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miércoles, 12 de noviembre de 2025

12/11/2025 - IRPH: EL SUPREMO VUELVE A REINTERPRETAR LA JURISPRUDENCIA EUROPEA PARA FAVORECER A LA BANCA

Comentario: Antes de que empiecen a leer y a vomitar. ¿Estos Magistrados del Tribunal Supremo tienen todos finca de caza? ¿Y sus niños? ¿comen todos los días? Sencillamente, nos han “toreado” a todos los que tenemos IRPH en nuestras hipotecas. ¡¡¡Qué vergüenza de país y de su JUSTICIA!!! ¡Vámonos al quinto coño, seguramente se está mejor que aquí!

La Sala parte de que no cabe dar una solución unívoca sobre el carácter transparente y la abusividad del IRPH, pues, según las sentencias, su validez dependerá de las circunstancias de cada préstamo y de cada litigio, es decir, lo que pedían los bancos

José Antonio Gómez 12/11/2025

La larga espera de los afectados por el IRPH ha terminado. Hoy el Supremo ha hablado y lo ha hecho volviendo a acatar los deseos de la banca. En la larga disputa entre los consumidores hipotecados y la banca española por el índice IRPH, el Tribunal Supremo ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer: cerrar filas con el sistema financiero. Dos sentencias publicadas han despejado las dudas que quedaban. El Alto Tribunal no anula el IRPH, ni siquiera lo cuestiona, sino que devuelve cada reclamación a un laberinto judicial que, como en tantas otras ocasiones, beneficiará a quien tenga más tiempo, más abogados y más recursos: los bancos.

El Supremo ha decidido que no cabe una “anulación automática” de las cláusulas que referencian hipotecas al IRPH. Cada caso deberá analizarse “individualmente”, en función de las circunstancias concretas y de lo que el juez considere probado. En teoría, esta prudencia suena razonable. En la práctica, es una invitación al cansancio procesal. Miles de familias hipotecadas con este índice, que durante años pagaron cuotas notablemente más altas que las referenciadas al euríbor, se enfrentan ahora a un horizonte judicial incierto, caro y prolongado.

El argumento central del Supremo es técnico: que la transparencia o la abusividad de una cláusula depende del grado de información facilitada al cliente y de si el contrato mencionaba correctamente la Circular 5/1994 del Banco de España, publicada en el BOE. Si la incluía, la cláusula será presumiblemente válida. Si no, el consumidor aún deberá demostrar que fue víctima de un abuso.

Con esta fórmula, el tribunal establece una presunción práctica a favor de las entidades financieras: basta con que el índice estuviera publicado en el BOE para que se considere “comprensible” por el consumidor medio. El problema es que el consumidor medio no lee el BOE, ni entiende la estructura técnica de un índice diseñado para instituciones financieras.

En otras palabras, el Supremo equipara la transparencia formal con la transparencia real. Pero lo que se debate no es la disponibilidad de la información, sino su inteligibilidad. El ciudadano no fue informado de que el IRPH, al basarse en la media de los tipos que aplicaban los propios bancos, tenía una tendencia estructural a situarse por encima del euríbor. Un índice oficial, sí, pero con un sesgo endógeno que lo hacía menos competitivo.

Europa habló, España reinterpretó

El fallo llega tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de diciembre pasado, que subrayaba la obligación de los tribunales nacionales de analizar si los bancos actuaron de forma transparente y si las cláusulas podían considerarse abusivas. Bruselas no invalidó el IRPH, pero sí exigió un escrutinio riguroso de cada contrato.

El Supremo, en lugar de asumir ese mandato como una oportunidad para reforzar la protección del consumidor, lo ha convertido en un argumento para reforzar la posición de la banca. Su lectura del dictamen europeo es minimalista: se limita a aceptar la revisión caso por caso, pero desactiva la posibilidad de una doctrina general que ponga límites estructurales a los abusos.

En la práctica, la jurisprudencia española ha optado por blindar el statu quo. Los bancos podrán seguir alegando que actuaron de buena fe porque el índice era oficial. Y los consumidores, dispersos y fatigados, deberán seguir litigando uno a uno, como si cada historia fuera un caso aislado y no la expresión de un patrón sistémico.

El espejismo de la transparencia

La sentencia también veta uno de los argumentos más poderosos de los afectados: la comparación con el euríbor. El Supremo considera “incorrecto” evaluar a posteriori si el IRPH resultó más caro que otros índices, alegando que lo relevante es el contexto del momento de la firma. Pero esta distinción es capciosa. En ningún momento se informó al consumidor de que el IRPH podía comportarse de manera significativamente más costosa. La falta de previsibilidad, en sí misma, es una forma de opacidad.

El tribunal parece olvidar que la transparencia no se mide por la cantidad de documentos entregados, sino por la comprensión efectiva de su contenido. Y, en ese sentido, el consumidor nunca estuvo en posición de entender los mecanismos técnicos que hacían del IRPH un índice menos favorable.

Justicia demasiado cercana al poder financiero

Más allá de la cuestión técnica, la resolución del Supremo confirma un mensaje inquietante. Una vez más, el sistema judicial español actúa como un estabilizador del statu quo financiero, no como un árbitro neutral entre partes desiguales. El IRPH, que afectó a más de un millón de hipotecas durante las dos primeras décadas del siglo XXI, se ha convertido en un símbolo de esa asimetría: el consumidor asume los riesgos, el banco retiene las ventajas y el Estado actúa como amortiguador del conflicto.

En la superficie, el tribunal invoca la prudencia y la seguridad jurídica. Pero bajo esa capa late una vieja lógica institucional: evitar que la justicia se convierta en un factor de incertidumbre para la banca, aunque eso suponga perpetuar una injusticia para los ciudadanos.

El resultado es una victoria silenciosa para las entidades financieras y una derrota moral para el principio de equidad. El Supremo no ha declarado ilegal el IRPH, pero ha reducido las posibilidades de los afectados a una excepción procesal. La puerta sigue entreabierta, pero el camino está lleno de obstáculos.

Mientras tanto, decenas de miles de familias seguirán pagando las consecuencias de un índice que nunca entendieron y de una justicia que, una vez más, parece entender demasiado bien los límites de su propio coraje.

En el país de las cláusulas suelo, las preferentes y los rescates bancarios, el IRPH se suma a la lista de heridas que demuestran que, cuando el conflicto enfrenta a los ciudadanos con el sistema financiero, la balanza judicial no suele dudar hacia qué lado inclinarse.

 

lunes, 10 de noviembre de 2025

10/11/2025 - LA INEPCIA TAMBIÉN ES CORRUPCIÓN

Lo primero que quiero en este escrito es dejar claro el significado del vocablo “inepcia”, por supuesto, sólo para los que lo ignoren, que, seguro, no son pocos debido a que no es muy habitual en él cada día.

Inepcia, según la RAE, significa “cualidad de necio”, “dicho o hecho necio”. Es decir, ineptitud, incapacidad, incompetencia, ignorancia, impericia, inhabilidad, nulidad, torpeza, necedad, sandez terco y porfiado en lo que hace. Además, podríamos añadir que la inepcia es algo muy similar a la “ignavia”, o sea, a la pereza, a la desidia, a la flojedad de ánimo. Muy propio del “imbele”, del incapaz de guerrear, del incapaz de defenderse, del débil, del flaco, del de sin fuerza ni resistencia; todo lo contrario del “inconcuso” que es firme, sin duda ni contradicción.

La inepcia se asemeja a la procrastinación, es decir, a diferir, a aplazar, a dejar para mañana, a posponer, ya que, ese modo de actuar puede traer -sobre todo en política- corrupción, cómo, según parece, está ocurriendo en Valencia con los fondos que se han destinado a la Dana y no se utilizan vaya Vd. a saber por qué… o a si saber demás para qué se “utilizarán” cuando llegue el momento.

La política española (y muy especialmente la extremeña) está cargada de inepcia, de políticos que sólo están porque son auténticos vividores, y, en una gran parte corruptos. Las cosas cambian poco, por no decir nada, para mejorar el bienestar de la ciudadanía. Ningún político de relevancia, hasta que llegó Pedro Sánchez (luego diré algo de él) se ha mojado para el pueblo. La inepcia campa a sus anchas por todo el territorio español, y los dineros de los contribuyentes (los que lo son, no todos, evidentemente) se dilapida en nóminas astronómicas de la clase política y en favorecer a los poderes fácticos, en todo lo que en nada necesita el pueblo. La sanidad, la educación, los servicios sociales están por los suelos por culpa de la inepcia política. Cada día que pasa son mayores las quejas de gente que ve como se le explota sin ninguna consideración y que su futuro es cada vez más negro, hasta el punto de desconfiar si, tras tantos años cotizando, algún día tendrá una pensión decente, no como la que tienen ahora la mayor parte de los pensionistas después de haberse despellejado trabajando de sol a sol por un salario miserable.

Mientras bancos, grandes empresarios (y muchas PYMES y algunos Autónomos), señoritos y élites de todo tipo viven en la opulencia doblando sus ganancias al son de “su política”; la gente trabajadora, los de a pie, ven cada día como salta algún caso más de corrupción (política o empresarial) además de la que supone, por la inepcia, no atender sus mínimas necesidades y comprobar lo difícil que se hace la vida para ellos sin nadie que les ofrezca algún remedio a sus penalidades, sobre todo, económicas por los bajos salarios que reciben… y lo cara que está, cada día más, la mayor parte de los mínimos vitales.

Un tal Rafael Torres (periodista supongo) ya decía en el segundo semestre del año 2008 lo siguiente sobre la inepcia: El último estudio de Transparencia Internacional, la organización que se ocupa de discernir el grado de corrupción institucional en los diferentes países del mundo, sitúa a España al nivel de Qatar. Ignoramos, ciertamente, la corrupción que pueda haber en Qatar, pues se trata de un país que suena poco, pero es muy probable que también ignoremos, en su verdadera dimensión, la que hay aquí. Un dato estremecedor, la existencia a día de hoy en España de ciento cuarenta alcaldes imputados por latrocinios diversos, no ayuda demasiado, sin embargo, a componer una idea cabal sobre la verdadera extensión del bandolerismo en las administraciones públicas, en las locales sobre todo, pues si en lo tocante a otros crímenes y delitos no se resuelven siete u ocho casos de cada diez, esto es, que apenas una cuarta parte de los delincuentes son capturados, imputados, juzgados, sentenciados y recluidos, ¿qué razón habría para negar tajantemente que el número de alcaldes españoles con actividades cleptómanas pudiera acercarse a los mil, y eso sin contar a los concejales, a los asesores, a los conseguidores, a los procuradores, a los notarios y a cuantos eventualmente hayan participado en sus exacciones como cómplices o cómo cooperadores? Pero el estudio de Transparencia, pese a colocarnos donde nos coloca, no cuenta con una clase de corrupción que, de incluirse en sus parámetros estadísticos, nos pondría a la cabeza de la cola, o muy cerca: la inepcia. No cuenta con la inepcia, ni con el populismo barato, ni con la contratación de medio pueblo para asegurar sus votos y la mayoría, ni con el amiguismo, ni con el nepotismo, ni con el analfabetismo político, ni con ninguna de las muchas taras que adornan a esos munícipes de Monipodio que se gastan en aquelarres taurinos, en ferias y ruido, en narcóticos para el pueblo, lo que no se gastan en educación, en limpieza, en seguridad, en infraestructuras o en guarderías. Ahora bien; si Transparencia Internacional incluyera la inepcia en sus baremos, sólo la inepcia, los alcaldes imputados no sumarían ciento cuarenta, ni mil, sino una cantidad en verdad inconmensurable”.

Esto entonces, en el 2008, hace nada menos que ¡17 años!, ya me contarán como estarán las cosas al día de hoy, viendo, como estamos viendo a diario, la que hay formada en la Justicia -canteada literalmente a la derecha- con un juicio en el que el acusado, previsiblemente inocente, no se sienta en el banquillo porque es el Fiscal General del Estado y ocupa un sillón del estrado.

Lo mal que lo está pasando mucha gente en este país -en gran parte por culpa de la inepcia y de la corrupción generalizada- nos lo cuenta el informe FOESSA, que, entre otras cosas, señala la cronificación de la pobreza, y dice que 9,4 millones de personas -más de una de cada seis en España- experimentan algún nivel de exclusión social, y de ese conjunto, más de 4,3 millones está en situación de exclusión severa, lo que supone un aumento del 52% respecto a 2007. La pobreza trabajadora está a la vista: empleos de baja cualificación, temporalidad elevada, jornada parcial involuntaria y salario insuficiente para cubrir los mínimos gastos.

Según el citado informe FOESSA, entre la franja de 18-29 años, el 11% ya se encuentra en exclusión severa, cifra que ha crecido un 83% desde 2007. Regiones con bajo PIB per cápita (Extremadura a la cabeza, en la Champions como siempre) muestran mayor incidencia de exclusión. El 15,4% de los menores de edad viven en exclusión severa, el doble que en 2007.

Antes del párrafo final, quiero señalar con contundencia, que, entre los Presidentes que hemos tenido durante lo que va de Plutocracia, destacan dos, como no podía ser de otra forma, del Partido Popular sobre su marcada inepcia: el Sr. Aznar (de mote “el muñeco Luciano”) que nos llevó a una guerra para poderse hacer una foto con otros dos innombrables, un marcado narcisista que no movió un dedo para nadie que no fuera del grupo del capitalismo opresor con licencia yanqui, y que hoy día se arrastra por los foros dejando su impronta presumida y sin ningún razonamiento que no responda a su denodado fascismo; y el otro, el Sr. Rajoy Brey (¡qué apellidos, mi madre!), un hombre que responde sin ningún género de dudas a esa frase famosa de Baltasar Gracián que dice así: “Todos los necios son obstinados y todos los obstinados son necios”. Con lo cual está todo dicho sobre este “majagranzas” que, desgraciadamente, nos tocó soportar durante un tiempo.

En fin… qué quieren que les diga que Vds. no sepan y estén viendo con sus propios ojos. Las cosas -para los de siempre, claro- pintan mal. Y menos mal que los españoles podemos “estar contentos”, pues, al menos, contamos con un Presidente del Gobierno que no se achanta, que muestra una gran resiliencia al estilo de ese rey espartano Leónidas (hijo de león) enfrentándose a una plaga de “persas” del fascismo a los que les va costar sudores derrotarlo. ¡Ah! si Pedro Sánchez le metiera mano, de una vez por todas, a los salarios y a los alquileres y a la vivienda en general, ganaría fácilmente la batalla de “las Termópilas” a los “persafachas” y a la caverna mediática y judicial y seguiría gobernando.

 

10/11/2025 - NADAL DE DOBLES CON MILEI

La gente está criticando a Rafa Nadal por su último encuentro con el presidente argentino, Javier Milei, olvidando que se trata de una jugada perfectamente coherente con su trayectoria ideológica. En 2018, durante su enésima campaña en Roland Garros, a un periodista despistado se le ocurrió preguntarle por la moción de censura contra Rajoy y Nadal respondió que le gustaría volver a votar, porque “hay demasiados pactos y al final nuestro voto no nos deja cómodos”. Al igual que muchos otros deportistas de élite, Nadal se limita a opinar desde el fondo de la pista: nunca sube a la red para hablar del paro, de los desahucios, del desguace de la sanidad pública, de los evasores fiscales o de la especulación inmobiliaria, a lo mejor porque estaría lanzando pelotas contra su propio tejado y contra el tejado de su familia.  

No mucha gente sabe que, por aquellos años, Nadal cobraba un millón de euros por sus declaraciones exclusivas a TVE al finalizar los partidos. Por supuesto, era un dinero que iba aparte del pastizal que nos costaba la retransmisión de sus hazañas deportivas, así que, entre balbuceos y titubeos, las opiniones de cuñado con las que aderezaba sus raquetazos nos salían por un pico. Más español, imposible. Menos mal que no hablaba igual que jugaba al tenis, porque entonces le habrían dado un sillón en la Academia de la Lengua y para pagarlo habríamos tenido que vender el país a cachos. Como se ve, el patriotismo de Nadal empieza por sí mismo, por la boca concretamente, y luego dejaba sitio a Nike, Telefónica, Mapfre, Nestlé, el Banco Sabadell y Tommy Hilfiger para que le patrocinaran el vestuario, de la cinta del pelo a las zapatillas.  

Cuando en enero de 2024 aceptó convertirse en embajador de la Federación de Tenis de Arabia Saudí, no pensó ni por un instante en los disidentes torturados, los homosexuales asesinados, las condiciones de esclavitud en que malviven los trabajadores de una infame tiranía petrolera. Por no hablar de las mujeres, un colectivo al que Nadal ve con la misma perspectiva de un jeque árabe, montado en un camello desde la Edad Media. Dice que Arabia Saudí ha progresado mucho y no le falta razón, puesto que las ejecuciones públicas prácticamente se han duplicado durante la última década. Lo raro es que allí no jueguen al tenis con alfanjes. Nadal también dice que es feminista porque tiene madre, una frase con la que está todo dicho.  

Yo desconfío mucho del deporte en general y del tenis en particular, primero porque estoy gordo y segundo porque el tenis lo inventaron los franceses. Pierre de Coubertin era un aristócrata racista, imperialista y machista que actualizó los Juegos Olímpicos con el fin de preparar a los jóvenes para la guerra: una excelente réplica a la solemne estupidez de que no hay que mezclar el deporte y la política. Competir en lugar de cooperar es precisamente la madre de todos los errores, el palo de zanahoria que ha llevado el mundo a la mierda. Pero tampoco creo que el deporte vuelva tonta a la gente que lo practica: no hay más que echar un vistazo a los libros de Miguel Pardeza, a las proclamas políticas de Eric Cantona o a las recomendaciones literarias de Héctor Bellerín, tres futbolistas que con su mera existencia desmienten las gilipolleces de tanto antivacunas onomatopéyico y tanto neonazi en pantalones cortos. Si Nadal hace pareja con Milei es porque ya venía así de fábrica.   

 

jueves, 6 de noviembre de 2025

06/11/2025 - FELIPE SE SUMA AL GOLPE DE GRACIA CONTRA EL PSOE

El expresidente del Gobierno aboga por que Pedro Sánchez convoque elecciones anticipadas y se abstenga en la investidura de Feijóo

José Antequera 06/11/2025

Felipe González no pierde la oportunidad de erosionar al sanchismo. En público y en privado, en corrillos con amigos de Ferraz y en actos públicos como conferencias y charlas, cualquier momento es bueno para verter su gota de cicuta en el vaso y terminar de liquidar a un Gobierno de coalición que nunca le ha gustado por excesivamente izquierdoso. “Yo soy de extremo centro”. Así se ha llegado a definir él mismo, una afirmación que no deja de provocar sonrojo y vergüenza entre los socialistas de verdad. Pero hay más síntomas del mal del conservadurismo que corre sus venas, y no nos estamos refiriendo solo a los piropos que últimamente recibe de los prebostes del Partido Popular.

Junts ha echado el cerrojo a la legislatura. Se acabó, no habrá presupuestos ni votará a favor de las 24 leyes en trámite, según ha anunciado Míriam Nogueras. En Moncloa huele a muerto mientras FG va de acá para allá, por los salones y tertulias madrileñas, con sus propios planos del golpe. Aznar dijo aquello de “el que pueda hacer que haga” contra el sanchismo y Felipe hace lo posible para que el PSOE tire la toalla, dé un paso al lado y permita un Gobierno del PP. Es así como el expresidente va preparando el terreno ante unas posibles elecciones anticipadas. Hay ambiente de comicios. Con el caso Koldo dejando al descubierto las “lechugas y chistorras” de la corrupción, con Begoña Gómez al borde de un juicio con jurado, con el hermano del presidente acorralado por la Justicia y el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, despedazado, triturado y hecho trizas en la caza de brujas que le ha montado MAR, es más que probable que la legislatura no llegue a su fin. Felipe lo sabe y está calentando el cotarro en petit comité y también ante la opinión pública española. Se ha empeñado en que el PSOE rompa los pactos materiales y sentimentales con la izquierda real. A Yolanda Díaz la tiene entre ceja y ceja y de hipotéticos acuerdos con Podemos no quiere ni oír hablar. Le repugna todo ese tipo de rojerío tanto como el ajo a un vampiro.

Según el patriarca del socialismo español, un frente común de izquierdas para frenar al nuevo fascismo posmoderno tendría “poco futuro” y sería “lo peor para España”. Una frase que podría rubricar el mismísimo Alvise Pérez. De modo que, si Feijóo no logra la mayoría absoluta con la muleta de Vox, si tras la jornada electoral hay empate técnico y no es posible la investidura del gallego, González lo tiene más que claro: que gobierne la lista más votada, gran coalición bipartidista al canto, la salida por la “vía moderada” para evitar la parálisis institucional, la repetición en bucle de las elecciones y una crisis mucho más profunda y galopante. En esa tesitura, Isidoro plantea diversas alternativas y la que más le gusta es un Gobierno del PP con apoyos indirectos o puntuales del PSOE. Para ello, según González, el partido socialista debería abstenerse en una hipotética sesión de investidura del candidato popular. En realidad, lo que está proponiendo Felipe es que el PSOE se suicide ya, que traicione a sus principios fundacionales, que Pedro Sánchez se acabe convirtiendo, de facto, en el colaboracionista de Feijóo. Su Puigdemont particular. Que el PSOE vuelva al redil para seguir domesticándose (le parece poco todo lo que se ha prostituido ese partido desde 1982), que se amanse, que entregue la cuchara y que se deje de una vez por todas de aventuras y alegrías pseudomarxistas. Esto es, la rendición final.

Felipe no le ve ningún futuro a Pedro Sánchez. Ni siquiera como bedel de Ferraz. Lo quiere totalmente fuera de la organización. Y ya tiene sustituto. Lo anunció durante un homenaje a Alfredo Pérez Rubalcaba, donde afirmó: “Eduardo Madina fue mi candidato y lo sigue siendo en mi cabeza y en mi corazón”. Lógicamente, los sectores más progresistas del PSOE han visto todas estas propuestas como una traición a los votantes y al socialismo, mientras Page (el quintacolumnista del felipismo) va arrojando leña al fuego de la discordia.

Felipe intriga contra la actual Ejecutiva socialista. Proliferan los cotilleos de pasillo, los chascarrillos y bromas hirientes contra el jefe; las rencillas y los rencores. Hay una pugna fratricida en el partido de los 146 años de historia que va más allá de lo ideológico para entrar de lleno en el terreno del odio personal. Una lucha que puede estallar en forma de cruenta guerra civil con riesgo de escisión en cualquier momento. En los próximos meses asistiremos a un recrudecimiento de ese navajeo a cara de perro. La detonación controlada del PSOE, alentada por Felipe desde dentro, sería la peor noticia para la democracia española, que se encuentra ante una encrucijada histórica: o Estado de derecho o extrema derecha.

Todo lo que propone FG es propio de un conservador, de alguien que vive en el pasado, de un estadista que hace tiempo perdió el olfato político hasta no saber leer la realidad contemporánea de un país que nada tiene que ver con el que él gobernó en los albores de la democracia. No debe haberse enterado Felipe de que el rojeras de Mamdani se ha alzado con la alcaldía de Nueva York, dándole un revés histórico a Trump y demostrando que no todo está perdido siempre que se mantenga viva la llama del socialismo real. En plena ofensiva ultra en toda Europa y en todo el mundo, no queda otra que sumar por la izquierda. Y cuantos más partidos se suban al carro del frentismo, mucho mejor. El espacio de “extremo centro” al que apela el expresidente es una quimera, cuando no una estafa al votante progresista. Las mentiras del caudillo sevillí pudieron colar en el ciudadano temeroso, cándido e inocente de la Transición –cuando puso en marcha un cachondosocialismo financiero de feroces reconversiones industriales, capital árabe y pelotazos inmobiliarios–, pero hoy la fórmula está más que agotada. El libro del rey emérito, Reconciliación, no es más que el epitafio con letras doradas de un régimen en descomposición.

Todo lo que no sea caminar hacia una nueva socialdemocracia fuerte y robusta (mejores salarios y condiciones laborales, servicios públicos de calidad, abolición de la desigualdad, vivienda digna para todos y derechos cívicos) está abocado al fracaso. Las viejas recetas de González desangran al PSOE por las entrañas y solo tienen un beneficiario: el nuevo franquismo en ciernes de Abascal. El general Armada le ofreció la vicepresidencia del Gobierno de concentración a Felipe cuando el tejerazo. Hoy le invitan a sumarse a otro golpe en marcha. Es lo que tiene estar siempre en el lado malo de la historia.

 

Comentario: Me estomaga y me avergüenza que este individuo traidor y mal venido al mundo se haya puesto las botas con los votos de todos los que fuimos engañados en 1982. Era más de izquierda que nadie y ahora hemos comprobado que sólo era un bandido sinvergüenza que engañó a todos los pobres socialistas que creímos en él. Más de 12 millones de españoles depositamos su papeleta como pobres incautos y fíjense como nos paga el HP.

Pero, por mucho que raje contra los que eran los suyos hasta que llegó un socialista con altura de jefe que no se rinde fácilmente, nada va conseguir, porque los que sí creemos en el progresismo -que somos millones de españoles decentes- seguiremos a su lado y no vamos a cambiar nuestro voto por el “degenere” de la derecha extrema y la extrema derecha de semejantes “PIGS” como el traidor y sinvergüenza de FG.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

05/11/2025 - LA POBREZA SE DISPARA EN ESPAÑA UN 52%

El IX Informe Foessa advierte de una España que se divide en dos velocidades: una que se beneficia de la recuperación económica y otra —4,3 millones de personas— atrapada en la exclusión severa. La clase media se erosiona y el ascensor social se detiene.

José Antonio Gómez 05/11/2025

En teoría, España vive una etapa de prosperidad relativa. El PIB crece, el empleo se recupera en las tablas de Excel a pesar de que está perdiendo dignidad y los indicadores macroeconómicos sugieren estabilidad. Pero bajo esa superficie alentadora, algo se descompone. El IX Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social, elaborado por Cáritas Española, traza un retrato menos complaciente: 4,3 millones de personas viven hoy en exclusión severa, un 52% más que en 2007. La cifra, por sí sola, bastaría para desmontar la narrativa triunfalista de la recuperación.

El informe, fruto del trabajo de 140 investigadores de 51 universidades y una encuesta nacional en más de 12.000 hogares, sostiene que España afronta “un proceso inédito de fragmentación social”. Por primera vez en décadas, una generación vivirá peor que sus padres.

“El crecimiento económico no está llegando a quienes más lo necesitan”, resume Raúl Flores, coordinador del estudio. “No fallan las personas, falla el sistema”.

El empleo y la vivienda

El motor de la exclusión tiene dos piezas oxidadas: el empleo y la vivienda. El trabajo, antaño símbolo de seguridad y movilidad social, ya no garantiza escapar de la pobreza. La precariedad laboral, los salarios bajos e impropios de la cuarta economía de la UE y la temporalidad han vaciado de sentido la vieja promesa de que “quien trabaja no es pobre”.

El informe ofrece una imagen inquietante: una trabajadora que, tras pagar facturas, no dispone de dinero para los 25 días restantes del mes. No es una excepción, sino una realidad cada vez más común en la España actual.

Mientras tanto, el acceso a la vivienda se ha convertido en una trampa estructural. El modelo inmobiliario, denuncia Cáritas, “expulsa a uno de cada cuatro hogares de una vida digna”. El alquiler, antaño alternativa viable, es ahora un sumidero de recursos. “El mercado se ha transformado en un triturador silencioso de las clases medias”, advierte Flores.

Erosión de la clase media

España está dejando de ser un país de clases medias. Esa franja social, históricamente ensanchada por décadas de expansión, se desdibuja a pasos agigantados. La movilidad social, ese principio que sostenía el consenso democrático, se ha detenido.

La educación, que alguna vez fue el gran igualador, también pierde fuerza. Terminar la Secundaria ya no basta: quienes no alcanzan el Bachillerato o la Formación Profesional multiplican por 2,7 su riesgo de exclusión. “El código postal y la mochila familiar pesan más que el esfuerzo individual”, lamenta Flores.

El informe advierte, además, de una debilitación de las redes familiares y comunitarias: la red de apoyo mutuo que antes rescataba a quienes caían, hoy está “agujereada y rota”.

La pobreza no tiene pasaporte

El debate público ha convertido a la inmigración en un espejo donde proyectar miedos internos. Pero los datos desmienten los prejuicios: el 69% de las personas en exclusión son españolas.

La pobreza no tiene su origen en la inmigración, pero los migrantes la sufren con más intensidad”, aclara el estudio.

Entre los extranjeros en situación irregular, el 68% vive en exclusión, frente al 43% de quienes poseen documentación. Ser “sin papeles” es, en la práctica, un techo de cristal.

Pobreza femenina

La feminización de la pobreza es otra tendencia en aumento. Casi la mitad de los hogares en exclusión severa (42%) están encabezados por mujeres, un salto de 15 puntos respecto a 2007.

El deterioro también se mide en términos de salud. Entre las familias más vulnerables con enfermedades graves, el 6% no recibió atención médica el año pasado, el doble que la media nacional. Los diagnósticos de depresión y ansiedad se duplican entre los excluidos. La pobreza, en suma, se manifiesta tanto en los bolsillos como en el cuerpo.

Sociedad del miedo

Detrás de las estadísticas emerge una cultura del repliegue: la “sociedad del miedo” y el “sálvese quien pueda”. Este clima es una amenaza sistémica. La desconfianza erosiona la cohesión social y alimenta la política del antagonismo. “Se está señalando al migrante como enemigo simbólico para desviar la atención de las causas estructurales”, advierte Flores.

La crisis ya no es solo económica: es moral y política. La desigualdad se normaliza, y con ella el cinismo.

El informe no se limita a diagnosticar: propone 85 medidas concretas. Entre ellas, regular el mercado de la viviendadignificar los empleos de cuidadosreformar la fiscalidad para reforzar el bienestar y garantizar la integración de los migrantes.

“Las políticas de protección funcionan”, recuerda Flores. “Solo falta voluntad para aplicarlas”.

Pero el informe de Cáritas no es una pieza técnica: es una advertencia moral. España, sugiere, se encuentra en una encrucijada donde puede optar entre mantener un sistema que excluye a millones o reconstruir un pacto social basado en la solidaridad, la equidad y el bien común. “Seguir haciendo lo mismo de siempre nos llevará al colapso”, concluye el coordinador del Foessa.

 

05/11/2025 - ALBERTO "QUIRÓN", UNA VÍCTIMA DEL AMOR

 

ANA PARDO DE VERA 04/11/2025

Solo la complicidad obscena de un Estado siniestro -judicial, pero no solo- con los partidos de (ultra)derecha puede explicar que el fiscal general acabe sentado en el banquillo sin pruebas y con el fin de tapar los delitos fiscales confesados de la pareja de una presidenta autonómica; de una presidenta de Madrid, es más, de la elite de ese poder conservador que tan bien serpentea en la oscuridad.

A medida que avanza el juicio contra Álvaro García Ortiz y van declarando los testigos, la operación que pretende condenar al jefe del Ministerio Público y acusar al presidente del Gobierno de urdir una campaña contra Isabel Díaz Ayuso, de lo que ella misma les acusó, se vuelve más evidente y, encima, más zafia, lo cual no constituye novedad alguna en esta España nuestra de corruptos de baja estofa. 

Este martes acudieron como estrellas invitadas al Tribunal Supremo los testigos Miguel Ángel Rodríguez Alberto Quirón González Amador, director de Gabinete y pareja de la presidenta madrileña, respectivamente. Ambos, pese a la expectación creada, solo vinieron a confirmar lo que, gracias al trabajo periodístico, es el relato de los hechos, sin más. Después, cada uno puede interpretar/deducir/imaginar/concluir... lo que le dé la gana -incluso, acusando al fiscal general de provocar las diez calamidades bíblicas, faltaría más-, pero los hechos son los que son, palabra de periodista, y no hay indicios ni pruebas que hoy apunten a otra cosa que no sea la inocencia de García Ortiz, el bulo de MÁR y los delitos fiscales del novio de Ayuso. Porque Rodríguez volvió a reconocer su invento informativo ante el Supremo, ése que provocó el desmentido lógico de la Fiscalía General vía nota de prensa: no se había frenado desde "arriba" ningún acuerdo ofrecido por la Fiscalía a Alberto Quirón porque la Fiscalía no había ofrecido nunca tal acuerdo. Era al revés, el novio de la presidenta intentaba por todos los medios librarse de juicio por defraudar a Hacienda y falsificar facturas y su abogado buscaba un pacto que nunca llegó, porque al "ciudadano particular" González Amador, la Agencia Tributaria lo pilló con las manos en la masa, o sea, con un fraude a Hacienda de más de 350.000 euros que intentó embolsarse mediante facturas falsas tras haber obtenido unos beneficios de 2,3 millones de euros en pandemia.

Y este martes, sin sonrojarse ni nada, González Amador se ha presentado ante los magistrados con un culebrón bajo el brazo: es una víctima de su amor por Díaz Ayuso, una buena pareja que quiso evitar a la presidenta los sinsabores de que se hiciera público y llegara a los juzgados que había intentado robarnos de la caja pública común 350.000 euros tras dar un pelotazo de 2,3 millones como comisionista en la compra-venta de material sanitario en lo más duro de la pandemia.

Nadie lloró en el Supremo por la emotiva revelación de Alberto Quirón, más que nada, porque la jefa de la inspección tributaria en Madrid, Mercedes Urbano, ya dejó claro en marzo, ante el Juzgado de Instrucción 19 que investiga a la pareja de Ayuso, que lo suyo era un delito muy consciente cometido en 2020 y 2021 y que solo intentó regularizar su situación cuando fue "pillado" por la Agencia Tributaria con las declaraciones de esos años ya cerradas y 13 facturas falsas coladas en ellas. Ni amor ni nada, se llama rapiña, y la regularización ya era imposible.

Este martes y ante los jueces del Supremo, Alberto Quirón acusó a García Ortiz de haberlo "matado públicamente", sin pararse a pensar que quizás, solo quizás, podía haber evitado esta supuesta muerte evitando cometer un fraude fiscal cuando ya era pareja de Ayuso. Pero ya conocen el manual del PP y su entorno: las víctimas siempre son ellos, aunque delincan y lo confiesen; aunque tengan que llevarse por delante las instituciones del Estado, sean la Fiscalía General, el Ministerio del Interior o la Agencia Tributaria. Nunca hay límite.

 

martes, 4 de noviembre de 2025

04/11/2025 - MAGNÍFICA PROPUESTA DE LA PATRONAL... SI NO LE FALTARA UNA PATA

 


 


Garamendi ha pedido que los trabajadores cobren su sueldo en bruto para que sean conscientes de lo que suponen las cotizaciones sociales y otras cargas para las empresas

JUAN TORRES LÓPEZ 04/11/2025

El presidente de la patronal Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, ha hecho una propuesta muy interesante, e incluso me atrevería a decir que magnífica. Ha pedido que los trabajadores cobren su sueldo en bruto para que sean conscientes de lo que suponen las cotizaciones sociales y otras cargas para las empresas.

Me parece muy buena idea por tres razones principales.

En primer lugar, porque, como él mismo dice, los trabajadores y a partir de ellos sus familias y allegados, podrían ser mucho más conscientes del esfuerzo que hacen cuando contribuyen a las arcas del Estado. Lo que es lo mismo que decir lo mucho que cuesta mantener los servicios públicos de sanidad, educación, administración de justicia, policía, ejército, pensiones, ayudas sociales de todo tipo, investigación, entre otros. Sin duda, siendo más conscientes de ello, todos seríamos más cuidadosos y evitaríamos los despilfarros y malos usos que sin duda deben producirse.

 

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En segundo lugar, me gusta mucho esa idea, sobre todo en los relativo a las cotizaciones sociales, porque de esa manera se podría percibir con claridad su auténtica naturaleza, la cual es malinterpretada habitualmente no sólo por muchos empresarios, sino también por algunos miembros de la judicatura.

Efectivamente, es habitual decir que las cotizaciones sociales son impuestos sobre el rendimiento del trabajo, cuando en realidad también pueden considerarse como salarios. En concreto, salarios indirectos, puesto que gracias a ellas -directa o indirectamente- se reciben ayudas y servicios públicos de salud, o diferidos, pues sirven para financiar las pensiones.

Me parece magnífico que la propia patronal sea la que proponga que los trabajadores (y ella misma) sean plenamente conscientes de que las cotizaciones sociales son salario y que deben contemplarse como tales, sintiendo que el ingreso (indirecto y diferido) de los trabajadores en realidad aumenta cuando se elevan.

En tercer lugar, porque al ver ese aumento en su nómina, los trabajadores podrían calcular más fácilmente si con esa cantidad adicional sería suficiente para ahorrar lo necesario para hacer frente al gasto privado de sanidad, formación o cuidados cuando los necesitaran, o para tener una pensión privada digna al jubilarse, en el caso en que desapareciera la Seguridad Social o disminuyera el gasto público y, por tanto, esos impuestos que Garamendi considera axfisiantes.

Por esas tres razones yo apoyaría la propuesta de la patronal española, si no fuera porque está coja, pues le falta una pata o complemento.

Si la patronal reclama ese tipo de transparencia en la nómina para que los trabajadores tengan una información mucho más real de lo que ganan y de lo que dan al Estado en forma de impuestos, me parece que lo elemental, lógico y complementario, y lo justo, es que se haga lo mismo en lo referente al ingreso empresarial.

Esto último sería muy importante porque vivimos en una ficción tremenda. Se dice defender la economía de mercado porque éste es un mecanismo superior de provisión, al ser capaz de fijar precios de eficiencia (los más bajos y los que retribuyen a cada factor en función de su contribución a la producción) que a su vez actúan como el mejor sistema para indicar a los productores lo que les conviene producir para obtener el máximo beneficio y a los consumidores para lograr la máxima utilidad. Sin embargo, lo cierto es que los precios que fija el mercado no respetan una condición esencial que debería darse para que esto anterior pueda conseguirse: reflejar todos y cada uno de los costes y beneficios implicados en la producción y el consumo.

Lo diré de modo más claro para que se me entienda mejor. Las empresas fijan sus precios, lo que pagamos por sus productos, sin tener en cuenta un buen número de costes que generan al conjunto de la economía y la sociedad, y sin registrar muchos beneficios que reciben de ellas.

Por un lado, las empresas (como todos los sujetos económicos) producen muchos costes a terceros por los que no pagan nada, o sólo una parte muy pequeña. Sencillamente hablando, no aparecen en sus balances costes como contaminación de aire, del agua o del suelo, gasto de infraestructuras de todo tipo, enfermedades laborales, ineficiencias por control de los mercados, daños no reconocidos por mala calidad o producción defectuosa, incluso daños de tipo cultural o identitario, entre otros. Cuando las empresas no registran estos costes en sus cuentas no quiere decir que no existan. Significa que los pagan otros sujetos que no los han generado.

Por otro, las empresas reciben ingresos o beneficios de su entorno que no computan como tales: utilizan constantemente infraestructuras financiadas públicamente, educación, formación y atención sanitaria del personal que emplean, conocimientos acumulados que han sido producidos gracias a la investigación y el desarrollo financiados con fondos públicos, seguridad jurídica y policial, en muchos casos rescates y garantías públicas, información necesaria para vender sus productos producida y financiada por el Estado, estabilidad social para que los negocios puedan funcionar, trabajo de cuidados no remunerados y sin el cual no podría funcionar ninguna empresa, redes sociales que crean el mundo que permite que haya consumo y ventas de las empresas, acceso gratuito o subsidiado a multitud de recursos naturales, normas legales que les favorecen imponiendo costes a otros sujetos, o los que se podrían definir como beneficios intergeneracionales, es decir, el acervo común que vamos generando y que pasado el tiempo utilizamos como si viniese de la nada.

Muchos empresarios dicen que hay que disminuir la intervención pública y el gasto de las administraciones, e incluso algunos, engatusados por el anarcoliberalismo de moda, abogan por suprimirlos radicalmente. No saben lo que dicen. Ninguna empresa, ni una sola, podría ser rentable ni llegaría a funcionar si no recibiera esos beneficios o ingresos externos que no registra en sus balances.

Se me dirá que las empresas pagan impuestos para «pagar» todo eso que reciben. Y es cierto. Lo mismo que los trabajadores. Pero la cuestión es que no hay transparencia ninguna sobre el grado en que esos impuestos reflejan rigurosamente lo que cada sujeto recibe de los demás o lo que cuesta a otros.

Es por eso que la propuesta de la patronal me parecería magnífica si fuese completa, es decir, si tuviera en cuenta esta segunda parte y comprometiera a las empresas para lograr que los precios sean, efectivamente, lo que deben de ser (una expresión real de los costes e ingresos que genera la producción), y para mostrar lo que dan y lo que reciben de los demás sujetos económicos con la misma transparencia que se ofrece a los trabajadores.

Lo que estoy diciendo no es ninguna quimera. Hay ya experiencias en algunos países de empresas que reflejan en sus cuentas de ingresos y gastos ese tipo de conceptos que la inmensa mayoría no tiene en cuenta y que fijan precios teniendo en cuenta todos los costes. La Economía del Bien Común, por ejemplo, ha avanzado en ese aspecto y ha diseñado un balance capaz de reflejar lo que la empresa da y lo que recibe realmente de su entorno, no teniendo en cuenta solamente los costes e ingresos explícitos habituales, sino también su contribución al bienestar social, ecológico y democrático.

Es muy fácil, como hizo Garamendi al presentar esta propuesta, criticar los impuestos y decir que “No se puede llegar a más” sin hacer números, o contando sólo lo que interesa, sin que las cuentas empresariales o familiares registren lo que de verdad nos están dando las administraciones públicas a las que pagamos impuestos. Hoy día empezamos a tener tecnología capaz de elaborar un nuevo tipo de contabilidad que, en lugar de ocultar la realidad de los mercados, los intercambios y los precios, registre lo que de verdad ocurre en todos ellos. Confiemos en que se avance por ese camino, aunque es fácil presumir que estará lleno de piedras y obstáculos, seguramente puestos por quienes nunca practican el esfuerzo de austeridad, moderación y transparencia que piden a los demás, como curiosamente le ocurre siempre que habla a Garamendi.

 

sábado, 1 de noviembre de 2025

01/11/2025 - SÁNCHEZ LOS TROLEA CON GAFAS Y SIN GAFAS

El presidente del Gobierno sale vivo del interrogatorio sobre el caso Koldo por incompetencia y torpeza de los senadores de la derecha

José Antequera 31/10/2025

La comparecencia de Pedro Sánchez en la comisión de investigación del Senado, para responder por el caso Koldo, ha dado aire al presidente del Gobierno. PP y Vox creyeron que el premier socialista saldría prácticamente muerto de la sala, como un toro tras el descabello y arrastrado por las mulillas, pero nada más lejos. Salvo algunos momentos de apuros, Sánchez se defendió bien, contraatacó con argumentos sólidos que hicieron mucho daño a los diputados que trataban de fiscalizarlo y hasta se permitió tirar de humor y sarcasmo para regocijo de su parroquia, que quedó satisfecha. Lejos de darle la puntilla, la derecha extrema y la extrema derecha, por torpeza y por exceso de odio antisanchista, no hizo otra cosa que revivir al moribundo.

En todo momento la comisión despidió un fuerte tufo a caza de brujas macartista y en ese escenario Sánchez se desenvuelve como pez en el agua. Para empezar, utilizar la mayoría que la derecha tiene en el Senado para convertir esta institución en una especie de segundo congresillo de los diputados, no contribuía precisamente a trasladar una imagen de imparcialidad, rigurosidad y ecuanimidad en busca de la verdad. Las comisiones de investigación deben organizarse en el Congreso de los Diputados, pero como la derecha no tiene mayoría decidió adulterar todo el sistema bicameral y montar su propia comisión a su medida. Así que por ahí ya empezamos mal. Ese vicio, ese error de origen, fue perfectamente aprovechado por Sánchez, un tipo astuto, inteligente y rápido en el zasca que sabe lo que tiene que hacer y decir en todo momento. Cada vez que el presidente de la comisión, Eloy Suárez, permitía el juego sucio de las derechas o cortaba una intervención interesante de algún senador de la izquierda, el líder socialista, entre muecas sarcásticas, le colocaba algún chiste demoledor como “agradezco su imparcialidad, señoría”. La ironía terminó por sacar de sus casillas al moderador poco moderado, a quien, en algún momento de la comparecencia, todo hay que decirlo, se le vio enfadado, fuera de sí y a punto de perder los papeles.

El escenario no era el más apropiado para darle un aire de solemnidad y seriedad al acto, esa pátina de organismo transparente e independiente que debe impregnar toda institución democrática, pero es que los personajes elegidos para interrogar al supuesto testigo del caso Koldo tampoco contribuyeron demasiado a generar esa sensación de veracidad. Tanto PP como Vox colocaron a dos inquisidores en lugar de a dos profesionales del Derecho avezados y expertos en interrogatorios y así les fue. La estrategia consistente en elegir a hooligans para destrozar al rojo-bolivariano-masón no surtió el efecto esperado, sino más bien al contrario. El que tenía que entrar como culpable salió como víctima y los senadores quedaron como lo que son: dos mamporreros algo burdos, dos personajes de Tarantino algo torpes y desmañados a la hora de acabar con su víctima.

Alejo Miranda de Larra, por el PP, dio la sensación de ser ese matarife demasiado ansioso y atolondrado que no sabe cómo descuartizar limpiamente a una presa. Sánchez lo llevó al borde, al límite, y finalmente quedó en evidencia. Tampoco ayudaba que el tal Alejo vaya a pasar a la historia como el responsable de la construcción del Hospital Zendal, un centro sanitario sin quirófanos cuyo sobrecoste triplicó lo presupuestado. ¿A quién se le ocurrió la infeliz idea de que este era el abogado/orador limpio, virgen e ideal para afearle la corrupción a otro? No producía demasiada sensación de credibilidad, por mucho que, por momentos, se pusiese el traje del fiero agente de la Gestapo capaz de echarle el humo del cigarro en la cara al detenido. Pero es que además al señor Alejo se le fue la mano al aplicar su ricino antisanchista y convirtió en mártir al ajusticiado. Es lo que suele ocurrir cuando se pone a un inquisidor al frente de un acto tan importante para la democracia como una comisión de investigación. A cada insinuación sobre el máster de la mujer del presidente, sobre la plaza a dedo para el hermano del presidente y sobre los negocios de los amigos del presidente, este respondía con el siempre eficaz “y tú más”, o sea los sobresueldos de Bárcenas, la caja B del PP, la sede de Génova comprada con dinero negro y la financiación ilegal de los populares en tiempos de Mariano Rajoy. Lamentable ese momento en que se le espetó al interrogado aquello de que mientras unos estaban “robando” (o sea la banda de Koldo y su gente), otros morían por covid. Enseguida, todas las cabezas medianamente informadas pensaron en cómo en el PP liquidaron a Pablo Casado por denunciar el trapicheo con las mascarillas del hermano de Ayuso. Demoledor.

Conclusión: Miranda de Larra terminó desquiciado, sin saber por dónde salir y soltando mítines sobre la Venezuela de Maduro y otras historias que no venían a cuento. No extraña que en el Partido Popular haya alguno que otro que crea que la sesión de tortura y tercer grado al presidente (alguien que no está imputado en nada hasta la fecha, y no por falta de ganas del sector reaccionario de la Justicia) fue más bien contraproducente, por mucho que toda Europa haya visto a un Sánchez forzado a hablar de corrupción.

En la misma línea de mediocridad se mostraron los demás senadores de la derechona, incapaces de ponerle el cascabel al gato. Del senador de Vox para qué hablar. Estos van a lo que van, a convertir las Cortes en un establo maloliente para desprestigio de la democracia, así que mejor no comentar. Para la historia quedará ese momento en que María del Mar Caballero Martínez, la portavoz de UPN, le preguntó a Sánchez cuántos “de la banda del Peugeot” cabían en el viejo coche en el que Sánchez visitó cada casa del pueblo de España para recuperar la Secretaría General del PSOE. “De verdad, señoría… Pues depende del día”, respondió con desparpajo el presidente del Gobierno. Pase de pecho, faena de aliño y a otra cosa.

En resumen, todo lo que ocurrió en el Senado el jueves acabó convirtiéndose en sainete, esperpento y vodevil. O sea, un circo. Sirvió para poco a la hora de aclarar si Sánchez estaba al corriente de las presuntas corruptelas de ÁbalosSantos Cerdán y Koldo. Eso sí, descubrimos las gafas Dior Monsieur vintage de 250 pavos que usa el inquilino de Moncloa y que ha enervado a las masas fascistas de las redes sociales convencidas de que un rojo no puede usar una montura de marca. A falta de pruebas concluyentes sobre las chistorras, las lechugas y los soles, la caverna está sacándole punta a la tontería de la “presbicia como herramienta de control” político, tal como ironiza Óscar Puente en uno de sus imprescindibles tuits. Qué pérdida de tiempo.