El ingreso de Santos Cerdán en prisión provoca un daño irreparable al PSOE, que se enfrenta a las puertas del abismo y a su destrucción como formación política
José Antequera 01/07/2025
Los científicos han descubierto que bajo la región de Afar, en Etiopía, hay una
columna de manto caliente que pulsa hacia arriba como un corazón palpitante y
que puede llegar a formar un nuevo océano. Tan hermoso como aterrador. La
noticia del prodigioso descubrimiento geológico se produce el mismo día en
que Santos Cerdán ingresa en prisión por orden
del Tribunal Supremo. Salvando las distancias, es algo
parecido a lo que está ocurriendo en el PSOE. Un manto
caliente (explosivo cabría añadir) pugna por salir a la superficie. Etiopía
sería Ferraz. Los etíopes serían los votantes y la militancia
socialista que asisten estupefactos al inminente cataclismo. Y el magma
imparable es la bolsa de mugre y cochambre que se ha ido acumulando bajo las
placas tectónicas del partido hasta hacerlo reventar en cualquier momento.
Boom.
Lo que se vivió ayer en el Supremo fue triste y desolador para el PSOE. La
escena televisada de la mano derecha de Sánchez entrando
en capilla, como un hereje de la izquierda ante la Inquisición, entre los
gritos del populacho ávido de linchamiento, forma parte de los libros de
historia. Dentro, ya en presencia del juez Leopoldo Puente, al
socialista canalla solo le quedó aferrarse a las excusas vanas del forajido,
las coartadas del quinqui que tantas veces hemos escuchado en un bando y en
otro del bipartidismo. Que si soy inocente, que si los jueces me tienen manía,
que si todo es una persecución contra mi persona. Caza de brujas, cacería
política. En su delirio (seguramente aconsejado por su abogado) llegó a aducir
que los audios de Koldo García, el Judas de Ferraz,
son falsos, ya que están fabricados con inteligencia artificial. Ni él mismo se cree
que ese argumento le vaya a servir para salir inocente de todo este embrollo.
El magistrado escuchó al imputado, tomó nota y con las mismas el reo
para Soto del Real, donde el secretario de Organización
(mejor dicho, de la “Organización”, que no es lo mismo) pasó su primera noche
tropical, o sea a la sombra. A Cerdán lo condenan las grabaciones del gran
traidor de esta película, el último aizkolari socialista, tal como definió
a Koldo el propio Sánchez. Pero también ese
contrato privado firmado de su puño y letra como accionista de Servinabar. Hay que ser muy zoquete, muy insensato, muy
suicida o todo ello a la vez para, siendo un político en activo, plasmar la
firma sobre un papel que en definitiva constituye una prueba de cargo letal.
Nunca antes se había visto algo así: todo un alto dirigente socialista
rubricando su propia sentencia de muerte. ¿En qué estaba pensando, en la
siguiente mordida? La codicia ciega como una llama incandescente abrasando los
ojos.
Mientras dentro del Supremo el imputado daba las últimas bocanadas como
hombre libre, como pez moribundo, fuera, la ministra Montero, cual Lola Flores del
socialismo, volvía a bailarse uno de esos disparatados zapateaos por bulerías
pisoteando la lógica más elemental. “Es un asunto de una persona que no tiene
que ver con el PSOE”, dijo a los periodistas como si Cerdán fuese uno que
pasaba por allí. Intolerable insulto a la inteligencia. A la ministra, que
desde hoy queda inhabilitada para aspirar no ya al trono de la Junta de Andalucía, sino a la presidencia de su
comunidad de vecinos, no le bastó con poner la mano en el fuego por el santo
diabólico, chuscarrándosela toda, sino que tuvo que tirar de ese nauseabundo
repertorio del cinismo que tantas veces le hemos criticado a la derecha patria
en esta misma columna. A la señora Montero solo le faltó decir que esto no es
un caso del PSOE, sino un caso contra el PSOE, como en su día hizo Mariano para tratar de exculpar a su partido. O
sugerir que la Fiscalía está vendida al Gobierno. O referirse a Cerdán como
“ese hombre del que usted me habla”, tal como dijo el registrador gallego a
propósito del tesorero Bárcenas cuando
este fue pillado in fraganti repartiendo aguinaldos de Navidad.
Pero si bochornoso era lo que estaba ocurriendo entre los negacionistas de
la corrupción de Ferraz (los fieles del sanchismo que han optado por hundirse
con el capitán del barco amarrado al palo mayor), más aún resultaba la actitud
cainita de algunas viejas glorias del PSOE que ayer, como tantas veces, no
estuvieron a la altura. Nos referimos, una vez más, a los Felipe y Page, los dos
carroñeros del cadavérico sanchismo que estos días se están dando un festín de
odio, inquina y venganza con el todavía inquilino de Moncloa. Produce arcadas escuchar cómo el gran Manitú
de la corrupción de antaño, el trilero de los 800.000 puestos de trabajo, el
señor de la cal viva, se pone exquisito y le confiesa a Alsina que no piensa votar más a este PSOE
enfangado, mientras el cacique manchego mete el colmillo en los despojos del
partido, lo retuerce, hace sangre y lo goza babeando de gusto. Tienen más de
resentidos que de socialistas y ya solo trabajan para el Partido Popular y la extrema derecha, como buenos
conservadores de lo suyo que son. Nunca han sabido estar en su lugar con
nobleza y generosidad, han confundido crítica legítima con guerra a muerte,
disensión con deslealtad y libertad de expresión con traición. Es como si
el César jubilado y su paje paniaguado se hubiesen
propuesto terminar de liquidar lo poco que queda en pie del PSOE, quizá, quién
sabe, para formar otro partido más pronto que tarde. Hay una operación en
marcha para liquidar el socialismo, la solución final, la pasokización, y
resucitar al nuevo Ciudadanos del
bipartidismo, solo que con el patriota liberal Page en el papel de nuevo
Riverita. Ultraderecha y derecha macronista a la francesa, con la izquierda ya
derrotada y sometida. Cuenta la caverna que la histórica Amparo Rubiales, actual presidenta del PSOE de Sevilla,
va repartiendo formularios por las redes sociales, recogiendo firmas para echar
al patriarca Copito de Nieve de una vez por todas. ¿Dónde hay que firmar antes
de que Etiopía vuele por los aires?
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