La ignorancia de los ciudadanos sobre las competencias autonómicas son el caldo de cultivo de la desinformación ultraderechista en España
José Antonio Gómez
25/08/2025
España ha vivido en menos de un año dos grandes catástrofes: la Dana en la provincia de Valencia y la ola de incendios de este verano. A esto hay que
añadir la crisis migratoria en Canarias y el Mediterráneo. Todos
estos problemas están siendo aprovechados por la extrema derecha para culpabilizar de falta de
reacción o de recursos al gobierno central cuando, en realidad, esas
competencias pertenecen a las comunidades autónomas. El mensaje cala y gana
adeptos porque en España no se hace pedagogía sobre el funcionamiento del
Estado.
¿De quién depende la gestión de la sanidad, la educación o la vivienda en
España? La pregunta, aparentemente sencilla, revela un problema de fondo: gran
parte de la ciudadanía desconoce el reparto de
competencias entre el Estado y las comunidades autónomas. Este
vacío de información está siendo aprovechado por la extrema derecha para
difundir bulos y responsabilizar al Gobierno central de
decisiones que, en realidad, corresponden a las autonomías.
Según estudios recientes del CIS, la mayoría de
los españoles asegura no tener claro qué competencias recaen en las comunidades
autónomas y cuáles en la Administración central. La confusión es mayor en áreas
como sanidad y educación, gestionadas casi en su totalidad
por los gobiernos autonómicos, pero que se atribuyen a Moncloa en el imaginario
colectivo.
La descentralización en España es compleja y poco explicada. Eso genera una
brecha de conocimiento que abre la puerta a la manipulación política.
Terreno fértil para los bulos
La extrema derecha ha sabido capitalizar esta confusión. Mensajes virales
en redes sociales y plataformas de streaming responsabilizan directamente al
Gobierno central de listas de espera en hospitales, ratios de profesores en las
aulas o problemas en servicios sociales, pese a que son competencias
transferidas a los gobiernos autonómicos.
La ultraderecha encuentra un nicho de crecimiento al focalizar las críticas
a los problemas estructurales del sistema Madrid, a reforzando la narrativa de
un “Estado fallido” y culpando al Ejecutivo central de
Sánchez de cualquier deficiencia, borrando la responsabilidad de las
autoridades regionales. Sánchez tendrá culpa y será responsable de muchas
cosas, tal vez demasiadas, pero de lo que no lo es no se le puede culpar.
El desconocimiento facilita el éxito de la desinformación porque el ciudadano medio no distingue entre administración autonómica,
local y estatal. Se construye así un relato donde siempre hay un
único culpable: el Gobierno central.
España es uno de los países más descentralizados de Europa. Las comunidades
autónomas gestionan más del 35% del gasto público total,
una proporción muy superior a la de otros Estados de la UE. Sin embargo, la
comunicación institucional sobre este reparto es deficiente y el debate
político tiende a simplificarlo en clave de confrontación.
La paradoja es que, mientras la descentralización buscaba acercar la
administración al ciudadano, la falta de información ha terminado alejándolo
porque no siempre sabe a qué puerta llamar para exigir responsabilidades.
El discurso ultraderechista se nutre de esta confusión para reforzar su
agenda centralista y recentralizadora. Los bulos sobre el supuesto despilfarro
autonómico, la duplicación de competencias o la incapacidad de los gobiernos
regionales se viralizan con facilidad. En paralelo, se construye la idea de que
la solución pasa por un Estado más fuerte y centralizado, eliminando, según su
terminología, “chiringuitos” autonómicos.
Se trata de una estrategia política muy
calculada, no es el discurso de un charlatán. Cuanto mayor es el
desconocimiento ciudadano, más fácil es plantear soluciones simples a problemas
complejos.
Lo que es un hecho es que la democracia se debilita cuando la ciudadanía no
entiende cómo funciona el sistema. En esa oscuridad crece la desinformación, y
en esa desinformación prospera la extrema derecha.
Comentario:
“Mientras más ignorantes, mejores votantes” … “y si, además, les das un
pesebre, te votan alegre”. Una frase de ¿Alfonso Guerra? Es igual de quién sea,
pero es la realidad, sobre todo, en lo que se ha dado en llamar “la España
profunda”. Aunque en las grandes ciudades, Madrid, Barcelona, Sevilla,
Valencia, Bilbao, etc., etc. también abundan los analfabetos funcionales y los
pobres que no “leen” nada más que el Marca y el As, o El Mundo Deportivo. Y así
nos va…
Sin
duda, lo del Atlético de Madrid (un punto de seis posibles) es culpa de Pedro
Sánchez, que no ha mandado a sus dos partidos un árbitro “rojiblanco” de esos
que pitan penalti cuando es falta clara del delantero. ¡¡¡Qué lástima de
país!!!
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