En las pasadas Elecciones Autonómicas de Extremadura de 2025 (las que más se asemejan a unas Generales) vimos cómo dos personajes (Miguel Ángel Gallardo y Francisco Martos, el primero fuera del partido, por no decir otra cosa, y el segundo ya ex alcalde de Castuera, implicados en el caso del hermano de Sánchez) hundieron al PSOE, que bajó de 28 diputados en la Asamblea a tan sólo 18, mientras la abstención subía del 27,57% al 37,26%, prácticamente un 10% más (la mayoría de esta subida achacable a votantes socialistas). En las del próximo 29-N no será igual, debido a que esos dos personajes citados ya no estarán, pero servidor piensa que si el PSOE consigue salir adelante -aunque no sea del todo- hay una mujer que si se planta a la cabeza de Podemos, Irene de Miguel, los resultados pueden cambiar ostensiblemente, y más teniendo en cuenta que los populares perdieron seis mil votos y los de Podemos pasaron de un 5,98% a un 10,25%, casi el doble, lo que con la ley de D´Hondt da sus frutos.
Irene de Miguel está muy bien vista
en todos los círculos sociales, ya que es una mujer luchadora y que tiene
claro, además de sus principios, las necesidades de los extremeños para dejar
de ser la referencia del desempleo, la despoblación y la pobreza que asola a la
Comunidad, amén de la falta de infraestructuras e industrias necesarias para el
desarrollo, sobre todo, salarial, donde, por cierto, también estamos a la
cabeza del país. Irene de Miguel puede doblar el número de votos y
lograr escaño por Badajoz y en Cáceres, aunque resulte difícil ese logro, que
restaría muchas posibilidades con la ley de D´Hondt en la mano a las dos
derechas que nos quieren arrebatar por la cara la mínima posibilidad actual de
un techo digno y de una pensión vitalicia, aunque ésta, la de los extremeños
sea también la más paupérrima del Estado.
No quiero pensarlo, porque sé que
no va a ocurrir, si PSOE y Podemos concurrieran juntos en Extremadura (Irene de
dos por Badajoz), ya que entonces si tendrían las izquierdas la mayoría.
En cualquier caso, no conviene
olvidarse de esa mujer, porque, hoy por hoy, es la mejor representante política
que tiene la Comunidad. En ella se conjugan fácilmente los verbos saber, luchar
y distinguir el trigo de la paja a la hora de hacer política para la gente, para
toda la gente y no sólo para “toreros y cazadores” de alto copete y señoritos
de postín.
La Sanidad, los Servicios Sociales
y, sobre todo, la Educación darían con ella un paso de gigantes tan necesario
en Extremadura.
Así pues,
ESA MUJER, Irene de Miguel Pérez (Madrid, 9 de mayo de 1981) es una ingeniera
agrónoma y política española, diputada en la Asamblea
de Extremadura por Unidas
por Extremadura y secretaria general de Podemos
Extremadura. Ha sido candidata a la Presidencia de la Junta de Extremadura en
varias elecciones autonómicas y es una de las principales figuras del espacio
progresista en la comunidad.
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