Hablando con un familiar de la Guerra Civil Española, me decía que después de la guerra se asesinaron a unos 150.000 españoles y que Franco se quedó corto, que hubo muchos que se escaparon y sus vástagos -ellos ya no viven, obviamente- son los que ahora tienen al país sumido en el desorden y la anarquía, como cuando La República (qué pena, con lo buena persona que es, que esté tan mal informado y comulgue con los “sinconciencia”). Y claro, por esa “regla”, resulta que Hitler también se quedó corto con los judíos (no con los sionistas a los que incluso protegió) en los siniestros campos de concentración que dieron lugar al famoso Holocausto. Por cierto, uno de los más siniestros, Mauthausen, ubicado en Austria (lugar de nacimiento de Hitler) que en esta edición de la “Eurosion” ha sido la ganadora.
No voy a entrar en la FARSA de ese evento televisivo
(“pagado” por el sionismo de Israel) porque de ello ya se han encargado
periodistas de renombre que saben mejor que yo lo que ocurre y lo explican con
detalle. De lo que quiero tratar es del Eurosionismo, de la sinconciencia de
esa Unión Europea (UE) que se niega a reprochar a los ASESINOS sionistas y a
sus SECUACES el GENOCIDIO que están cometiendo con el pueblo palestino. No es
de recibo que los mandamases europeos traten de “lavar” el GENOCIDIO ignorando
lo que ocurre en esa invasión de Israel, e incluso negociando armamento con uno
de los mayores asesinos de la historia, el tal Netanyahu. Ni que decir tiene,
después de los ya conocidos que todos sabemos son inigualables, Hitler,
Mussolini, Franco… y algún que otro sudamericano o asiático.
Antes de seguir, quiero recordar que sí esos
“terroristas” (así los llaman los fascistas olvidando su condición) de Hamás
intervinieron para que no les siguieran quitando parte de sus tierras (además
de las ya robadas) los colonos armados hasta los dientes de Israel, fue algo
que estaba más que justificado por el tiempo que llevaban los palestinos
sufriendo el latrocinio israelita de sus tierras, de las pocas tierras que los
infames ingleses les dejaron tras arrebatarles la mayor parte para dárselas al
sionismo. Y en ningún caso tiene coartada de tipo alguno que por ese motivo
(más que justificado) se estén asesinando niños y mujeres (más de ¡25.000!)
entre los más de 65.000 asesinados palestinos. Más otros cientos mientras su
representante cantaba en el evento televisivo, para mayor vergüenza europeísta,
esa canción tipo himno fascista titulada “Un nuevo día llegará”.
Ya sé que José Antequera se me ha adelantado con el
título, algo que, hasta cierto punto, es normal: Antequera escribe a diario -de
manera inigualable casi siempre- y servidor de cuando en cuando, y no por falta
de interés sino porque no todos los días se le ocurre algo que decir sobre los
temas más candentes del panorama periodístico. ¡La formación, tío!; ¡la
formación! Algo muy dispar entre servidor y Antequera. “Los sabios hablan
porque tienen algo que decir; los necios (por favor, no me cuenten entre ellos)
porque tienen que decir algo”. Platón.
Me horroriza que la UE en su conjunto se haya
convertido en una agrupación de Estados aconciénciales o sin conciencia, pero
no sólo por lo acaecido en la Eurosion que patrocinan los mismos sionistas
asesinos de mujeres y niños, sino por lo que cada día nos llega desde allí
sobre cualquier reivindicación social. Da la impresión que la UE es un selecto
club de nuevos ricos, rubios y arios, como señala Antequera en su artículo “el
nazismo carcome eurovisión”. Artículo en el que además cita a un escritor
italiano, Pino Aprile, autor del ensayo “Nuevo elogio del imbécil”, que pone de
manifiesto que la inteligencia está en peligro de extinción por la pandemia de
estupidez global que nos invade. Caso por ejemplo del político español de la
derecha, el Sr. Feijóo, que no tuvo otra ocurrencia -se necesita tener “jeta”-
que afirmar que “Eurovisión es el nuevo Franco del gobierno”.
En fin. Catorce mil niños palestinos pueden morir en
las próximas horas de inanición y sed porque los tanques israelíes bloquean la
entrada de ayuda humanitaria a tierra palestina. “Ese pobre bebé que acaba de
abrir los ojos al infierno y, sin comprender nada, llora de hambre en medio del
campo de batalla organizado por una panda de alimañas sedientas de sangre”, ha
señalado alguien que ahora no recuerdo.
“Insensibles, desalmados, frívolos, incapaces de ver
un genocidio, así son todos los fascistas y fanáticos del mundo”. Pero, los más
sorprendente es que se va a producir una limpieza étnica y la UE está a verlas
venir. “La democracia se hunde en toda Europa mientras rebrotan con fuerza los
movimientos de extrema derecha”, ha señalado José Antequera.
En la mitología griega, Sísifo fue condenado por los
dioses a empujar una roca hasta la cima de la montaña sólo para verla rodar de
vuelta una y otra vez. Un castigo eterno, un esfuerzo sin recompensa. Hoy, en
el siglo XXI, este mito resuena más que nunca. La sociedad moderna, atrapada en
ciclos repetitivos de trabajo, consumo y expectativas inalcanzables, parece
haber heredado el destino de Sísifo. La política que promueve la UE es algo muy
parecido al mito de Sísifo, y no conforme, llena de oligarcas en su gobierno,
se alinea con países como el Israel genocida y tira el dinero de los
contribuyentes pobres -los ricos no pagan en ningún sitio y en la UE tampoco-
comprando armas para países como Ucrania de la que, cuando se haga el reparto,
que seguro se va a hacer, no vamos a recibir nada de nada, si exceptuamos que
haya habido alguna comisión de por medio y algunos se estén poniendo las botas.
Y ya, por último, si la historia no miente -como
cantan Los Tigres del Norte- así se formó esta poderosa nación -no judía sino sionista-,
una “gran base americana” en Oriente Medio, que no es USA, pero como si lo
fuere, porque, cuando menos, en lo referente a su dotación armamentística, se
asemeja bastante:
“Debido a la
persecución antisemita, el sionismo fomentó la migración de judíos a la Tierra
Prometida hasta conseguir su objetivo en 1948: establecer un Estado judío. Las
tensiones con los árabes desencadenaron un conflicto que derivó en el
reconocimiento de la independencia de Israel
El Estado
de Israel se fundó en 1948 por impulso de la migración judía a Palestina
durante décadas y el plan de ONU de dividir el territorio en un Estado judío y
otro árabe. A finales del siglo XIX, entre los
nacionalismos que defendían la idea “un pueblo, un Estado”, había surgido en
Europa un movimiento político entre los judíos: el sionismo. Fruto
del antisemitismo, los sionistas buscaban crear un Estado en la Tierra Prometida. Para los
judíos es la Tierra de Israel, situada en
la Palestina histórica. El Reino Unido vio en los líderes sionistas una
oportunidad de influir en Oriente Próximo, entonces controlado por el Imperio
otomano. En plena Primera Guerra Mundial, Londres apoyó su proyecto
mediante la Declaración Balfour.
Tras
la victoria aliada en 1918, el Imperio otomano
se desintegró y Palestina quedó bajo mandato británico. Desde entonces, la migración de
judíos fue constante y se acentuó con la persecución nazi, lo que generó cada vez más
tensiones con los palestinos. Como solución, la ONU propuso dividir el territorio en un Estado
judío y otro árabe. Bajo esta premisa, el líder sionista David Ben-Gurión convocó en el Museo de Arte de Tel Aviv la Ceremonia de la
Declaración de Independencia del Estado de Israel en 1948.
Ben-Gurión había trabajado en
Palestina desde comienzos del siglo XX para crear las instituciones de un
Estado judío. En los años treinta lideraba el sindicato Histadrut, una poderosa
corporación económica y política, y el partido Mapai, que dominó la política sionista. Así se convirtió en el líder del Yishuv, la comunidad judía de
Palestina. Conforme esta se consolidaba, también crecía la tensión entre la
población, que estalló en la revuelta árabe de 1936.
Los judíos respondieron con una posición moderada para
evitar más violencia y aceptando las propuestas de la comisión británica, como
la partición del territorio. Pero cuando el Reino Unido publicó el Libro Blanco de 1939 para frenar el gran flujo de judíos a
Palestina, que también les prohibía comprar nuevas tierras y descartaba la
división en dos Estados, Ben-Gurión reaccionó. Organizó una inmigración ilegal
masiva, creó nuevos asentamientos para expandir la influencia judía y mejoró la
capacidad de defensa comprando armamento extranjero.
Estas
campañas acentuaron las tensiones, por lo que la Asamblea General de la ONU propuso en 1947 el plan de partición de Palestina. La propuesta dividía el Mandato británico en un Estado judío, otro árabe y Jerusalén bajo
control internacional. Pese a criticarla, los judíos aceptaron la distribución,
mientras que los árabes la rechazaron. Ben-Gurión y sus copartidarios
aprovecharon el fin del Mandato británico para proclamar el 14 de mayo de 1948
el Estado de Israel, que acogió a más de 650.000 judíos en el territorio, un 32% de
la población total. Egipto, Siria, Irak, Jordania y Líbano no lo aceptaron y
atacaron el nuevo Estado, pero Israel frenó el avance árabe y extendió sus
fronteras un 20% más de lo asignado por la ONU.
La victoria del Estado hebreo en la
primera guerra árabe-israelí ya era clara a inicios de 1949. Ese año aseguró
sus nuevas fronteras al firmar la paz con cada país vecino. Sin
embargo, el Estado árabe no se creó. Tras la Nakba, el éxodo de palestinos por la
guerra, estos quedaron dispersos en la Franja de Gaza, entonces ocupada por Egipto, y Cisjordania,
controlada por Jordania. La ONU reconoció su derecho a retornar y a
recibir indemnizaciones para quienes no hubieran querido volver, pero Israel se
los ha negado.
El Estado de Israel también se consolidó en 1949. En enero celebró sus primeras elecciones parlamentarias, que
proclamaron primer ministro a Ben-Gurión. El dirigente abrió las puertas a la
inmigración judía, pese al sistema de racionamiento, y construyó
infraestructuras para conectar los territorios. Consciente del contexto hostil,
también potenció la capacidad militar y creó el Mosad como agencia de inteligencia.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la adhesión de
Israel a la organización el mismo año, lo que fomentó su reconocimiento: para 1960 tenía relaciones con la mayoría de países europeos y americanos”.
Sé que la mayoría de la gente que
lee la prensa independiente sabe todo lo que les cuento, pero quizás conviene
recordarles esa frase de Karl Popper que dice así: “La historia del poder
político es la historia de la delincuencia internacional y del asesinato en
masa”. Algo que es fiel reflejo de lo que está sucediendo en Gaza, y cómo el sionismo
quiere emular al gringo (así llaman en México a los americanos de USA)
repartiéndose el Estado palestino como los gringos hicieron con una gran parte
de México al que arrebataron, según parece, ¡ocho Estados!, la gran Texas entre
ellos.
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