Dice la RAE, que rumor significa “voz que corre entre el público”. Vamos, un cuchicheo, un chismorreo, un bembeteo, un chisme… lo que más les guste. Estaba la cosa en boca del pueblo, y muchos pensaban que cuando esa cosa se dilucidara por la justicia, el actual Alcalde sería condenado por un delito de “abuso laboral con daños a un funcionario del Ayuntamiento”. Pero, desde hace algo así como un mes y medio, la justicia (en este caso el Tribunal Supremo) se ha pronunciado y el Alcalde -contra todo pronóstico, como se dice en el fútbol- ha sido absuelto, con lo que el rumor se ha quedado en nada de nada. El runrún se ha apagado, más la cosa no se ha quedado ahí: durante la fiesta del carnaval, según me han contado, ya que, yo no asisto a ninguna fiesta en Castuera, el Alcalde -vestido de presidiario para, como es su costumbre, provocar y presumir de sus fechorías- ha sido abucheado por los presentes en la caseta municipal, a lo que ha respondido con micrófono en mano, pidiendo un minuto de silencio en memoria de una persona recientemente fallecida y muy querida en Castuera, Miguel Esperilla Esperilla, y la gente ha respetado ese minuto con un gran silencio, pero, pasado el mismo, le han vuelto a silbar y han seguido los abucheos, a lo que el “Alcalducho” (¿tiene otro nombre?) ha respondido por el micrófono que el próximo año convocará un concurso de pitadas y lo ganará, lo que demuestra claramente su endiosamiento gracias al PSOE, pues, si por él fuera, Castuera jamás lo habría hecho su Alcalde, ni siquiera cuando vivía Franco, aún a pesar de haber llegado al pueblo como representante del Movimiento Nacional si no me falla la memoria.
No quiero, antes de recordar algo de un escrito mío
del año 2014, que se me pasen algunas cuestiones -según me ha contado la
víctima- sobre ese delito de “abuso laboral con daños”: primero fue condenado
el Alcalde a prisión por una jueza de Don Benito (Badajoz); luego fue absuelto
por la Audiencia Provincial (AP) y por el Tribunal Superior de Justicia de
Extremadura (TSJEX) y ahora, recientemente, ha sido absuelto por el Tribunal
Supremo (TS), que, dicho sea de paso no ha tenido, al parecer, en cuenta los
informes de los forenses y del psiquiatra, y sí ha considerado el informe de un
simple -con perdón por lo de simple- psicólogo, del que corre el rumor que ha
sido “comprado”.
Es igual lo de cómo ha sido lo del psicólogo, pero,
servidor que ya tiene cierta experiencia en estos temas porque se ha visto
implicado en más de uno (en un escrito de hace muy poco relaté un par de
procedimientos), cree que: ¿no será, o pudiera ser (o presuntamente, que es más
de la justicia) que en este caso hayan intervenido -indirectamente, claro- tres
individuos sobradamente conocidos en Castuera? Sí, ¿no serán estos tres Sres.
(con perdón por lo de Sres., pero…) un
Oficial del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción (condecorado con esa
Orden de la Cruz de San Raimundo de Peñafort por los relevantes méritos contraídos
por cuantos intervienen en la Administración de justicia, ¡vaya tela!) ya
jubilado, y dos Magistrados de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del
TSJEX? Suponiendo, obviamente, que los Magistrados no han sido cambiados a
algún otro Tribunal desde cuando servidor tiene conocimiento, porque entonces...
Tres personas, presuntamente, valga la redundancia, con bastante influencia en
los tribunales como es fácil deducir, ya que es muy difícil entender que el
denunciante haya perdido este caso cuando los informes de los forenses y del
psiquiatra le eran muy favorables. Pero…
Esto decía servidor en el año 2014 en un escrito
titulado “sobreseimiento ejemplar” que, como verán, se podría decir actualmente
igual: “Las denuncias tienen que ser muy claras y muy contundentes para ser
atendidas, pues la Justicia, según se dice, tiene demasiado trabajo y un
descomunal atraso para estancarse aún más mirando escrupulosidades. Atraso, sin
duda, promovido y sustentado por la política para, obviamente, su propio beneficio
en un País que está entre los de mayor corrupción pública de los desarrollados.
Una vergüenza que a ningún político da vergüenza. Para que el oligarca de turno
sea exculpado arbitrariamente han hecho Las Cortes de España todo y más de lo
que le ha venido en gana durante el periodo que ellos llaman “democrático”,
pero que, en mi opinión, no es sino una farsa magníficamente orquestada -como
estamos comprobando a diario- muy cercana a la dicta-blanda anterior”.
“Y menos mal que la Justicia es como es, o está como
está, porque si no se iba a necesitar un periódico sólo cada día para abarcar
los casos de presunta corrupción, ya que a nadie se les escapa a estas alturas
que esta partidocracia está montada así y los políticos cuentan,
presumiblemente (no siempre, por supuesto), con una inestimable ayuda y
compadrazgo (lo he comprobado personalmente en Castuera). Evidentemente, a mi
modo de ver, todo como consecuencia de la incurable sinecura que desde siempre
ha caracterizado nuestro País, paradójicamente acrecentada en los tiempos
actuales y que, ni que decir tiene, proporcionan los políticos que tienen
cierta relevancia”.
“Delitos de
Prevaricación, sobre la Ordenación del Territorio y Urbanismo, contra los
Recursos Naturales y el Medio Ambiente y contra la Integridad Moral y
Malversación; delitos sobre Infracciones Urbanísticas y otras formuladas por el
Seprona y otras unidades de la Guardia Civil, amén de haber permitido
voluntaria y conscientemente la ejecución de obras sin Licencia Municipal entre
otras, han sido calificadas por Su Señoría, según la prensa, de “no
concurrencia de indicios de la comisión por parte del Alcalde (no en este caso
el de Castuera) de las infracciones penales expuestas”, “ni de ningún otro de
los ilícitos que tipifica nuestro Ordenamiento jurídico penal”. ¿Qué
más se puede pedir? Pero en fin…, si los ciudadanos, con la evidencia por
montera, al parecer, nos tenemos que meter, con perdón, “el rabo entre las
patas”, ya me contarán qué tipo de Justicia tenemos a nuestro alcance (lo de
“igual para todos”, generalmente y salvo excepciones, presumiblemente, suena a
burla, y sino que se lo digan al Sr. Botín o a los Albertos…, o a los más de
¡10.000 aforados! -caso único en el mundo-, o a los cientos y cientos de
indultados por cada Gobierno que llega, o a los Profesionales liberales
olvidados por las Inspecciones de Trabajo, o a los miles y miles de
“perdonados” con las amnistías fiscales, etc., etc.)”.
Por favor, no
olvidar que estoy en el año 2014 y gobernaba en Castuera el PP, que perdería la
alcaldía en el año siguiente y volvería al PSOE con Francisco Martos de nuevo
como Alcalde. Sigo: “El ex Alcalde de Castuera, Francisco Martos (D.
Francisco Martos, perdón, no me vayan a denunciar por injuria al no tratar de
don a todo un profesor de gimnasia), está denunciado judicialmente por todas
estas cosas: “construir un Museo en zona verde”; “expedir licencias de obras
sin proyecto”; “apropiación indebida de terrenos de propiedad privada para la
construcción de un carril-bici (encima cuesta arriba y atravesando por la
puerta de un taller mecánico) con la supuesta finalidad de favorecer a un Sr.
llamado D. César de la cueva Spínola con el trazado de la calle Córdoba del
planeamiento municipal que nace o atraviesa por dicho carril-bici”; “mantener
sin Licencia de Apertura Municipal y sin Proyecto de ejecución de obra una
clínica durante más de diez años y a la que, para colmo, se le vendieron a bajo
precio los terrenos donde está ubicada que son de EQUIPAMIENTO PÚBLICO (puede
haber tres o cuatro delitos juntos en este caso)”; y por último, “por el
mantenimiento durante, aproximadamente, diez años, de contratos de muchos
empleados de una Residencia de Mayores (quizás cuarenta o más, ahora no
recuerdo cuantos) en fraude de ley engañando a la Seguridad Social y al Erario”.
Y así mismo, este, afortunadamente para Castuera en mi opinión, ex Alcalde es
sospechoso (sólo sospechoso por ahora, pero que se va a intentar saber la
verdad) de haber cometido delitos e infracciones como: “permitir a sabiendas
que alguna (o quizás más de una) empresa y algún que otro particular no abonen
el IBI durante muchos años”; “permitir que se hagan locales comerciales en
edificios que deberían llevar plazas de garaje”; “no abonar plusvalías suyas o
de algún familiar”; “por permitir el sistema de ejecución, urbanización y
cesión de la plaza de Brasil”; “por la gestión del Polígono Industrial La
Asomadilla”; “por no cobrar ciertas Concesiones Administrativas”; por la
remodelación de la calle de Santa Ana (multitud de accidentes de coches y personas,
algunos graves)”; “por, quizás, algunas recalificaciones, reclasificaciones y
expropiaciones llevadas a cabo durante su mandato”; “por, al parecer, haber
cedido terrenos de propiedad pública a la casa de su suegra sin ninguna
autorización (lo que, si es cierto, lo convierte en un simple mangante)”; y
quizás algún delito o infracción más que ahora no recuerdo”.
“Y para finalizar el cupo -por eso lo pongo en punto y
aparte y con mayúsculas-, por algo sin parangón: POR HABER FALTADO A LO MÁS SAGRADO DE LA DEMOCRACIA QUE ES NO CUMPLIR
EL ACUERDO DE UN PLENO, referido a la retirada del “avión de guerra”.
“¿Serán
capaces las “INFLUENCIAS” de conseguir que salga indemne un político de todas
esas denuncias y que su Partido lo nombre cabeza de lista en las próximas
elecciones municipales? A mí no me sorprendería, los Partidos Políticos de este
País -y los de cualquier parte del mundo- son capaces de cualquier cosa cuando
de “presuntamente afanar” se trata. Además, en Extremadura, donde se dice que
nacen los dioses, no nos quita el habla nada cuando de política se trata. En
los últimos treinta y tantos años nos hemos acostumbrado a que nos traicionen
hasta los nuestros... y, sino que le pregunten -para demostración- a los de la
renta básica o a mí por lo de la Clínica “La Serena”.
Francisco
Martos sigue siendo Alcalde de Castuera en la actualidad -con eso está todo
dicho- y el pueblo, como ya dije en otro escrito está hundido y, según parece, con menos de 5.000 habitantes ya. ¿Lo
rematará? A mí me da que si sigue si.
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