Sin ninguna duda, hablar o escribir de Justicia resulta un tanto complicado, en razón de que como en todas las profesiones -y en esa más- hay de todo como en “la viña del Sr.”. Jueces -y juezas, claro- que hacen justicia de manera imparcial, pero, por desgracia para los de siempre, los de a pie, son los menos. He podido comprobar in situ como una jueza impedía a un denunciante que hiciera unas preguntas a los denunciados (dos municipales que entraron en una casa sin ninguna orden judicial y amenazaron a una persona e intentaron agredirla por negarse a recoger una documentación de la Alcaldía que, para colmo, no era para él), a pesar de que legalmente (lo dice la Ley y lo saben todos los jueces y fiscales) el denunciante en un juicio tiene la palabra al final del mismo que ni la juez ni el fiscal (fiscala en el caso que yo contemplé) pueden impedir si quieren ser imparciales. Todo terminó con la juez diciendo al denunciante: ¡¡¡Vd. no pregunta aquí nada!!! Y los dos policías municipales (¿sicarios del Alcalde?) absueltos, como no podía ser de otra forma en una jueza de esas que tanto presumen de imparcialidad.
En otra ocasión comprobé como unos Sres.
Ilustrísimos Magistrados de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del
Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (podría decir sus nombres si
hiciera falta) resolvían un caso quitándole la razón al denunciante y dando por
bueno el “DON DE LA UBICUIDAD”,
tanto del denunciante como de la persona que había tratado de entregarle una
documentación -falsa, probablemente- en dos lugares distintos a la misma hora
exactamente, y negarle así lo que sus abogados consideraban que le pertenecía
sin ningún tipo de lugar a dudas, pero ante su asombro, los Ilustrísimos
dictaron sentencia que debería estar en los libros de la Universidad… como caso
ejemplar de justicia bien impartida.
Sigo, pero ya no cuento más casos, que
podría hacerlo, pero por hoy vale ya. No obstante, en mi blog: (https://www.blogger.com/blog/post/1696652364015469119) pueden encontrar más de un escrito sobre justicia si
se quieren molestar un poquito.
Ni que decir tiene, hay “otros” jueces
-jueza, en este caso- que tras dar una sentencia se volvió atrás cuando
servidor le demostró que estaba equivocada, y lo hizo sin ningún tipo de
complejos. Eso sí que es justicia imparcial y no los dos relatos anteriores.
Por cierto, ya veremos en qué queda lo del
hermano de Pedro Sánchez que todavía está en procedimiento y la jueza que lo
lleva, al parecer, no da su brazo a torcer, y en el que, al parecer, está “investigado”
el Alcalde de Castuera, Francisco Martos, por sus presumibles intríngulis con David
Sánchez cuando era Diputado provincial. Esperemos que la sentencia -si se
produce al fin- no sea como la del Tribunal Supremo de hace algo así como un
mes y en la que Francisco Martos ha sido absuelto de un caso de ACOSO LABORAL
CON DAÑOS que, según se dice en el pueblo, estaba más que claro su acoso, que ya
fue sentenciado con cárcel antes de ir al Supremo. Sólo añadir que Castuera,
con este Alcalde, está, como decíamos de pequeños, “tocada” y “hundida”,
próxima a convertirse en una Aldea sino hay cambio político que lo evite. Y el
cambio que pudiera llegar, me da que no lo va a evitar porque será más de lo
mismo. En fin…
Leyendo un artículo sobre la Judicatura de
un articulista, para mi genial, he recordado los escritos sobre el tema que “me
he visto obligado a escribir”. Y en mis muchas divagaciones, he pensado que La Justicia -La Judicatura más bien- debería
presentarse a las próximas Elecciones Generales. Sí, porque así los españoles
tendríamos una oportunidad más de elección, un partido más al que poder emitir
nuestro voto. Por supuesto, obviamente, un partido bastante más serio que los
actuales. Digo esto, porque, después de leer, no sólo a un articulista, sino a
dos, lo de La Justicia en España es
algo inaudito, algo que es difícil encontrar en otros países si exceptuamos a
los Estados Unidos de América (USA, o Yanquilandia, como se le suele llamar
últimamente) donde con dinero de sobra, se puede retorcer la justicia todo lo
que se quiera y más, y si no que se lo digan a su actual Presidente, el Sr. de
los Sres. Donald Trump.
Presuntamente (que no quiero historias), La Justicia, ha “degenerado” (salvo
excepciones puntuales, como he señalado antes) de tal manera que -en España, al
menos- está pudriendo la política hasta el punto de que trae recuerdos de
aquello de La Inquisición. La
política de derechas, evidentemente, la del Partido Popular y la del PSOE, que
viene a ser aquello de “tanto monta, monta tanto”, aunque, indudablemente, el
Partido Popular, en esto de la inmundicia, lleva ventaja al PSOE.
Sencillamente, porque los Jueces consideran, erróneamente, a los “socialistas”
como un partido de izquierda. Y de izquierda real (para bien o para mal) sólo
quedan Podemos y IU (los de las subidas del SMI, la creación del IMV, las subidas
de las pensiones, etc., etc.) que, como es bien sabido, han sido vilmente
defenestrados y poco pintan ya en eso que llaman algunos Democracia, que no es
sino una vulgar Plutocracia en mi modesta opinión. Aunque no hay que olvidar
que Podemos aún colea, y es posible que, cuando menos se lo esperen algunos, se levante y vuelva a andar. Hay mucha
gente que no han dado “LA GUERRA” por perdida, que creen que sólo se ha perdido
“UNA BATALLA”. Ya veremos en qué queda la cosa, porque son muchos los que no se
han rendido aún, y ahí están dando lata en el Congreso a pesar de ser sólo unos
cuantos.
Es cierto que La Judicatura tiene una gran implantación en el País, son
innumerables los Juzgados en toda España, eso es innegable. Palacios de
Justicia los llaman en algunos pueblos, caso de Castuera (Badajoz) -desde donde
escribo esto- que sólo tiene ya algo más de 5.000 habitantes y bajando ese
número cada día que pasa. Y claro, con tan importante implantación no les sería
nada difícil concurrir a unas Elecciones.
Pero, al margen de utopías electorales, lo
cierto es que La Justicia, como dijo
el Juez Marchena cuando era Presidente del CGPJ, se está quedando sólo para los
robagallinas. Habrá que pensar sino será cierto eso de que “la tiranía surge de
forma natural a partir de la democracia”, porque como dijo Freud: “los malvados
no tienen reparos y actúan independientemente de las consecuencias morales”.
Algo que está ocurriendo en nuestro país últimamente cuando La Justicia se pone en marcha por algo
sin importancia contra quienes, para ellos, están cometiendo algún delito sin
pruebas que lo puedan demostrar. Olvidando, que el primer requisito de la
civilización es La Justicia, porque
sin Justicia no puede avanzar una
civilización. Y está más que claro: la civilización actual se está
empobreciendo por motivos judiciales en casi todo el mundo, no sólo en España;
y si no miren como está el todopoderoso USA, donde La Justicia está desaparecida prácticamente al igual que en otros
muchos países que se tienen por muy progresistas.
Olvidando, por un momento, los múltiples
casos de los jueces españoles contra miembros del PSOE en la actualidad (el PP
quiere llegar a gobernar sin haber movido un dedo y sólo con la ayuda de La Judicatura), y la, presumible,
DEGENERACIÓN JUDICIAL llevada a cabo contra Podemos para su total eliminación
de la política (aunque no totalmente conseguida, al parecer), hay que recordar
que hasta este año 2025 la Audiencia
Nacional tiene que juzgar ¡27 casos! de corrupción del Partido Popular, y que
el Juez García Castellón ha sobreseído ¡275 causas! Vinculadas con el PP, según
un Sr. llamado Miguel Ángel de la Cruz.
De tal modo, que está más que claro que si
se creara un partido político-judicial (reitero, algo utópico en buena lógica)
la corrupción actual -que no es poca- se vería, presuntamente, incrementada
ostensiblemente, aunque es muy posible que ese partido obtendría muchos votos.
De la política y de las injusticias se vive muy bien en este país… y en todos.
Quiero, para terminar este humilde
escrito, referirles algunas frases famosas, o de famosos, sobre La Justicia, o, cuando menos muy
cercanas. Son estas: De Antonio Machado: “es propio de hombres de cabezas
medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza”; de
Marshall McLuhan: “la indignación moral es la estrategia tipo para dotar al
idiota de dignidad”; de Federico II de Prusia: “ninguna situación es tan grave
que no sea susceptible de empeorar”; de G. Bernard Shaw: “cuando un hombre
estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber”. ¡Hasta
pronto!
Fdo.: Ángel
Morillo Triviño
En Castuera, a 21
de marzo de 2025
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