció el 16 de junio de 2018 en el pueblo de Callosa de Ensarriá en Valencia, donde tenía una segunda residencia. Aparentemente cayó desde un balcón, determinándose la causa como de un suicidio.

Álvaro Lapuerta, fue protector, amigo y supervisor de Luis Bárcenas como tesorero del PP. Anteriormente, había ejercido como tesorero del PP entre 1993 y 2008. Ejerció de múltiples cargos políticos y en las administraciones públicas tanto durante la dictadura de Francisco Franco como durante la Transición. Fue diputado y vicepresidente de Alianza Popular. Debido a una demencia severa que padecía, le fueron archivadas las actuaciones contra él en el marco del caso Gürtel. En 2013 permaneció varias semanas en estado de coma a raíz de sufrir dos caídas en extrañas circunstancias que afectaron dramáticamente su situación física. En un comunicado que hicieron público tras la segunda caída, sus hijos calificaron de “extraños” los accidentes que sufrió su padre.

El primero se produjo en marzo de 2013, al poco de estallar con plenitud el caso Bárcenas, y la segunda y más grave se produjo en abril del mismo año. Medio año antes, Lapuerta acudió a la policía para denunciar que había recibido llamadas amenazantes en las que se le decía que él ya era un hombre mayor pero que pensara en sus hijos y en sus nietos junto con “ten cuidado con lo que haces”. Murió en junio de 2018 por causas naturales.

Rafael Naranjo, fue el antiguo presidente de Sufí, una empresa que mantuvo una estrecha vinculación con los Ayuntamientos de Boadilla del Monte, Majadahonda y Alcalá de Henares, así como con los municipios de otras autonomías como Castilla y León entre 2001 y 2007. Reconoció ante el juez Pedreira que pagó un millón de euros a una “tercera persona” por la adjudicación del servicio de limpieza del distrito madrileño de Moratalaz, una adjudicación con la que obtendría 48 millones de euros en 10 años. Admitió haber efectuado ese pago desde una cuenta personal que tenía en Suiza a otra ubicada en ese mismo país. Cuando se produjeron los hechos, en 2002, Alberto López Viejo ocupaba la concejalía de limpieza en el ayuntamiento de Madrid. López Viejo cumple actualmente una condena de 31 años y nueve meses de prisión por su papel en la trama Gürtel cuando ejercía como consejero en el gobierno regional de Esperanza Aguirre. Falleció en septiembre de 2019 poco antes de ser juzgado.

José Huerta Valbuena, amigo de Francisco Granados y uno de los pilares del caso Púnica. El empresario, gerente de Waiter Music, estaba imputado en el caso que investiga la financiación irregular del PP en Madrid y se le achacaban hasta siete delitos. Waiter Music, según detalla la Fiscalía Anticorrupción, recibía adjudicaciones de manera privilegiada e inflaba las facturas de los Ayuntamientos para repartirse las comisiones. Falleció en septiembre de 2020 debido a una enfermedad.

En fin, seguimos sumando: 8.029+14=8.043

Por el momento, podríamos dar esta cifra por definitiva, pero aún está por ver lo que ocurrirá en Andalucía cuando eso de “los cribados” se haga realidad. Hay muchas mujeres que pueden desarrollar el cáncer de mama, y ojalá que no ocurra, y si sucede, que todas lo superen, pero ¿y si alguien se nos va? La suma de la irrelevancia podría aumentar considerablemente, ello sin entrar en el accidente de Adamuz, por si hay alguna empresa al medio responsable que tuviera alguna “vinculación” con los populares, que, dicho sea de paso, hay la tira.

Uno piensa que es algo más que evidente que a la derecha extrema -y a la extrema derecha- lo de los muertos por sus negligencias o sus narcisismos les parece algo irrelevante, para ellos ese dicho de “el muerto al hoyo y el vivo al “bollo” es algo natural que les ocurre a los que tienen mala pata.

 

25/02/2026 - GOLPE JUDICIAL AL IRPH: LA CLÁUSULA PUEDE "NO EXISTIR" Y EL BANCO TENDRÍA QUE DEVOLVERLO TODO

Una simple ausencia documental, la oferta vinculante previa, puede anular la cláusula de intereses en la hipoteca. El nuevo criterio del Supremo convierte un tecnicismo en un arma jurídica masiva contra el IRPH

José Antonio Gómez

La larga batalla judicial en torno al IRPH parecía encaminada hacia una estabilización favorable a la banca. Durante años, el eje del litigio giró en torno al llamado control de transparencia, es decir, a si el consumidor comprendía la carga económica que implicaba referenciar su préstamo a ese índice. En sucesivas resoluciones, el Tribunal Supremo consolidó una doctrina que blindaba en buena medida a las entidades financieras: la mera publicación oficial del IRPH en el BOE era suficiente para considerar que el índice cumplía las exigencias de transparencia formal.

Sin embargo, el propio Supremo ha dictado una sentencia, la STS 161/2026, que introduce un giro de gran calado técnico y estratégico. El desplazamiento no es menor: ya no se trata de discutir si el índice era comprensible, sino de examinar si la cláusula que lo incorporaba llegó siquiera a formar parte válida del contrato. El debate abandona el terreno siempre resbaladizo de la transparencia material y se adentra en un plano más básico y previo: el control de incorporación previsto en los artículos 5 y 7 de la Ley de Condiciones Generales de la Contratación.

El control de incorporación no evalúa la justicia económica de la cláusula ni su claridad técnica. La cuestión es si el consumidor tuvo una oportunidad real y efectiva de conocer esa condición antes de firmar. Si la respuesta es negativa, la consecuencia no es la nulidad por abusividad ni la sustitución por otro índice. La cláusula simplemente se tiene por no puesta. Jurídicamente, no existe.

El caso enjuiciado por la STS 161/2026, dictada en febrero de 2026, versaba sobre un supuesto frecuente en el mercado inmobiliario español: la subrogación de los compradores en un préstamo promotor al adquirir una vivienda nueva. En ese contexto, la Sala Primera concluyó que la cláusula referenciada al IRPH no superaba el control de incorporación porque la entidad financiera no acreditó haber cumplido con las obligaciones documentales precontractuales que garantizaban el conocimiento efectivo de las condiciones financieras antes del otorgamiento de la escritura.

La consecuencia fue de notable severidad. Al considerarse inexistente la cláusula de intereses remuneratorios, el préstamo quedó sin interés válido desde su origen. La entidad fue condenada a devolver la totalidad de las cantidades percibidas en concepto de intereses, junto con los intereses legales correspondientes. No hubo sustitución del IRPH por el Euríbor ni recalculación moderada. La ausencia de incorporación válida implicó la desaparición misma de la obligación de pagar intereses.

La defensa habitual basada en la oficialidad del IRPH resultó, esta vez, irrelevante para el Supremo. La Sala subrayó que la transparencia es un análisis posterior y que carece de sentido si antes no se ha superado el filtro de incorporación. De nada sirve que el índice sea oficial si el banco no puede demostrar que entregó al consumidor la documentación exigida y que este dispuso de un tiempo real para examinarla antes de firmar ante notario.

En este punto adquieren protagonismo normas que durante años fueron consideradas meramente formales: la Orden Ministerial de 5 de mayo de 1994 y su ampliación mediante la Orden Ministerial de 27 de octubre de 1995. Estas disposiciones imponían obligaciones precisas en la fase precontractual, entre ellas la entrega de un folleto informativo, la emisión de una oferta vinculante con antelación suficiente y el derecho del prestatario a examinar el proyecto de escritura en la notaría durante los días previos a la firma.

La STS 161/2026 revaloriza estas exigencias como elementos probatorios decisivos. Si la entidad no puede acreditar documentalmente que entregó la oferta vinculante con la antelación debida, o si la única firma del cliente coincide con el mismo día del otorgamiento de la escritura, la oportunidad real de conocimiento queda en entredicho. Y con ella, la propia existencia jurídica de la cláusula.

El cambio de paradigma tiene consecuencias procesales evidentes. Se consolida la inversión de la carga de la prueba: corresponde a la entidad financiera demostrar que cumplió escrupulosamente con las obligaciones documentales. El consumidor no tiene que probar que no recibió la información; basta con que el banco no pueda exhibirla en forma y plazo

Desde un punto de vista sistémico, el giro es significativo. Durante años, la litigación sobre el IRPH se concentró en complejos debates económicos y estadísticos sobre su evolución histórica frente al Euríbor. Estos debates siguen siendo válidos, evidentemente, pero es un terreno técnico en el que las entidades financieras se mueven con ventaja. La STS 161/2026 desplaza la discusión hacia un ámbito más objetivo y verificable: el cumplimiento estricto de las obligaciones precontractuales.

En términos jurídicos, la diferencia es sustancial. La transparencia admite grados y ponderaciones; la incorporación válida es binaria. O la cláusula se incorporó conforme a la ley o no lo hizo. Y si no lo hizo, desaparece. En ese desplazamiento reside el verdadero alcance de la sentencia: no reabre el debate económico sobre el IRPH, sino que redefine las reglas del juego procesal porque el Tribunal Supremo introduce un criterio formal cuya infracción puede resultar letal para la cláusula de intereses.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

21/02/2026 - LA ENCRUCIJADA DE PODEMOS: GENEROSIDAD CON LA IZQUIERDA O HARAKIRI

 

Comentario: Lo dijo un extremeño ilustre que los tenía bien puestos (como los tigres, juntos y pegados al culo) hace muchos años: “Vale más honra sin barcos que barcos sin honra”. Así es el Podemos que consiguió más de 6 millones de votos cuando nació. Y nadie lo va cambiar por cuatro sillones sólo para vivir del cuento y pulsar siempre el botón que le marquen los capitalistas opresores de todos conocidos en este país. Se puede confluir con ERC, Bildu y BNG -y quizás con algunos más- pero, no con esos traidores que salieron de Podemos cuando vieron que había que currarse el puesto sabiendo que si eran algo era por haberse iniciado en Podemos. Podemos es la izquierda real, la de la gente que lucha por sus derechos sociales (IMV, SMI, PENSIONES, SALARIOS DIGNOS DE LOS TRABAJADORES, DEPENDENCIA, JUSTICIA IGUAL PARA TODOS, SANIDAD PÚBLICA, EDUCACIÓN PÚBLICA, VIVIENDA SIN ATROPELLOS CAPITALISTAS, Y TODAS LAS LEYES QUE LA SOCIEDAD NECESITA PARA NO SER UN CONJUNTO DE BORREGOS AL MANDO DE CUATRO “PASTORES” CAPITALISTAS ENRIQUECIDOS CON SUS IMPUESTOS). Las cosas, con la miserable ley electoral que rige en España, sólo tiene un camino para parar a la despreciable derecha extrema y la extrema derecha de los burrólogos con corbata, y se llama reducir todo lo que se pueda la ABSTENCIÓN, sobre todo en el PSOE, porque de lo contrario de nada servirán las “candidaturas únicas” de Rufián.

La formación morada decide no sumarse al frente de unidad que propugna Gabriel Rufián

Marcos López

Podemos atraviesa uno de los momentos más delicados desde su fundación. La propuesta de unidad lanzada por Gabriel Rufián, que invita a la formación morada a sumarse a un frente amplio junto a ERC, Bildu, BNG y otras fuerzas soberanistas y de izquierdas, ha actuado como catalizador de tensiones internas que venían acumulándose desde hace meses. El partido, ya golpeado por sucesivas derrotas electorales y por la pérdida de influencia institucional, se encuentra ahora ante una disyuntiva estratégica que amenaza con abrir una brecha profunda entre sus principales sensibilidades.

Desde la ruptura con Sumar y la salida del Gobierno, Podemos ha intentado reconstruir un espacio propio que recupere la identidad combativa de sus primeros años. La dirección encabezada por Ione Belarra y Pablo Iglesias —aunque este último ya fuera de la primera línea orgánica, pero aún con un peso simbólico evidente— ha defendido la necesidad de volver a un proyecto autónomo, sin tutelas y sin diluirse en alianzas que, a su juicio, han terminado por desdibujar el perfil del partido.

Sin embargo, la realidad electoral ha sido dura. Los resultados en las europeas, autonómicas y municipales han mostrado un retroceso sostenido. En ese contexto, la propuesta de Rufián ha sido interpretada por algunos sectores como una oportunidad para recuperar relevancia política a través de una alianza amplia que permita competir con mayor fuerza frente al PSOE y Sumar.

 

El portavoz de ERC en el Congreso planteó públicamente la idea de un frente común de izquierdas plurinacional, una especie de reedición del espíritu del bloque de investidura, pero trasladado al terreno electoral. Su mensaje, dirigido explícitamente a Podemos, buscaba sumar fuerzas en un momento en el que la fragmentación del espacio progresista amenaza con dejar a varias formaciones fuera de las instituciones.

El partido está dividido ante el órdago de Rufián. Para algunos dirigentes morados, esta invitación supone una oportunidad estratégica que permitiría recuperar presencia institucional en territorios donde Podemos ha quedado debilitado. Ofrecería un marco político reconocible, con un discurso social y territorial que conecta con parte de su base histórica. Y evitaría la irrelevancia electoral, especialmente en unas generales donde la barrera del 5 por ciento puede ser letal en muchas circunscripciones. Pero para otros sectores, especialmente los más cercanos al núcleo duro de la dirección, la propuesta es vista como un riesgo existencial. Temen que unirse a un frente liderado por fuerzas soberanistas termine por diluir la identidad estatal de Podemos y lo convierta en un actor secundario dentro de un proyecto ajeno. Esa es la encrucijada de Podemos.

La división interna no es nueva, pero la propuesta de Rufián la ha hecho más visible. En Podemos conviven hoy dos almas: el sector autonomista, que apuesta por mantener la independencia estratégica y reconstruir el partido desde la base, aun a costa de asumir un periodo de debilidad electoral (esta facción considera que la única forma de recuperar credibilidad es reafirmar un proyecto propio, sin alianzas que puedan interpretarse como un síntoma de debilidad). Y el sector pragmático, que defiende explorar alianzas amplias para evitar la marginalidad. Para estos, la política es correlación de fuerzas, y la correlación actual exige sumar para sobrevivir. Ambos sectores comparten el diagnóstico de que Podemos atraviesa un momento crítico, pero discrepan profundamente en la receta para superarlo.

La tensión interna se ha trasladado a los territorios. En algunas organizaciones autonómicas, especialmente en Cataluña, Galicia y Euskadi, la idea de un frente plurinacional liderado por Rufián genera simpatías. En otras, como Madrid o Castilla y León, la propuesta se percibe con recelo. Esta disparidad territorial añade complejidad a la toma de decisiones. La dirección estatal teme que aceptar la propuesta del líder de Esquerra pueda provocar deserciones internas o incluso la ruptura con algunos cuadros que consideran innegociable la autonomía del proyecto. A la vez, rechazarla podría profundizar la sensación de aislamiento político y alimentar la narrativa de que Podemos se encierra en sí mismo mientras el resto de la izquierda busca fórmulas de cooperación. Esta segunda vía sería una especie de suicidio político. El harakiri definitivo de Podemos. Un partido autárquico, lejos de las confluencias y la gran hermandad de la izquierda, no tendría demasiado sentido.

Los morados han jugado un papel histórico en la transformación de la izquierda española. Su contribución al Gobierno de coalición con Sánchez es innegable. Han sido decisivos y gracias a ellos el PSOE ha tenido que romper su tradicional tendencia al inmovilismo conservador para avanzar hacia políticas sociales. Ahora bien, ¿qué futuro le aguarda al partido del 15M, de los indignados, si cada vez le queda menos respaldo popular y si además rompe el frente común en un momento histórico, cuando lo que toca es frenar el avance de la extrema derecha? La razón de ser de un partido es la utilidad. Si termina como algo obsoleto, si sus votos acaban en la papelera, todo ha terminado. Eso es lo que no comprenden los actuales dirigentes de Unidas Podemos, las Montero, Belarra y otros, que parecen haberse quedado anclados en el pasado, en 2014. UP ya no es esa fuerza arrolladora imprescindible para gobernar. Soplan nuevos vientos, nuevas tendencias en la izquierda. Y la gente pide, ante todo, unidad, fuerza, escaños, números.

Aunque ya no ocupa cargos orgánicos, Pablo Iglesias sigue siendo una figura de referencia para una parte importante de la militancia. Su opinión sobre la propuesta de Rufián —crítica, aunque no del todo cerrada— ha influido en el debate interno. Iglesias teme que un frente amplio termine por absorber a Podemos, pero también reconoce que la correlación de fuerzas actual es desfavorable. Quizá la clave de todo radique en la decisión última del gran líder de Podemos: si da la orden de pactar o de seguir como hasta ahora y hasta la derrota final. Rufián ya le ha tendido la mano diciendo que es el mejor político de su generación. Es momento del abrazo, no de rencillas cainitas.