Lo primero que se me ocurre al conocer que la Sra. Guardiola ha convocado Elecciones Autonómicas para el 21 de diciembre (un día antes de la tradicional lotería de Navidad, de eso diré algo luego) es que ha querido dejar claro que es una persona muy dada a la precrastinación (tendencia a realizar tareas o cumplir obligaciones de manera inmediata), es decir, muy contraria a la procrastinación, que es posponerlo todo, dejarlo para luego, algo muy común en política.
A primera vista, da la impresión de que el Partido
Popular quiere utilizar Extremadura como “cobaya” para conocer sus
posibilidades de cara a unas Elecciones Generales. Craso error. Allá ellos,
pero los que conocemos esta tierra sabemos que aquí está “todo el pescado
vendido” en cuanto a política se refiere. Tanto socialistas (incluidos los que
no lo son, la mayoría de los que están política) como populares saben con casi
total exactitud quienes son de un lado y quienes, del otro, y poca o muy poca
gente cambia su voto en unas Elecciones del tipo que sean, más si son de la
Comunidad. Quizás en las ciudades más pobladas, Badajoz, Cáceres, Mérida,
Plasencia, Almendralejo, Don Benito y algunas otras, pocas, puede que se den
ciertos cambios, en general, no muy significativos.
Es fácil pensar que la Sra. Guardiola esté pecando
de histrionismo, y quiera hacernos ver a los extremeños (perdón, pero no sé si
debería escribir extremeños con “s” después de la “E” como ha aparecido en un
rótulo de televisión) que sus fracasos o decepciones no son culpa suya sino de
la oposición, que, dicho sea de paso, me da que ha sido más bien un tanto
“blandengue”, y si acaso alguien ha piado en Extremadura han sido los de
Unidas-Podemos en lo poco que se les permite hacerlo. En cuanto a los del
diccionario sin palabras (léase VOX), pienso que poca o ninguna lata han dado
habiéndole dejado su caza y sus toros para que ellos los manejen. En líneas
generales, la Sra. Guardiola, ha gobernado a sus anchas, como se suele decir
cuando nadie impide hacer nada de nada.
Lógicamente no conozco sus Presupuestos, y mucho
menos, el motivo de que no pueda aprobarlos, algo que a los extremeños (o
estremeños) no nos preocupa demasiado, dado que ya sabemos cómo son los
Presupuestos de la derecha (las dos derechas principales, PP y PSOE) en
Extremadura y en cualquier parte del país: Todo para las clases medias-altas y
los señoritos latifundistas y demás privilegiados y mucha, mucha, la que se
pueda, miseria para los demás; privatización -en lo posible- de todos los
servicios sanitarios y educativos y demás servicios sociales; mucha pasta para
las “juergas” que haga falta y para la gente de la política (casi ¡500.000!
personas hay en España que viven de la política, cuatro veces más que en
Alemania que nos dobla en número de habitantes); dinero para mantener una
Administración saturada de personajes innecesarios (directores generales,
subdirectores, secretarios, etc., etc. que en casos no dan la talla y son, como
vulgarmente se dice “analfabetos funcionales”); lo que convenga para mantener
viva esa ley manifiestamente podrida de los sobrecostes y las subcontratas que
producen la mayoría de los casos de corrupción política; y por último, querer
convertir el país y, por supuesto, las CCAA, en Dictaduras del PROPIETARIADO,
donde el mundo del trabajo, sobre todo los de a pie, se encuentren a su paso a
los antiguos esbirros de la Edad Media.
En fin…, vamos para acabar con lo de la lotería: en
77 años que tengo no recuerdo que haya tocado el Gordo de Navidad en Extremadura
(corríjanme si yerro), salvo décimos sueltos comprados durante las vacaciones
(los pocos que ya se las pueden permitir) en las ciudades de veraneo y en las
grandes capitales. Este año, seguramente (perdón, no quiero ser aguafiestas), tampoco
caerá el Gordo den Extremadura, en razón de que somos la Comunidad que menos
juega, también en razón, valga la redundancia, de que nuestro poder adquisitivo
es de los peores del país y no da para loterías. Mi madre siempre decía por
estas fechas navideñas que la mejor lotería era el trabajo y la economía, y con
ese principio consiguió que sus hijos pudiéramos estudiar sin estudiar.
En cualquier caso, lo cierto es que el día 21 de
diciembre, habrá 65 “políticos” (pongo políticos con comillas porque las tres cuartas
partes sólo servirán para apretar el botón que su partido les mande) a los que
anticipadamente les tocará el Gordo de la Asamblea de Extremadura, con su
correspondiente salario estratosférico en comparación con el sueldo medio de
los extremeños (o estremeños si es que se escribe así), que seguirán la senda
de la historia de esta región sin meter mano a la pobreza ya crónica (el índice
más alto del país con diferencia), ni a la creación de alguna que otra
infraestructura que sirva para un mínimo desarrollo, ni, obviamente, al tren
(al menos al convencional) para que no se siga averiando en medio de cualquier
campo y deje a los usuarios a 40 grados y al sol sin agua. Y, por supuesto, con
la incondicional ayuda de los del diccionario, seguirán olvidándose del medio
ambiente y de poner los medios necesarios para que -como ha ocurrido este
pasado verano- no ardan miles y miles de hectáreas poniendo en peligro a la
gente de muchos pueblos.
En definitiva, con la Sra. Guardiola y los de VOX o
con el Sr. Gallardo, como lo ha sido desde hace más de tres siglos, esta tierra
seguirá siendo expoliada y sus habitantes paseando sus miserias. Esperemos que
nos ocurra como a mi querido México, que llevan tres siglos expoliándolo y no
han podido acabar con él.
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