Comentario:
Qué lástima que en el PSOE no haya 17 Pedros Sánchez. España no estaría como está. Es muy posible que mi voto en las próximas Elecciones Generales sea para él, se lo tiene más que merecido.
Trump amenaza a nuestro país con un embargo naval y comercial, mientras la UE mueve ficha
El discurso de Pedro Sánchez tras
los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán quedará
para la historia. El presidente del Gobierno tiró de valores y principios
humanistas, defendió el Derecho internacional como forma de resolver problemas
entre los países y los pueblos, habló de paz, se mantuvo firme frente a la
amenaza del matón Trump y hasta se permitió
disertar sobre los males de la civilización occidental. Todo ello envuelto bajo
una idea fuerza central: “No a la guerra”. Eficaz y sintético en lo
comunicativo; digno en lo humano; emocionante en lo social y en lo político.
Tanto han impactado las palabras de Sánchez, que su comparecencia
institucional ya es trending topic mundial.
No tardarán en llegar las manifestaciones masivas en todo el planeta, con
epicentro en España, tal como ocurrió con la invasión de Irak. Así se transforma la conciencia social global en
el mundo de Internet y las redes sociales. Todos a la calle sin perder ni un
solo minuto.
No se trata de comparar el alegato pacifista de Sánchez con los de aquellos
grandes estadistas del pasado –Roosevelt, Churchill o Nelson Mandela–,
pero sin duda su discurso pasará a la posteridad en un momento crucial, justo
cuando la humanidad se encuentra bajo la sombra del yugo de las nuevas
tiranías, el ciberfascismo trumpista, y al borde de la Tercera Guerra Mundial. Mientras el mafioso de la Casa
Blanca lanza su aliento fétido contra nuestro país y nos amenaza con la guerra
comercial (y otras), por una vez los españoles podemos sentirnos tranquilos de
que estamos en el lado correcto de la historia. Ya era hora. “España es un aliado
terrible”, asegura el gurú de la secta MAGA antes de
sentenciarnos a la ruina económica con un inminente embargo naval. Seguramente
Trump debe cree que España es algo así como una especie de Cuba europea que se puede rodear con la Sexta Flota hasta hacer caer el régimen castrista
del PSOE. O quizá piense que Sánchez es un Maduro sin chándal y con traje a quien los
comandos del Pentágono y la CIA pueden sacar de la Moncloa, por la fuerza y en
medio de la noche, para llevarlo al penal de Brooklyn, el infierno
en el Tierra. Los delirios enfermizos del Nerón de nuestro tiempo son impredecibles y
cualquier cosa puede pasar, incluso que veamos asomar a los cascos de los
marines por las playas de Algeciras en
una nueva Normandía a la inversa.
La última del tirano emperador ha sido enviar a su mujercita Melania a presidir una reunión del Consejo de
Seguridad de la ONU, como si aquello fuese una
pasarela de moda, que ya hay que estar “pa allá”. Pero, en cualquier caso, no
debemos arrugarnos ante el señor del feudoglobalismo, por mucho que al
canciller alemán Merz le hayan temblado las
piernas en la Casa Blanca, postrándose
servilmente ante el Tío Sam, y el
poderoso Wall Street Journal haya calificado a España como el “tonto útil de
Irán”. La retórica nazi siempre le dará la vuelta a la realidad en su mágico y
psicopático mundo al revés. Los españoles no estamos apoyando el terror de un
régimen teocrático como el iraní que trata a las mujeres a puro látigo, como
siervas del macho, y sustituye el código penal por el Corán y la Policía de la Moral.
Pero tampoco podemos estar al lado del nuevo nazismo que bombardea países sin
ton ni son solo porque al nuevo Hitlerito le amarga la úlcera esa mañana. No
podemos jugar a la ruleta rusa con la vida de millones de personas que viven
cada día bajo el terror de las bombas yanquis y sionistas, tal como muy bien ha
dicho el presidente español. Hay que plantarse.
Es cierto que la amenaza de embargo del
nene rico y malcriado de Mar-a-Lago puede
hacernos daño, mucho daño, tanto como 56.000 millones de euros que se nos
pueden ir por el sumidero. Pero aún nos queda un cierto margen de maniobra para
resistir a la crueldad del sicópata imperialista. No estamos solos, por fortuna
formamos parte de la Unión Europea y Macron ya ha
anunciado que llamará a Sánchez esta misma tarde para coordinar una respuesta
común ante el desafío trumpista. En todo caso, podemos sacrificar algo de
nuestros buenos vinos, aceites y jamón serrano para defender valores como la
justicia, la dignidad y los derechos humanos. Si Trump no quiere las delicias
ibéricas, los chinos, un pueblo milenario mucho más culto y sabio que el
norteamericano, las sabrán apreciar mucho mejor que el pistolero de Wall
Street. De perdidos al río.
A esta hora, no sabemos si el mono loco va a empezar a disparar sus
enloquecidas pistolas en medio del Saloon español.
Puede hacerlo en cualquier momento. Como también puede invadir Groenlandia o cambiarle el nombre a Europa para
rebautizarla como Nueva Trumpilandia. Nadie está a
salvo de un demente; Orwell tenía
razón. La pregunta es qué va a hacer la UE, porque ese es el objetivo último
del tonto de la gorra: dividir a los socios, destruir todo lo bueno que ha
construido Europa, sumirnos en nuevas guerras mundiales para que sus amigachos
de las orgías Epstein puedan llenarse los
bolsillos, tal como dice Sánchez. El tipo, como buen obsesivo que es, nos tiene
entre ceja y ceja como país gamberro del Eje del Mal, a la
altura de Irán y Corea del Norte, y estamos
sentenciados. Pues llevemos esa lacra injusta con orgullo, tal como hicimos
tras el desastre del 98. Y si la pregunta es si debemos estar dispuestos a
pagar con nuestro bolsillo la defensa de valores humanos la respuesta debe ser
siempre sí. Sí, sí y sí. Mejor morir de pie que vivir arrodillados, ya lo
dijo el bueno de Emiliano. Viva Zapata.
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