Alejandro Tello Peñalva 13/07/2025
Vivo en un barrio tan patriótico donde se goza de tal grado de libertad,
el modelo de libertad de cañas y terrazas patentado por Ayuso, que la
dueña de la cafetería donde suelo tomar café por las tardes compraba el diario
“El País” y los clientes, muy españoles y mucho españoles, se indignaron tanto
al ver ese periódico, que amenazaron a dueña con no volver a poner un pie en su
establecimiento si no dejaba de comprar ese diabólico diario que respira
“Sanchismocomunismo” por todos sus poros, y comprara en su lugar el
beatífico diario “El Mundo”, un modelo de imparcialidad, neutralidad,
objetividad, pluralidad y veracidad absoluta, a prueba de bulos, mentiras,
manipulaciones y tergiversaciones. Donde colaboran un heterogéneo grupo de
hombres y mujeres que hacen gala de una rica diversidad de ideas y pareceres.
Un medio serio, un espacio de democracia y libertad donde están representadas
todas las ideologías. Pero de todo eso, como dice José Mota: hoy no… ¡mañana!
Hoy “El Mundo” que debería llamarse más propiamente “El Mundo
Antisanchista” no solo critica a diestro y siniestro al Sanchismo, sino que lo
está demonizando, condenando, insultando y calumniando desde el mismo día que
Sánchez fue nombrado presidente del gobierno. Y, hagan lo que hagan y digan lo
que digan, no deja de exaltar, glorificar, encumbrar y proclamar a los cuatro
vientos la buena nueva de que PP y VOX son los únicos salvadores de una España
que, como todo el mundo sabe, sufre la terrible tiranía del maligno Pedro
Sánchez y sus diabólicos socios que, desde que se levantan hasta que se
acuestan, solo tienen una idea en la mente: arruinar, destruir, aniquilar,
arrasar, desintegrar, pulverizar España.
Esta amenaza a la dueña de la cafetería de algunos clientes exaltados,
fanáticos de la derecha que cada vez abundan más, nos da una idea del pelaje de
estos “demócratas defensores que la libertad y la democracia” que exigen un día
sí y otro también, sin más razones argumentos que sus gritos e insultos, que el
tirano Sánchez convoque elecciones a la mayor brevedad posible. Y todo ello,
naturalmente, por el bien de España, que está sufriendo, como decimos, una
terrible dictadura. ¿Qué mayor prueba de la tiranía de Sánchez, que la gente
pueda salir a la calle como, cuando y donde le dé la gana a pedir la dimisión
del tirano y la convocatoria de elecciones? Y luego vuelvan todos a casa, sanos
y salvos, a la hora de cenar y después a ver la película, el concurso o el
partido de fútbol que dan por televisión.
Con Franco pasaba lo mismo: la gente salía prácticamente a diario a la
calle a pedir libertad, la dimisión del tirano y la convocatoria de elecciones,
y cuando se cansaban de gritar y agitar banderas republicanas delante de la
sede nacional de la falange y de la Secretaría General del Movimiento, en la
calle Alcalá 44, todos volvían felices a casa con una sonrisa en la boca,
con la satisfacción de haber ejercido su derecho a manifestarse, acompañados de
los bondadosos policías armados, los amados “grises” y los no menos amados
agentes de la brigada político – social con los que después tomaban cervezas y
se preguntaban por la familia, y hablaban de fútbol y de toros.
Mientras tomo café hojeo, qué remedio, “El Mundo” veo que todas sus
páginas, hasta la de los pasatiempos y el horóscopo, incluso los obituarios,
piden la dimisión de Sánchez y la convocatoria de elecciones. No hay un solo
renglón en el periódico donde no se exija la dimisión de Pedro Sánchez, que
debe dimitir de inmediato por la terrible corrupción que corroe al PSOE y al
gobierno de coalición. Ni una palabra de los casos de corrupción del PP, de sus
decenas y decenas de imputados, del apretado calendario de comparecencias de
líderes del PP para declarar ante el juez, y no digamos la ristra de juicios
que hay señalados para después del verano por casos de corrupción en el Partido
Popular. Una ristra que juicios por corrupción que supera la treintena. Y todos
ellos prometen. Entre ellos destacan el caso Gürtel, el llamado “abecedario de
la corrupción”; el caso de Alberto Quirón, novio de la Ayuso procesado por
defraudar a Hacienda; los llamados protocolos de la vergüenza de la señora
Ayuso, que se ha paseado por el congreso del PP repartiendo fresas mientras
decía, partiéndose de risa, que le gustaba la fruta. Una frutera que no ha
mostrado ni un gramo de respeto y empatía a las familias de los 7291 ancianos
muertos en las residencias por sus protocolos de la vergüenza. También está a
punto de celebrarse el juicio por las guerras sucias del ministerio del interior
de Jorge Fernández Díaz, y su “policía patriótica” Un ministro del Interior del
primer gobierno de Mariano Rajoy. Un Mariano Rajoy que se paseó por el congreso
del PP con un enorme pase colgado del cuello donde ponía bien
claro: “M. Rajoy”, pero nadie cayó en que ese M. Rajoy bien podía ser el M.
Rajoy de los papeles de Bárcenas. Y el caso Ana Millán, número tres del
PP de Madrid y vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, investigada por delitos
de prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, fraude contra la
administración pública…Y la macrocausa Púnica. El caso Lezo… etc. etc. Sin
embargo este calendario judicial no aparece por ningún sitio en “El Mundo”. Se
les debe haber pasado. No se puede estar en todo.
Los únicos personajes de “izquierdas”, por decir algo, que aparecen en las
páginas de este periódico, y no son para ponerlos a caldo, son Felipe Gónzalez,
Alfonso Guerra, Corcuera, Leguina, Redondo Terreros, García - Page y otros de
esa cuerda, todos ellos trofeos de catorce puntas o más, que la derecha ha
cobrado a la izquierda y los exhibe siempre que puede, y los entrevista muy a
menudo para que desplieguen todo su arte de joder a la izquierda, a la que
dicen pertenecer. Menos mal que son de izquierdas, no quiero pensar lo que
dirían si fueran de derechas.
Felipe Gónzalez junto con García – Page son los más solicitados. Y los dos
cumplen de sobra con las expectativas puestas en ellos, arremetiendo con furia,
arrancándose desde lejos, lo que da fe de su gran casta y bravura, contra su
partido declarándose en contra de todo, de cualquier decisión, de cualquier
palabra que digan, incluso antes de que la digan. Muy pocas veces, por no decir
ninguna, critican nada de lo que haga o diga el PP, nunca han respondido a
ninguna de las mentiras, de los bulos, de las descalificaciones,
tergiversaciones y manipulaciones, de los insultos proferidos un día sí y otro
también por Feijóo, Ayuso, Tellado, Gamarra, Miguel Ángel Rodríguez y
demás personajes, todos ellos prototipos de la desfachatez, la hipocresía y el
cinismo. En cambio, tanto González como Page, si han salido rápidamente a
acometer, a abalanzarse, a embestir contra Sánchez y contra cualquier miembro
de su gobierno por cualquier cosa que a ellos les ha molestado, cuando no
herido profundamente, lo que es casi todo. Ningún insulto, por más hiriente y
barriobajero que sea, ninguna mentira, ni el bulo más descarado, ni la
vileza más indecente y rastrera, nada que digan o hagan las derechas, por muy
asqueroso y repugnante que sea, les molesta e incómoda en modo alguno; nada les
mueve a pedir un poco de respeto, aunque sea a las instituciones, a los cargos
que ocupan.
Leyendo los muy abundantes artículos de opinión en sus muy diversos
formatos de columnas, crónicas, reportajes y demás que aparecen en “El Mundo
Antisanchista” (me pregunto qué van a hacer, de qué van a comer tantos
plumillas cuando ya no esté Sánchez), la mayoría solo los leo por encima para
evitar molestas úlceras de estómago y otros males del aparato digestivo, llego
a la conclusión de que este periódico solo publica los escritos a sus
esforzados colaboradores si en ellos ponen a parir a Sánchez y a su gobierno, y
piden el adelanto de las elecciones por la inadmisible corrupción que no solo
rodea a Sánchez, sino que los más osados periodistas y opinadores, ya se
atreven, sin una sola prueba que respalde su acusación, qué más da, a señalar
al propio Sánchez como el máximo corrupto, el que todo lo sabía y lo consentía.
Y lo dicen totalmente convencidos, sin aportar prueba alguna, sin contrastar
mínimamente, para qué entretenerse con esas minucias. Y todos y cada uno de los
escritos dan como seguro que cuando se convoquen elecciones y ganen la derecha
extrema y la extrema derecha, se habrán acabado, por arte de magia, todos
los problemas del país.
Nada más jurar sus cargos, el nuevo gobierno formado por Feijóo, Ayuso,
Tellado, Gamarra, Martínez Almeida, Abascal, Buxadé, Pepa Millán, Ortega
Smith, Bertrand Ndongo y otros hombres y mujeres mágicos liberarán a este
oprimido país de la terrible tiranía de Sánchez, y esta vieja piel de toro
volverá a ser el país feliz que ya lo era con la deslumbrante, la cristalina,
la pura y limpia gestión de Rajoy, sin un solo caso de corrupción en toda
su legislatura. Y cuando vuelva el gobierno mágico del PP, con la inestimable
ayuda de los no menos mágicos patriotas de Vox, hará feliz a la gente y éste,
acordándome de la frase de Homer Simpson, volverá a ser el país feliz de la
casa de gominola de la calle de la piruleta.
En el pasado congreso del PP, los congresistas recibieron a Mazón entre
abrazos y ovaciones. Mazón, el presidente de la Comunidad Valenciana que sigue
sin dar explicación alguna de su misteriosa desaparición en El Ventorro. Un
caso que cada vez se parece más al legendario tema “Hotel California” de Los
Eagles, por el impenetrable misterio, el sobrecogedor enigma que rodea a ese
establecimiento valenciano.
En el mágico congreso del PP donde todo ha sido una fiesta sin fin y donde
Feijóo ha salido elegido con un porcentaje tan alto de votos que solo ha sido
superado por las votaciones en Corea del Norte, no se ha aprobado ni la
revalorización del salario mínimo, ni de las pensiones, ni del ingreso mínimo
vital, ni de proteger a la sanidad y la educación públicas aumentando
sustancialmente los presupuestos de ambos servicios públicos. Tampoco se ha
hablado nada de vivienda, otro gran negocio lleno de posibilidades, y si
no, que se lo pregunten a la familia Aznar.
Muchos de nosotros desconfiamos, y tenemos razones de sobra para ello, de
ese mundo feliz de esa casa de gominola de la calle de la piruleta que será
España cuando se vaya Sánchez y su gobierno y la derecha extrema y la extrema
derecha recuperen el que tienen como su cortijo particular.
Algunos de nosotros discrepamos de gente como el preclaro Javier Cercas, el
gran García – Page, y algunos periodistas de la cadena SER pidiendo a Sánchez
la convocatoria de elecciones. Y discrepamos porque estamos convencidos que en
cuanto la coalición de derecha extrema y extrema derecha llegue al poder, les
faltará tiempo para derogar, para acabar con todas las medidas sociales que
tanto han costado implantar. Defender a los trabajadores ¿alguien ha oído
semejante cosa en el congreso del PP?; blindar las pensiones; defender una
Sanidad Pública Universal de calidad; una Educación Pública de calidad;
reclamar más impuestos a los que más ganan; ayudar a quienes más lo necesitan y
a los dependientes; los mismos derechos para las personas LGTBIQ +; respeto a
la multiculturalidad y al diferente; respeto a los derechos humanos...etc.
Y avanzar en el Estado del bienestar, ¿alguien les ha oído decir algo del
Estado del bienestar? que lo van a arrasar como una plaga de langosta arrasa un
campo de trigo. Todo eso, por desgracia, va a llegar en cuanto las derechas
ganen las elecciones. Por eso, no hay que tener ninguna prisa en convocar
elecciones porque, como dice el muy poético título de este escrito: para
que nos jodan, tiempo hay.
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