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viernes, 6 de marzo de 2026

06/03/2026 - TRIBUNALES ATRAGANTADOS. EL CASO MONTORO (I)

Cuando se mete uno a escribir de algo relacionado con la justicia, lo primero que se le ocurre es como delatar el atragantamiento que los tribunales padecen, que servidor, para no parecer una persona vulgar y si un poco más culta, llama engollipamiento. Ciertamente, los tribunales superiores -y más de uno de Primera Instancia- están engollipados, aunque en ocasiones, caso del Fiscal General, el Tribunal Supremo estuvo más presto de lo habitual. Imagínense por qué.  “El que pueda hacer, que haga” que dijo el presidente más ególatra que ha tenido la democracia. Demostrado ahora -una vez más- con la Guerra de Irán.

Creo que lo he dicho antes alguna vez, pero lo voy a remachar una vez más: después de pasar por la Audiencia Provincial y por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, tribunales ambos que dieron por válido el don de la ubicuidad para no dar la razón a un familiar que había demandado al Ayuntamiento, y ahorrarle al mismo unos 70.000 € (posiblemente influenciados por un oficial del Juzgado muy amigo del alcalde y de los magistrados que vieron el caso, que antes de llegar a magistrados habían pasado por “su Juzgado” como él lo llamaba), mi familiar recurrió al Tribunal Supremo, ya que su abogado no daba crédito a lo que estaba pasando y pensó que ese Tribunal Superior vería el caso y se quedaría perplejo de la sentencia de sus compañeros magistrados extremeños, pero, cosas de la justicia española incomprensibles, los altos magistrados ni siquiera admitieron a trámite la denuncia. Y sólo cabe una explicación, presuntamente, claro: los magistrados del Tribunal Supremo que deberían haber visto el caso puede resultar que fueran amigos de los magistrados extremeños y habían sido avisados por éstos. Porque dar por bueno el don de la ubicuidad a dos personas es difícil de tragárselo sin atragantarse.

En fin, son innumerables los casos de corrupción de los dos partidos principales del abanico político español en los que los tribunales aparecen engollipados, sobre todo si los casos afectan al Partido Popular (Gürtel, por ejemplo), sin olvidar el caso del Sr. Puyol que va ya para 20 años si mal no recuerdo. Y, actualmente, se rumorea que el caso del novio de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha caído en un tribunal que está, al parecer, también un “poquito” atorado, con lo que habrá que esperar quizás más de un año para que vea el asunto, y, vaya Vd. a saber, cuando dará la sentencia… que, evidentemente, será recurrible, con lo que vamos para rato hasta la definitiva.

Pero, entre tantos casos de corrupción política (que convierten el país en un Estado de corrupción sistémica), a un servidor le ha llamado la atención un poquitín más de la cuenta el llamado “caso Montoro”, que, aunque dada la gravedad del mismo, debería influir en los resultados electorales de última hora en Extremadura y Aragón, da la impresión de que Orwell tenía razón cuando señaló que los casos de corrupción que afectan al partido de cada uno no tienen trascendencia, sobre todo en España en el Partido Popular, que en este caso tiene a dos peces gordos, Aznar y Rajoy, mezclados o quizás, ya veremos, sino enfangados de arriba abajo, puesto que la presunta trama salpica a altos cargos de sus gobiernos.

A continuación, voy a tratar, lo más resumida que pueda, la trama, según lo explicó en julio del pasado año una Sra. que se llama Rocío Gil Grande:

Montoro, imputado, habría beneficiado a empresas gasistas mediante reformas legislativas en su etapa de ministro.

El juez pone el foco en Equipo Económico, el despacho de abogados del que Montoro fue fundador.

La imputación del exministro Cristóbal Montoro y el levantamiento del secreto de sumario de la causa que investiga un juzgado de Tarragona ha revelado la existencia de una presunta trama corrupta en las más altas instancias del Ministerio de Hacienda del Gobierno 'popular' de Mariano Rajoy, con el fin de beneficiar a empresas gasistas mediante reformas legislativas a cambio de importantes comisiones. El juez sitúa a Montoro como el eje central, pero hay múltiples ex altos cargos del Gobierno y la Administración nombrados por él, y también con relevancia en la etapa de José María Aznar, que habrían ostentado un papel "decisivo" en todo el caso. El instrumento de la trama era un despacho de abogados creado por el exministro, Equipo Económico, a quien pagaban las empresas beneficiadas.

Las actuaciones judiciales se iniciaron a raíz del hallazgo casual de un correo electrónico en el que se ponía de manifiesto la existencia de posibles pagos a Equipo Económico (EE) "a fin de obtener modificaciones legislativas favorables" para empresas gasistas. Esto llevó al juzgado de Instrucción número 2 de Tarragona a incoar diligencias previas y a decretar secreto de las actuaciones en 2018, hasta ahora.

Las investigaciones se han centrado en las empresas Air Liquide, Abelló, Messer, Praxair y Carburos Metálicos, todas ellas englobadas en la Asociación de Fabricantes de Gases Industriales y Medicinales (AFGIM), que era quien contrató a EE "a fin de que hiciese uso de su red de influencias con el fin de que se llevasen a cabo reformas legislativas en consonancia con sus pretensiones". La AFGIM contrató a Equipo Económico en dos ocasiones después de haber intentado, sin éxito, "conseguir que se legisle en base a sus intereses". "En poco tiempo, y sin causa aparente, consigue que las reformas legislativas se desarrollen ateniendo a las peticiones de la AFGIM, que incluso llega a redactar los textos legales, todo ello mediante el pago de importantes desembolsos", expone el juez.

La trama logró dos importantes rebajas fiscales. La primera en 2013, cuando consiguieron una rebaja en el Impuesto Especial sobre la Electricidad; la segunda, en 2018, cuando lograron una rebaja fiscal a las empresas gasistas en el Impuestos sobre Actividades Económicas (IAE) a través de la modificación de un real decreto legislativo.

En los propios correos intervenidos se llega a decir que "la vía más directa, como siempre, es pagar a este EE, que tiene contacto directo" con el Ministerio de Montoro. La apariencia es que se contrata a EE para que elabore un informe técnico sobre sus pretensiones. Paralelamente, la AEGIM contrata a la consultora Ernest &Young (EY) para realizar los retoques técnicos necesarios en el informe de EE y para "ocultar" su "falta de consistencia". El juez subraya además que hay una "abrumadora diferencia" entre el pago que se hace a EE y el que se hace a la consultora EY. El auto va más allá e indica que, en ambo casos, la AEGIM redactó parte de los textos legislativos que acabaron finalmente aprobados y que les beneficiaron, "dando lugar a una situación que podría calificarse como de sustitución o externalización indebida en el ejercicio de potestades normativas en la fase pre legislativa de la elaboración de la ley, así como de su reglamento de desarrollo". Así, las empresas gasistas colaboraron "activamente" en la redacción del proyecto que dio origen a la Ley 28/2014 y posteriormente a la Ley 6/2018, interviniendo la AFGIM en el desarrollo reglamentario de las mismas, como así se desprende de los correos intervenidos". El juez destaca además que, en ambos casos, las empresas imputadas consiguen sus pretensiones de forma inmediata tras la intervención de EE.

Continuará.

 

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