Más de 12 millones de personas están en riesgo de pobreza o exclusión social y que las diferencias territoriales siguen siendo profundas y estructurales.
Agustín Millán 16/10/2025
Apesar del crecimiento económico y de la reducción del paro, España
continúa dividida por una frontera invisible que separa a quienes pueden vivir
con dignidad de quienes apenas llegan a fin de mes. Esa línea, cada vez más
clara, es geográfica: el norte y el sur del país viven realidades sociales
opuestas. Así lo confirma el último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social
(EAPN-ES), El Estado de la Pobreza 2025, que radiografía la
situación de cada comunidad autónoma y analiza hasta qué punto España cumple
los objetivos de la Agenda 2030.
El dato central es demoledor: uno de cada cuatro españoles
(25,8 %) está en riesgo de pobreza o exclusión social,
lo que equivale a 12,5 millones de personas. Aunque
la cifra mejora levemente respecto a 2023 —unas 200.000 personas menos—, el
informe insiste en que las desigualdades regionales son profundas, persistentes
y “estructurales”.
“La cohesión territorial no es solo un ideal político, sino una obligación
social. No puede depender del lugar donde se nazca el derecho a vivir con
dignidad”, señala el documento.
Norte y sur: dos países en uno
El estudio muestra una fractura que no ha hecho más que consolidarse: las comunidades al norte de Madrid registran tasas de pobreza muy
por debajo de la media estatal, similares a las de los países
europeos más desarrollados. En cambio, las del sur —Andalucía,
Extremadura, Murcia o Canarias— superan la media estatal entre cuatro y diez
puntos porcentuales.
En 2024, la tasa AROPE, que combina los
indicadores de pobreza, privación material y baja intensidad de empleo, alcanza
en el sur un 27,2 %, casi el doble que en el
norte (13,9 %). Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura vuelven a encabezar
el ranking de las comunidades más afectadas. En el extremo contrario, Euskadi y
Baleares mantienen las cifras más bajas, con tasas que rondan el 14 %.
“La pobreza no es una consecuencia inevitable de la historia o la geografía
—advierte el informe—, sino de decisiones políticas concretas. Las estrategias
de cohesión aplicadas por las administraciones determinan en gran medida las
oportunidades reales de las personas”.
La pobreza infantil: la herencia que se
repite
Uno de los capítulos más preocupantes es el que analiza la pobreza infantil. En España, casi tres de cada diez menores (29,2 %) viven en hogares pobres,
lo que equivale a 2,3 millones de niños y niñas. En comunidades como Murcia y
Andalucía, las cifras son aún más dramáticas: dos de cada cinco menores crecen
en hogares con ingresos por debajo del umbral de pobreza.
El informe recuerda que la pobreza infantil “no solo compromete el presente
de los menores, sino también su futuro”, al limitar su acceso a la educación,
la salud y la vivienda digna. “Cada niño que crece en pobreza es un fracaso
colectivo”, subraya EAPN-ES.
Más empleo, pero no menos pobreza
Aunque las tasas de paro han bajado en casi todas las regiones, tener trabajo no garantiza salir de la pobreza. Según
el estudio, la relación entre empleo y bienestar “ya no es directa”: el 13 % de
las personas con trabajo se encuentran igualmente en riesgo de pobreza. La
explicación es clara: los salarios bajos, la temporalidad y el empleo parcial
mantienen a muchas familias atrapadas.
“La creación de empleo es necesaria, pero no suficiente”, destaca el
documento. “Es imprescindible mejorar la calidad del trabajo y reforzar los
sistemas de protección social”.
El informe advierte además que las diferencias entre PIB y pobreza
desmienten el mito de que el crecimiento económico se traduce automáticamente
en bienestar. “Una región puede tener un PIB elevado y seguir manteniendo altos
niveles de pobreza si no hay políticas redistributivas”, explica.
El papel del Estado: sin transferencias,
la pobreza se duplicaría
Una de las conclusiones más contundentes del informe es el papel decisivo de las transferencias públicas (pensiones,
prestaciones por desempleo, ayudas sociales, etc.) en la reducción de la
pobreza. Sin ellas, la tasa nacional se dispararía
del 19,7 % al 42,6 %, lo que significa que el Estado consigue sacar
de la pobreza a más de 11 millones de personas.
La magnitud del impacto varía por territorios. En Asturias y Galicia, las
pensiones reducen la pobreza a la mitad, mientras que en Illes Balears el
efecto es mucho menor. También se observa que regiones con altos presupuestos
generales, como Madrid o Catalunya, dedican proporcionalmente menos
gasto por habitante a políticas sociales que comunidades como
Euskadi o Navarra.
“Las transferencias públicas son la red que impide que millones de personas
caigan en la pobreza extrema. Debilitar esa red sería un error histórico”,
afirma EAPN-ES.
Vivienda y pobreza: una relación directa
El informe vuelve a destacar el papel central de la vivienda como factor determinante de la desigualdad. El acceso a un
hogar se ha vuelto más difícil, especialmente en el mercado del alquiler, donde
los precios han subido un 39 % desde 2014,
casi el doble que las cuotas hipotecarias. El resultado: cada vez más familias
destinan más del 40 % de sus ingresos a pagar vivienda, superando el umbral
considerado “esfuerzo excesivo”.
Canarias, Baleares, Madrid y Catalunya concentran los mayores niveles de
sobrecarga por vivienda. “El derecho a la vivienda no puede depender del código
postal”, advierte el estudio, que reclama políticas de alquiler social y un
refuerzo de las ayudas habitacionales.
Un país con desigualdades persistentes
Aunque los indicadores generales mejoran ligeramente, el mensaje de fondo
del informe es claro: la pobreza en España sigue
siendo un fenómeno estructural y profundamente desigual. No responde
solo a coyunturas económicas, sino a una falta de cohesión territorial y a
políticas redistributivas insuficientes.
“No se trata solo de crecer, sino de repartir. Y España aún no reparte
bien”, concluye el documento.
El reto, por tanto, no es solo reducir las cifras, sino garantizar
que nacer en Andalucía, en Murcia o en Galicia no determine las
posibilidades de tener una vida digna. En un país con más de doce
millones de personas en riesgo de exclusión, el informe de EAPN-ES actúa como
un espejo incómodo: muestra lo que muchos prefieren no ver, pero que todos
deberían afrontar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario