El juez dirá lo que tenga que decir sobre Julio Iglesias y las denuncias que han puesto sus
trabajadoras. Después veremos, lamentablemente, cómo esas mismas trabajadoras
pagan su osadía, espero que no solo bien representadas legalmente, sino bien
acompañadas en todo ese paso por el infierno. Pero voy a detenerme en la
primera vez que tuve claro, siendo ya adulta, que una canción hablaba
impunemente de pederastia y no supe poner nombre al asco profundo que sentía.
Era de Julio Iglesias.
Con
los años y mucha terapia, me he dado cuenta de que no podía ponerle nombre
porque yo había vivido lo mismo, y eso era lo que me impedía mirarlo,
nombrarlo, asumirlo. Los mecanismos de la violencia sexual contra la infancia y
la adolescencia, su mera existencia, es algo que recorre nuestras
vidas, que siempre ha estado ahí y a lo que nunca hemos nombrado. Un
mar de hombres adultos mirando a las adolescentes, a las crías que empiezan a
desarrollarse, los comentarios en verano, ese primer verano en el que ya no
quieres ir a la playa o la piscina, en el que notas sus ojos turbios sobre tu
cuerpo recién púber.
El
disco Un hombre solo apareció en 1987. Yo tenía 19
años y me acababa de ir a estudiar Periodismo a Barcelona. Incluía la
canción Lo mejor de tu vida, que se
convirtió inmediatamente en el número 1 de las listas de éxitos, donde
permaneció durante meses. De hecho, acabó siendo una de las canciones
más populares de Julio Iglesias, y lo sigue siendo.
Rogaría
a quien lea lo que sigue que lo haga olvidando que se sabe de memoria la
canción, que la ha oído —y quizás escuchado— decenas o centenares de
veces. Que lea la letra, en la medida de lo posible, eliminando la melodía. Eso
ayuda.
El
tema empezaba con una afirmación que se iba repitiendo una y otra vez: Fuiste mía/ Solo
mía/ Mía, mía… Después de cada monserga, la letra detallaba
cuándo fue "suya" aquella criatura. A saber:
Cuando
tu piel era fresca / Como la hierba mojada
Cuando
tu boca y tus ojos / De juventud rebosaban
Cuando
tus labios de niña/ Mis labios los estrenaban
Cuando
tu vientre era aún / Una colina cerrada
Después,
por si quedaba alguna duda, venía el estribillo: Lo mejor de tu
vida / Me lo he llevado yo / Lo mejor de tu
vida / Lo he disfrutado yo / Tu experiencia
primera / El despertar de tu carne / Tu inocencia
salvaje / Me la he bebido yo. Creo que cualquier
consideración sobre la postura del macho que habla resulta innecesaria.
Y
volvamos a cuándo fue suya la cría:
Cuando
tu cuerpo era espiga / De palma recién plantada
Cuando
cerrabas los ojos / Apenas yo me acercaba
Cuando
temblaban tus manos / Tan solo si las rozaba
Cuando
tu ayer no existía / Pensabas solo en mañana
Como
he dicho antes, Lo mejor de tu vida —que evidentemente es la
pubertad o directamente la niñez— es una de las canciones insignia
de Julio Iglesias. Según leo, permaneció 13 semanas en
el número uno del Billboard Hot Latin Tracks. La letra es de
Manuel Alejandro, que presumía de crear temas que acompañaran la manera de ser
de los artistas que iban a interpretarlos. Sirva como ejemplo, Ese
hombre, hecha por Alejandro a la medida de Rocío Jurado, cuya letra describiendo al macho no tiene
desperdicio.
Así que el productor
pensó que a Julio Iglesias le venía bien una pieza donde el tipo
presumiera de haber "estrenado" a una cría virgen. Y
acertó mucho, porque da la casualidad de que no solo calzaba a la
perfección con la figura del cantante, sino con la de millones de
personas que lo convirtieron en un éxito mundial como pocos: Un
hombre solo ganó el Grammy al Mejor Álbum de
Pop Latino en 1988, y obtuvo ocho discos de platino en
Argentina y cinco en México, Chile, Colombia, Brasil y España, y
cuatro en Venezuela.
Tanto éxito
tuvo el hombre presumiendo de "estrenar" a la niña que la
canción tuvo su versión en italiano, Innocenza Selvaggia, y
en portugués O melhor de tua vida.
Los
imagino celebrándolo mucho junto a su amigo y compositor Ramón Arcusa,
autor e intérprete de aquella mítica 15 años tiene mi amor junto
a Ramón de la Calva (Dúo Dinámico), y también autor de la letra de Julio
Iglesias De niña a mujer,
que incluye otro verso que me repugna, dedicado a su propia hija: Tu
mirada buscaba la mía, jugabas a ser mujer.
Ahora
la sociedad abre la boca estupefacta ante lo que va emergiendo de los archivos
del caso Epstein. Sin embargo, la cultura de la
pederastia ha estado siempre ahí, en ese estrato de nuestras vidas donde late
lo que no se nombra, aquello que no nos atrevemos a mirar. Cada vez tengo
más claro que hay una diferencia clara en la forma que las mujeres y los
hombres enfrentamos esa sentina.
Por
nuestra parte, sin dar detalles, nos encargamos de alertar a las niñas de lo
que les puede pasar: desde el cuento de Caperucita hasta la advertencia de no
aceptar caramelos de extraños, pasando por un rosario de alertas contra
familiares que "tienen la mano muy larga" o similares.
Porque lo sabemos. Hemos visto cómo nos miraban de crías, cómo miran a nuestras
hijas, hemos tenido y tenemos miedo por ellas cuando ni siquiera tienen todavía
la regla. Lo sabemos porque ya lo sabían nuestras abuelas, y las
abuelas de nuestras abuelas…
Ellos
no sé desde dónde lo miran. Sé que lo enfrentan desde otro lugar,
pero cuanto más lo pienso, cuanto más dialogo abiertamente sobre el tema con
ellos, más complejo y sucio se me aparece el lodazal en el que chapotean y
desde el que balbucean su defensa de no haber participado de ninguna manera,
esa idea del barely legal (frontera del porno
sobre la mayoría de edad de la muchacha que lo protagoniza), ese acuerdo no
expresado claramente de que a los 14 o los 15 una muchacha ya
tiene "lo que hay que tener".
La
canción Lo mejor de tu vida de Julio Iglesias tuvo
un éxito abrumador internacional por razones evidentes. Las mismas que
siguen funcionando hoy.
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