Aunque parezca mentira, en una sociedad de las más desarrolladas de Europa -y del mundo- las políticas de insultos y descalificaciones, de bulos y noticias falsas (las conocidas fake news), infundios, filfas, tototes, etc., de los embusteros, hipócritas y falsarios, preferentemente, de la llamada “caverna mediática” y de los dirigentes más destacados de la derecha, parece ser que llevan ventaja sobre las políticas sociales de la izquierda, aunque la izquierda real no esté, evidentemente, de total acuerdo por considerarlas insuficientes. Quizás esa ventaja dependa en parte porque reformas como la Laboral de Yolanda Díaz (Sumar, el “descafeinado” de Podemos) se haya quedado más bien corta en relación a lo que el mundo del trabajo esperaba. Y, aún a pesar de las muchas normas que el Ejecutivo autodenominado “progresista” -que sólo lo es en parte- ha promulgado en favor de la sociedad en general, algo que no ocurría desde tiempo inmemorial. Así, por ejemplo, la subida del SMI, el IMV, la subida de las Pensiones, etc., etc., parece ser que no se tienen en cuenta en las encuestas que dan a la derecha (el conservadurismo chapucero) ventaja. Bueno…
Los insultos son palabrotas o palabras mal sonantes
utilizadas para insultar, palabras u ofensas que buscan herir o ultrajar a
alguien. La expresión combina el acto de insultar con el uso de “tacos”, que
son expresiones groseras, ofensivas o vulgares. Esto es de dominio público, lo
sabe todo el mundo.
Pues bien. En la actualidad la derecha (PP) y la
extrema derecha (VOX) han determinado, debido a su impotencia sobre políticas
sociales, hacer esa clase de políticas consistentes en insultar y denigrar a
las demás fuerzas políticas (muy especialmente al PSOE, y muy particularmente a
su Secretario General y Presidente del Gobierno) con el fin de que tiren -como
se dice en el argot del boxeo- la “toalla”. Es algo así como la impotencia de
llegar a gobernar cuando ellos lo deciden. O sea, cuando ellos quieren -que es
siempre- tener las riendas del Estado en sus manos, en sus “sucias manos” se
podría decir con arreglo a cuando las han tenido, que dicho en plata ha sido no
dar palo al agua y ser un atajo de granujas, sinvergüenzas, bellacos, ladrones,
sanguijuelas, cantamañanas, chupópteros, zascandiles y, en casos, muchos casos,
canallas (los caso que el PP tiene de corrupción por dilucidar en el próximo
año 2026 dan muestra total de ello).
De tal modo que lo que les gustaría a populares y
voxistas es convertir España en algo así como una Autocracia, porque Oligarquía
es posible que ya lo sea, en parte con sus gentes en plan mandones de siempre,
esas familias de toda la vida, los Entrecanales, los Botín, los Villar-Mir, los
Del Pino, Roig, Juan March, Alba, ACS (con Florentino Pérez como un auténtico Jefe
de Jefes) y otros muchos del Ibex, etc., etc. Vamos, en algo así como una
Monarquía absoluta o una Dictadura, que son las principales formas históricas
de Autocracia. Para los de VOX va mejor la Dictadura (Caza, Toros, Sras. en
casita, Machirulos, corrupción política y empresarial…), pero los del PP no se
iban a tragar ese “sapo”, son muy monárquicos. Claro que, lo que tenemos ahora
se parece mucho a eso que Aristóteles llamó “Politeia”, una mezcla de
Democracia y Oligarquía, un Gobierno mixto “democrático-aristocrático”, una
mezcla de los criterios de libertad y riqueza… en la que la balanza,
obviamente, está bastante inclinada hacia la riqueza por mucho margen. En
cualquier caso, entre PP y VOX ocurre eso que dijo un tal Darryl F. Zanuck: “Si
dos hombres en un mismo trabajo están siempre de acuerdo, uno sobra. Si siempre
están en desacuerdo, sobran los dos”.
El enfrentamiento de los populares -dada su
ineptitud para llevarlo decentemente como debe ser, sobre todo, en política- ha
sobrepasado lo inimaginable y sólo se atiene a insultos y tacos a falta de
propuestas para la ciudadanía. Algo que denota que, tanto PP como VOX (son dos
“perros” de la misma camada) raya en sus expresiones en gentes badulaques, gurruminos,
gaznápiros, majaderos, peleles, zánganos, papanatas … etc., etc., y todos los
adjetivos calificativos que se le pueden añadir. Y, desde luego, hay varias
expresiones de los populares que son dignas de esas personas imbéciles a la que
nadie que sea normal puede prestar la más mínima atención: llamar “hijo de
puta” al Presidente del Gobierno de su país, sólo supone “repugnancia” a quién
lo hace (lo cual demuestra que lleva encima esos adjetivos señalados un poco
más arriba), falta de respeto a todos los ciudadanos que acudimos a las urnas
cada vez que se nos pide. Alguien que pretende gobernar un país no puede ser
tan animal como para mostrarse así en público… ni tan idiota y degenerado. Y,
por supuesto, mucho menos, mofarse de la forma que lo ha hecho cantando
acompañado de “cuatro mierdas” inútiles que no sirven ni para estar escondidos,
que sólo sirven para palmeros. Sin olvidar a ese lechuguino de Tellado, un
auténtico tarugo de la política, diciendo que hay que “cavar la fosa del
Gobierno”, que lo retrata incontestablemente y los españoles seguro que no lo
olvidarán, muy especialmente algunos por la razón de todos conocida sobre las
“fosas” del franquismo repartidas por todo el país. Como, así mismo, ese otro
mastuerzo de la alcaldía de Madrid (conocido por el mote de “carapolla”)
afirmando que no hay genocidio en Israel cuando la inmensa mayoría de países
del mundo así lo ha manifestado públicamente, algo que deja claro que esas
muertes de los ancianos en Madrid por falta de asistencia le importan un
comino, como los asesinatos en Gaza de miles de niños y mujeres. Y, ¡no se lo
pierdan!: resulta que, en Extremadura, mi Extremadura, se fabrican armas para
Israel; que, va a reflejar, que la Sra. Guardiola (PP), amiga de la Sra. “de la
fruta”, está en consonancia con el genocidio. Uno, alucina, ¡en Extremadura!,
donde para PP y VOX sólo hay caza y bellotas. ¡Increíble!, dan mucha pena, y
los españoles se lo harán saber en las urnas a estos canallas.
En fin, que esto se parece mucho a uno de esos
llamados derbis en el fútbol entre Real Madrid (PP-VOX) y Atlético de Madrid
(PSOE y lo demás): Los todopoderosos “blancos” con la ayuda siempre de los árbitros
(son incontables las veces que han “robado” los derbis al Atlético y en la
historia está) y los pobres atléticos sufriendo las consecuencias, es decir los
del PP-VOX con la ayuda de la Judicatura (han estado trasmañanando 5 años la
renovación del CGPJ por su interés particular) tratando de inclinar la balanza
a su favor ilegalmente, y los del PSOE y demás fuerzas de izquierda, aguantando
el chaparrón, como en el fútbol, sin poder hacer nada, dicho vulgarmente, vilipendiados;
imposibilitados por el empuje de los poderosos, que, como ha manifestado el
Diputado Gabriel Rufián, refiriéndose al currículum del Partido Popular, no
tienen otros argumentos que mentir y mentir todo lo que se pueda. Como ya
hicieron mintiendo con Irak, con la crisis, con las preferentes, con el rescate
a la banca, con el Prestige, con el Yak-42, con el metro de Valencia, con el
Alvia de Galicia, con las 7.291 personas abandonadas en las residencias de
Madrid, con la Dana y, ahora, con los incendios. Y esto, mío: con los atentados
de los trenes de Atocha, conocidos como el 11M en el año 2004 (193 muertos y
2057 heridos), que les costó perder unas Elecciones Generales, con las
múltiples mentiras de la Sra. Aguirre y de la Sra. Cospedal (la de la pillería
de las cremas), y, hoy por hoy, con las de la Sra. Díaz Ayuso con ese grupo
llamado Quirón-Salud (muchos millones de euros al medio) y con los “avatares”
de su novio con Hacienda. Y sin contar las que hizo y sigue haciendo el
Expresidente Aznar cada vez que tiene ocasión, su Sra. con la venta de esas
¿3.000? viviendas a los fondos buitres, y casi todos los ministros de los
gobiernos populares empezando por Aznar y terminando con Rajoy, incluyendo,
incluso, al Expresidente de la Comunidad extremeña, el Sr. Monago.
De tal manera que, del Sr. Feijóo, jefe de la
cuadrilla de “chicharrones”, se puede decir eso que dijo un tal Upton
Sinclaire: “Es difícil que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de
que no lo entienda”.
Para terminar este escrito voy a referenciar algunos
párrafos de una canción de Raphael (en algo modificados por mí), que no es
precisamente un referente de la izquierda, y que deberían cantar los del PP en
lugar de esa “me gusta la fruta” (¡hijo de puta!) mofándose de Pedro Sánchez,
al modo de metáfora, cobardemente; aunque me temo que eso les haría perder “el
partido”, pues es de sobra sabido que entre sus huestes “uno de cada diez,
piensa; los nueve restantes, trompan”, que dijo nuestro gran Machado. A lo de
trompan, servidor añadiría: y denigran.
La canción: “Más dicha que dolor hay en España”. “Hay mucho más azul que nubes negras, y es mucha más la luz que la oscuridad”. “Son muchos más los que perdonan, que aquellos que pretenden a todo condenar”. “La gente quiere paz, y adora lo que es bello nada más”. “Hay mucho más amor que odio, los hombres luchan por el bien, no por el mal”. “¡Digan lo que digan!”, “¡digan lo que digan!” … todos esos que están demás.
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