ANA PARDO DE VERA 01/09/2025
Ha zarpado la Global Sumud Flotilla (GSF) hacia Gaza y en tierra nos
quedamos quienes hemos decidido apoyar sin fisuras a sus integrantes, por un
lado y desde distintas posiciones complementarias, como la de Público,
y quienes han optado por matar a esa Europa que nació contra el holocausto nazi
apoyando un genocidio en Gaza y la exterminación del pueblo palestino. Creo que no soy la única que hoy se siente completamente
avergonzada de ser europea, impotente, decepcionada y furiosa por
que hayan podido engañarnos de esta forma; por que los mismos/as que hablan de
los valores europeos, humanistas, de paz y libertad,... sean cómplices de un
genocidio ejecutado en directo por un Estado sionista dirigido por un corrupto
y criminal de guerra.
Leía hace unos días el comentario de un lector pidiendo que, por favor, se
dejara de hablar de "indiferencia ante el genocidio" perpetrado por
Israel en Gaza de tantos ciudadanos y ciudadanas que expresan su rechazo en
redes, "sentados en el sofá", les reprochaban, mientras critican, por
ejemplo, a la cantante Rosalía por su silencio sobre los crímenes
de Netanyahu y el Estado de Israel. "¿Qué podemos hacer más?
Vamos a manifestaciones, difundimos contenido viral, ... Y no nos hacen ni caso
quienes pueden hacer algo; estamos frustrados y amargados", venía a
decirse en ese comentario que refleja el sentir, efectivamente, de mucha gente
que trata de poner su granito de arena en vano. Además, siendo conscientes de
que todo lo que se haga ya a niveles colectivos de gran afluencia y
protagonismo, como este viaje de la GSF a Gaza con ayuda humanitaria, llega tarde:
"Desde octubre de 2023, al menos 61.722 personas han sido asesinadas en
Gaza -más de 18.000 eran niños y niñas- y 154.525 han resultado heridas. Unas
11.000 personas están desaparecidas. Se ha confirmado la muerte de casi 360
trabajadores de UNRWA". Además, cerca de 150 periodistas
-nuestros ojos en Gaza- han sido ejecutados también. Es el último
parte de la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de
Palestina en Oriente Próximo al cierre de estas líneas.
En Gaza y Cisjordania, en los salones institucionales de Tel Aviv, también
ha muerto la misma Unión Europea que anunció que empezaba a nacer en los 50
como símbolo de paz, concordia y defensa de los derechos humanos frente a la
violenta Europa de la primera mitad del siglo XX; una UE que nació como
contraposición al odio en su máxima expresión que supuso el holocausto nazi,
como recordaba este domingo Marian Martínez-Bascuñán
en El País, y que ha muerto amparando y
justificando un genocidio en Palestina: "La complicidad disfrazada de virtud. Es así como hemos
logrado la inversión moral perfecta: convertir la memoria del mayor
crimen del siglo XX en el obstáculo principal para actuar contra los horrores
de hoy". La aberración de Bruselas ya solo la supera Israel,
porque de la Casa Blanca, al menos algunas, no esperábamos nada.
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