Fuente de belleza perturbadora es la
inteligencia aplicada al crimen, repugna en sí pero ¿qué gusano excava en las
almas muertas de estos desgraciados que ni pueden ver? La guerra como
instrumento sólo es vileza de cobardes, tipos que no van a la batalla y se
sienten hombres con la sangre de los otros. Dios no existe, por fortuna para
ellos.
Qué odioso mundo nos ha tocado vivir. Hay un principio de infantilidad,
macabra, en Netanyahu, verdadero artífice (¡sabe Yahvé cómo!) de toda esta
flatulencia bélica en Irán y su entorno, dice el tío que la consecuencia será
la paz... la paz de los muertos, pero generaciones enteras se están conjurando
ahora en una venganza contra Israel que, más pronto que tarde, hará la vida
imposible en la zona. Pensar que las hijas, los maridos, padres, madres,
hermanos, hijos, recogerán los miembros amputados de sus muertos y olvidarán
todo para someterse a la voluntad de esta gentuza elegida por Dios (hablo de
los asesinos sionistas que gobiernan, no de judíos ni de israelíes), es ser muy
tonto o tan canalla como para aspirar a una guerra permanente hasta la
erradicación total del enemigo.
Por enésima vez sostengo, sin ínfulas de idiota, que la guerra debe ser
prohibida como lo es la agresión gratuita en el ámbito de cualquier Estado de
Derecho, es decir, que quien la ejerza deba rendir cuentas en una instancia
superior a la del Estado (o lo que sea), salvo, como en la vida civil, la
defensa propia. No sé si se han percatado de que matar a un tío porque podría
violarte es delito penal, defenderse de sus agresiones es argumentable en un
juicio. Hemos entrado en una dinámica internacional abyecta en la que la
prevención, la estrategia, golpear antes, han sustituido cualquier clase de
diplomacia, de relación internacional.
Normalizar esta violencia es confiar estúpidamente en que sólo la pueden
ejercer los buenos, como en las películas... ¿cómo justificar esto ante ochenta
millones de iraníes, o ante las familias de las cerca de doscientas niñas
muertas en la escuela bombardeada? Los mismos que matan para defender a sus
hijas, no entienden que los otros también son madres e hijos. Ciegos.
Cuánto hace que Irán, Afganistán, pero
también Arabia Saudí, Baréin, los Emiratos... iba a decir que deberían haber
estado obligados al respeto de los Derechos Humanos usando la economía para
forzarlos, pero para qué: aquí sólo vence el capital, el dinero, nada importa a
estos monstruos más que el dinero disfrazado de orden internacional. Todo
mentira, la Europa de la Ilustración, en vez de aprender de sus errores
racistas, ha exportado lo peor en forma de molicie y lujo; la socialdemocracia,
ese invento forzado por los desastres de la II Guerra Mundial pero también, no
lo olvidemos, por la amenaza de las izquierdas, en vez de ser impuesta como
condición para el negocio se hizo fuerte dentro mientras alimentaba la
explotación brutal fuera... ahora paga las consecuencias.
Si Trump y Netanyahu no tienen otra forma de imponer “orden” que,
asesinando fuera de toda Ley, es que no merecen la responsabilidad de
gobernar... Esto, en realidad, ya lo sabemos, son un peligro para la Humanidad
porque no les importa arriesgarlo todo para conseguir sus objetivos. Pobres
iraníes con ese Gobierno que lejos de mirar el bien común generará agresiones,
muertos y más guerra en una supuesta autodefensa que no es más que la misma
locura previa, pobres israelíes, pobres... todos; deberían ser responsables
estos gobernantes incapaces, locos, sin la menor empatía hacia nada que no sea
su egolatría maximalista patriotera, la peor basura.
Qué difícil es no caer en melancolías estos días de muerte y barbarie;
cuando se abre esta espiral, quién la cierra; dónde está la esperanza, cuando
los entusiastas, los aspirantes a ser la Historia juegan a dioses siendo sólo
mierdas de la peor estofa, qué podemos hacer. La dignidad ya no existe, sólo el
sometimiento a la violencia extrema ultra por nuestro propio bien, dicen,
aunque no lo entendamos. La fortuna infinita que cuesta todo esto, y que no se
puede usar para paliar las carencias de buena parte de la Humanidad, ¿a dónde
va a parar? ¿Qué manos manchadas de vísceras reventadas recogen el beneficio?
La pérdida de objetivos, el nihilismo fruto de vaciar el progresismo, la
ilustración, los Derechos Universales, la Sanidad y la Educación, la
redistribución no como objetivos totalitarios sino como freno necesario a la
desmedida avaricia neoliberal, traen esta sed de sangre otra vez a las calles.
Sólo usted, cada persona, una a una, podemos ayudar negándonos a colaborar
ideológicamente con esta panda de salvajes iletrados; no sea usted su
fundamento, lo pagarán sus hijas, sus hijos.
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