Comentario: No te canses Eduardo, hay un porcentaje
muy alto de estupidez en España. Votarán a las extremas derechas y a los nazis.
Lo que hace que la gente sea, democrática y políticamente, igual es el
programa que vota y apoya. Un programa que todos entiendan, con mayor o menor
comprensión, los militantes, los simpatizantes, los amigos, los votantes e
incluso la gente. Un programa que obliga a los dirigentes, elegidos por su
coherencia en la defensa del programa, a llevarlo adelante y a no traicionarlo.
Esto es lo auténticamente democrático. Primero, el programa, después los
dirigentes. Porque es lo que une, de verdad. Porque cambiar el orden, primarias
de personas primero y el programa después, es esencialmente antidemocrático.
Porque no une, sino que divide.
Hace falta un frente amplio de verdad en España, pero no un frente
estrecho. Un frente amplio de verdad no es la esencial unidad de la izquierda
contra la derecha, aunque se necesite la unidad de la izquierda a la izquierda
del PSOE que luche por redistribuir la riqueza, arrancada con el atraco de la
vivienda y el saqueo de la inflación. Hace falta un programa político de todos
los sectores sociales que sufren el expolio de los serviles botines y de los
blackrocks estadounidenses, que una desde la clase obrera y demás sectores
trabajadores, pasando por los autónomos, hasta llegar a las pequeñas y medianas
empresas, que una a todos esos sectores sociales y a sus representantes
políticos y sus organizaciones sectoriales. Un frente amplio por la
redistribución de la riqueza.
Un frente amplio no es un reparto de puestos electorales. Un frente amplio es unir políticamente al 90% de la
ciudadanía española con un programa que obligue, a los botines y blackrocks,
que se están enriqueciendo a nuestra costa, para que paguen, con sus inmensos
beneficios, lo que nos deben. Y debe formarse con un claro y urgente programa
de redistribución de la riqueza para que el atraco de la vivienda y el saqueo
de la inflación los paguen los que han acumulado una descomunal riqueza a costa
de empobrecernos -de manera más grave o menos- a los "tontos" -como
nos calificó el presidente "español" de la Iberdrola estadounidense
(USAdrola)-, a los demás.
Apoyar todo avance, aunque sea minúsculo
Llevamos tres crisis "encadenadas"; la de los recortes y la
austeridad de 2008; la de la pandemia, con todo lo que supuso de destrucción
del tejido productivo; y la actual, con la subida de los precios de la vivienda
y la inflación de la cesta de la compra, todas ellas ligadas a los juegos
bélicos de Washington, ahora con sus amigos Netanyahu y Putin. Crisis, recortes y ajustes, que han
ido a los bolsillos de los botines, el Ibex35 y los blackrocks, incluyendo la
deuda pública que nos chupan.
Pero la situación ha cambiado gracias a la movilización popular por el
derecho a la vivienda, que ha puesto el centro en lo que es más importante para
la gente, que son sus condiciones de vida, sobre todo la vivienda, y en quienes
son los responsables. Esto ha creado una nueva situación. Ahora, la atención
está donde tiene que estar, es decir, con los problemas de la gente, la
vivienda, los salarios, las pensiones, etc.
Con todas las elecciones que encaramos, la clave primera está en promover
la más amplia unidad en todo el ámbito de la izquierda a la izquierda de la
socialdemocracia, para impulsar candidaturas unitarias que impulsen un frente
del 90% ante las dañinas políticas de Trump y sus USAtriótas en España. El
ámbito a la izquierda del PSOE abarca más de 5 millones de personas, y es un
ámbito riquísimo, con gran potencial. No solo están los partidos
parlamentarios, es más amplio.
Hay multitud de fuerzas municipalistas, que son unibles en un proyecto para
las generales. En el ámbito social hay miles de organizaciones que luchan por
sanidad, educación, derechos laborales, que son unibles. Es un océano de fuerza
lo que hay en ese espacio. Es una percepción errónea reducirlo a los partidos
parlamentarios y poner el peso en las dificultades.
La clave de que las elecciones se desarrollen a favor de los intereses
populares es que estén en el centro las cuestiones que afectan a las
condiciones de vida de la gente, vivienda, salarios, pensiones, mejora de la
sanidad y educación públicas. Y que la izquierda a la izquierda del PSOE se
comprometa con un programa que dé respuesta a estas exigencias.
Es urgente redistribuir la riqueza
Es una conclusión que se saca de las victorias de Mamdani en Nueva York y
Die Linke en Berlín. Hay que mejorar las condiciones de vida de la gente, y en
particular la vivienda, que es el primer factor de empobrecimiento. Como dice
Mamdani, el mayor peligro para la democracia es que la gente no tenga
garantizada sus condiciones de vida. Y la primera tarea de la izquierda es
defenderlas. Y para ello, hay que redistribuir la riqueza de los botines y
blackrocks.
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