Alejandro Tello Peñalva 05/09/2025
Repasando el historial del Partido Popular en la gestión de catástrofes, no
hacía falta poseer dotes adivinatorias para saber que la gestión de los
incendios forestales en las comunidades autónomas en las que gobiernan iba a
ser desastrosa, debido a los drásticos recortes en prevención y extinción de
incendios forestales llevados a cabo por dichas comunidades, cuyas competencias
en esta área son única y exclusivamente suyas. Unos recortes a las inversiones
en prevención y extinción que, siguiendo la doctrina del partido, siempre han
considerado un despilfarro. Unos recortes inconcebibles en un año donde tanto
los expertos en medioambiente como los vecinos rasos ya anunciaban que iba a
ser crítico en cuanto al riesgo de incendios forestales debido a la gran
cantidad de masa vegetal que había en los montes a causa de las grandes
lluvias de la primavera.
Así se lo recordaron amargamente los bomberos, pocos y mal pagados, al
presidente de Castilla y León, al que le negaron el saludo delante del rey, que
anduvo por allí de visita después de disfrutar de sus, como siempre, cortas y
austeras vacaciones. Pero el presidente Mañueco no se vino abajo, un dirigente
del PP jamás lo hace, porque para eso cuentan con un superpoder: una cara
de hormigón armado a prueba de todo. Hace unos días, después de consumado el
desastre que se ha llevado por delante a miles y miles de hectáreas de bosque,
convocó una sesión en el parlamento regional donde se mostró conciliador,
asegurando que a partir de ahora se iban a hacer las cosas bien. A buenas horas
mangas verdes.
Cuando se desató la catástrofe, mucha gente, sin ser adivinos, sabíamos,
estábamos seguros, que las comunidades autónomas asoladas por los incendios,
todas ellas gobernadas por el PP, en lugar de asumir sus responsabilidades, sus
competencias de prevención y extinción de incendios, y viendo que no habían
contratado suficientes bomberos para labores de prevención y extinción porque,
según ellos, era un despilfarro, no quedaba más remedio que echar la culpa de
todo al malvado gobierno de Pedro Sánchez. Y asunto solucionado. Apostar
por que iban a cumplir con su obligación de prevención y extinción, hubiera
sido tan descabellado como apostar contra los Globe Trotters. Si algún lector
joven no sabe qué es eso de los Globetrotters, hay que decirles que son un
equipo de baloncesto de exhibición que nunca, jamás, perdió un partido.
Durante los devastadores incendios, los gobiernos del Partido Popular que
tenían las competencias en prevención y extinción de incendios forestales,
siguieron el mismo protocolo: se negaron a pedir ayuda al gobierno, primero
porque eso sería para ellos rebajarse ante el malvado gobierno central
que, como todos sabemos, lo ha dicho IDA, la frutera, en infinidad de
ocasiones, es una dictadura comunista y su presidente, no hace falta decirlo,
es un tirano, y segundo porque esa solicitud de ayuda podría verse como una
prueba evidente de su propia incompetencia, de su clara, evidente y manifiesta
inutilidad. Y para no caer en la humillación, en la indignidad y la deshonra
que supone para la gente de bien y de orden pedir ayuda al pérfido gobierno de
la sufrida nación española, lo mejor para ellos, no así para los bosques que
ardían como teas, era esperar a que fuera el gobierno el que interviniera por
iniciativa propia Y cuando se produjera esa intervención del maligno
régimen sanchista con los medios de que dispone, los gobiernos autonómicos en
manos del PP pondrían inmediatamente el grito en el cielo diciendo que la ayuda
estatal llega tarde y acusarían al gobierno de no enviar los suficientes
equipos de extinción. Y en muy poco tiempo pasaron de no pedir ayuda porque
todo estaba bajo su control, a clamar desesperadamente por la intervención del
ejército, como si los incendios se apagaran a tiros.
El único medio del ejército que ha estado presente desde el primer momento,
el único cuerpo militar capacitado para apagar incendios forestales, ha sido la
Unidad Militar de Emergencias, que ha estado trabajando sin descanso y con
todos los medios disponibles en las zonas afectadas. Una Unidad Militar de
Emergencias de la que los dirigentes del PP dijeron en su día que era una
ocurrencia, una tontería más del presidente Zapatero, amén de, naturalmente, un
despilfarro para las arcas públicas. No hace falta decir que el Partido
Popular, y no digamos Vox, siempre se ha opuesto, se opone y se opondrá a todo,
a cualquier propuesta venida de la izquierda, y si luego resulta que estaban
equivocados, que la propuesta era buena, beneficiosa para la ciudadanía, como
se ha demostrado tantas veces, su táctica era dejar pasar el tiempo y confiar
en que sus fieles votantes les perdonarían todo, como hacen siempre, porque
nunca han empleado, ni siquiera lo han sacado de su envoltorio, eso que ha
venido en llamarse “espíritu crítico”. Y del resto de la ciudadanía, confiarán
en su desmemoria de siempre, en su indolencia, su desinterés crónico, su
tendencia al olvido, uno de los grandes males de este país que es aprovechado
una y otra vez por el Partido Popular para sus fines. Si no existieran estos
males crónicos, el Partido Popular hace mucho que no existiría. Pero somos así,
y gracias a eso al PP, y no digamos a Vox, le va muy bien.
Y le va muy bien también porque sabe utilizar, y con mucho éxito, su
estrategia de minimizar los errores propios hasta hacer que casi no se vean, y
magnificar, ponerlos bajo una potente lupa, agrandar todo lo posible, los
errores ajenos. Esa es la idea. Y sirva como ejemplo que, a Sánchez y a su
gobierno de coalición, por medio de la poderosa maquinaria mediática de la
derecha, la llamada “caverna mediática”, omnipresente a cualquier hora del día
y de la noche en radio, prensa, televisión, redes sociales y demás, le hacen un
pormenorizado recuento diario de todas sus fallos, equivocaciones y meteduras
de pata. Y si éstas no son muy grandes, se las engorda con el
correspondiente aderezo de bulos y mentiras, manipulaciones y tergiversaciones,
un campo en el que el PP, a través de su todopoderoso brazo mediático, no tiene
rival.
Como era de prever, durante la terrible oleada de incendios que han
arrasado cientos de miles de hectáreas de montes, la locomotora mediática de la
derecha empezó a moverse a toda máquina para imponer el relato del PP y su
aliado Vox con el que ha hecho yunta. Para imponer su particular versión de los
hechos que, como no podía ser de otra manera, consistía en culpar al gobierno
central de todo lo habido y por haber. Un relato hecho a medida, donde no
aparecían cuestiones fundamentales, como que el gobierno de Castilla y León
presidido por Mañueco, al principio de la emergencia, cuando el fuego avanzaba
en varios frentes, rechazó incorporar refuerzos y negó la vuelta de guardas
forestales que estaban de vacaciones y se ofrecieron a incorporarse a las
labores de extinción. Otra cosa de la que los medios al servicio del PP no
dirán una sola palabra fue que, desde el primero de agosto, los informes
internos alertaban de riesgo extremo: altas temperaturas, humedades mínimas y
propagaciones rápidas. ¿Y qué hizo la Junta al respecto? Ignorar tales informes
que recomendaban tomar medidas preventivas con carácter de urgencia. El ocho de
agosto ya ardía El Bierzo. El nueve, el fuego arrasaba Las Médulas, patrimonio
de la humanidad. Y, aun así, la Junta seguía afirmando que había “suficientes
medios” para hacer frente a los incendios. No fue hasta el diecisiete de
agosto, cuando las hectáreas calcinadas se contaban por decenas de miles,
cuando la Dirección General, dependiente de la Junta, pidió
urgentemente reincorporar al personal. Para colmo, la consejería de Medio
Ambiente calificó de “bulo” esas peticiones de los agentes de incorporarse a
las labores de extinción. El diario El País publicó unos documentos que
desmentían de forma tajante que se tratara de un bulo. Pero nunca está de más
crear bulos, porque no todos son desmontados, desactivados, algunos prosperan
hasta el punto se convertirse en una verdad asumida por toda la ciudadanía. Y
hay muchos ejemplos de ello.
Hace unos días, en el programa de debate “En boca de todos” de la cuatro,
presentado por el periodista Nacho Abad, donde intervenían Emilio Delgado,
portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, Pilar Rodríguez
Losantos presidenta de Ok Diario, cuyo director es Eduardo Inda, lo cual nos da
una idea del pelaje de este periódico digital, y Antonio Naranjo, fichado por
la frutera Ayuso, presentador de un programa de actualidad y debate en
Telemadrid, máximo órgano de propaganda del PP de la comunidad de Madrid desde
hace tres décadas, tanto Pilar Rodríguez como Antonio Naranjo insistían una y
otra vez, siguiendo las consignas de la dirección del PP, en cargar al gobierno
central toda la responsabilidad en la extinción de los incendios, cuando sabían
perfectamente que toda la gestión de prevención y de gestión de emergencias
corresponde a las comunidades autónomas. “La pregunta, dijo Emilio Delgado, es
por qué las comunidades gobernadas por el PP no tienen medios”. “Y la
respuesta, contesta Delgado, es que no tienen medios porque desguazan los
sistemas de extinción de incendios, precarizan a los bomberos, los despiden
cuando llega el otoño y no cuentan con ellos en invierno. Y cuando se
produce un incendio que arrasa cien mil hectáreas señalan al gobierno central.
Y hablaba Delgado del chorreo de dinero público que la Comunidad de Madrid ha
inyectado al periódico Ok Diario. Una práctica habitual en las comunidades
gobernadas por el PP para conseguir que los medios de comunicación
convenientemente cebados con dinero público actúen como un operador político
más. Y el portavoz de Más Madrid dijo que “ya estaba bien de mentir y de
encizañar e intentar romper a la sociedad, que es lo que estáis haciendo, dijo
a los dos periodistas de la maquinaria mediática de la derecha que trabajan de
manera incansable por imponer el relato del PP. Naranjo, dijo aquello ahora tan
usado por la derecha de “todos somos Estado”, a lo que Delgado respondió que
“¿dónde estaba el Estado valenciano cuando currió la DANA?”. Y contestó él
mismo que “en El Ventorro, pegándose la comilona padre sin mandar la alarma
mientras la gente se ahogaba”. “¿Y dónde estaba el Estado en Castilla y León?”
Votando que no a reforzar los servicios de extinción de incendios cuando se
llevó la propuesta a las Cortes de Castilla y León, diciendo que no había que
limpiar el monte y subcontratando con hasta diecisiete empresas privadas la
gestión de incendios forestales”, dijo Delgado recordando algunas de las
últimas gestiones de las comunidades gobernadas por el PP.
A la cuestión de ¿cambio climático o pirómanos? Delgado respondió que era
una “cuestión embustera” porque, según la fiscalía, solo el veinticinco por
ciento de los incendios son causados por pirómanos. “Cuando toda la comunidad
científica internacional afirma que es el cambio climático es el causante de
agravar las consecuencias de los incendios, PP y Vox lo niegan”.
Tanto PP como Vox, unidos en una coalición negacionista y populista, han
abrazado todos los bulos y las mentiras que niegan hechos establecidos y
consensos científicos. Y conociéndolos como los conocemos, sabemos que no van a
dar su brazo a torcer por más evidencias científicas que les presenten, nada
les hará cambiar de opinión, seguirán adelante recortando, desmantelando lo
público, considerando un despilfarro cualquier gasto en prevención y extinción
de incendios.
Seguirán adelante con sus bulos y mentiras para tapar sus desastrosas
gestiones de catástrofes medioambientales, recordemos que en 2022 la
Generalitat Valenciana eliminó la Unidad de Emergencias Valenciana porque según
PP y Vox era un gasto prescindible. Y el dinero destinado a este servicio de
emergencias, que hubiera sido crucial a la hora de luchar contra la DANA de
octubre del año pasado, que se llevó por delante las vidas de 228 personas, se destinó,
con un par, a eventos taurinos. Y siguiendo con sus políticas
negacionistas, han recortado presupuestos, un despilfarro para ellos,
destinados a la prevención y extinción de incendios forestales, unos meses
antes de la catastrófica ola de incendios forestales que se han llevado por
delante 400.000 hectáreas en lo que va de año. Pero ni esto ni mucho más les
hará cambiar sus políticas. Nunca se cansarán de negar lo evidente, serían
capaces de asomar la cabeza entre las llamas para decir que no pasa nada, que
todo son exageraciones, cosas de la izquierda alarmista de siempre.
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