Comentario: Muy breve, está claro que para la caverna mediática lo que hagan los acosadores del PP son chilindrinas. Gracias a algunos periódicos digitales (caso de Diario Sabemos) nos enteramos de sus andanzas no sólo en España, sino en esas islas paradisiacas. Pues, ¿qué me dicen del Sr. Aznar, conocido por “el muñeco Luciano”, con los papeles de Epstein?
SALAZAR
ABRE TERTULIAS, EL ALCALDE DE MÓSTOLES NO: ¿INTERÉS PARTIDISTA EN EL ACOSO
SEXUAL SEGÚN EL COLOR POLÍTICO DE LOS DENUNCIADOS?
El PP de Díaz Ayuso mantiene los mismos
patrones de actuación del caso Nevenka un cuarto de siglo después mientras su
Comité de Garantías oculta el caso en vez de investigarlo
Natalio Blanco
05/02/2026
El presunto acoso sexual del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, del Partido Popular, denunciado por una concejala del partido
acabó guardado en un cajón del Comité Nacional de
Derechos y Garantías después de varios intentos de Ana Millán, vicesecretaria de Organización del PP
madrileño y vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, y de Alfonso Serrano, número dos del PP de la Comunidad de
Madrid, de convencer a la denunciante para que renunciara a
cualquier intento de reparación y optara por la resignación.
La víctima acabó abandonando el partido tras
intentar en al menos seis ocasiones que el
PP le diera amparo institucional a su denuncia. Asombrosamente, este caso
repite paso por paso los mismos patrones machistas,
de ocultación y de negacionismo
institucional que el sufrido hace ya 26 años por Nevenka Fernández en el Ayuntamiento de Ponferrada
(León) por parte del que fuera su alcalde, Ismael Álvarez, también del
PP. Poco o nada ha cambiado la situación desde
entonces a tenor de la denuncia de la edil del consistorio de Móstoles.
Sorprendentemente, tampoco ha cambiado prácticamente nada el tratamiento informativo tras conocerse la denuncia
de esta concejala popular en el municipio madrileño, que abandonó sus
responsabilidades municipales en el Ayuntamiento de Móstoles en 2024 cansada de buscar el amparo de la cúpula de su
partido después de que sus propios dirigentes en la Comunidad de Madrid le
aconsejaran que renunciara a cualquier intento de denuncia contra el regidor
municipal.
El silencio mediático sorprende cuando el color
político del denunciado es del Partido Popular mientras se detallan al
milímetro los casos Salazar y Errejón
Este jueves, un día después de adelantarse el caso de acoso en El País, los programas informativos de televisión han remoloneado en general a la hora de poner el
foco prioritario en este tema, a diferencia de lo ocurrido cuando se conoció el
caso similar del ex dirigente socialista Francisco Salazar,
que acaparó con prontitud el centro de tertulias informativas, telediarios y
portadas de la inmensa mayoría de los medios de comunicación. Algo similar
sucedió cuando estalló la denuncia por agresión sexual contra el ex dirigente
de Sumar Íñigo Errejón.
Esta evidencia mediática plantea una pregunta recurrente: ¿realmente
interesan las mujeres y los casos de abusos que sufren en política por sus
propios compañeros o sólo según el color político de
las víctimas y los denunciados? Este mismo jueves por la mañana, un rápido
zapeo por las principales cadenas de televisión aclaran la respuesta: Cuatro se
afana en desentrañar los entresijos de la renuncia de la actriz y
presentadora Elisa Mouliaá a mantener la
denuncia contra Errejón, Telecinco, en El Programa de Ana Rosa,
hace directamente el vacío al caso del regidor de Móstoles que apunta
directamente a la gestión interna de la presidenta de la Comunidad de
Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una grave denuncia por acoso
sexual contra un dirigente de su partido.
El caso del alcalde de Móstoles y la reacción de la cúpula del PP al
respecto evidencia que la violencia machista y el acoso sexual en política
interesan mucho más cuando le sucede al vecino de enfrente que cuando llama a
las puertas de la propia casa. La reacción de la dirección del PP madrileño
relatada por la víctima retrotrae directamente al patrón de conducta que el
mismo partido puso en práctica allá por el año 2001, después de
que la entonces concejal popular, Nevenka Fernández,
causara baja en el PP tras el ninguneo al que la sometieron tanto sus
compañeros de filas en Ponferrada como la dirección del partido en general.
Finalmente, logró que la justicia condenara al alcalde de la localidad leonesa
a nueve meses de prisión, multa de 6.480 euros y una
indemnización de 12.000 euros a la víctima por acoso sexual. Ismael Álvarez
sólo dimitió como alcalde el mismo día que se hizo pública la sentencia.
Ana Botella, la esposa del que entonces en 2002 era
presidente del Gobierno de España, José María Aznar, aseguró que “hay que tener
un respeto total por el alcalde de Ponferrada, que ha tenido una postura
impecable de dimitir antes de que haya una sentencia firme”. También el
entonces presidente del Senado y del PP en la Comunidad de Madrid, Pío García-Escudero, se pronunció en los mismos términos.
Tras conocerse la sentencia condenatoria, el 31 de mayo de 2002 el dirigente
popular destacó “el valor político” de Ismael Alvarez por dimitir de todos sus
cargos públicos tras ser condenado por acoso sexual.
Las primeras reacciones del PP madrileño a las pocas horas de conocerse la
denuncia de la edil de Móstoles dejan claro que prácticamente
nada ha cambiado en el partido más de un cuarto de siglo
después. Negacionismo, ocultación, presunción de inocencia del denunciado y
vacío absoluto al testimonio de la denunciante.
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