Comentario:
Si hay Elecciones Generales pronto, que lo dudo, los españoles tienen que
acordarse de PODEMOS sino quieren que los inútiles del PP (sin ninguna
propuesta social de ningún tipo) y los soñadores de un nuevo Franco nos lleven
al precipicio durante otros cuarenta años. Porque de esa izquierda de derechas
que es el PSOE no se puede esperar nada aprovechable… como en la actualidad
está ocurriendo.
Las manifestaciones en todo el país en protesta contra el exterminio del pueblo palestino dan un balón de oxígeno a la maltrecha izquierda española y europea
José Antequera
04/10/2025
España huele a elecciones anticipadas. La
noticia bomba de ayer sobre los 95.000 euros sin justificar para José Luis Ábalos ha vuelto a disparar las
especulaciones sobre la presunta financiación ilegal del PSOE. La foto de ese sobre con el membrete del partido,
relleno con el fajo de la comisión, resulta letal por mucho que no demuestre
nada. No servirá para acreditar que el exministro de Transportes estaba siendo
untado, bajo manga, por Ferraz, ya que él mismo pudo ingresar el dinero por
otros conceptos y meterlo en ese sobre, pero mediáticamente hace mucho daño. El
desplome del PSOE en las encuestas puede ser antológico y Moncloa ya está sopesando posibles escenarios,
entre ellos, la posibilidad de convocar comicios. Mejor salvar los muebles
ahora que una debacle en el 27, cuando el escándalo esté instruido en toda su
fatal dimensión y no haya nada que rescatar del lodazal, ni siquiera el cartel
luminoso con el puño y la rosa.
Sánchez ha repetido por activa y por pasiva que agotará la legislatura,
pero hay indicios crecientes que apuntan a que podría poner las urnas si la
situación va a peor en las próximas semanas. Y eso que la actual coyuntura,
como suelen decir los sesudos analistas, no es especialmente mala para el
Gobierno. Con la economía viento en popa a la cabeza de Europa, con el paro bajando y los estudiantes
movilizándose otra vez en la calle, como en las manifestaciones multitudinarias
por el “No a la guerra” de Irak de 2003 (esta vez en apoyo al pueblo
palestino y contra el genocidio), aún le quedan algunos clavos ardiendo a los
que agarrarse. Pocos, pero los tiene. Podría decirse que hay partido, por
emplear un término futbolero/cholista. Sin embargo, el horizonte judicial es
preocupante para la gran familia socialista. Begoña Gómez atada
al poste de la hoguera para que el populacho la someta al auto de fe (más
Peinado repartiendo querellas como naipes, a diestro y siniestro, contra los
políticos y periodistas críticos con su investigación); el hermano músico
del premier poco más o menos; el caso Koldo supurando cosas muy feas; y el fiscal
general del Estado sentenciado de antemano (pese a que es inocente y su proceso
ha sido una injusta caza de brujas propia de estados totalitarios). Si Sánchez
sale airoso de esta no es que sea un experto en el manual de resistencia, es
que es Harry Houdini revivido. Al presidente del Gobierno
la derecha política, judicial y mediática lo tiene cabeza abajo, colgado por
los pies, inmovilizado con una camisa de fuerza, envuelto en cadenas de hierro
con candados (con la llave perdida por ahí) y a punto de ser echado a un
depósito de agua hirviendo. Nadie puede escapar de algo así. Nadie salvo
Sánchez. A Sánchez tú lo dejas en medio del desierto con una cantimplora vacía
y consigue llegar a la civilización, aunque sea a rastras. A Sánchez lo metes
en la Flotilla rumbo a Gaza, los piratas del criminal de
guerra Netanyahu le hunden el barco de un torpedazo (como
quiere hacer el salvaje Abascal con
el Open Arms) y él llega a puerto a nado, ya sea a crol, a
braza, o a espalda, pero con el carné del partido entre los dientes. Fijo que
llega. A Sánchez nunca hay que darlo por muerto.
España huele a elecciones, es verdad, pero el muerto aún está muy vivo. Y
más después del último as que el presidente del Gobierno se ha sacado de la
manga, esa movilización general de miles de ciudadanos conmocionados con el
horror de tantos niños asesinados y mutilados. Esta izquierda adormilada y naíf
solo se rebela cuando ya no hay más remedio. “Orgullo de país”, dice la
ministra Mónica García. Vale, orgullo de país. Pero podríamos
haber sacado el orgullo un poquito antes, no ahora que ya vamos por 65.000
muertos. ¿Dónde se han metido todo este tiempo de genocidios las oenegés, los
estudiantes, los sindicatos, las gentes de la cultura y los partidos de la
izquierda a la izquierda y más a la izquierda aún del PSOE? Quién sabe.
Sesteando como sestea Woody Allen. El
genio neoyorquino le ha comentado a Thais Villas que
no sabe no contesta sobre el holocausto palestino porque no tiene nada que
decir, o sea que se ha quedado mudito total. El rey del humor inteligente dice
que no tiene nada inteligente que añadir ante tanta matanza. Qué contradicción;
qué decepción, señor Woody. En realidad, lo que le ocurre al viejo
hipocondríaco de Brooklyn es que pasa palabra y
mete la cabeza debajo del ala para no tener que enfrentarse el lobby judío que le paga sus películas. O quizá le
falte valor para alzar la voz ante los crímenes de guerra que pasan ante sus
ojos de espectador indolente, como le ocurría a Boris Grushenko, aquel personaje de una de sus parodias
que, cuando un general le preguntaba aquello de “¿No es usted el joven cobarde
del que habla todo San Petersburgo?, él
respondía con frescura: “No tan joven, tengo 35 años”. Tanta intelectualidad,
tantos guiones brillantes, tanta crítica mordaz y subversiva para terminar
callando ante las mortajas de los niños asesinados por el carnicero de Gaza.
Las ocurrencias del anciano cineasta ya no nos hacen tanta gracia como
antes. Poca broma con lo de Gaza.
Sánchez saca a la calle a los jóvenes por una causa noble y justa en la
última batalla antes del advenimiento del fascismo. Mientras tanto, Feijóo sigue dejando obras maestras de la
incoherencia, Tellado se frota las manos con
el ministerio que le va a dar el jefe y Ayuso a lo
suyo, a sus pijadas, al teatro del absurdo y a seguir mofándose del genocidio
palestino. Asquea tanto esta gente inhumana e indecente, revuelve tanto las
tripas la niñata de Chamberí, que dan ganas de votar a este Gobierno por muy
corrupto que sea. ¿Dónde está la pinza para ponerla ya en la nariz?
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