En todas las grandes batallas de la historia, uno de los contrincantes inventó un “arma” que resultó letal para el enemigo.
Cuenta la historia, empezando por la antigüedad, que
Aníbal y sus hermanos Asdrúbal y Magón dieron una lección a los romanos en la batalla
de Cannas (216 a. c.) formando una pinza que cercó al enemigo que ha inspirado
a los generales hasta la guerra del Golfo.
En la batalla de Alesia (52 a. c.) se emplearon
catapultas y ballestas con mecanismo de torsión como arma de apoyo a la infantería.
En la Primera Cruzada (1096-1100) los europeos
tuvieron que enfrentarse a arqueros a caballo por primera vez y los turcos
utilizaron por primera vez palomas mensajeras a modo de correo postal.
En la batalla de Azincourt (25/10/1415) se usaron
por primera vez cañones, de limitada efectividad y no móviles, pero presentaban
un gran avance con respecto a las primitivas “bombardas”, aunque no tuvieron
ninguna influencia en el desarrollo de la batalla.
Ya en 1520, el 14 de julio, en la batalla de Otumba
se utilizaron caballos, armas de fuego y, sobre todo, espadas y defensas de
acero como arma de guerra del Nuevo Mundo. Y en 1571, 7 de octubre, en la
célebre batalla de Lepanto se emplearon galeazas para proteger la artillería de
las galeras y despistar a los turcos. Fue la última batalla naval en al que se
utilizaron galeras.
Avanzamos un poquito más y nos vamos a la batalla de
Trafalgar (21 de octubre de 1805). Lo nuevo fue el ataque en cuña de la flota
inglesa, dividida en dos columnas paralelas, contra la línea perpendicular
formada por las naves francoespañolas y la prioridad en el ataque a los buques
almirantes.
Después, en 1805, vino Austerlitz y la proeza
estratégica que suponía trasladar un ejército de gran tamaño a través de
Europa, a una velocidad insólita y bajo cobertura informativa. La organización
de la “Grande Armée” en cuerpos autosuficientes. Y de ahí nos vamos a Bailen
(19/07/1808), donde los guerrilleros -que fueron un factor fundamental en la
resistencia española frente a Napoleón- ejercieron por primera vez una
influencia importante en los acontecimientos, pues la amenaza de cortar la
línea francesa de suministros determinó los movimientos estratégicos de Vedel.
Luego vino Waterloo (18/06/1815), con el ortodoxo
orden de batalla francés como nueva táctica militar, seguido de Gettysburg
donde se empleó por primera vez el telégrafo y el ferrocarril en las
operaciones militares, además del fusil de retrocarga, la ametralladora, la
bomba de relojería y las minas, tanto de tierra como submarinas. Y, una
favorita de mucha gente entre las que incluyo, Little Big Horn (25/26 de junio
de 1876) en la que, por primera vez en la historia de las guerras coloniales,
una fuerza de guerreros nativos (indios lakotas o sioux, cheyennes, hunkpapas,
sans arc, pies negros, miniconjou, brule y oglala) dispuso de mayor potencia de
fuego que un ejército regular de país desarrollado. Toro Sentado y Caballo Loco
derrotaron nada menos que al general Custer.
Y ya entrado en 1900 (1916), Verdun, con la utilización
de armas químicas y lanzallamas y aviación. A la que siguió nuestra Batalla del
Ebro (25 de julio al 16 de noviembre de 1938), primera vez que en España se
realiza una operación “anfibia” terrestre de gran envergadura como fue el paso
del rio Ebro por miles de hombres a través de puentes prefabricados.
Para no agobiar demasiado, termino con la historia
recomendándoles que lean el libro “Las Grandes Batallas de la Historia”, no sin
dejar de decirles que en la Batalla de Inglaterra (II Guerra Mundial) se
utilizó el radar con fines militares, un paso importantísimo para la
militarización mundial.
Hoy día, después de esas guerras famosas y de las
que vinieron después (que no son pocas, aunque muy localizables), se sabe que
el arma más terrorífica que el hombre ha inventado es la “Bomba Atómica”, que
hasta la fecha sólo los americanos de EEUU han sido capaces de lanzar para
evitar su derrota en el Pacífico a manos del Imperio japonés. Aun así, que
nadie olvide que a pesar de ser los americanos los que dominan el mercado de
las armas (con cinco empresas de las más potentes del mundo en fabricación de
armas), los rusos tienen mayor número de ojivas nucleares, y, entre ellos,
China y la India, triplican a los yanquis, además de poseer un gran número de
submarinos nucleares.
Y, curiosidades del mundo. En la actualidad ha
entrado en liza un arma de bajo coste, pero que necesita de mucho importe para
neutralizarla, que está poniendo los pelos de punta a todo un Imperio, al mayor
Imperio actual. Irán y sus “DRONES” tienen a raya al Imperio yanqui, que
no saben cómo salir de la que les ha caído con sus amenazas a los ayatolás
iraníes como si fueran venezolanos. Del mismo modo que los rusos le están
poniendo las cosas muy difíciles a los ucranianos y sus ayudas de la Unión
Europea que, dicho sea de paso, va a terminar con el culo al aire después de
gastar miles de millones de los contribuyentes de un montón de países, y sin
enterarse de que los gobernantes ucranianos (que han ilegalizado nada menos que
15 partidos políticos para que no les “estorben”) se están repartiendo parte de
esas ayudas en un panorama claro de corrupción, según todos los indicios.
Como España es diferente (Spain is different, que
diría un inglés), no tenemos drones armados, pero tenemos unos “drones
judiciales” que están minando la creencia en eso de que la justicia es
igual para todos. Aquí, son incontables esos “drones” que “lanza” la
judicatura, al parecer, ya sin venda, contra el “enemigo político de
izquierdas”, y como el enemigo no tienen misiles “jurídicos” para derribarlos,
resulta que la derecha está viviendo algo así como lo que ocurre en Gaza,
Cisjordania y Líbano entre sionistas asesinos de Israel y los pobres palestinos.
Salvando las distancias, evidentemente. Es algo que está muy claro: la derecha
española del PP y VOX tiene un arsenal de “drones judiciales” a su
servicio, y la izquierda va a tener muy difícil poder derribar tanta injusticia
“dronística”. A la que habrá que sumar los bulos y mentiras (que pululan como
“drones mediáticos”) en los medios de comunicación (prensa, radio y televisión)
de la fachosfera y de esas “organizaciones” que visten los populares para que
se entretengan molestando y dando por ahí a todo ciudadano que no comulga con
sus principios de terror.
En fin, si la judicatura se niega a admitir la razón
en la mayoría de los casos (ejemplo el del Fiscal General) y no busca la verdad,
nos encontramos con que sin posibilidad de razonar y llegar a la verdad no hay Democracia,
sólo hay abuso y opresión, o lo que es lo mismo, oligarquía (Florentinos y
demás), dictadura, miseria, precariedad y esclavismo del mundo del trabajo. Por
lo que -aunque salga el sol por Antequera- sólo hay una manera de arreglar el
entuerto que nos envuelve: empezar a razonar lo razonable con la verdad por
bandera y terminar con un sistema que ha quedado claro que es una corrupción
política casi sistémica de todo el que tiene -o ha tenido, miren los gobiernos
de Aznar y Rajoy y a ellos mismos- un cargo público, salvo muy raras
excepciones.
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