Comentario: Una cosa está más que clara: ¡yo no he sido el que ha borrado los correos! ¡¡¡Qué gentuza!!!
LA
AUDIENCIA DE MADRID DECIDIRÁ SI REABRE LA INVESTIGACIÓN POR EL BORRADO DE LOS
CORREOS EN LOS QUE UNA EXCONCEJALA DEL PP PIDIÓ AMPARO A AYUSO TRAS DENUNCIAR
ACOSO
La presidenta madrileña y el ruido:
cuando llamar “caso fabricado” a una denuncia choca con los hechos
Agustín Millán 05/02/2026
La Audiencia Provincial de Madrid tiene ahora en sus manos una decisión que
va más allá de un trámite judicial. Debe resolver si se reabre o se cierra
definitivamente la investigación por el borrado de los correos electrónicos
desde los que una exconcejala del PP en Móstoles pidió amparo al gabinete
de Isabel Díaz Ayuso tras denunciar
un supuesto acoso sexual y laboral por parte del alcalde del municipio, Manuel Bautista. Lo que está en juego no es solo la
autoría de un borrado informático, sino la credibilidad de un relato político
que ha preferido el ataque frontal a la cautela institucional.
El origen
El origen del caso se sitúa en 2024. La entonces concejala del PP envió en febrero y en junio dos
correos al entorno de la presidenta regional solicitando amparo
ante lo que describía como una situación de acoso. Meses después, ya fuera del
cargo —asegura que dimitió precisamente por ese acoso—, comprobó que la bandeja
de entrada desde la que se enviaron esos mensajes había sido “borrada por
completo”. Según avanzó El País, en la
configuración de accesos figuraban además direcciones IP desconocidas que
habrían entrado en su correo.
Ante esos indicios, la exconcejala presentó una denuncia por un presunto
delito de descubrimiento y revelación de secretos. Un juzgado de Madrid la
admitió a trámite y abrió diligencias. La Guardia Civil investigó el borrado,
pero en febrero de 2025 el procedimiento fue archivado por “falta de autor
conocido”: no se pudo determinar quién eliminó los correos ni desde dónde. Ese
archivo, sin embargo, no cerró el caso. La denunciante recurrió y ahora
la Audiencia Provincial de Madrid debe decidir si
ordena la reapertura o confirma el cierre.
El machismo de Ayuso
Hasta aquí, los hechos. El problema aparece cuando el debate político se
adelanta al judicial. Ayuso definió públicamente la denuncia como un “caso
fabricado contra el PP” y llegó a compararse con la víctima. Son palabras
graves, no porque expresen una opinión —legítima—, sino porque desprecian el
contenido concreto del expediente. No se trata de una acusación abstracta, sino
de correos electrónicos que existieron, se enviaron y después desaparecieron.
Negar ese punto no es una defensa: es ruido.
Conviene subrayarlo con claridad. Que un juzgado archive provisionalmente
por falta de autor conocido no equivale a declarar inexistente el hecho
investigado. Significa, estrictamente, que no se ha podido identificar al
responsable con las diligencias practicadas. Precisamente por eso existe el
recurso y precisamente por eso interviene ahora la Audiencia. Convertir ese
estadio procesal en un argumento político de deslegitimación total no es
prudente y tampoco es veraz.
Además, el caso interpela a la responsabilidad interna de un partido. Una
concejala del PP pidió amparo a su dirección autonómica por un supuesto acoso.
Esa petición está documentada. El borrado posterior de los correos que la
acreditan plantea preguntas incómodas, aunque aún no tenga autor. Frente a esas
preguntas, la respuesta institucional debería ser cooperación y transparencia,
no descalificación preventiva de quien denuncia.
La Audiencia Provincial decidirá si hay base para seguir investigando. Su
resolución marcará el futuro judicial del caso. Pero, con independencia de ese
desenlace, hay una lección política ya visible: cuando se tacha de “fabricado”
un asunto que presenta indicios objetivos y recorrido judicial, se debilita la
confianza en las instituciones y se envía un mensaje desalentador a quienes
piden amparo. En democracia, el respeto a los procedimientos no es un estorbo;
es el mínimo exigible. Y las palabras de una presidenta autonómica, por su
peso, deberían estar a la altura de ese principio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario