No pretendo -Dios me libre- que este escrito sea una crítica contra el Cuerpo de la Guardia Civil, que, dicho sea de paso, es el de mayor aceptación, el mejor valorado, en las encuestas por los ciudadanos, lo que dice mucho en su favor por el reconocimiento público a su labor en pro del bienestar de la sociedad en general.
Pero, eso no quita para que en ese Cuerpo haya
“ovejas negras” …, como las hay en todos los Cuerpos policiales del país.
Sencillamente, porque no puede ser de otra forma, pues la perfección -por
desgracia- no está al alcance de la condición humana en ninguna faceta de la
vida.
Pero, una cosa es la perfección y otra cosa es el
servicio que se presta a la ciudadanía. Esto último debe ser ejemplar, por la
razón sin paliativos de que para eso se les paga con nuestros impuestos a los
servidores públicos. Sí, nos cuesta no poco que se nos garantice una mínima
seguridad, y los cuerpos policiales del Estado deben no sólo estar prestos a lo
que suceda, sino también ser imparciales a la hora de intervenir para que no
haya quienes se “escurren” por el hecho de ser de un partido político
determinado o por ser de una ideología concreta. Y no digamos ya, si los
“escurridizos” pertenecen a ciertas Corporaciones que son olvidadas a la hora
de actuar porque sólo se atreven con los individuos que, presuntamente, han
cometido un delito, cuando se debería intervenir también con los que promueven
ese delito para sus propios beneficios. Lo habrán entendido fácilmente, pero,
no obstante, lo diré: Sin los corruptores no hay corruptos. Y en España, para
mal de los de siempre y bien de los de siempre también, ocurre que las grandes
Corporaciones se retuercen para que una licitación de cualquier tipo acabe
siendo por importe tres veces lo licitado, en parte debido a esa “maldita
ley de sobrecostes” que sirve para el soborno político generalizado. Sirva
como ejemplo lo de Acciona, o lo del hospital de la Sra. Ayuso (al que se ha
caído el techo para colmo) que, según parece, fue licitado en 50 millones y ha
costado, costó, mejor dicho, más de ¡200 millones de euros! Imagínense la
presumible pandilla de delincuentes que intervino en esa maravilla de la
sanidad madrileña que no sirvió prácticamente para nada. ¡Vamos!, como esa “joya”
hospitalaria andaluza cuatro veces inaugurada y que este verano, ya, está o
estará cerrada por vacaciones. ¡Un hospital cerrado por vacaciones!, ¿hay quien
dé más? Es algo inimaginable en un país civilizado, pero eso a la derechona del
PP le resbala, como le resbalan los 230 muertos de la Dana de Valencia por la
ineptitud de uno de sus cabecillas al que siguen apoyando a pesar de las
múltiples manifestaciones de los valencianos pidiendo su dimisión porque lo
culpan de esas muertes. Claro que, si no ha dimitido la Sra. esa de Madrid con
7291 ancianos abandonados a su suerte y fallecidos por falta de atención
hospitalaria deliberadamente, ya me contarán que van a hacer los demás de ese
partido considerado el más corrupto de Europa.
Dicho lo dicho, vamos con la pedagogía para aquellos
que sólo ven la TV o sólo leen el Marca o el As, aunque dudo que lean lo que
escribe servidor, a pesar de tratar sobre algo que está en boca de todo el
mundo actualmente.
La UCO (Unidad Central Operativa) es un cuerpo
especializado dentro de la policía judicial de la Guardia Civil. Se creó en
septiembre de 1987, durante la segunda Legislatura del presidente Felipe
González (cuando éste era de izquierdas, o eso pensábamos la mayoría, ya que
ahora parece el hijo tonto de Robín Hood que robaba a los pobres para dárselo a
los ricos), dependiente del Ministerio del Interior y del Ministerio de
Defensa, cuenta con más de 600 agentes de los 99.000 con que se nutre la
Guardia Civil. Tiene algunos tentáculos como, por ejemplo, la GIAT, de la cual
diré algo al final de este escrito.
Nos preguntamos por qué la Unidad Central Operativa
(UCO) de la Guardia Civil, dentro de todo el entramado de la operación Koldo,
no ha registrado esa empresa, Acciona, presuntamente corruptora. Empresa que
tiene, precisamente, desde 2021 en su nómina, utilizando las puertas
giratorias, a quién fue máximo dirigente de la UCO Manuel Sánchez Corbí, que,
tras 35 años de servicio en la Guardia Civil, fue contratado por Acciona de la
familia franquista de los Entrecanales como máximo responsable de la seguridad
internacional de la constructora, no siendo la única conexión de los
Entrecanales de Acciona con la Guardia Civil. ¿Motivo? Pues puede que esté
claro viendo como la UCO viene realizando un trabajo de investigación con
resultados muy contundentes y muy del gusto del Partido Popular. Algo que no
ocurrió cuando tuvieron que hacer el mismo trabajo con otros casos como, por
ejemplo, el de la Gürtel, hasta el extremo de no haber especificado hasta
ahora, quién es la persona que aparece en los papeles de Bárcena con el nombre
de M. Rajoy. O en el caso de la operación Kitchen, popularmente llamada
“cloacas del Estado”, urdida y puesta en marcha en 2013 por el que fue ministro
del Interior del PP Jorge Fernández Díaz con la presunta complicidad de la
exsecretaria general del Partido Popular María Dolores de Cospedal. Decir que
en esta operación jugaron un papel tanto la Guardia Civil como la Policía
Nacional, y lo cierto es que, hasta los días de la fecha, los responsables no
han sido juzgados. ¿Dos varas de medir, según los casos y las organizaciones
políticas afectadas? A mi modo de ver, está muy claro. ¡Clarísimo!, aunque eso
no supone que los ahora investigados no tengan que ser condenados si se
demuestra su implicación en ese caso que ha destapado la UCO… del PSOE, como
no.
Todo el mundo sabe (esto ha sido publicado en el
periódico “Público”), por mucho que se trate de enterrar a gritos de la
ultraderecha sobre el caso Cerdán del PSOE, aún en pañales, que el mayor fraude
electoral cometido hasta ahora en España fue el dopaje millonario con el que el
PP ha acudido a tantas convocatorias electorales, gracias a la Gürtel en toda
España, con una sentencia que confirmó la financiación ilegal del PP, o a la
Púnica, en Madrid, el trono voraz de la corrupción del poder conservador junto
a la Galicia del narco.
Y siguiendo con la publicación del periódico
“Público”, sólo las cloacas de Rajoy y Villarejo estuvieron a punto de convertirse
en una droga electoral aún mayor que la caja B del PP mediante la aniquilación
de adversarios políticos con métodos parapoliciales, basados en falsos informes
y falso periodismo dispuesto a publicarlo todo, por burdo que fuera, por
mentira que resultara. El juicio sobre estas cloacas de Interior, llámenles
anti-Podemos, operación Cataluña o trama Kitchen, está previsto a partir de
2026. Y, de momento, no hay Koldo, Ábalos o Cerdán que superen semejante
utilización criminal del Estado para mantener al PP en el poder y salvarse de
esa corrupción pestilente que ahora denuncia el PP en el PSOE, que lo es y
merece todo el rechazo y la denuncia; para eso estamos, caiga quien caiga.
Que Aznar (“el muñeco Luciano”) venga a dar
lecciones de democracia con esta hoja de servicios que va del 11M a las cloacas
de Rajoy; que se erija como ejemplo de constitucionalidad con la negación de la
plurinacionalidad de España y sus lenguas que no son el castellano; que se
jacte de defender los derechos humanos y la libertad aplaudiendo el genocidio
de Gaza por parte de su amigo Netanyahu, criminal y corrupto de esos “bajos
fondos” con los que Aznar se llena la boca… sólo puede deberse a su convicción
de que la gente de su partido es imbécil y que hay otros imbéciles dispuestos a
creerle para votar a su falsa creación centrista. Con Aznar bien se podría
emplear esa frase de Jaume Perich que dice: “la democracia es el menos malo de
los sistemas políticos conocidos, pero es perfectamente posible empeorarla”. Bueno,
“se encuentran medios para sanar la locura, pero no se encuentran para
enderezar una mente retorcida” que dijo La Rochefoucauld; o esto otro que dijo
Cicerón: “todos los hombres pueden caer en un error, pero sólo lo necios
perseveran en él”; sin pasar por alto a nuestro Antonio Machado cuando señaló:
“es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no
les cabe en la cabeza”.
En fin. ¿Saben que es la GIAT? Se lo diré: Un Grupo
de Investigación y Análisis de Tráfico que pertenece a la UCO de la Guardia
Civil. La UCO es una unidad especializada en investigaciones complejas y de
gran relevancia, y la GIAT es una de sus divisiones enfocada en la
investigación de delitos relacionados con el tráfico, incluyendo tanto el
tráfico de drogas como otros tipos de contrabando. ¿Sabrá Feijóo que existe la
GIAT? ¿Vds. que creen siendo amigo de un narco de preeminencia? Bien, pero de
la GIAT hablaremos en otra ocasión, pues me da que como, presuntamente, la UCO
también está al servicio del Partido Popular; y, curiosamente, conozco algo de
ésta división de la UCO por haberlo vivido, se lo contaré a Vds. otro día.
Para finalizar este escrito, les recomiendo que lean
un artículo de Marcos López del día 20 de junio muy ilustrativo que tituló “La
trama del PP del caso Koldo que la UCO no quiere investigar” (los agentes se
han centrado en el partido socialista, pero han aparcado la rama del caso que
afecta al Partido Popular). Sin olvidar que la UCO trabaja noche y día, pero el
dinero de las mordidas de Ábalos y Cerdán no aparece, aunque siguen el rastro
de los supuestos sobornos, pero hasta el momento no se han hallado paraísos
fiscales ni sociedades instrumentales, para mayor “rabieta” del Partido
Popular.
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