Antes de entrar en la frase famosa de Alfonso Guerra allá por el año 2012, si mal no recuerdo, pues por aquel entonces hice un escrito sobre ella que voy a reeditar más abajo, quiero señalar eso que dijo un tal Breno (jefe galo) que había sitiado y vencido a la ciudad de Roma en el siglo 390 a. c.: Vae victis (¡Ay de los vencidos!) ¿Por qué digo esto? Pues por lo que nos espera a los ciudadanos de a pie si el PP gana el próximo año las Elecciones Generales. Como en aquella época ya remota, seremos “devorados por los leones”. Como lo van a ser los ciudadanos andaluces por el “galo” Moreno Bonilla y sus correligionarios de VOX tras haber vencido a los socialdemócratas (que no socialistas) del PSOE. Los romanos (andaluces en este caso) pagarán, pero no será suficiente, y PP y VOX pondrán su espada encima de la balanza y pronunciarán la famosa frase “Ay de los vencidos”.
Creo que la Sra. Montero (que no piensa dimitir como
sería lo suyo) ha buscado en su Andalucía natal la jubilación de oro en la
Asamblea Regional, sin haberse preocupado lo más mínimo por desconectarse de la
sanidad que, debido a sus múltiples externalizaciones cuando fue Consejera de
Salud, algo que no debería haber olvidado, la ha puesto donde debía, en la
oposición. Los andaluces tienen memoria y no se olvidan de cuando en los 35
años de gobierno del PSOE, la sanidad fue olvidada y de ahí su total
precariedad, que, evidentemente, la derecha y la extrema derecha (muy
favorables a la sanidad privada) no van a corregir en absoluto. Pobres
andaluces, sin recursos una gran mayoría.
Pero, vamos con lo del reloj de Alfonso Guerra, sin
olvidar que el escrito es del año 2012 y desde entonces ha llovido mucho, pero
que en ciertos aspectos de la vida política se asemeja bastante a lo que está
ocurriendo ahora; y muy claro que lo del reloj le viene al dedo a la Sra.
Montero, visto lo visto en las pasadas elecciones andaluzas de hace unos días.
Decía servidor por aquel año 2012:
Quien no recuerda a ese Alfonso Guerra del inicio de la democracia sagaz
y directo al centro de la mezquindad que para él suponían ciertas actuaciones
de otros líderes políticos contra los ciudadanos. Quien no recuerda lo del
reloj: “…se le da un martillazo al reloj y después se muestra al público
diciendo que tiene arreglo”. Pena que D. Alfonso no haya respondido después a
las expectativas que en él depositó toda la gente progresista y solo haya sido
el compañero de viaje de un embaucador que nos ha engañado a todos y muy
especialmente a los suyos, a los trabajadores y a los pobres y a los más
desfavorecidos. Pero, ¿qué se va a hacer?, el socialismo del PSOE ha resultado
ser un fiasco que solo se asemeja al fascismo. Y, aunque nunca se puede decir
“de esa agua no beberé”, dudo que mientras viva, vuelva a votar a esta pandilla
de vividores, corruptos y engaña obreros que son los únicos que junto a los
lobbys y a las élites no tienen problemas con la Banca y a los únicos que ésta
concede esos famosos “créditos hielo” que, en un país tan caluroso como este
nuestro, se funden con facilidad.
Bien. Pues algo como lo del reloj de Alfonso Guerra está pasando en la
actualidad con la política de nuestro país. Los políticos le han dado un
“martillazo” a España y ahora nos cuentan que tiene arreglo. Los políticos de
todos los colores, sin excepción que haga la regla, pues a los de IU, que aún
no han gobernado, hay quienes dicen que se les ve venir -como dijo Forjes con
el Agro-Rock-, supongo que por lo de Andalucía. Pero… ¿Y cómo es el arreglo
que, digan lo que digan, tiene que venir de fuera? ¿Cómo el de Portugal,
Irlanda o Grecia? Por favor, no, ¡eso no!
No recuerdo a nadie de la política que llegue más allá de la expresión
de inculpación a la crisis (¿inventada por el mundo financiero para soltar
lastre a costa de los ciudadanos?) o, tardíamente, a la burbuja inmobiliaria
que, por cierto, ha hecho rico a más de uno poniendo el cazo. Ningún padre de
la patria reconoce su ineptitud. Ningún talento de esta democracia -que no lo
es tal por culpa de una ignominiosa ley electoral- ha presentado su dimisión
por causar a los ciudadanos los perjuicios que todos estamos viviendo mientras
él se ponía las botas con sueldos y prebendas y privilegios propios de otros
tiempos y en absoluto acordes con su poca capacidad o depauperada ingeniosidad
para resolver problemas en lugar de crearlos.
Poblaciones, pequeñas y grandes, arruinadas por tantas y tantas obras
innecesarias y por un florecimiento sin igual de la sinecura (un empleo, nueve
votos) para mantener el cargo y consiguientemente un sueldo que ni se había
soñado. Obras como una escuela para cien alumnos donde solo hay doce niños en
edad escolar o un ambulatorio de cinco plantas para un pueblo de menos de
trescientos habitantes, o el adecentamiento de una calle que en el plazo de
menos de tres años hay que levantar tres veces para corregir baches y es en la
actualidad el terror de personas y automóviles por sus bordillos
“vanguardistas” de ingeniería hortero-social (imagínense de que opción
política), o la construcción de un “carril-bici” de menos de 600 metros cuesta
arriba que termina en la puerta de un taller mecánico por un lado y contra la
pared lateral de una casa por otro, son solo algunos ejemplos de la debacle que
la desvergüenza ha producido.
Autonomías que eran ricas, como Cataluña o Valencia, en bancarrota… y
sus cabecillas ricos y estrenando traje y corbata a diario y pidiendo miles de
millones de euros para seguir oyendo “música celestial”, por supuesto sin
intención de agradecer…, ni de devolver, lógicamente, pues se lo debemos el
resto de los españoles a ellos por habernos explotado durante muchos años para
con nuestro sudor hacerse ricos y poderosos y querer ser una nación
independiente. O como Extremadura, que tiene hasta un “Observatorio
Financiero”. ¿Para observar que tipo de pájaros? Buitres “leonardos”, como dice
mi amigo Diego del Pozo, quizás. O Andalucía, que mantiene más de ¡35.000!
móviles oficiales. Y de las demás, ¿qué se puede decir de bueno? Posiblemente,
nada de nada.
El país, en suma, intervenido por la Banca y
el valor de las ideas: pido un préstamo a mi Nación a través del Banco Central
Europeo al 1% y compro Deuda Pública de mi propio Estado -para ayudarle- al
6%... claro que, como con ello no es suficientemente enojosa la burla, pido una
ayuda al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria. Y los usuarios, la
mayoría pobres ya, en tanto, a pagar cláusulas contractuales a 30 0 34 euros.
Es decir, resumiendo: el País saqueado por la Política -principalmente pepera y
socialista- y por la Banca y las Grandes corporaciones de Servicios. Pero…,
esto tiene arreglo.
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