Con los ataques, cuidadosamente preparados, a la población inmigrante en
Torre Pacheco, los patriotas trumpistas en España tratan de lanzar una ofensiva
siguiendo la línea que está llevando la Administración Trump en Estados Unidos.
Porque tras la política de Trump, xenófoba y racista, hay claramente un
auténtico objetivo; que no es la “remigración” para expulsar a todos y
eliminarlos como fuerza laboral del país, sino enfrentar y dividir al pueblo
trabajador, señalando a una parte por el color de su piel o sus países de
origen, para crear un clima de miedo y perpetuar condiciones de
superexplotación.
La ultraderecha europea, y la española a su vera, actúa como punta de lanza
de un proyecto social impulsado por la burguesía monopolista estadounidense y
las principales oligarquías europeas, que buscan separar, criminalizar e
hiperexplotar a una parte cada vez mayor de la clase obrera y el pueblo
trabajador; que buscan elevar el grado de opresión sobre los inmigrantes, sometiéndolos
a la presión de los aparatos estatales bajo amenaza de deportación a sus países
de origen o a centros de internamiento extremo en países sometidos, limitando
sus derechos laborales y sociales y endureciendo sus condiciones de vida.
Se oprime para explotar
Sin Trump no hay Abascal. Vox dice que va a expulsar hasta a ocho millones
de inmigrantes y a sus hijos, aunque hayan nacido en España y sean ciudadanos
españoles de pleno derecho. La xenofobia y el racismo de Vox es cada vez más
groseramente evidente. Pero ni Trump va a expulsar a 20 millones de inmigrantes
en Estados Unidos, ni Abascal a 8 millones en España. Entonces ¿qué buscan?
¿Por qué esta ofensiva que viene de EEUU y recorre Europa? ¿Por qué se les
criminaliza?
Porque se busca intervenir el mercado laboral para crear una subclase
obrera inmigrante oprimida e hiperexplotada. Y, por otra parte, tirar a la baja
las condiciones salariales y laborales del conjunto de la clase obrera y el
pueblo trabajador. Una vieja práctica capitalista que las burguesías
monopolistas europeas, a exigencias de la superpotencia estadounidense, están
adaptando a las condiciones actuales con los inmigrantes. Han sido
históricamente expertos en utilizar a los parados como “ejército de reserva”
del empleo barato y ahora hacen lo mismo con los inmigrantes.
Ni “gran reemplazo”, ni “remigración”
La ultraderecha ‘voxista’ empieza a hacer ostentación de un trumpismo
exacerbado, abducida por el clima del miedo desatado por Trump en EEUU contra
las comunidades inmigrantes recurriendo al ejército para su “cacería”, para
detener y deportar inmigrantes a otros países o encarcelarlos rodeados de
caimanes guardianes en Florida. Los de Abascal prometen aplicar la misma
doctrina en versión nazifascista europea.
Imitando las soluciones nazis del siglo pasado, han inventado que el
problema actual en España es el “reemplazo poblacional que sustituye la
población blanca autóctona por inmigrantes”. Y la solución sería la
“remigración masiva”, una “solución final” para deportar a todos los
inmigrantes que viven en España.
Datos verdaderos contra noticias falsas
En los últimos 14 años la estabilidad de las tasas de criminalidad pone de
manifiesto que la inmigración crece, pero la tasa de delitos no. España es un
país seguro. La tasa de criminalidad convencional tiene una tendencia a la baja
desde 2011 y se sitúa en 41 delitos por cada 1.000 habitantes. Los datos del
INE demuestran que en 2022 el 74,19% de los condenados tenían nacionalidad
española, frente al 25,81% de extranjeros. Y el 71% de los asesinos de las 17
mujeres y niños ocurridos entre abril y junio de este 2025 son españoles.
El peso de la población inmigrante en el empleo es similar al que tiene en
el conjunto de la sociedad: representan el 14 % de los trabajadores, pero es
cada vez más relevante. Según los datos de la EPA, entre 2002 y 2024, el 75% de
los 5,2 millones de nuevos trabajadores eran extranjeros o con doble
nacionalidad. Y en mayo de este 2025, los inmigrantes superaron por primera vez
los 3 millones de afiliados a la Seguridad Social.
Española o extranjera, una misma clase
obrera
Pero su salario es un 37% inferior a la media. Y hay más de medio millón de
inmigrantes en condiciones de ilegalidad, obligados a aceptar cualquier trabajo
y condiciones precarias para sobrevivir. Por eso la defensa de los derechos de
los trabajadores inmigrantes, como tantas veces hemos hecho con los parados, es
una batalla de clase decisiva que debemos afrontar desde la unidad.
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