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sábado, 31 de mayo de 2025

31/05/2025 - LOS CASOS DE NEPOTISMO EN LOS QUE LOS JUECES HAN MIRADO PARA OTRO LADO

Hay muchos casos en los que el Partido Popular ha contratado a familiares de dirigentes en las mismas condiciones y nadie ha puesto una denuncia ni los jueces y fiscales han actuado de oficio

Ernesto Carratalá 31/05/2025

Cuando el hermano de Pedro Sánchez fue contratado por la diputación de Badajoz, éste ni siquiera era secretario general del PSOE ni mucho menos inquilino de Moncloa. Ahora lo acusan de tráfico de influencias y prevaricación administrativa cuando ese delito sólo se puede imputar a un funcionario público y la jueza se basa en el testimonio de alguien que optaba al puesto que le fue concedido al que llama despectivamente “el hermanísimo”. Pero hay muchos casos en los que el Partido Popular ha contratado a familiares de dirigentes en las mismas condiciones y nadie ha puesto una denuncia ni los jueces y fiscales han actuado de oficio. Ello demuestra la persecución que se está llevando a cabo contra Sánchez y su gobierno progresista. Una cacería que sólo pretende desgastar a la mayoría de izquierdas. Hasta tal punto llega la cosa que al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, le ha entrado el pánico y ha pedido la convocatoria anticipada de elecciones generales para que la situación actual no “afecte al PSOE en las municipales y autonómicas”.

Empezamos por Andalucía. La hermana del presidente de la Junta, María Dolores Moreno Bonilla, fue nombrada directora del Conservatorio Superior de Danza Ángel Pericet de Málaga en junio de 2019. La decisión presentó serias dudas debido a que el proceso de selección, en el que se valoraba la experiencia y los méritos académicos, favoreció a María Dolores a pesar de que su puntuación final fue considerablemente inferior a la de otra candidata. Mientras María Dolores obtuvo 38,20 puntos sobre 50, otra aspirante, Esperanza Utrera, alcanzó los 49,20 puntos. A pesar de que la puntuación de María Dolores no la colocaba en la primera posición, el proceso de selección concluyó con su nombramiento. La Inspección educativa de la Junta alegó que se tuvieron en cuenta “otras fuentes” para descartar a Utrera y elegir a la hermana del presidente. Utrera, por su parte, decidió denunciar el nombramiento. Sin embargo, la fiscalía archivó la denuncia porque, según la normativa, es un procedimiento en el que cabe “una cierta discrecionalidad”. En el asunto del hermano de Pedro Sánchez, la instructora no ha tenido en cuenta esa “discrecionalidad” de la que habla el ministerio público.

Alejandra T.B. sólo se la conoce así. Es la pareja de Tomás Diaz Ayuso, el hermano de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Ocupa un puesto de técnico medio de gestión en el Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada, con un nombramiento “en comisión de servicio”. Obtuvo la plaza mediante un proceso de selección realizado durante el verano de 2023 al que sólo se presentó ella por una razón: no hubo concurrencia pública. La vacante en el puesto de trabajo se anunció en la web municipal con carácter “urgente” y de “inaplazable necesidad” el 16 de agosto en pleno verano, cuando la actividad administrativa se reduce al mínimo. A pesar de las fechas, los aspirantes solo contaron con “cinco días hábiles” para postularse. Se da la circunstancia de que los requisitos exigidos se ajustaban con exactitud al perfil de la cuñada de Isabel Díaz Ayuso. El plazo de inscripción de los aspirantes concluyó el 24 de ese mes, ocho días después de publicarse la oferta. La plaza se adjudicó directamente a Alejandra al ser la única persona que se había postulado. En el acta se resumía los nombres de los excluidos con la palabra “ninguno”. La cuñada de la presidenta prestaba sus servicios en el ayuntamiento de Ugena, en la provincia de Toledo, pero vivía en Villanueva de la Cañada con su pareja. La plaza le vino como anillo al dedo. Se pueden establecer ciertos paralelismos con la situación del hermano del Pedro Sánchez, al cual han acusado de no residir en Badajoz sino en Portugal.

Eloina Núñez Masid es bien conocida en los ambientes de la sanidad pública gallega. Prima de Alberto Núñez Feijoo cuenta con una controvertida gestión al frente de la gerencia del área de sanidad perteneciente a Santiago de Compostela. A pesar de las críticas recibidas, el gobierno de Alfonso Rueda no dudó en nombrarla subdirectora general de envejecimiento y prevención de la dependencia e innovación sociosanitaria de la Conselleria de Política Social. Para justificar su nombramiento, Rueda dijo que “hablamos de una funcionaria que tuvo puestos de responsabilidad importantes y que atesora, por tanto, una experiencia importante. Seguro que había otros candidatos posibles, pero seguro también que cumplía los requisitos y tiene los méritos para esta designación”. Lo que Rueda se calla es que Núñez Masid, siendo gerente de los hospitales públicos de Ourense, adjudicó una plaza en el Servicio Galego de Saude a su marido, concretamente la jefatura de sección del servicio de urgencias. Los tribunales de justicia intervinieron para declarar irregulares algunos nombramientos y destituciones de esa época en Galicia. El de Núñez Masid a su marido, Francisco Aramburu Vilariño, no entró en los juzgados.

El marido del portavoz popular en el Senado, Javier Maroto, fue nombrado para un alto cargo de libre designación en el Ayuntamiento de Madrid para el que se presentaron 23 aspirantes, pero el proceso de elección dependía de la "confianza política" del designador. Isabel Díaz Ayuso creó para el actor tránsfuga de Ciudadanos, Toni Cantó, la plaza de la Oficina en Defensa del Español, con un sueldo de 75.000 euros anuales. Cuando Cantó renunció a la plaza, esta nunca volvió a cubrirse. Entre 2010 y 2013, el líder de Vox, Santiago Abascal, ocupó el cargo de director de la fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social dependiente de la Comunidad de Madrid en la época de Esperanza Aguirre, con salario anual de aproximadamente 82.500 € y en la que no registró ninguna actividad.

Estos son algunos ejemplos del nepotismo ejercido por una oposición, PP y Vox, a cuyos portavoces se les llena la boca de acusaciones al PSOE cuando tienen mucho que esconder en sus trapos sucios. Lo que ocurre es que tienen a la judicatura de su parte. Los magistrados ante hechos tan contundentes como los aquí descritos callan y miran para otro lado. Y luego niegan la existencia de una cacería política.

 

viernes, 30 de mayo de 2025

30/05/2025 - REGULADORES CORRUPTOS, DEMOCRACIA IMPOSIBLE

 

 


La democracia en Europa está secuestrada por el poder de la gran banca

JUAN TORRES LÓPEZ 30/05/2025

La Comisión Europea acaba de amenazar al gobierno de España con llevarlo a los tribunales si bloquea la compra del Banco de Sabadell por el BBVA. Asegura que «no ve razones que justifiquen el bloqueo». Con anterioridad, habían dado su visto bueno a la operación, o no se habían opuesto a ella, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el Banco de España y el Banco Central Europeo.

Doy mi opinión de una manera bien clara: semejante toma de posición de estas instituciones muestra de una manera, a mi juicio materialmente indiscutible, que son instituciones corruptas y degeneradas, carentes de vergüenza y que actúan en contra del interés general.

Todas ellas tienen encomendada como misión, desde una perspectiva u otra, la defensa de la competencia en los mercados, la estabilidad del sistema financiero y el buen funcionamiento de la economía en su conjunto.https://adserver3.bigapis.net/www/delivery/lg.php?bannerid=26281&campaignid=12879&zoneid=27603&loc=https%3A%2F%2Fwww.diariosigloxxi.com%2Ftexto-diario%2Fmostrar%2F5310655%2Freguladores-corruptos-democracia-imposible&cb=1d6f60c124

Sin embargo, dando por buenas operaciones como la compra del Banco de Sabadell por otra gran entidad financiera, traicionan dichas encomiendas, pues permiten que disminuya la competencia, aumente el riesgo de inestabilidad económica y financiera, se perjudique al funcionamiento de las empresas, se destruya innecesariamente empleo, y se incremente considerablemente el riesgo de gran inestabilidad de la economía española, sobre todo, si se producen de nuevo problemas en el sector bancario que ya se han dado con anterioridad.

Nadie puede poner en duda que una mayor concentración empresarial en el mercado disminuye la competencia y consolida comportamientos monopólicos que son ineficientes y eso es lo que ocurrirá si el BBVA finalmente absorbe al Sabadell.

En este caso, habrá monopolio o duopolio bancario en un gran número de localidades españolas, y el 70 por ciento del negocio de todo el sector (depósitos y préstamos) se concentrará en sólo tres entidades. Es inevitable que eso produzca un peor servicio, aumento de las comisiones y de los costes financieros y menor accesibilidad al crédito de empresas y hogares, afectando negativamente todo ello a la economía en su conjunto. Es injustificable que esas cuatro autoridades den el visto bueno a algo así.

La creación de un banco aún más grande (como sucedería en el caso que comento) aumenta también el riesgo sistémico en el sistema financiero y en toda la economía, algo de cuyas consecuencias ya sabemos por la crisis de 2008. Cualquier problema que sufriera el nuevo banco se expandiría aún más peligrosamente a otras entidades y al conjunto de la economía, y sería mucho más difícil y costoso (para todos los españoles) ponerle freno y resolverlo.

La asociación entre alta concentración bancaria y mayor riesgo sistémico está reconocida en docenas de investigaciones científicas, muchas de ellas publicadas por organismos tan poco sospechoso como el Fondo Monetario Internacional o diversos bancos centrales. Por muchos que sean los matices que se han podido señalar, lo cierto es que fomentar la concentración bancaria para que haya cada vez más bancos «demasiado grandes para caer» y menos de mayor seguridad y dedicados a la financiación efectiva de la actividad productiva es una estrategia suicida que no se puede justificar ni por razones de teoría económica, ni a tenor de la experiencia histórica que es bien conocida.

Es muy significativo que quienes defienden que la mayor concentración bancaria puede proporcionar más estabilidad al sistema financiero argumentan que eso es así gracias a que aumenta la rentabilidad. Sólo en esto último llevan razón: no hay otro argumento riguroso y honesto que justifique operaciones bancarias de ese tipo.

Las instituciones que han dado el visto bueno a esa operación van a dar lugar a que en España ocurra lo que no sucede en ningún otro país europeo: dos bancos van a tener más dimensión por su volumen de activos que el PIB de nuestra economía. Desde cualquier punto de vista que se mire (salvo, como he dicho, desde el de la rentabilidad del BBVA) no se puede justificar la compra del Banco de Sabadell para dar lugar a una entidad aún más peligrosa que la ya existente. Y, por cierto, una de las que han sido gobernadas de manera menos ejemplar y limpia, por decirlo muy suavemente.

Las constantes puertas giratorias que se producen entre antiguos responsables de este tipo de reguladores y las entidades financieras a las que han regulado, quizá expliquen este tipo de decisiones aberrantes. Son la muestra bien clara de que la democracia en Europa está secuestrada por el poder de la gran banca. No puede haberla si a los reguladores que se presumen independientes no se les puede pedir cuentas ni censurar por tropelías como las que están cometiendo en este caso. Y, sobre todo, cuando tienen la capacidad de atar las manos a las instituciones representativas para someterlas a los dictados del poder económico y financiero.

 

miércoles, 28 de mayo de 2025

28/05/2025 - EN EL SUPREMO MANDA BERNARD Y PUNTO

El dirigente de Manos Limpias sabe con antelación de una semana que el fiscal general será procesado, una revelación de secretos que no será investigada

José Antequera 28/05/2025

Miguel Bernad, el dirigente del sindicato ultraderechista Manos Limpias, dio ayer una exclusiva de relumbrón a El Toro TV, la tele amiga: la semana que viene el Tribunal Supremo procesará y dejará al borde del banquillo al fiscal general del Estado por el caso del correo de la pareja de Isabel Díaz Ayuso. ¿Pero cómo puede ser eso? ¿Una filtración en el Poder Judicial? Imposible. Debe haber algún error.

“Os puedo adelantar una noticia: seguramente si no es en esta semana, a más tardar la semana que viene, habrá un auto de procesamiento y de transformación a juicio oral del fiscal general del Estado. Esa es la noticia que os puedo adelantar”, le dijo Bernad, tan tranquilo, a los muchachos de El Toro. Y lo soltó así, descaradamente, sin tapujos, sin complejo y sin miedo a sanción de ningún tipo.   

Por tanto, en unos días podemos asistir a una paradoja fascinante y maravillosa que nos indica cómo está la cuestión en la judicatura española: todo un fiscal general del Estado como Álvaro García Ortiz procesado por revelación de secretos oficiales mientras quienes lo han sentado en el banquillo se empapan de información privilegiada de las más altas esferas y largan y cascan lo más grande sobre el sumario teóricamente secreto. ¿Acaso no hay un juez Peinado de la izquierda, un justiciero de Marx que ponga las cosas en su sitio empapelando a esta gente por manejar material reservado y confidencial del Tribunal Supremo? No caerá esa breva.

Está claro que alguien en la mansión de Marchena se ha ido de la mui contándole al señor Bernad que la semana que viene el fiscal general será, por fin, un cadáver político. Se trata, sin duda, de la crónica de una muerte anunciada, más bien de una corrida festejada anticipadamente, con el toro ya picado antes de que salgan los novilleros y de que empiecen a sonar los acordes del España Cañí.

Ya no cabe ninguna duda: Bernad es el puto amo del Tribunal Supremo y cualquier día lo nombran a él también magistrado emérito u honorífico por los servicios prestados. La ley establece taxativamente la prohibición de filtrar datos sumariales a la prensa mientras los interesados no sean notificados oficialmente en sus domicilios. Pero qué más da, el tablón de anuncios del Supremo ya no existe y su lugar lo ocupan los panfletos mañaneros de Madrid, o sea OK Diario y The Objective. Bernad y los suyos llegan allí, al Supremo, les despliegan la alfombra roja, se ponen cómodos y los invitan a un coñac antes de repartir las sentencias y autos del día, para que vayan haciendo boca. Que rulen lo sumarios, que rulen. Está todo perfectamente controlado, como en los viejos tiempos de la Facultad de Derecho, cuando los listos de la comisión de apuntes repartían las respuestas de los exámenes semanas antes de la hora decisiva. Hecha la ley, hecha la trampa.

Lo de la Justicia española es un cachondeo. Se empapela a Begoña Gómez por un cursillito universitario, que es el chocolate del loro, mientras los contratos millonarios y a dedo de la Xunta de Galicia fluyen como un abundante maná sin que nadie vea nada raro. Se persigue la cloaca policial de Ferraz, con la fontanera Leire Díez a la cabeza, mientras la cloaca de la derecha actúa impunemente y sin control. Se persigue al Hermanísimo de Sánchez mientras los hermanísimos del PP, que son muchos, van para arriba sin que nadie les pida ni el carné de identidad. Ya no es que vivamos en un Estado judicial; es que ese Estado en la sombra solo tiene un color: el azul falange. Antes por lo menos había algún que otro juez rojillo y valiente que le ponía exotismo a la cosa cuando se atrevía a meterle mano a las cuentas de la derechona (siempre siendo consciente de que jamás llegaría al CGPJ porque acabaría desterrado en algún recóndito juzgado de pueblo). Pero es que ya ni eso. Nos queda, eso sí, Cándido Conde Pumpido, aunque el hombre es como ese ermitaño que vive en unas lejanas y solitarias cumbres, las del Constitucional, donde no pasa el tiempo. El TC es un juzgado pintoresco que queda bonito para dar apariencia de democracia, pero que cortar cortar, corta poco bacalao. Más allá de don Cándido, el último sabio del socialismo jurídico refugiado en su apartado monasterio budista, poco juez progresista y combativo queda ya en la primera línea de combate, en las barricadas de los tribunales, que es donde se frena de verdad al enemigo político. Lo normal es encontrarse con togados trumpistas por los pasillos de Plaza Castilla, cayetanos y señoritos muy envarados y repeinados que se reparten y despachan la corrupción del PSOE antes de irse al club de golf. Nos quedan los juristas en la reserva, la vieja guardia de irreductibles, los Martín PallínPérez Royo y compañía, más Joaquim Bosch aún en activo, pero cuando ya no estén, ¿qué va a ser de nosotros? Todo el campo judicial será orégano franquista.

Los periódicos de Madrid se empeñan en hablar de una guerra entre dos bandos, pero qué va, ni de coña. Eso era antes, porque ahora ya solo queda una bandería o facción y todos juegan para el mismo equipo y con la misma misión: derrocar el sanchismo y legalizar otra vez la Fundación Franco. Vivimos en una apariencia de democracia donde unos gozan de bula y otros pagan su rojerío. Qué suerte la del señor Bernad de tener los contactos que tiene. Es la envidia de todo periodista. Hilo directo con los dioses del Supremo, que cada día le obsequian con la ambrosía de la exclusiva o scoop. Y encima las fotocopias gratis, encuadernadas y con las tapas en letras de oro. Caso Koldo, edición facsímil solo para coleccionistas y obsequio de la casa. Siempre ha habido clases.

 

lunes, 26 de mayo de 2025

26/05/2025 - EUROSIONISMO

Hablando con un familiar de la Guerra Civil Española, me decía que después de la guerra se asesinaron a unos 150.000 españoles y que Franco se quedó corto, que hubo muchos que se escaparon y sus vástagos -ellos ya no viven, obviamente- son los que ahora tienen al país sumido en el desorden y la anarquía, como cuando La República (qué pena, con lo buena persona que es, que esté tan mal informado y comulgue con los “sinconciencia”). Y claro, por esa “regla”, resulta que Hitler también se quedó corto con los judíos (no con los sionistas a los que incluso protegió) en los siniestros campos de concentración que dieron lugar al famoso Holocausto. Por cierto, uno de los más siniestros, Mauthausen, ubicado en Austria (lugar de nacimiento de Hitler) que en esta edición de la “Eurosion” ha sido la ganadora.

No voy a entrar en la FARSA de ese evento televisivo (“pagado” por el sionismo de Israel) porque de ello ya se han encargado periodistas de renombre que saben mejor que yo lo que ocurre y lo explican con detalle. De lo que quiero tratar es del Eurosionismo, de la sinconciencia de esa Unión Europea (UE) que se niega a reprochar a los ASESINOS sionistas y a sus SECUACES el GENOCIDIO que están cometiendo con el pueblo palestino. No es de recibo que los mandamases europeos traten de “lavar” el GENOCIDIO ignorando lo que ocurre en esa invasión de Israel, e incluso negociando armamento con uno de los mayores asesinos de la historia, el tal Netanyahu. Ni que decir tiene, después de los ya conocidos que todos sabemos son inigualables, Hitler, Mussolini, Franco… y algún que otro sudamericano o asiático.

Antes de seguir, quiero recordar que sí esos “terroristas” (así los llaman los fascistas olvidando su condición) de Hamás intervinieron para que no les siguieran quitando parte de sus tierras (además de las ya robadas) los colonos armados hasta los dientes de Israel, fue algo que estaba más que justificado por el tiempo que llevaban los palestinos sufriendo el latrocinio israelita de sus tierras, de las pocas tierras que los infames ingleses les dejaron tras arrebatarles la mayor parte para dárselas al sionismo. Y en ningún caso tiene coartada de tipo alguno que por ese motivo (más que justificado) se estén asesinando niños y mujeres (más de ¡25.000!) entre los más de 65.000 asesinados palestinos. Más otros cientos mientras su representante cantaba en el evento televisivo, para mayor vergüenza europeísta, esa canción tipo himno fascista titulada “Un nuevo día llegará”.

Ya sé que José Antequera se me ha adelantado con el título, algo que, hasta cierto punto, es normal: Antequera escribe a diario -de manera inigualable casi siempre- y servidor de cuando en cuando, y no por falta de interés sino porque no todos los días se le ocurre algo que decir sobre los temas más candentes del panorama periodístico. ¡La formación, tío!; ¡la formación! Algo muy dispar entre servidor y Antequera. “Los sabios hablan porque tienen algo que decir; los necios (por favor, no me cuenten entre ellos) porque tienen que decir algo”. Platón.

Me horroriza que la UE en su conjunto se haya convertido en una agrupación de Estados aconciénciales o sin conciencia, pero no sólo por lo acaecido en la Eurosion que patrocinan los mismos sionistas asesinos de mujeres y niños, sino por lo que cada día nos llega desde allí sobre cualquier reivindicación social. Da la impresión que la UE es un selecto club de nuevos ricos, rubios y arios, como señala Antequera en su artículo “el nazismo carcome eurovisión”. Artículo en el que además cita a un escritor italiano, Pino Aprile, autor del ensayo “Nuevo elogio del imbécil”, que pone de manifiesto que la inteligencia está en peligro de extinción por la pandemia de estupidez global que nos invade. Caso por ejemplo del político español de la derecha, el Sr. Feijóo, que no tuvo otra ocurrencia -se necesita tener “jeta”- que afirmar que “Eurovisión es el nuevo Franco del gobierno”.

En fin. Catorce mil niños palestinos pueden morir en las próximas horas de inanición y sed porque los tanques israelíes bloquean la entrada de ayuda humanitaria a tierra palestina. “Ese pobre bebé que acaba de abrir los ojos al infierno y, sin comprender nada, llora de hambre en medio del campo de batalla organizado por una panda de alimañas sedientas de sangre”, ha señalado alguien que ahora no recuerdo.

“Insensibles, desalmados, frívolos, incapaces de ver un genocidio, así son todos los fascistas y fanáticos del mundo”. Pero, los más sorprendente es que se va a producir una limpieza étnica y la UE está a verlas venir. “La democracia se hunde en toda Europa mientras rebrotan con fuerza los movimientos de extrema derecha”, ha señalado José Antequera.

En la mitología griega, Sísifo fue condenado por los dioses a empujar una roca hasta la cima de la montaña sólo para verla rodar de vuelta una y otra vez. Un castigo eterno, un esfuerzo sin recompensa. Hoy, en el siglo XXI, este mito resuena más que nunca. La sociedad moderna, atrapada en ciclos repetitivos de trabajo, consumo y expectativas inalcanzables, parece haber heredado el destino de Sísifo. La política que promueve la UE es algo muy parecido al mito de Sísifo, y no conforme, llena de oligarcas en su gobierno, se alinea con países como el Israel genocida y tira el dinero de los contribuyentes pobres -los ricos no pagan en ningún sitio y en la UE tampoco- comprando armas para países como Ucrania de la que, cuando se haga el reparto, que seguro se va a hacer, no vamos a recibir nada de nada, si exceptuamos que haya habido alguna comisión de por medio y algunos se estén poniendo las botas.

Y ya, por último, si la historia no miente -como cantan Los Tigres del Norte- así se formó esta poderosa nación -no judía sino sionista-, una “gran base americana” en Oriente Medio, que no es USA, pero como si lo fuere, porque, cuando menos, en lo referente a su dotación armamentística, se asemeja bastante:

“Debido a la persecución antisemita, el sionismo fomentó la migración de judíos a la Tierra Prometida hasta conseguir su objetivo en 1948: establecer un Estado judío. Las tensiones con los árabes desencadenaron un conflicto que derivó en el reconocimiento de la independencia de Israel 

El Estado de Israel se fundó en 1948 por impulso de la migración judía a Palestina durante décadas y el plan de ONU de dividir el territorio en un Estado judío y otro árabe. A finales del siglo XIX, entre los nacionalismos que defendían la idea “un pueblo, un Estado”, había surgido en Europa un movimiento político entre los judíos: el sionismo. Fruto del antisemitismo, los sionistas buscaban crear un Estado en la Tierra Prometida. Para los judíos es la Tierra de Israel, situada en la Palestina histórica. El Reino Unido vio en los líderes sionistas una oportunidad de influir en Oriente Próximo, entonces controlado por el Imperio otomano. En plena Primera Guerra Mundial, Londres apoyó su proyecto mediante la Declaración Balfour

Tras la victoria aliada en 1918, el Imperio otomano se desintegró y Palestina quedó bajo mandato británico. Desde entonces, la migración de judíos fue constante y se acentuó con la persecución nazi, lo que generó cada vez más tensiones con los palestinos. Como solución, la ONU propuso dividir el territorio en un Estado judío y otro árabe. Bajo esta premisa, el líder sionista David Ben-Gurión convocó en el Museo de Arte de Tel Aviv la Ceremonia de la Declaración de Independencia del Estado de Israel en 1948.

Ben-Gurión había trabajado en Palestina desde comienzos del siglo XX para crear las instituciones de un Estado judío. En los años treinta lideraba el sindicato Histadrut, una poderosa corporación económica y política, y el partido Mapai, que dominó la política sionista. Así se convirtió en el líder del Yishuv, la comunidad judía de Palestina. Conforme esta se consolidaba, también crecía la tensión entre la población, que estalló en la revuelta árabe de 1936.

Los judíos respondieron con una posición moderada para evitar más violencia y aceptando las propuestas de la comisión británica, como la partición del territorio. Pero cuando el Reino Unido publicó el Libro Blanco de 1939 para frenar el gran flujo de judíos a Palestina, que también les prohibía comprar nuevas tierras y descartaba la división en dos Estados, Ben-Gurión reaccionó. Organizó una inmigración ilegal masiva, creó nuevos asentamientos para expandir la influencia judía y mejoró la capacidad de defensa comprando armamento extranjero.

Estas campañas acentuaron las tensiones, por lo que la Asamblea General de la ONU propuso en 1947 el plan de partición de Palestina. La propuesta dividía el Mandato británico en un Estado judío, otro árabe y Jerusalén bajo control internacional. Pese a criticarla, los judíos aceptaron la distribución, mientras que los árabes la rechazaron. Ben-Gurión y sus copartidarios aprovecharon el fin del Mandato británico para proclamar el 14 de mayo de 1948 el Estado de Israel, que acogió a más de 650.000 judíos en el territorio, un 32% de la población total. Egipto, Siria, Irak, Jordania y Líbano no lo aceptaron y atacaron el nuevo Estado, pero Israel frenó el avance árabe y extendió sus fronteras un 20% más de lo asignado por la ONU.

La victoria del Estado hebreo en la primera guerra árabe-israelí ya era clara a inicios de 1949. Ese año aseguró sus nuevas fronteras al firmar la paz con cada país vecino. Sin embargo, el Estado árabe no se creó. Tras la Nakba, el éxodo de palestinos por la guerra, estos quedaron dispersos en la Franja de Gaza, entonces ocupada por Egipto, y Cisjordania, controlada por Jordania. La ONU reconoció su derecho a retornar y a recibir indemnizaciones para quienes no hubieran querido volver, pero Israel se los ha negado.

El Estado de Israel también se consolidó en 1949. En enero celebró sus primeras elecciones parlamentarias, que proclamaron primer ministro a Ben-Gurión. El dirigente abrió las puertas a la inmigración judía, pese al sistema de racionamiento, y construyó infraestructuras para conectar los territorios. Consciente del contexto hostil, también potenció la capacidad militar y creó el Mosad como agencia de inteligencia. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la adhesión de Israel a la organización el mismo año, lo que fomentó su reconocimiento: para 1960 tenía relaciones con la mayoría de países europeos y americanos”.

Sé que la mayoría de la gente que lee la prensa independiente sabe todo lo que les cuento, pero quizás conviene recordarles esa frase de Karl Popper que dice así: “La historia del poder político es la historia de la delincuencia internacional y del asesinato en masa”. Algo que es fiel reflejo de lo que está sucediendo en Gaza, y cómo el sionismo quiere emular al gringo (así llaman en México a los americanos de USA) repartiéndose el Estado palestino como los gringos hicieron con una gran parte de México al que arrebataron, según parece, ¡ocho Estados!, la gran Texas entre ellos.

25/05/2025 - ISRAEL, LA MEMORIA HISTÓRICA Y EL RIDÍCULO DEL PP

Las derechas españolas apelan a la memoria histórica del Holocausto judío para alinearse junto a Israel pero desprecian esa misma memoria en el caso de los crímenes franquistas

José Antequera 25/05/2025

Las derechas españolas se han alineado, ya sin ambages, junto a Israel en la operación de limpieza étnica del pueblo palestino. Incluso sin importarles asumir el papel de cómplices del genocidio. Estos días de horrendas matanzas en la Franja Gaza llama la atención cómo los diferentes líderes del PP y de Vox callan como tumbas, tiran de eufemismos baratos o se niegan a condenar las masacres perpetradas por Netanyahu. La primera que se ha abrazado a ese sionismo de boquilla es la propia Isabel Díaz Ayuso. La presidenta madrileña despacha ochenta años de complejo conflicto árabe/israelí como suele hacer ella, con una explicación simplista y maniquea: “El problema del PSOE y Más Madrid es el de siempre: antisemitismo”, al tiempo que arremete contra Pedro Sánchez, a quien acusa de querer extender el odio contra Israel en nuestro país. La lideresa castiza, que atraviesa por horas bajas debido al juicio contra su novio y la reapertura del caso de los protocolos de la vergüenza en las residencias de mayores durante la pandemia, también ha tenido bilis para Sumar: “Aquí los únicos que han hablado de genocidio son ustedes y su jefa [Yolanda Díaz] cuando llamó a exterminar a Israel desde el río hasta el mar. Eso sí, luego se puso la toquilla, la rebequilla y se fue al Vaticano”. Ja, ja, ja.

Chascarrillos malos, estupideces y gracietas al margen, lo único cierto es que populares y voxistas están llegando incluso más lejos que Donald Trump en la defensa del serial killer Netanyahu. El mismo Feijóo cae en malabarismos retóricos sonrojantes cuando, para no enemistarse demasiado con Israel, califica el genocidio palestino como “actividades militares” del ejército hebreo. En realidad, los prebostes conservadores de este país no tendrían por qué ponerse tanto en evidencia, no tendrían por qué llegar tan lejos en la defensa del sionismo criminal, no tendrían por qué mancharse tanto las manos con la sangre de los niños de Gaza ni hacer tanto el ridículo a cuenta del genocidio palestino. Nada ni nadie, ni los españoles ni su propio programa electoral, les exige tanto fervor hebreo. Pero ellos siguen con su postureo para chinchar a Sánchez, con su teatrillo de variedades, y no tardaremos en ver a los Feijóo, Abascal, Ayuso, Aznar y Aguirre ataviados con la kipá, con el Antiguo Testamento bajo el brazo y con larga barba de rabino hasta el ombligo. Cualquier día nos los encontramos dándose de cabezazos en la Puerta del Sol convertida en nuevo Muro de las Lamentaciones. Ninguno de ellos entiende que se han colocado en el lado malo de la historia, ya que la democracia consiste precisamente en luchar por el respeto a los derechos humanos. Los nazis de 1945 son los judíos de 2025 en un extraño caso de inversión histórica, ya que han convertido Gaza en un horrendo gueto, en un Auschwitz con tiendas de campaña en lugar de barracones (un exterminio low cost sin necesidad de Zyklon B), en un matadero donde cientos de miles de personas agonizan bajo las bombas, el hambre, la sed y la enfermedad.

Toda esta recua de patriotas que se han hartado de pisotear la memoria histórica en nuestro país (quejándose de que suponía reabrir viejas heridas) apela ahora a la memoria histórica del Holocausto judío para defender el supuesto derecho del Estado judío a dejar la Franja de Gaza hecha un solar. Un sin sentido. Si los seis millones de asesinados por los nazis en las cámaras de gas tienen derecho a la memoria, también lo tienen los miles de fusilados y represaliados por el régimen franquista. Si se es demócrata para una cosa, se tiene que ser para la otra. La posición más lógica, la que viene manteniendo la derecha europea mucho más sensata y civilizada que la ibérica, sería condenar el genocidio del pueblo palestino y también la violencia de Hamás, que a fin de cuentas es la postura que mantiene la UE. Entonces, ¿a qué viene esa radicalización del discurso, a qué viene esa defensa a ultranza del sionismo asesino que va mucho más allá del deber y del discurso de los conservadores y liberales del viejo continente? A esa pregunta solo le cabe una explicación: Trump marca la línea editorial y populares y voxistas obedecen. Y si aquí se trata de convertir Palestina en un resort turístico, consumando el pelotazo del siglo, Génova y Bambú acatan sin rechistar, aunque sea callando miserablemente ante el mayor genocidio del siglo XXI. Siempre le puede caer alguna contrata para levantar la nueva Riviera Azul israelí a algún amigo, cuñado o empresario afín.

La derecha española vive en la nostalgia permanente del antiguo Régimen. Siguen profesando una reverencia absurda hacia la figura de Franco quien, no lo olvidemos, construyó su Cruzada nacional contra el rojo marxista republicano sobre una idea fundamental: había que salvar España de la conjura judeomasónica internacional. En los primeros días de la dictadura, mientras Hitler y Mussolini aún seguían en el poder, el general se subió a ese carro ideológico: los judíos eran los culpables de los grandes males de la humanidad. Luego, cuando las potencias del Eje fueron derrotadas, cuando el fascismo terminó en el vertedero de la historia y tocaba acercarse al vencedor, o sea al amigo americano con su plan Marshall, Franco moderó su discurso contra el judío. Sin embargo, siempre fue profundamente antisemita. El fascismo hispano, por principio fundacional e influencia de la Iglesia nacionalcatolicista, fue tradicionalmente antisionista, hasta el punto de que siempre negó el Holocausto judío, que para ellos fue un montaje cinematográfico de los yanquis. La lógica dice que, según el legado franquista, PP y Vox tendrían que estar en contra de Israel, tal como ordenó el patriarca fundador. Y, sin embargo, han mutado hasta convertirse en amigos y activos agentes projudíos poniendo enfrente, como enemigo mortal, al mundo árabe, al musulmán. Han evolucionado hacia el fascismo sionista (un porro), mayormente porque Israel es un pueblo rico y próspero (de hecho, controla las finanzas globales, las multinacionales y Wall Street) mientras que los palestinos son pobres como ratas y primos hermanos del mena llegado en patera para consumar la “teoría del reemplazo”. El dinero y el negocio siempre por encima de los ideales. Así funciona esta gente.

 

jueves, 22 de mayo de 2025

22/05/2025 - NETANYAHU, EL FABRICANTE DE YIHADISTAS

El líder de Israel acusa a la comunidad internacional de resucitar el antisemitismo mientras él mata de hambre al pueblo palestino

José Antequera 22/05/2025

Dos diplomáticos asesinados en Washington y un detenido por la Policía que grita “Palestina libre” cuando es conducido a los calabozos. Esa es la consecuencia directa de la limpieza étnica que Netanyahu perpetra estos días en la Franja de Gaza. Hoy es una ciudad americana el escenario del atentado antisionista, mañana será ParísLondres o Madrid. El odio engendra odio y Bibi está plantando la semilla de un cosechón que recogeremos más pronto que tarde. El dirigente israelí está construyendo una fábrica de yihadistas. Nadie en su sano juicio puede llegar a pensar que los 50.000 asesinados por Israel desde los atentados del 7 de octubre de 2023 quedarán sin castigo. Nadie puede ser tan ingenuo como para creer que las carnicerías de Gaza, las orgías de fuego y sangre, saldrán gratis o quedarán impunes. Palestina está generando todo un movimiento de reacción popular global que en algún momento cuajará en una respuesta de resistencia violenta. Ningún pueblo asiste impasible a su exterminio total sin revolverse, sin pelear, sin luchar por su supervivencia. Y ese campo de batalla llegará a todas partes.

Se acabó el tiempo de las buenas palabras de Naciones Unidas, de las órdenes de busca y captura del Tribunal de la Haya que siempre quedan en papel mojado y de las testimoniales declaraciones de condena de una Unión Europea paralizada por la servidumbre al sionismo financiero y a Donald Trump. Mientras todo ese teatrillo internacional se consuma en una pantomima insufrible, en Palestina siguen muriendo seres humanos inocentes. Cada día caen cien palestinos. Setecientos a la semana. Tres mil al mes. La Solución Final de Bibi, el macabro horno crematorio al aire libre que ha instalado en Gaza, avanza como una maquinaria aplastante e imparable.

“El individuo ideal para el totalitarismo no es un nazi convencido, es la gente que no distingue entre la verdad y lo falso”, decía Hannah Arendt. Netanyahu ha logrado intoxicar a su gente con el elixir de la demagogia populista y la mentira hasta convencer al personal de que un tierno bebé palestino es una grave amenaza para la supervivencia del pueblo hebreo. Pero la retórica barata de mal dictador, una vez más, claudicará ante los hechos y ante la verdad. La dimensión histórica del genocidio es tan abrumadoramente gigantesca que terminará cuajando en un Hamás internacional. Quien siembra vientos, recoge tempestades. Ese será el terrible legado de Bibi. La población inocente del mundo libre terminará pagando las monstruosidades hebreas, al igual que las está pagando la población inocente de Gaza. Solo una apuesta decidida por la paz y por una coexistencia de dos Estados podría revertir la situación. Y no solo por razones de justicia y puramente morales y éticas, sino para evitar que el incendio llegue a nuestras puertas. Sin embargo, Netanyahu no quiere ni oír hablar de negociación. Se le ha metido en la cabeza la idea nacionalista del Gran Israel y no parará hasta barrer a los palestinos, echándolos al mar.

El discurso del sátrapa de Tel Aviv –doble lenguaje, cinismo, fanatismo religioso– no se sostiene. Se queja del resurgir del antisemitismo en todo el mundo y del odio al judío propagado por los “libelos de sangre”, pero evita referirse a los 14.000 bebés gazatíes que van a morir de hambre en unas horas por culpa de su sádico bloqueo a los camiones con ayuda humanitaria. Estamos, sin duda, ante uno de los mayores genocidas de la historia reciente. Un tipo que está matando de hambre a dos millones de personas (el arma de guerra más vieja que se conoce); un sujeto que planea sacar a un pueblo de su casa para desplazarlo al sur de la Franja y poder controlar así el territorio (su futuro resort para turistas deshumanizados); un individuo capaz de desmantelar un país entero, como si se tratara de una operación policial contra un poblado chabolista en los extrarradios de una opulenta ciudad.

Netanyahu recurre al victimismo de siempre (el mundo es antisemita y no nos quiere) mientras dispara contra periodistas y emisarios europeos para consumar el apagón informativo. Solo que el discurso de 1945 ya no cuela ni da para más. Se ha agotado en sí mismo. El caníbal de Tel Aviv está destruyendo el legado más preciado y sagrado que tenía Israel: la corriente de simpatía del mundo hacia el pueblo judío, la gran víctima del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. El Holocausto planificado por la Alemania nazi no puede servir como salvoconducto o aval para justificar los holocaustos contemporáneos y futuros. Ciertamente, el recuerdo del horno crematorio no debe olvidarse jamás. El horror sucedió y es preciso rememorarlo una y otra vez frente al discurso negacionista imperante. Pero basta ya de chantaje emocional, de absurdos síndromes de Estocolmo y de silenciosas complicidades. Estamos en 2025, el nazismo ha mutado hasta cambiar de bando y de piel y las víctimas de antes se comportan como los verdugos de hoy. Basta ya de cinismo. Los demócratas del mundo entero tienen el derecho y la obligación de condenar las atrocidades que se están cometiendo en Gaza sin que recaiga sobre ellos la acusación de antisemitas. Un demócrata nunca puede ser un racista, como sugiere el embaucador Bibi, sino un defensor de los derechos humanos, de todos los derechos, ya sea de los palestinos o de los judíos. Denunciemos el genocidio sin remordimientos ni complejos. Gritemos no ante la barbarie sin falsos sentimientos de culpabilidad. Invoquemos la verdad en un tiempo de mentiras.

El reloj corre, el pueblo gazatí a punto de ser borrado de la faz de la Tierra. Un bebé muerto abrasado por el fuego sacude la conciencia de Occidente. Una niña envuelta en harapos implora ayuda en un noticiero de Al Jazeera, la única cadena de televisión que sigue emitiendo en directo. Miles de personas hacen cola ante unas oenegés desbordadas que ya no tienen nada que ofrecer a la población porque Netanyahu les niega el pan, el agua y la sal. Platos vacíos, cazuelas yermas. Ruinas y cadáveres sin enterrar, ratas y plagas, tifus y disentería. El infierno en la Tierra.

 

martes, 20 de mayo de 2025

20/05/2025 - LO MÍO POR ENCIMA DE LO NUESTRO



Del concepto propiedad privada nacen todos los relatos del poder en sus diversas manifestaciones

Armando B. Ginés

martes, 20 de mayo de 2025

El núcleo principal de las sociedades capitalistas, ya adopten la forma de democracias parlamentarias, dictaduras severas o regímenes autoritarios, es la sacrosanta propiedad privada, lo mío o privativo por encima de lo nuestro o público.

 

Aquellas personas que atesoran algún patrimonio material, un piso, un coche y/o un empleo más o menos bien remunerado, fijo o indefinido, convierten su propiedad en un activo ideológico que permea todo su pensamiento sociopolítico. Su relato tiende a sobrevalorar su estatus, a la vez que degrada el de colectivos con vidas más precarizadas.

 

Ese constructo cultural viene a decir que si yo he conseguido algo en detrimento de otros individuos es por mis capacidades intelectuales y por mi esfuerzo, esto es, yo merezco lo que tengo en comparación con ese lumpen o estrato demográfico de menor calidad o valor que yo.

 

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La defensa a ultranza de la propiedad particular opera como un automatismo cultural e ideológico que ve a la otredad como una amenaza potencial contra sus intereses socioeconómicos. Ese caldo de cultivo se configura así como el gran granero de votos o adhesiones de las derechas conservadoras y de las ultraderechas, y también de las clases medias progresistas, antaño de raíz socialdemócrata.

 

Del concepto propiedad privada nacen todos los relatos del poder en sus diversas manifestaciones. Normalmente la propiedad privada suele aderezarse de dos acompañantes más rimbombantes y estéticos: libertad de elección y libertad de expresión.

 

En este contexto, lo nuestro queda en un segundo plano. Lo público se asemeja a un despilfarro o subvención injusta de las clases más desfavorecidas, eternamente subsidiadas y que no quieren trabajar. La competencia, por tanto, resulta extrema entre las clases medias culturales y los colectivos sociales más vulnerables, siempre otros, personas con empleos temporales, individuos en situaciones de irregularidad legal y minorías sociales, étnicas o de otra condición.

 

La progresía política y las derechas abonan este enfrentamiento ficticio en detrimento de la temida y conflictiva lucha de clases. De esta manera, las multinacionales, el empresariado y las clases altas o pudientes siguen acaparando recursos y amasando capital eludiendo su responsabilidad en el curso de los acontecimientos a escala tanto local como internacional.

 

Mientras las clases productivas se sigan pegando entre ellas por cuestiones de segundo orden jamás pondrán el ojo en la auténtica contradicción que alimenta la maquinaria capitalista: la acumulación de capital y poder a través de la explotación de la fuerza de trabajo ajena, libre para aceptar su propia enajenación económica, sobrevir en la marginalidad o morirse de hambre para salvaguardar su autoestima y dignidad moral.

 

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la propiedad privada, pilar de las frenéticas sociedades de consumo, se ha afianzado. Con el asalto, a veces cruento, de la líquida posmodernidad y el neoliberalismo rampante lo mío por encima de lo nuestro ha pasado a ser el leit motiv o motor de un yo rabioso de ser más yo que nunca. Un yo ávido de vivir experiencias sin freno, una tras otra, como un modo de atesorar un capital simbólico que nos transforma en dueños de un sí mismo endeble aislado en su piso compartido, sus másteres de prestigio, sus viajes iniciáticos a las periferias exóticas y sus trabajos cada vez más a la buena de dios.

 

Ya en el siglo XXI, los relatos políticos de las derechas han buscado exacerbar las diferencias entre gentes trabajadoras, magnificando matices de todo signo para provocar violencias en su seno. Todo es amenaza latente para las derechas. Por su parte, la progresía ilustrada ha abrazado la multiculturalidad y la diversidad de forma indiscriminada, abonando reivindicaciones a todo trapo la mayoría de las veces menores o contradictorias entre sí. La diversidad como elemento de dispersión y el enfrentamiento entre nosotros/ellos como táctica del divide al adversario y así vencerás en la batalla final. La progresía suaviza y atempera el conflicto social como contribución a la causa subyacente del neoliberalismo para no ofender en exceso a las elites pudientes. Negociar el espacio público con temor al que dirán ya es partir con desventaja en el teatro sociopolítico.

 

Eso sí, la propiedad privada y los multimillonarios beneficios patronales son tabú, eso ni se plantea ni se toca. Y si la columna vertebral no se ve afectada, el monumental monstruo capitalista sigue adelante reinventándose cada cierto tiempo bajo el paraguas de la libertad. Libertad continúa vendiendo bien en la mercadotecnia capitalista.

 

Cuando hablamos de propiedad privada es necesario ampliar su significado más allá de lo estrictamente material. También es propiedad privada mi familia, mi país, mi blanquitud, mi pueblo, mis raíces, mi religión, mis tradiciones, mi gente, en suma, todo un arsenal semántico que me otorga una identidad propia, fija y determinada por cuestiones culturales de variado signo.

 

Lo nuestro como sinónimo de público, lo que no es de nadie porque es de todos, queda relegado a un escalafón inferior, mutando su significado operativo en contraposición a un ellos en pugna con un nosotros basado en contradicciones que no afectan a la esencia económica de las sociedades capitalistas, la obtención de plusvalías mediante la explotación del trabajo ajeno. Ellos son los que vienen de fuera a robarme el empleo, los que tienen un color de piel más oscuro, los que sobreviven de subsidios, las feministas radicales, los izquierdistas tocacojones, de alguna manera, pero no solo, todas aquellas personas o segmentos sociales que no acreditan propiedad alguna o bien que se han emancipado de la propiedad privada como recurso ideológico inalterable para analizar la realidad política en cada momento histórico.

 

En las escaramuzas culturales, batalla cultural en la jerga al uso, los poderes establecidos se encuentran muy a gusto. Sus omnipotentes cañones mediáticos y sus poderosos laboratorios de ideas ahorman los pensamientos de la inmensa mayoría más o menos silenciosa con cierta facilidad. Solo en la lucha diaria (trabajo, vivienda, educación, sanidad, transporte) se configura auténticamente la conciencia política de clase no supeditada a discursos transversales exclusivamente identitarios o de orden estético o simbólico.

 

Hace ya muchísimo tiempo que el concepto de alienación se ha desterrado por las izquierdas como herramienta de uso para analizar la realidad política. Se pensaba que ya el ser humano de las sociedades occidentalizadas gozaba de una autonomía e independencia absoluta que le permitía conocer la complejidad y así actuar en consecuencia en la defensa de sus intereses. Craso error, pero error inducido en interés del statu quo. Estar alienado era tanto como calificar de idiota o enajenada a una persona trabajadora que votaba contra sus intereses de clase y a favor de sus explotadores.

Defender esa postura era transformarse de facto en vanguardia clasista inaceptable. Y eso lo decía, paradoja entre paradojas, la vanguardia instalada en el poder real, los que suministran artefactos culturales de distracción y modelan las ideas fuerza de las mayorías sociales que no permiten o impiden rebeliones o análisis críticos contra el poder establecido.

 

Sí, la alienación ideológica existe, más que nunca desde la aparición de internet y la eclosión de las redes sociales. Idiota es aquella persona que no ve más allá de sus rutinas diarias y de su peculio particular. Y alienada es aquella persona que defiende el pensamiento que no corresponde a su clase social. ¿Qué son los votantes inmigrantes y las capas trabajadoras que votan fascismo puro y duro?

Hay pánico en las izquierdas a llamar a las cosas por su nombre. Desde las izquierdas posibilistas y psicosociologistas se prefieren conceptos más intelectuales, académicos, incluyentes y menos agresivos o hiperbólicos (eso dicen para justificar sus posiciones templadas, moderadas o políticamente correctas).

 

El conflicto social no ha menguado en el mundo a pesar de los ingentes esfuerzos para mitigarlo a base de edulcorantes consumistas e invenciones ad hoc de chivos expiatorios o enemigos diabólicos de procedencia foránea.

 

Lo mío versus lo nuestro, lo privado en contraposición a lo público y el modo de ganarse el sustento cotidiano vendiendo al mejor postor las habilidades profesionales o la fuerza de trabajo propia son las tres claves fundamentales donde residen las contradicciones sociales más agudas de las sociedades que habitamos en la actualidad.

 

Claro que vivimos en una complejidad social que no puede limitarse a un solo factor explicativo. Ahora bien, las complejidades fabricadas a propósito (nacionalismos, diversidades seculares enfrentadas entre sí, miedo reverencial a las minorías, aporofobia) son señuelos para maquillar u olvidar lo importante.

 

La sempiterna propiedad privada y la manoseada libertad son las dos barreras ideológicas de mayor calado que impiden que lo nuestro (lo social, lo que se comparte, la igualdad, lo que es de todos) se imponga a lo mío o privativo: mi propio egoísmo disolvente por un triste pedazo de estaus simbólico o patrimonio material.

 

A mayor presencia de lo mío en menoscabo de lo nuestro, los fascismos varios y la guerra podrían ser inevitables. Da que pensar la alienación constante a la que las gentes trabajadoras estamos sometidos las 24 horas del día. Caer en la idiotez es muy sencillo: nadie está libre de precipitarse por ese abismo ideológico y cultural. Hasta las mentes presuntamente mejor amuebladas pueden convertirse en idiotas de la noche a la mañana. No es cuestión de inteligencia sino de capacidad crítica de análisis riguroso y racional. Cuando las emociones y los prejuicios toman el mando, la cabeza se vuelve tarumba.