ANGEL MORILLO TRIVIÑO
Insultar es de cobardes. Seguro que alguien lo ha dicho antes que servidor, pero, además, insultar arropado por una plebe de energúmenos como hacen esos del PP y de VOX es aún de mayor cobardía. Uno a uno no tendrían tantos “guevos” para insultar como ellos hacen siempre con un “escudo” protector al lado, bien de “sus congéneres” o de la policía o los escoltas.
Salvo raras excepciones, en los años que
llevamos de “democracia” (las comillas son porque pienso que no es democracia
sino plutocracia) nunca había ocurrido esto de poner de moda el insulto al
político del bando que gobierna. Siempre se han dicho cosas “fuertes” del
contrario, pero nunca se insultaba como ahora se hace y con la certidumbre de
que el insulto es apropiado y merecido. Mas, cuando estos insultadores
profesionales, como ese tal Tellado del PP o la IDA (esta ha perdido el norte y
se está perdiendo ella porque ya, sencillamente, asquea y lo va a pagar caro en
las urnas), lo hacen, se olvidan de que lo verdaderamente insultante para cualquier
ciudadano es intentar esconder esas víctimas de sus incapacidades, caso de la
Dana de Valencia, del metro también de Valencia, de los ancianos de Madrid
(7.291) enviados sin la mínima asistencia al cementerio en el Covid, de los
muertos de los trenes de Atocha por la negligencia del “muñeco Luciano” por
hacerse una foto con dos presidentes, uno americano y otro inglés que han
reconocido su error, mientras el “cenacho” español (un narcisista empedernido)
sigue sin hacerlo y pateando foros dando lecciones de ética con casi todos sus
ministros imputados en casos de corrupción (el de Montoro de cárcel sin
contemplaciones), sin olvidar los muertos del famoso Yak-42 (62 militares) por
las negligencias de los contratos para “amañar” Dios sabe qué y porqué. Y sí,
estos energúmenos mandados por el PP y VOX que no dejan de decir HP al
presidente del Gobierno, son los que están de acuerdo con esos judíos
israelitas que han asesinado a más de ochenta mil palestinos (sin contar los
que estén debajo de los escombros), la mayoría mujeres y niños indefensos.
Es algo que estomaga, el insulto ha
calado en las redes y no es difícil oír a cualquier mequetrefe un insulto sin
venir a cuento. Y, por supuesto, no es de recibo que una multitud de “niñatos”
(la mayoría hijos de papá, casi seguro, vagos e ineptos) se manifiesten al
grito de: ¡Pedro Sánchez, hijo de puta!, adornados con banderas de España -con
el aguilucho- hasta el culo provocando a las personas decentes que luchan por
sus derechos que sus papás les han robado impunemente durante siglos y les
siguen robando.
El colmo de los insultos ha sido el de
esos legionarios (¡vaya ejemplo de la Legión!) y el fulano ese que no tiene
media hostia, Vito Quiles, amenazando de muerte, y demostrando que “la cabra”
tiene más conocimiento que ellos.
En fin, como la cosa va de insultos me
he molestado en seleccionar algunas frases famosas sobre el tema para darle
forma a este escrito que es producto de la indignación que se sufre cuando uno
escucha tanto arrumaco de tantos arrepticios:
“El insulto deshonra a quien lo infiere,
no a quien lo recibe”. Diógenes de Sinope, filósofo griego (404/322 a.C).
“Cuando una persona se configura para
expresarse en 140 caracteres, cuando se habitúa al dicterio o al insulto,
pierde capacidad para la argumentación, que es la médula del pensamiento”.
Fernando Savater (1947), filósofo español.
“Un incitador al odio vive de la
agresión del insulto y la burla, tiene siempre listo el puñal de la difamación
y es un asesino en potencia”. Luis Gabriel Carrillo Navas.
“Quien me insulta siempre, no me ofende
jamás”. Victor Hugo (1802–1885).
“No habrá extorsión, insulto o amenaza
que me aparten del camino”. Cristina Fernández de Kirchner (1953).
“Detrás de la insolencia viene el
insulto”. Salomón (990/931 a.C)
“A cada insulto que recibamos nosotros, una
propuesta, a cada descalificación, una idea, y a cada exageración una sonrisa”.
José Luis Rodríguez Zapatero (1960).
“El "hijo de la chingada" es
el engendro de la violación, del rapto o la burla. Si se compara esta expresión
con la española, "hijo de puta", se advierte inmediatamente la
diferencia. Para el español la deshonra consiste en ser hijo de una mujer que
voluntariamente se entrega, una prostituta; para el mexicano, es ser fruto de
una violación”. Octavio Paz.
“Las gentes me cortejan en la medida que
no las moleste. Pero cuando pretendo servir a objetivos que no les convienen
pasan inmediatamente al insulto, mientras que los indiferentes se esconden
detrás de su cobardía”. Albert Einstein (1879/1955).
“Los insultos jamás serán rivales para
un argumento que demuela con contundencia: la doble moral, la memoria
selectiva, los sofismas, las falacias y la agresión”. Luis Gabriel Carrillo
Navas.
"El insulto es el refugio, de
mediocres, hipócritas, sectarios y envidiosos, pues no progresan ni dejan
progresar”. Luis Gabriel Carrillo Navas.
“Cuando los argumentos se acaban, los
mediocres se refugian en la violencia y el insulto”. Luis Gabriel Carrillo
Navas.
“Hacer alarde público de principios éticos, y luego
traicionarlos por aferrarse al poder, con la patraña de hacer de la necesidad
virtud, es un ejercicio hipócrita de cinismo obsceno, y un insulto a la
inteligencia y la buena fe de los ciudadanos”. José Luis Rodríguez Jiménez.
Cierro el escrito con un párrafo del
quizás mejor político que ha tenido hasta ahora la democracia (la plutocracia,
valga la redundancia), Julio Anguita:
“Rebeldía. Pero la rebeldía no es un
gesto altisonante. No es un grito, no es un insulto, no es una pedrada, no es
una mala contestación, es mucho más profundo. La rebeldía es un grito de la
inteligencia y de la voluntad que dice, y lo voy a decir en román paladino: ¡no
me da la gana de decirle que sí a esta actual situación! -Por qué- ¡Porque no
quiero y me niego a decirle que sí! Porque entiendo que puede haber otra
situación y por tanto yo no asumo esta podredumbre y no participo en ella y
lucho contra ella. Y esta actitud es una actitud intelectual, y cuando digo
intelectual no quiero hablar de universitario, hablo de la mente de cualquier
ser humano. Es un posicionamiento que nace de la mente y del corazón, del fuego
del querer cambiar. Esta es la rebeldía fundamental. Lo otro son voces, son
chillidos, son insultos, son graznidos. - ¡Dale caña! - Circo romano. ¡No, no!
La rebeldía no es ni más ni menos que el posicionamiento con otros valores y la
decisión de hacerles frente. Rebeldía para decir que no aceptamos que la “Competitividad
y el Mercado” sean los que rijan los destinos de las sociedades. Que entendemos
que hay una declaración universal de derechos humanos que tiene que cumplirse y
que eso significa sociedad de pleno empleo, donde el hombre y la mujer sean
exactamente iguales, donde no haya marginados y que costará mucho tiempo y
mucho sacrificio, pero es hermoso luchar. ¡Incluso morir por eso! Porque morir
tenemos que morir, muramos por lo menos luchando por un ideal noble y no
consumiéndonos como un brasero”.
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