Comentario: A ver si de una vez por
todas, algunos se enteran de lo que pasa en Ucrania y esa UE deja de mandarles
miles y miles de millones de euros de los impuestos que pagamos todos. Evidentemente,
de los que sí pagamos, que no son todos.
Mantuve este martes en France TV Colombia una entrevista que dirigió la
presentadora Mel San Miguel. Hacía pareja conmigo el ex Vice Ministro de
Justicia e Integración Europea de Ucrania, Sr. Sergey Pethukov. La entrevista
tiene lugar a las 15 horas de Bogotá.
Puede imaginar el lector que el Sr. Pethukov y yo solo estuvimos de acuerdo
en que el problema ucraniano arranca en 2014. Para él con la toma de Crimea.
Para mí con el Maidan que es la causa de todo, golpe de Estado namericano que
elimina a Janukovic, político que soñaba con ser capaz de gobernar para todos
los ucranianos. Washington prefería a Poroshenko, el aniquilador del Donbass,
habitantes a los que hizo la guerra de manera despiadada para convencerles de
las bondades del nuevo régimen otanista.
No es mi propósito relatar en detalle el intercambio de argumentos, pero si
referirme a la sustancia de los mismos. Y hacerlos preceder de una afirmación
que enmarca el problema. Ucrania ha dejado de existir. Sus arcas no tienen
ingresos, sobrevive solo gracias a los fondos europeos, ahora que ya los USA
han decidido retirarse de la estrategia de la guerra. Esto es decisivo para
entender el problema. El conflicto se sostiene gracias a la deuda europea y a
nuestro Estado de bienestar. ¿Qué ofrece Ucrania a cambio?
Primero una gran justificación. Gastamos bien el dinero que nos dan pues
usamos con competencia las armas concedidas. No se habla de ganar en el sentido
normal de la palabra: forzar al enemigo a que cumpla con nuestros deseos. Con
hacerle daño, basta. Y con resistir también. Cuantos miles de vidas cuesta eso
no parece importar. Los miles de millones que eso cuesta, tampoco. Las víctimas
se intentan esconder citando las víctimas rusas, 30.000 al mes. Obviamente si
se multiplica 30 por 48 meses llegamos a una cifra fantasiosa. Y nada de eso
puede refutar las morgues móviles que ha puesto en marcha el hijo del ex
Presidente Biden, Hunter, dispuesto a no dejar pasar esta oportunidad de
negocio puesto que los cementerios ucranianos están al límite de su capacidad.
Es Ucrania la que corre el riesgo de colapso demográfico. Ya lo ha denunciado
el oligarca Oleksi Arestovich. No parece que hoy Ucrania disponga de más de 30
millones de habitantes cuando inició la transición con 52.
Llegados a este punto, cuando yo aclaré que la coalición de los dispuestos
es imposible pues equivaldría a entrar en la OTAN, Pethukov reveló el objetivo
final. Crear una Ucrania erizada de soldados y armas para defender a Europa del
enemigo ruso. Le faltó decir “Untermenschen” como ya lo han dicho algunos de
sus colegas del Maidan, Andrey Parubi, por ejemplo. Los familiarizados con el
Holocausto y, sobre todo, con esa obra maestra que son “Las Benévolas”
reconocerán en este propósito estratégico la falsilla nazi. Defender la
civilización occidental del eterno eslavo.
Así que el resumen es este. A base de sacrificar Estado de bienestar y
cargar con deuda, hacemos provisionalmente viable un constructo político a.-
insostenible b.- contrario a elementales normas de humanidad pues mantiene una
masacre sin esperanza de victoria. Añadan la corrupción de la clase del Maidan.
Nada menos que el Jefe de la Oficina económica de Zelensky se ha fugado de Kiev
para refugiarse en Israel. Por cierto, el propósito final de todo este
constructo, que solo puede sobrevivir gracias a nuestros impuestos y bienestar,
piensen en la inflación que nos devasta, es hacer daño a Rusia y defendernos
del eterno eslavo.
A falta de victoria, ¿estamos condenados a financiar este despropósito
moral y estratégico? ¿O es que nuestro interés es crear a las puertas de Rusia
un falansterio anti eslavo y sostenerlo in eternum pues Ucrania no existe?
¿Cree alguien que Rusia lo consentiría y que nosotros nos lo podemos permitir?
Ucrania corre el riesgo si sigue en esa vía no ya de desaparecer
demográficamente sino incluso geográficamente. No olvidemos que el núcleo
antiruso está en el entorno de Lviv, tierras de población ucraniana pero
políticamente polacas desde siempre. De ahí el terrorismo ucraniano que
practicaba Bandera en el período de entreguerras. En cuanto a las consecuencias
internas en la UE, la primera en sufrirlas es Alemania donde estas maniobras
van a terminar por dar el poder a AfD partido declarado extremista por la
Oficina de Protección de la Constitución. El problema se agrava por la insólita
insistencia de nuestra clase política en negarse a entender el problema. A
pesar, por ejemplo, de que los fondos que consienten sobrevivir a Ucrania son
europeos, tanto Starmer como Merz rehúsan tomar parte en las negociaciones de
paz entre Ucrania y Rusia. La inefable Kallas, a la vista del desaguisado,
recomienda beber. Buen remedio.
Recapitulemos. En 1991 los EEUU “convencieron” a Alemania, la eterna
derrotada, de que era mejor abandonar la Ostpolitik y fiarlo todo a desmembrar
Rusia usando la OTAN como ariete. Alemania dijo sí y se embarcó en la aventura
de la mano de Francia. Algo no muy distinto a lo que hicieron Hungría, Rumanía
e Italia cuando se unieron a Hitler para dar el asalto a la URSS. Y fracasó.
Cuando las sanciones, por llamarlas de alguna manera, impidieron el acceso al
gas y petróleo barato de Rusia Alemania entró en recesión, en la que sigue.
Merz, desesperado, intenta prolongar el conflicto para ver si el gasto militar
compensa la pérdida de lo industrial. Entre tanto, el único partido que
defiende entenderse con Rusia, la AfD, asciende en flecha mientras que la
Oficina de Protección de la Constitución le califica de “extremista”,
polarización que no augura nada bueno para la patria que ya conoció algo de
esto en Weimar.
En ultramar Trump sigue manejando el antieuropeísmo sin que nuestra clase
política lo quiera aceptar. Yo creo que tras establecer que su héroe es Orban y
su modelo de pais Hungría deberíamos de tomar alguna medida. Por cierto, que
Rubio, en su discurso de Munich, ha remachado el clavo de Rudyard Kipling, en
la estela de Borrell, el botánico del jardín y la jungla. Le ha faltado decir
que por un Flandes español, hasta la última gota de sangre.
Y en Europa el avión común de combate no sale adelante y Alemania compra el
namericano F 35.
Observación final. Que mi entrevista con una autoridad del Maidan haya
tenido que producirse ultramar y en emisora francesa denuncia el lamentable
estado moral de nuestra patria donde un encuentro de esa naturaleza resulta
inimaginable. Según Julio Valdeón, de El Mundo, soy un agente pro ruso al que
Putin paga por Bizum. Por el contrario, quienes trabajando para el Mi6
impidieron el ascenso del Coronel Baños a General acusándole de pro ruso y a
sabiendas de que mentían, siguen en la rueda participando en seminarios,
webinars y todo lo demás. En los EEUU esta conducta encaja en el tipo penal de
la traición. En el nuestro, se celebra.
Voy a hacer caso a la Kallas y ponerme una copa ante de irme a la cama.
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