Yo no opino, pienso. Esto significa que ofrezco mi cabeza a quien quiera
rebatir, debatir, discrepar, todo bajo las reglas del respeto y el
razonamiento. La prensa actual está bosada de opinión, casi todo lo es. Hasta
la información se tamiza por la opinión, y así se desacredita. Las tertulias,
repletas de gente que escupe verdades como minas antipersona, con esa música
cutrísima de cine bélico al fondo, maldisponen y encabronan al público, lo que
comenzó como un legítimo espectáculo rentable hoy es uno de los canales
precipuos de adoctrinamiento e idelogización.
He de decir, y me da apuro, que lo que escribo es parte de un entramado de
ideas que llevo toda mi vida construyendo, cambiando, engordando y abandonando,
proceso sin fin que me tiene entretenido el sentido. Si algo echo de menos en
el pensar de la sociedad que vivo hoy, es la coherencia, la defensa de
posiciones para el debate, si alguna queja oigo permanentemente es la
imposibilidad de hablar sin miedo, incluso en las reuniones familiares, y
siempre somos los mismos los que callamos, porque las ideas tienden a evitar el
conflicto frente a la ignorancia, voluntaria o sobrevenida. Silencio frente a
la bestia.
Yo condeno con toda la fuerza de mi intelecto el crimen, ésa es la noticia:
que haya quien se salte las leyes, poner en algún tipo de riesgo a las
poblaciones, cebarse con total indiferencia con los servicios públicos y
humanitarios, regodearse e incluso humillar con aires de superioridad racial a
los “enemigos” ... tontos hay en todos lados, pero ser un criminal es otra
cosa.
Siempre he condenado toda dictadura en mis artículos, siempre he criticado
el uso partidario de las mismas para atacar a quien convenga... ¿No les extraña
que ya Venezuela, verbigracia, no sea parte de las noticias ni la preocupación
de algunos partidos luchadores por la democracia?... ¿raro? No. Si se me
ocurriera traslucir pesar por la situación de Cuba, eso me convertiría
automáticamente en heredero de los Castro.
La incoherencia es la peor enfermedad del intelecto. No hablo de cambiar de
opinión, no hablo del transcurso de la vida y la experiencia, que si no te
hicieran cambiar de ideas serían meros cadáveres podridos en tu cerebro, por
supuesto que yo no pienso igual de un momento para otro, ni siquiera pienso
igual que cuando he empezado a escribir. Hablo de la veleidad, de que no te
importe decir lo que haga falta para defender, salvar tu tesis principal, de
pensar “ad hoc” o “ad hominem”, característica pura del ultrarreacionario:
construido el enemigo, legitimo la defensa. Hasta deberíamos agradecerle sus
violencias, tan necesarias contra el mal... del otro.
Así no se debe, no se puede pensar. Tenemos que despertar de esta distopía
cultural. Mientras digo esto, me invade la tristeza más profunda porque sé que
no, estamos viviendo la muerte de Occidente, una cultura racista, imperialista,
machista, sí, todo eso, pero también la madre de la Ilustración: el único marco
de pensamiento que ha permitido la libertad, la superación de esas losas
baldías de la razón citadas anteriormente. Todo lo que está fuera de la
Ilustración es fanatismo en uno u otro sentido. El futuro está en manos de
sistemas de pensamiento tradicionalistas, vengan de Oriente, vengan del
capitalismo por excelencia USA, vengan de los herederos de la basura soviética
o de las religiones a las que se da la mano y te agarran los reproductores.
El planeta deriva hacia la brutalidad, el desprecio por la Cultura es
absoluto, y no culpemos a las ágrafas o los analfabetos, los mismos intelectuales
no son coherentes, no son conscientes de que convertir en simple
entretenimiento sin valoración el producto de su actividad es colaborar con la
desaparición del análisis, del pensamiento crítico; los partidos de izquierda
en este país, en sus gestiones municipales, llevan décadas fomentando el
empobrecimiento de las poblaciones financiando al enemigo estructural de la
libertad que es la religión, cruces, procesiones, romerías... Nada en contra,
que cada cual haga lo que le dé la gana, faltaría más, pero al tiempo que en la
Educación o en la gestión Cultural se ofrezcan alternativas para pensar... la
excusa de que entonces no los votaría nadie, al cabo de unos años, se convierte
en su propio veneno suicida, la izquierda muere de inacción y, magia potagia, acusada
de enemiga de la verdad y lo popular, de ir contra lo rural, contra la
idiosincrasia local, y favorecedora de lo extranjero y de los valores
contrarios a la democracia... cuando no hay enemigo mayor de la democracia que
el tradicionalismo.
La sensación de que estamos dormidos, que no queremos ver más bien... todo
esto es fruto de la quiebra del sistema económico en 2007-08, una ruina
provocada por la avaricia de los millonarios y reparada con las nóminas y los
presupuestos públicos de la mayoría que, lejos de defenderse de este enemigo
común e indiscutible, intoxicada percibe que son sus congéneres quienes se
quedan con lo “suyo” mientras los ladrones pueden alardear de éxito y soberbia
como modelos de comportamiento. Los perros peleando por un hueso, mientras los
amos devoran la carne y la excretan sobre nosotros. La Crisis del 29 detonó
diez años más tarde, la nuestra del 07 está estallando aún en forma diferente,
guerras sin sentido para controlar áreas físicas o económicas, explosión de
desvergüenza en este muladar intencionadamente descontrolado que son las
redes... Querría no ser pesimista, pero abro la boca y temo ser perseguido por
quienes miran acusatoriamente en nombre de la Libertad, currutacos que no
quieren apercibirse de que son los perseguidores.
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