Comentario: Está más que claro que, tanto PP como PSOE (sobre todo este último), caminan hacia el abismo político por culpa de la desafección generalizada del pueblo. Al pueblo se le puede engañar varias veces, pero no siempre. Está sobrando un enjambre de políticos que no sirven para nada, pero que viven a cuerpo de rey gracias a esta democracia que no es sino una plutocracia. Dudo que, dado el clientelismo de más de cuarenta años, algún día lleguen los del diccionario de los bulos y las mentiras al gobierno, pero si sucede que se vayan preparando los trabajadores y los pobres porque, como hizo el régimen de Franco, su existencia estará siempre en peligro: con muchos curas, sin médicos, sin maestros y sin los mínimos derechos básicos de cualquier sociedad. Cómo los españoles, cuando tengan que votar, no se acuerden de Podemos que es la izquierda real, lo vamos a tener crudo muy prontito.
LA
IZQUIERDA NO TIENE QUE CAMBIAR DE NOMBRE DEBE RECUPERAR EL RUMBO Y CAMBIAR LA
TRIPULACIÓN DEL BARCO
No es suficiente con un cambio de nombre, un nuevo invento, otra coalición
de los mismos de siempre, es necesario cambiar el rumbo de la izquierda y para
eso se necesitan otras personas.
Las personas que han hundido a la izquierda no pueden salvarla, los que la
han traicionado deben irse a su casa, los que solo han mirado por sus intereses
personales sobran hace mucho tiempo.
Los líderes del desastre que han dinamitado la izquierda desde dentro jamás
podrán ser quienes la reconstruyan. "Dimitir" no es un nombre ruso,
aunque algunas personas se hagan las suecas después de cada desastre electoral.
La izquierda que niega la lucha de clases y la explotación de la clase
trabajadora no es izquierda, es una mentira, una falsificación que ya nadie
compra. Se trata de recuperar la esencia no de inventarse más historias para no
dormir.
Existe clasismo en la socialdemocracia, en la izquierda progre, en la falsa
izquierda, y en la izquierda de salón, en esas pandillas autoproclamadas élites
pensantes que dicen representar a la clase trabajadora pero sin los
trabajadores. Un tipo de absolutismo burgués que se disfraza de izquierda para
poder formar parte del sistema gracias al voto de los trabajadores.
"Todo para el pueblo, pero sin el pueblo", nada nuevo, un
pensamiento tan viejo como clasista, personajes que pretenden ser los
representantes de los trabajadores mientras los desprecian profundamente, o
simplemente pretenden actuar de limosneros, menos miseria, menos pobreza, menos
abusos, cuando lo que es de justicia es que no exista la miseria, ni la
pobreza, ni los abusos, eso es justicia social.
"La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba;
la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo."
Los trabajadores no necesitamos representantes, ni pastores, ni guías o
gurús, los que necesitamos son camaradas que compartan trinchera con nosotros y
nos consideren sus iguales, porque eso es lo que somos.
Es necesario que tomemos las riendas de nuestros asuntos, que defendamos
nosotros mismos nuestros derechos y nuestros intereses, sin intermediarios, sin
falsos amigos, sin traidores que nos usan para su proyecto personal.
Basta de conformarse con un amo más justo, no seamos esclavos de nadie.
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