Eduardo Madroñal Pedraza 13/09/2025
“Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con
un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni
más ni menos. (…) La cuestión es –zanjó Humpty Dumpty- saber quién es el que
manda…, eso es todo.” Humpty Dumpty, el sueño agónico yanqui de Trumpty.
De las cenizas del imperio yanqui en su ocaso está naciendo el ave fénix de
los pueblos del mundo. Trump no es un descontrolado. Trump no es un
descontrolado apostando militar, política y económicamente, por el genocidio
palestino de Netanyahu, no es un descontrolado traicionando al pueblo
ucraniano, no es un descontrolado potenciando a Putin, no es un descontrolado
atacando a los pueblos del mundo, incluido el propio pueblo estadounidense. La
burguesía monopolista estadounidense, producto de sus propias contradicciones,
ha decidido dominantemente que Trump puede enfrentar el ocaso imperial de
Estados Unidos ante el nuevo mundo multipolar ejerciendo su persistente
potencia militar, su creciente chantaje político y su endeudada economía
disfrazada de aranceles.
De las cenizas del imperio en su ocaso está naciendo un ave fénix de los
pueblos del mundo. Estimado lector óptico, nosotros apostamos, luchamos, en
este planeta, por un nuevo mundo. Ahora y siempre, cuando mil palabras valen
más que imagen. Cuando una lancha fueraborda es la flota venezolana de la
droga, cuando la inteligencia artificial estadounidense fracasa con sus fuegos
artificiales fueraborda. Ahora y siempre, cuando España, si es Europa, es un
presente de sumisión al imperio en su ocaso, ahora y siempre, cuando España, si
es parte del mundo iberoamericano, es un futuro emergente polo hispano mundial.
Oleadas de recortes en Europa
Un tsunami antisocial recorre ya Europa, cuestiona el ‘Estado de bienestar’
y amenaza con extender una nueva oleada de draconianos recortes sociales en
cada país. Este ataque está en la mesa de los consejos de ministros de los
principales países europeos y en la presidencia de la Unión Europea.
Para el canciller alemán, Friedrich Merz, “el Estado de bienestar ya no es
financieramente viable” y propone subir la edad de jubilación de 67 a los 70
años. En Francia, el primer ministro de Macron, François Bayrou, presenta un
plan de recortes por 44.000 millones de euros y anuncia la congelación de las
pensiones y de otras ayudas sociales. En el Reino Unido, una ley endurece el
acceso a las ayudas por enfermedades físicas o mentales.
Y en la UE, los nuevos presupuestos de Von der Layen suponen un draconiano
recorte del 22% de las ayudas de la PAC y otro 34% de los Fondos de Cohesión,
destinados al desarrollo de las regiones más atrasadas.
Lo que es insostenible, nuestra riqueza en
manos del 1%
Pero lo más urgente es alertar sobre los efectos de un gigantesco plan de
recortes que ya está aquí, y que sorprendentemente -o no- se oculta o se
silencia. No se van a eliminar totalmente las pensiones o la sanidad
pública. No se puede “americanizar” del todo el modelo social europeo. Pero sí
degradarlas y privatizarlas, para transformarlas en un sistema asistencial,
afectando a la vida de millones de personas, bajo la falsa bandera de que “el
Estado del bienestar es insostenible”.
Debemos ser conscientes de que estos son los vientos que soplan hoy, en
plena “era Trump”, en Europa. Y movilizarnos para proteger unas conquistas
sociales que hoy pretenden desmantelar.
Unidad contra los recortes
Debemos unir todo lo unible contra las políticas de Trump. La agresividad
de la superpotencia nos ataca política, económica y socialmente. Necesitamos,
de manera absolutamente imprescindible, la unidad. Unidad en cuatro demandas
clave.
La defensa de la paz, en Gaza y en Ucrania. Detener el genocidio en Gaza es
una necesidad política y moral. Y en Ucrania, Trump y Putin pretenden imponernos
una falsa paz que legitime al invasor y ataque al país invadido.
Garantizar el acceso a la vivienda. La vivienda es ya el principal factor
de empobrecimiento. E impide la emancipación de los jóvenes. Grandes fondos
estadounidenses son los principales caseros del país.
Defender las pensiones públicas. Las pensiones son un pilar básico del
Estado del bienestar. Pero se atreven a enfrentar de forma insolidaria a los
jóvenes con los pensionistas.
Redistribuir la riqueza. Bancos, monopolios y capital extranjero baten
récords de beneficios, mientras a casi la mitad de la población le cuesta
llegar a fin de mes. Somos el país que más crece de la UE, pero esa riqueza
está más concentrada en menos manos.
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