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Comentario: ¡Asesinos de niños!
No se puede decir nada peor de una persona. En el caso del israelita es una
repetición de sus asesinatos en Gaza. Ese Trump y ese Netanyahu van a terminar
por hacer “bueno” a Hitler justificando sus hornos crematorios. ¡¡¡Dan
asco!!! |
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MADRID, 2 (OTR/PRESS) No se entiende que el
asesinato de un centenar de niñas en una escuela de Minab no encabece en
grandes titulares las informaciones sobre el ataque del eje Trump-Netanyahu a
Irán, pues la guerra, cualquier guerra, consiste básicamente en eso, en matar
niñas, criaturas en las que se hallan representadas como en ningunas otras la
inocencia y la indefensión. El petróleo, el ominoso régimen de los clérigos
crueles, el fatídico delirio hegemónico de Israel en la región, el ejército
más poderoso del mundo en manos de un malvado, la liquidación de la cúpula
del poder en Irán, los erráticos misiles de éste sobre las bases americanas
que lo circundan o los rascacielos de la petromonarquías o los descampados o
las sinagogas de Jerusalén, todo eso y más es ésta guerra unilateral y
asimétrica, pero sobre todo es eso, bombas sobre una escuela de niñas. Apenas habían ocupado sus pupitres las alumnas del
colegio de Minab cuando el infierno se desató sobre ellas, descuartizándolas.
Aún hoy, dos días después, los padres, los bomberos y los voluntarios siguen
buscando sus pedazos entre los escombros. La máquina de matar agresora no es
que no sea tan tecnológicamente precisa y sofisticada como pretende, sino que
bajo la artera denominación de "víctimas colaterales" ya asume de
partida a esas víctimas como objetivos de su función destructora. Así, la
escuela de niñas de Minab podía estar cerca de un cuartel como se dice o no,
daba igual. En las inmediaciones del pabellón deportivo de Lamerd,
bombardeado igualmente, no había centro militar alguno, y unos veinte de los
niños que allí jugaban también pagaron con sus vidas en agraz, bellas,
únicas, irrepetibles, su condición "colateral" para mayor gloria de
la Furia Épica. La guerra, cualquier guerra, consiste en eso, en
matar niñas y niños. Ante semejante evidencia, repugna el maniqueismo que
intenta justificar ésta, de modo que habrá que insistir en que la execración
de un régimen criminal y, simultáneamente, la de una agresión bélica
criminal, no sólo son compatibles, sino que nacen indivisibles de la misma
convicción moral y el mismo sentimiento de cualquier persona sana y cabal. |
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