‘El Mundo’ está intentando engañarle contándole que han pillado al presidente manteniendo conversaciones amistosas con un corrupto. Es falso. Tan falso como el trabajo que ese periódico realizó tras el 11M
GERARDO TECÉ 13/05/2025
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utiliza whatsapp para hablar con
personas. La exclusiva del diario El Mundo es de las que hacen
época. Esteban Urreiztieta, ilustre partícipe de las cloacas imputado por
el caso Villarejo, firma
una pieza que es, desde ya, candidata al Pulitzer 2025. En ella logra desnudar
a un Pedro Sánchez que, en sus conversaciones privadas, muestra su verdadero
rostro. Un tipo que le felicita el cumpleaños a sus compañeros de partido. Un
hombre que, cuando los barones del PSOE intentan moverle la silla, en lugar de
celebrarlo, se muestra molesto. Un presidente que, de cuando en cuando, chatea
con conocidos y les manda saludos o comenta aspectos de la actualidad política.
¿Hasta cuándo aguantará este nivel de tiranía el pueblo español?
El interlocutor de estas conversaciones privadas del presidente del
Gobierno que ahora son públicas se llama José Luis Ábalos. Fue ministro, más
tarde exministro y a continuación fue imputado por la trama corrupta
protagonizada por su mano derecha, Koldo García. Las conversaciones publicadas
por El Mundo son previas a la aparición del Caso Koldo. Es
decir, en ellas Sánchez no habla con un imputado, ni con un investigado, ni con
el tipo al que acababan de expulsar de su partido, sino con un excolaborador
sin ningún caso abierto con la Justicia. Por eso, la exclusiva de El
Mundo no tiene en realidad como protagonista al presidente del
Gobierno, sino a usted. Si le ha pillado el notición del siglo en mitad de una
mudanza, en un pico de trabajo que le hace volver tarde y cansado a casa, si no
da abasto con las extraescolares de los niños o simplemente anda usted
despegado de la actualidad política, sepa que El Mundo está
intentando engañarle contándole que han pillado a Pedro Sánchez manteniendo
conversaciones amistosas con un corrupto. Es falso. Tan falso como el trabajo
que El Mundo realizó los meses y años posteriores a 2004 en
los que fabricó teorías conspirativas alrededor del peor atentado de la
historia de España dando el pistoletazo de salida a esta época que hoy vivimos.
Que Sánchez chatee con colaboradores, ministros o miembros del equipo de
baloncesto que se junta para echar una pachanga, que sea simpático o
antipático, no es noticia. Sí lo es cómo hemos conocido estas conversaciones,
ya que la policía, por orden de un juez, intervino las comunicaciones de los
imputados de la trama Koldo para buscar indicios delictivos y, a cambio,
encontraron conversaciones irrelevantes útiles para engañarle a usted. Si no
entiende cómo funciona esto, Urreiztieta que sigue en su cargo y esperemos que
con un aumento de sueldo por los servicios prestados, se lo podría explicar
bien. Se trata de que quienes tienen acceso a documentación policial o judicial
se la filtren a un periodista sin estómago dispuesto a intentar engañarle a
usted con fines políticos. Esa documentación secreta a veces puede ser falsa,
como en los casos en los que se utilizaron medios públicos para atacar a
Podemos o a los partidos independentistas, y a veces puede ser irrelevante como
en el caso de los whatsapp con los que ahora atacan Sánchez. El origen es lo de
menos, lo importante es el destino, que es usted con la guardia
baja.
Desde el PP, siempre cómicos a su forma, se han apresurado a asegurar,
desafiando la línea cronológica marcada por el cristianismo que dice que el año
2020 d.C. es anterior al 2024 d.C. en el que explotó el Caso Koldo, que estamos
ante un “José Luis, sé fuerte”, haciendo referencia a los mensajes en los que Rajoy le
aseguraba al tesorero imputado de su partido que estaban haciendo lo posible
por ayudarlo a salir indemne. Traducido al castellano, si será corrupto Pedro
Sánchez que se comporta como nosotros. Te tienes que reír porque si no te
pasarías el día llorando. El escándalo de los whatsapps de Pedro Sánchez no
hará caer a este gobierno, pero sí hará caer aún más la imagen de una Justicia
española que no ordenará que la Guardia Civil irrumpa en el despacho de nadie
para buscar el origen de la filtración de un documento secreto que es parte de
una investigación en curso. Hasta donde sabemos –quizá nuevas conversaciones de
whatsapp confirmen otra cosa– Sánchez no está saliendo con Isabel Díaz Ayuso ni
tampoco ha fabricado facturas falsas por valor de dos millones de euros, con lo
cual su derecho a la privacidad no merece tanto la pena. ¿Se habrá planteado el
juez Peinado que, antes de acabar de hacer el ridículo en su investigación
sobre la esposa del presidente, podría ordenar la intervención de sus
comunicaciones? Así, en unos meses, podríamos ver en la portada de El
Mundo cómo Sánchez le da los buenos días a su mujer, cómo critica a su
cuñado o recomienda una serie. Con suerte, podríamos incluso ver fotos íntimas
de la pareja. La derecha política, policial, judicial y
mediática estaría de acuerdo en que sería un castigo merecido para quien lleva
años negándoles, con la excusa de los votos en las urnas, la titularidad de un
cortijo que por ley divina les pertenece.
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