Comentario: Es increíble que los
políticos de todos estos partidos que se dicen a la izquierda del PSOE que
salieron de Podemos, sino no serían nada, ahora se nieguen a pasar por unas
primarias. Son cuatro “farfollas” que no van a conseguir nada de nada, y mucho
menos, sujetar a los ultras del PP y VOX, porque la ciudadanía sabe que sólo pretenden
tener un puesto para apretar el botón por cuatro, cinco o seis mil euros al mes
más un sinfín de prebendas. Podemos hace bien en no rendirse y presentarse solo:
“vale más honra sin barcos que barcos sin honra”. Ese Frente Amplio sólo tiene
la posibilidad de sacar algo si acaso en Madrid, en el resto de España, cero
patatero.
Quienes llevan años intentando matar a Podemos continúan
sin admitir que jamás lo conseguirán. Vuelven a resonar los ecos de aquellas
palabras de Enric Juliana tras la proclamación, hace tres años y medio, de Yolanda Díaz en Magariños como candidata por Sumar a la presidencia del Gobierno. Un acto en el que,
por cierto, la formación morada fue ninguneada.
"¿Quién
es el genio, el sagaz estratega que ha diseñado todo esto?", se preguntaba por
entonces el director adjunto de La Vanguardia. Cuando los colocaron entre la espada y la pared, la
formación de Ione Belarra aceptó
los puestos en las listas que les asignaron. Habían sido chantajeados,
amenazados, insultados y se les advirtió por activa y por pasiva que, si no
tragaban, ellos serían los responsables de que la ultraderecha llegara al
poder. ¿Les suena?
Y
ahora vuelve la misma música, la misma letra que cuando intentaron acabar con
Irene Montero, la misma desconsideración que cuando los dejaron sin portavocía en el grupo
parlamentario, una de las razones por las que los cinco diputados de Podemos acabaron pasándose al grupo
mixto. Si no han acabado con ellos, lo tengo ya escrito alguna que otra vez, es
porque el poso ideológico es suyo, porque la coherencia a la hora de cantarle
las cuarenta al PSOE cuando formaban parte del gobierno estuvo siempre
ahí. Y cuando los echaron, continuaron siendo propietarios de los mensajes de
izquierdas más potentes. Motor Podemos, que siempre sostuvo Iván Redondo.
Sin
ellos no hay futuro, y los trepas y burócratas que no acaban de dar con la
tecla a la hora de llevar a cabo una transición presentable desde Sumar hasta
el llamado Frente Amplio lo saben. Necesitan a Podemos y esta vez, al
menos de momento, lo que proponen Irene Montero y compañía no puede estar más
claro: primarias abiertas para todo el mundo. Rufián incluido, si acaba
animándose. Lagarto, lagarto, ni en pintura quieren primarias las Mónicas,
Urtasun, Bustinduys, Colaus y compañía, acostumbradas ellas y ellos como están
al disfrute de mullidos sillones que sueñan continuar ocupando como sea. O
volver a ocuparlos, como en el caso de la exalcaldesa de Barcelona. ¿Someterse
al escrutinio de las bases? ¡Quita, hombre! ¿Para qué hacer el ridículo si nos
puede valer con volver a amenazar a los díscolos de siempre?
La
historia se empeña en repetirse y esta vez lo está haciendo de manera mucho más
grosera. En ese mecano llamado Frente Amplio no paran de volar las navajas, los
de Compromís solo quieren hablar de su libro, los de Adelante
Andalucía del suyo y Antonio Maíllo anda más perdido que un pulpo en un garaje,
el pobre. Bueno, más bien ¡pobre Izquierda Unida! Ferreras y La Ser están empeñados en echarles una mano,
pero cuando les ponen la cámara delante no dejan de hacer el ridículo, de
contradecirse dejando al presunto elector cada día más desorientado, más
desanimado. Su empeño en negarse a la celebración de las primarias que propone
Montero solo se entiende desde el miedo que le tienen a hacer el ridículo, a
quedar en evidencia.
Me
temo que todo esto Pedro Sánchez y los gurús que le rodean lo saben de sobra,
saben que les interesa un partido fuerte como Podemos que les presione de
verdad, pero no pueden evitar escorar hacia la opción más cómoda, hacia la
docilidad de otro Sumar como el que durante tres años y medio ha jugado a
simular que presionaba al PSOE cuando en realidad Pedro y sus chicos siempre
han acabado haciendo haciendo lo que les ha dado la gana. Por mucho teatro que
sus “socios” le hayan puesto para disimular la humillación. Por mucho plante
que hayan ido escenificando, como las horas anteriores al Consejo de Ministros
donde se aprobaron los dos primeros decretos de Vivienda tumbados más tarde en
el Congreso de los Diputados por Junts, Vox y PP.
Cuando
más se necesita que las llamadas izquierdas sean fuertes y compactas, más se
pelean entre ellos. Y lo que resulta más gracioso: se empeñan en echarle la
culpa a Podemos, que fue quien procuró poner las cosas claras desde el
principio. La progresía mediática no deja de intentar echarle una mano al
llamado Frente Amplio a ver si se aclaran. Difunden nombres en clave globo
sonda y ninguno cuaja. No cuajan porque ni los mismos nominados se lo acaban de
creer. Necesitan a Podemos para usar sus votos y, una vez usados, volver a
quitárselos de encima a las primeras de cambio. Pero esta vez, igual estoy equivocado,
da toda la impresión de que no va a colar.
“Seréis los responsables de que
gobierne la ultraderecha”, vuelven a repetir los mismos de hace tres años y
medio. No, por favor, la misma película otra vez no, que ya nos la sabemos.
Espero con toda mi alma, y no creo que sea yo solo, que Irene Montero y lo que
representa se mantenga firme esta vez. Podemos no tiene nada que
ganar cediendo a los chantajes y la sociedad española tampoco.
Necesitamos,
por mal que se presente el panorama, una opción política que mantenga la
coherencia que hasta ahora ha tenido y crezca a partir de ahí. Si ellos se
dejan doblar el pulso, estamos perdidos. Si no lo hacen y consiguen resistir,
es muy probable que más de uno se acabe llevando una buena sorpresa el próximo 29
de noviembre.
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