Patriotas de bandera, españoles de primera. De la España verdadera, aquella tan noble y fiera, que a otra media asesinó. Brazo en alto y cara al Sol, leales al movimiento, a la altura y al talento del pequeño dictador. Que fue caudillo de España por obra y gracia de Dios.
Resulta más que tétrico ver tanto facha con la
pulserita y con la bandera hasta en su coche, incluso algunos en la fachada de
su casa al estilo naziamericano. Españoles de primera que -en la mayoría de los
casos- ni siquiera “sirvieron a Franco” (como se decía cuando servidor fue a la
famosa “mili”), como es el caso de su líder en España, el tal Abascal. Un
parásito más de la política que se está “forrando” a costa de cuatro
subnormales que lo siguen pensando que de nuevo volverá a nacer la primavera y
volverán banderas victoriosas al paso alegre de la paz. Supongo que en lo de
las banderas victoriosas se referirán a la del Real Madrid, del que son
simpatizantes la mayoría por no decir todos. Y no le digas a ninguno de estos pelones
de gimnasio que ese caudillo que ellos conmemoran fue el responsable de no sólo
los aproximados 150.000 asesinados después de la contienda sin motivo ni razón,
ni de esos miles y miles que fueron torturados en las cárceles del franquismo y
en esas miserables “casas” como la de Madrid, muchos de los cuales perecieron y
otros ya no viven para contarlo, tan solo por tener los suficientes cojones
-que ellos no tuvieron- para defender la libertad de la que ahora disfrutan
tantos y tantos fascistas mastuerzos, porque te dirán que la libertad y el
orden era el de antes cuando vivía el Dictador. El orden, ciertamente, porque
si te sobrepasabas una migina en algo sin importancia ya sabías que te esperaba
el paredón, o, cuando menos, un “repaso” en uno de esos lúgubres lugares de
tortura. ¡Que pena! A servidor le produce disentería este tipo de gente… que
están hasta en sus propias familias.
Toreando en plaza ajena, todo cambió de repente. Los
políticos al frente de comparsa al trovador, se cambiaron las verdades, tanto
vendes, tanto vales, y llegó la transición.
La democracia es la pera, cantautor a tus trincheras.
Con corona de laurel y distintivos de honor, pero no des más la lata, que tu
verso no arrebata y tu tiempo ya pasó.
Se murió el Dictador y llegó la transición, la
Democracia. Con un Jefe de Estado heredero del Dictador. Un Rey de nuevo al
que, como dijo alguien, yo no he votado. Un Jefe de Estado impuesto que bailaba
al son de los “sacapuntas” que promovieron esa falsa transición, que, incluso,
hasta no hace mucho llamaban “modélica”. Los que vivimos ese tiempo y lo
podemos contar, hemos podido comprobar el engaño que esa Democracia, que ellos
siguen llamando así, no es sino una vulgar Plutocracia. Una Plutocracia en la
que - ¡glorias del socialismo! - se inmiscuyó hasta el más socialista de todos
los socialistas conocidos, el Sr. Don Felipe González Márquez. Y nos engañó a
todos los españoles de bien, entre los que, desgraciadamente, me encuentro.
Digo que me encuentro, porque lo seguí hasta el punto de llevar la contraria a
mi propio padre, que, con su pesar correspondiente porque era un buen hombre,
me decía: ¡Ya los conocerás! Él había hecho hasta teatro por los pueblos de
Valencia para recaudar fondos para la República y sabía muy bien lo que decía.
El tiempo de la gente que fue capaz de decir algo en la vida que la hace un
poco mejor, no pasará nunca.
¿Qué fue de los cantautores? Preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años despistados periodistas que nos perdieron la pista y
enterraron nuestra voz. Y así van para más de treinta con la pregunta de
marras, tocándome los bemoles, me tomen nota señores que no lo repito más.
El periodismo, salvo raras excepciones y los
periodistas de algunos periódicos digitales, da cada día más pena. No sólo
enterraron la voz de los cantautores, que también, sino que tratan cada día de
enterrar la voz de los que dicen las cosas como son y no manipulan ni mienten. Miren
el ejemplo de esa gente humilde y serena de Podemos a los que tratan de
estrangular como sea su voz en la mayoría de la prensa nacional y en todos los
demás medios de comunicación. Y esa prensa - ¡maldita sea! – del Régimen actual
(la Plutocracia), El Mundo, La Razón, ABC, El Español, Okdiario, incluso El
País, y otros muchos, no cesa en cada ocasión que se le brinda de poner como un
trapo a Podemos, cuando saben que Podemos es el único partido político que ha
hecho algo -lo poco que le han dejado- por la ciudadanía española y por el
mundo del trabajo.
Algunos son diputados, presidentes, concejales,
médicos y profesores. O ejerciendo asesoría en la sociedad de autores. Otros
están y no cantan, otros cantan y no están, los hay que se retiraron, algunos
que ya murieron y otros que están por nacer.
Como cada hijo de vecino, que remedio. En una
Plutocracia, que, si no se “enmienda”, se puede convertir en poco tiempo en una
Dictadura como ya, hace más de dos mil años, avisó Aristóteles cuando dijo que
la degeneración de la Democracia conducía a la Dictadura, parece ser, que no
hay nadie que esté, realmente, dispuesto a atajar los males que nos aquejan.
Sólo un dato: somos el país de la Unión Europea que encabeza la clasificación
de los países con mayor índice de posible exclusión social. Pero, qué más da, a
los políticos (los que mandan y los que no) eso se la refanfinfla. Ellos a
seguir chupando de la teta del Estado y a los demás que nos parta un rayo…
ahora que hay tantas tormentas y “tormentos”.
Jóvenes que son ahora también universitarios. Obreros
chicos de barrio, que recorren la ciudad un CD debajo el brazo, la guitarra en
bandolera, diez euros en la cartera, cantando de bar en bar. O esos raperos
poetas, que en sus panfletos denuncian otra realidad social. Y mujeres, ni se
sabe. Y sobre todo si hablamos de las primeras gloriosas, que tuvieron los
ovarios y el coraje necesario de subirse a un escenario de aquella España
camposa.
¿Otra realidad social? Pero, cómo y de qué manera
con los gobernantes que tenemos. Gente ya adinerada (sus salarios son
estratosféricos comparados con los del mundo del trabajo) por la cantidad de
años que llevan en la política y reconvertidos en capitalistas y terratenientes
que desprecian a todo el que les achaca algo que vaya en contra del
Neoliberalismo que los ha puesto donde están. Los que denuncian otra realidad
social se exponen -con la justicia que hay en el país- a ser encarcelados si se
sobrepasan lo más mínimo en sus “verbosidades” de disertación. Los jóvenes universitarios,
por regla general, ni están ni se les espera, por desgracia para el cambio
necesario que necesita el país. Aunque este país, como cantan los mexicanos,
lleve tres siglos siendo expoliado y todavía no han podido acabar con él, ahora
se está dando un paso al frente en esa maldita intención… y cerca van a estar
sino lo consiguen, al tiempo. Sólo hay que ver cómo se visten -sobre todo las
féminas de la política- cada día con una equipación diferente que cuesta los
suyo y lo de los demás, algo que sirve para medir la diferencia que hay entre
la gente del pueblo (está de moda la ropa usada) y sus mandamases. Este país se
está empobreciendo (tenemos los mayores índices de pobreza relativa de medio
mundo) y será cada vez más pobre sino se le pone remedio a la política
neoliberal del PSOE y del PP que, dicho en vulgar, la misma “merde” es. Hacen
falta más de un Podemos -y sólo tenemos uno- para que aquí cambien las cosas y
Hacienda seamos todos y no sólo los trabajadores y los pensionistas, puesto que
el trabajo aporta a las arcas del Estado más que el capital, algo muy
sospechoso que no ocurre en la mayoría de países civilizados. Y el feminismo de
ahora nos tiene que dar una mejor explicación y no limitarse a que estemos con
ellas, que, por supuesto, claro que estamos, pero que no se olviden de esas
mujeres que cita el verso para emularlas, porque ellas si fueron unas
auténticas feministas y grandes mujeres coraje para el tiempo que corría.
¿Qué fue de los cantautores? Aquí me tienen señores.
Aun vivito y coleando. Y en estos versos cantando nuestras verdades de ayer que
salpican el presente y la mierda pestilente que trepa por nuestros pies.
No hace falta ninguna desmigajación, está a la vista
lo que hay. Seguiré desmigajando, habrá más capítulos de otros autores. De mi
paisano Luis Pastor, por esta vez, fin.
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