Comentario: Está más que claro: La Audiencia Nacional sigue fiel a “Los Principios del Movimiento Nacional”. Después de este magnífico artículo de José Antequera, les ruego lean el de un servidor sobre la desvergüenza de la justicia que aparece en mi blog.
Los últimos movimientos como el de Àngels Barceló y Carlos Alsina ponen al descubierto el giro a la derecha de los grandes medios de este país
Hay “presión” a los medios de comunicación para que no se cuenten los
agujeros negros de la investigación de la UDEF contra Zapatero en el caso del rescate de Plus Ultra, dice Javier Ruiz en
su programa Mañaneros mientras va
desgranando, una a una, las lagunas detectadas. De ser cierta la afirmación,
sería preocupante, ya que sin una prensa libre no hay democracia. La teoría del
“golpe blando” de las togas va materializándose ante nuestros ojos ante la
indolencia de la izquierda (hasta la UCO le ha dicho al juez Peinado que Begoña Gómez no
cometió delito alguno), pero tan grave o más es la erosión del Cuarto Poder, al
que los grandes grupos mediáticos están reconfigurando para el inminente
advenimiento de la extrema derecha PP/Vox. Diversos movimientos registrados en
las redacciones de los grandes medios de comunicación, dados a conocer en las
últimas horas, avalan esta hipótesis.
La salida precipitada de Ángels Barceló de
la cadena Ser, por ejemplo, merece un análisis. La conocida periodista ha
anunciado que deja la casa tras 21 años de impecable trayectoria profesional
mientras la prensa matutina madrileña da por hecho que no lo hace
voluntariamente, sino que se fuerza su cese por discrepancias con la dirección,
por las tensiones editoriales y por un giro estratégico que algunos interpretan
como un desplazamiento hacia posiciones más conservadoras del Grupo Prisa. En ese pulso, habrían sido decisivas las
fuertes discrepancias de la locutora con el responsable de informativos, Fran Llorente, a cuenta de la ideología de los
tertulianos que Barceló invita a su programa diario Hoy por Hoy. Alguien en las altas esferas ha debido
concluir que había demasiado rojo y sanchista en esas charlas mañaneras,
demasiado análisis marxista de la realidad, algo contraproducente justo cuando
el Gobierno se tambalea y solo necesita un golpe de gracia para que caiga. La
periodista dijo no, advirtió que su programa lo controlaba ella y se la han
cargado. No hay más. Toda nuestra solidaridad y nuestro apoyo a la voz de
terciopelo que nos ha acompañado durante tanto tiempo.
Otro presunto caso de súbito purgado en medio del vendaval Zapatero es el que se ha llevado por
delante al incómodo Carlos Alsina, hasta
hoy buque insignia de Onda Cero. Aquí no
hablamos precisamente de un socialcomunista, un bilduetarra o un peligroso
chavista. Alsina es un referente de la derecha liberal moderada. Pues también
ha caído mientras arreciaba la ofensiva ultra en las instituciones y en la
calle con manifestaciones profranquistas con tipos duros amedrentando
periodistas, tal como ocurrió el pasado fin de semana con el líder de Desokupa, Daniel Esteve, que
llamó “basura” y “payasa”, en su cara, a una reportera de Malas Lenguas. El clima de revolución falangista,
el ambientazo facha con las banderas del pollo ondeando en Colón, aconsejaba reposicionar la línea editorial de
Onda Cero, adaptarla a los nuevos tiempos nazis, y esa debe ser, sin duda, la
razón última de la salida de Alsina por mucho que el propio damnificado haya
negado ser víctima de una purga como “castigo o imposición”.
En el convulso mundillo de la prensa no hay nada casual. Y el momento
político crítico que vivimos, con la horda fascista tratando de escalar los
muros de Moncloa, ha terminado por convencer a algunos cobardes
de los grandes consejos de administración de que es mejor nadar y guardar la
ropa. En los últimos días han sido muchas las ratas que han abandonado el barco
tras años navegando con el viento a favor del sanchismo. Periodistas que iban
de rojos, de aguerridos, de valientes frente al auge del fascismo, y que se han
rajado al primer thriller del juez Calama sobre
Zapatero. En realidad, el magistrado se ha limitado a hacer un copia y pega del
atestado de la UDEF. Todo el contenido de 85 folios de la resolución del
instructor de la Audiencia Nacional es un calco
de las suposiciones policiales. Desde la ausencia de audios y grabaciones que
imputen a ZP (a nadie en la Policía se le ocurrió pincharle el teléfono, raro
tratándose de un peligroso capo) hasta la reiterada coletilla repetida como un
interesado mantra de que el expresidente era el cabecilla de una trama
internacional de crimen organizado. Nada de eso se ha probado hasta el momento.
El informe de la UDEF adolece de graves carencias en al menos tres bloques: en
el delito de tráfico de influencias (no hay ni un solo indicio de que Zapatero
presionara a un funcionario público para que el rescate de la aerolínea se le
diera a su amigo Julito y otros colegas); en
los ingresos detectados a las empresas implicadas, que no cuadran, bailan y
parecen hechas por alguien poco ducho en balances fiscales; y en la famosa
cuenta en Dubai que, hasta donde se
sabe, no pertenece a ZP.
Pero hay más, en los informes en manos del juez Calama se sugiere que, en
el mes de marzo, los implicados de Plus Ultra ya tenían atado y bien atado el
rescate de la aerolínea gracias a las influencias sobre Julián Mateos, el director del Fondo de Apoyo de
la SEPI. El problema es que este señor se incorporó a su
puesto en el mes de agosto de 2021, cinco meses después del supuesto soborno.
Sería el primer caso de tráfico de influencias de la historia con un
funcionario que aún no lo era cuando se cometió el delito. Por no hablar del
supuesto trato de favor de la Seguridad Social a Plus Ultra del que habla el
informe policial y que no existió (había una deuda, es cierto, pero estaba
aplazada, luego técnicamente no se puede hablar de morosidad hasta que no
transcurran los plazos legales); o de la cancelación de los 500.000 euros de la
hipoteca que la UDEF afea a Zapatero como parte de las supuestas mordidas y que
en realidad salieron de la venta de su casa en Aravaca para comprar un solar
(la familia del expresidente vive de alquiler). Rumor este último que ha dado
para el último montaje de OK Diario, que hoy descubre, a grandes titulares amarillos,
el presunto solar de la sucia corrupción zapaterista, en realidad una minúscula
parcelilla abandonada y llena de arbustos.
Para terminar de darle algo de colorido y exotismo al caso, los agentes de
la UDEF han metido en su informe, con calzador, a las chicas de Ábalos, que ni pinchan ni cortan en lo de Plus Ultra.
Burdo, pero vamos con ello. Toda esta ardua labor de investigación es la
que debería estar haciendo la prensa española que presume de independiente,
pero ya todos los periodistas, salvo honrosas excepciones como el veterano y
metódico Ekaizer, se han convertido en amanuenses de la
Audiencia Nacional y escriben lo que les dictan los jueces sin pararse a
pensar, a reflexionar o a cotejar nada. Nos encontramos inmersos en un golpe
blando no solo judicial, también mediático. “¿Qué nos va a quedar después de lo
de Àngels”, se lamenta con tristeza la gran Rosa Villacastín?
El NO-DO, amiga, el NO-DO.
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